Miércoles Santo (17 abril 2019)

De Corazón a corazón: Is 50,4-9 (“El Señor abrió mi oído… No retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían”); Mt 26,14-25 ("Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”)

Contemplación, vivencia, misión: Aquella "casa" se llamará "Cenáculo" y va a recordar siempre la última cena (la Eucaristía), la apariciones de Cristo resucitado y la preparación para la venida del Espíritu Santo con la Madre de Jesús. Lo importante es celebrar continuamente la "Pascua" con el Señor, su "paso" por la cruz a la resurrección. El camino de Pascua es camino personal y comunitario de "escucha" comprometida de los planes de Dios Amor. “Si entras en amistad con Él y empiezas a conversar con Cristo vivo sobre las cosas concretas de tu vida, esa será la gran experiencia, esa será la experiencia fundamental que sostendrá tu vida cristiana” (Christus vivit, n.129).

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: La actitud decidida de Jesús se fue fraguando desde niño, en su corazón y en su vida, cuando María y José le enseñaban a memorizar la "shemá": "Escucha, Israel, amarás" (Deut 6,4).

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