Miércoles semana cuarta de Pascua (15 mayo 2019)

De Corazón a corazón: Hech 12,24-13,5 (“La palabra del Señor crecía y se multiplicaba”); Jn 12,44-50 (“Yo he venido como luz al mundo, para que todo el que crea en mí no quede en tinieblas”)

Contemplación, vivencia, misión: La "Palabra" es el mismo Jesús. Cuando la escuchamos en el corazón, "crece" en nosotros y fecunda toda la humanidad, más allá de las fronteras de la fe. Jesús sigue siendo "la luz" que orienta a todas las personas de buena voluntad. Sin su luz, el error, la mentira y el chantaje campean a sus anchas. La vida es hermosa si se hace mensaje de Jesús para todos y cada uno: Dios te ama, Jesús ha venido por ti. Es la misión más hermosa que se nos ha confiado: ayudar a los demás a saberse amados por Dios.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: “La palabra del Crucificado al discípulo – a Juan y, por medio de él, a todos los discípulos de Jesús: «Ahí tienes a tu madre» (Jn 19, 27) – se hace de nuevo verdadera en cada generación” (Benedicto XVI, Deus Caritas est, n.42). Se actualiza en cada celebración eucarística; y podríamos decir, en cada momento de convivencia eclesial familiar.

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