Sábado semana cuarta de Pascua (18 mayo 2019)

De Corazón a corazón: Hech 13,44-52 ("Nos volvemos a los gentiles… Los discípulos quedaron llenos de gozo y del Espíritu Santo"); Jn 14,7-14 ("El que me ha visto a mí, ha visto al Padre")

Contemplación, vivencia, misión: El gozo de un creyente nace de amar y hacer amar a Cristo, tal como es, sin rebajas en su realidad de perfecto Dios, perfecto hombre y único Salvador, que salva al hombre por medio del hombre. Dios Amor se nos ha manifestado así y sólo le acepta de corazón quien se deja sorprender de su amor. Vale la pena encontrar a Cristo y convivir gozosamente con él. “Estuvieron con él” (Jn 1,39) y “estar con él” (Mc 3,14) equivale e convivir con él, compartir su misma vida. Quien conoce a Jesús amándole, se transforma en expresión de quien es “Palabra” personal de Dios.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: Nadie mejor que Ella nos puede guiar, en nuestro camino de fe, como Madre, intercesora, discípula y maestra, “a quien la Iglesia católica, enseñada por el Espíritu Santo, honra con filial afecto de piedad como a Madre amantísima” (LG 53). “Ante los ojos de la Madre sólo cabe el silencio esperanzado. Y así María ilumina de nue­vo nuestra juventud” (Christus vivit, n.48). Ya no hay lugar para los espejismos…

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