Martes semana quinta de Pascua (21 mayo 2019)

De Corazón a corazón: Hech 14,19-28 ("Es necesario que pasemos por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios"); Jn 14,27-31 ("No se turbe vuestro corazón… Me voy y volveré a vosotros")

Contemplación, vivencia, misión: Quien vive en sintonía con Cristo, con su amor al Padre, encuentra el gozo del Espíritu de amor y se siente llamado a comunicarlo a todos. La vida es un juego de luces y sombras, de presencias y ausencias. Jesús es la clave: cuando sentimos su ausencia, es que está más presente para hacernos colaboradores de la redención. La salvación del mundo no se realiza sin la ofrenda de la propia vida (cfr. Heb 9,22). Sería iluso quien quisiera cambiar el mundo sin cambiar su corazón. La debilidad humana se hará sentir, pero los nubarrones se disipan cuando Jesús hace sentir su presencia de amigo y hermano.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: Afrontando nuestras dificultades con amor, colaboramos con Ella a construir la nueva creación: "Se consagró totalmente a sí misma, cual, esclava del Señor, a la Persona y a la obra de su Hijo, sirviendo al misterio de la Redención con El y bajo El, por la gracia de Dios omnipotente" (LG 56). “Era decidida, supo de qué se trataba y dijo ‘sí’, sin vueltas. Fue algo más, fue algo dis­tinto” (Christus vivit, n.44)

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