Domingo de PENTECOSTÉS (9 junio 2019)

De Corazón a corazón:Hech 2,1-11 (“Todos quedaron llenos del Espíritu Santo… Todos oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”); Rom 8,8-17 (“El Espíritu de Dios habita en vosotros”); Jn 14,15-16.23-26 (“Os enseñará todo”)

Contemplación, vivencia, misión: Se recibe el Espíritu Santo, enviado por Jesús de parte del Padre, como fruto pascual de su muerte y resurrección. Entonces la vida nueva del Espíritu es presencia, luz y acción transformadora, que reclama fidelidad de relación, de apertura y de entrega generosa. Un nuevo Pentecostés acontece continuamente en el caminar eclesial, en las nuevas situaciones, para suscitar nuevo fervor de los apóstoles. ¿Cómo discernir y seguir la acción del Espíritu Santo? Es un proceso de oración, vida oculta, caridad, esperanza… Porque el Espíritu Santo conduce siempre hacia el “desierto” (Lc 4,1), hacia los “pobres” (Lc 4,18), hacia el “gozo” oblativo de la Pascua (Lc 10,21). El encuentro contemplativo con Cristo se hace comunión de hermanos y entrega gozosa a la misión.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús:La preparación y la celebración de todo “nuevo Pentecostés” consiste siempre en orar armónicamente “con María la Madre de Jesús”. “Fue en Pentecostés cuando empezaron ‘los hechos de los Apóstoles’, como había sido concebido Cristo al venir al Espíritu Santo sobre la Virgen María, y Cristo había sido impulsado a la obra de su ministerio, bajando el mismo Espíritu Santo sobre El mientras oraba” (Ad Gentes, n.4).

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