Jueves semana 10ª Tiempo Ordinario (13 junio, Cristo Sacerdote)

De Corazón a corazón: 2Cor 3,15-4,6 ("Donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad… Predicamos a Cristo como Señor"); Mt 5,20-26 (“Vete primero a reconciliarte con tu hermano”)

Contemplación, vivencia, misión: Nuestra historia de “comunión” eclesial enraíza en los Apóstoles. El nombre “cristiano” aúna a todos en Cristo, el único Salvador, que nos hace partícipes de su misma filiación, a quien imitamos, con quien nos relacionamos y por quien compartimos todo con todos. El Espíritu Santo obra siempre en esta línea del amor desinteresado. La comunidad se construye reconciliándonos con los hermanos, buscando el bien de cada uno según el proyecto de Dios, y dejando ya de lado nuestra actitud autoreferencial. El mundo de hoy necesita ver y encontrar en la “Iglesia” de Jesús, una escuela de comunión y reconciliación.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: Sin reconocer la propia limitación y los propios defectos, es imposible la reconciliación. Tenemos la manía de buscar chivos expiatorios. María se sintió “mirada” por Dios en su propia “nada”. Ella y San José recibieron el encargo de dar el nombre “Jesús” (Salvador), “porque salvará a su pueblos de los pecados” (Mt 1,21). (Ver Cristo Sacerdote: https://compartirencristo.files.wordpress.com/2011/05/cristo-sacerdote1.doc

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