Sábado semana 10ª Tiempo Ordinario (15 junio 2019)

De Corazón a corazón: 2Cor 5,14-21 ("El amor de Cristo nos apremia… murió por todos para que ya no vivan para sí"); Mt 5,33-37 ("Sea vuestro lenguaje «sí, sí», «no, no»")

Contemplación, vivencia, misión: El contexto del sermón de la montaña es el amor: “Amad… sed perfectos (misericordiosos) como vuestro Padre celestial”. La vida es un “sí” de donación. Todo lo que no se traduzca en este “sí” o “amén”, no tiene valor. Pablo buscaba que todos los creyentes en Cristo se movieran sólo por su amor. “Por Cristo, ya podemos decir «sí» a Dios” (2Cor 1,20). El lenguaje “sí, sí”, “no, no”, no es para ridiculizarlo ni para denunciar a los demás. Somos siempre aprendices del amor y podemos aprender de todos aquella huella (a veces, muy oculta) que Dios ha sembrado en ellos. Entonces entenderemos (con el corazón): “El Amor no es amado” (San Francisco) y sentiremos el celo de Pablo y especialmente la “sed” de Cristo.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: La vida cristiana se hace “oblación” por medio de este “sí”, unido “sacrificio de alabanza” de Cristo (Heb 13,15), desde su encarnación en el seno de María (cfr. Heb. 10,5) hata la cruz. El Corazón de María y el de la Iglesia se moldean en sintonía con los latidos del Corazón de Cristo, que nos lleva a todos en él y que “murió por todos” (2Cor 5,14).

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