Lunes semana 11ª Tiempo Odinario (17 junio 2019)

De Corazón a corazón: 2Cor 6,1-10 (“Como tristes, pero siempre alegres; como pobres, aunque enriquecemos a muchos; como quienes nada tienen, aunque todo lo poseemos"); Mt 5,38-42 (“No hagáis frente al que os agravia… Ofrece la otra mejilla”)

Contemplación, vivencia, misión: Los enredos y "pleitos" son marañas frecuentes en la historia humana. En todas las épocas (también en la nuestra) se han ridiculizado los valores evangélicos, la vida de los cristianos y de la Iglesia, que es siempre de signos pobres donde está Jesús “Salvador”. Nos basta saber que Cristo nos ama y nos acompaña. Nos hace partícipes de su misma suerte. Hay que liberarse de las esclavitudes, interiores y exteriores, invocando el nombre de "Jesús" (Salvador) y de María. Santa Juana de Arco, ante el tribunal eclesiásitico, que la había condenado a morir en la hoguera, triunfó porque amó. "Jesús y María" fue su estandarte y su refugio. El secreto está en amar como nos ha amado el Señor: vivir y morir en la verdad de la donación. Esto es imposible a nuestra naturaleza humana; pero él lo hace posible si le dejamos amar, orar y vivir en nosotros. La sorpresa de nuestra miseria se supera sin criticar ni insultar a nadie; basta con dejarse sorprender todos los días por el amor de Dios, que nos ama tal como somos.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: Es difícil perdonar de corazón. En el Corazón de María seguirían resonando las expresiones: "no había sitio en el albergue", "Herodes quiere matar al niño"… y también los sarcasmos de la cruz. Ella vivía en sintonía con el Corazón de Jesús, el “Salvador”: "Perdónales, Padre, porque no saben lo que hacen". Y a nosotros ella nos mira con el reflejo de la mirada de Jesús.

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