Martes semana 11ª Tiempo Ordinario (18 junio 2019)

De Corazón a corazón: 2Cor 8,1-9 (“Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza”); Mt 5,43-48 (“Amad… Vuestro Padre celestial hace salir su sol sobre malos y buenos”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús es el autorretrato o personificación de las bienaventuranzas y éstas no existen sin él. Vivió y amó así, dándose. Un “cristiano” sin la práctica de las bienaventuranzas, sería un “cristiano” sin Jesús. A veces, nos empeñamos en hacer un evangelio o una "teología" a nuestra medida y hasta intentamos imponerla a los demás. Amar a Jesús es aceptarlo tal como es, sin teorías sobre él. Nuestra "riqueza" es él, hecho pobre por nosotros y viviendo pobre en nosotros, con humildad y gratuidad. Viviendo en él, percibimos que el “sol” y la “luz”, así como el aire que respiramos, son una historia del amor de Dios hacia toda la humanidad sin exepción.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: Ella, después de haber recibido a Jesús en su seno, ya no era más que reflejo de la donación de Jesús. Las "bienaventuranzas" las concretó ya en su visita de humildad y servicio a Santa Isabel, cuando ésta la proclamó “bienaventurada”. “Era la in­quieta, la que se pone continuamente en camino, que cuando supo que su prima la necesitaba no pensó en sus propios proyectos, sino que salió ha­cia la montaña « sin demora » (Lc 1,39)” (Christus vivit, n.46).

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