Miércoles semana 11ª Tiempo Ordinario (19 junio 2019)

De Corazón a corazón: 2Cor 9,6-11 (“Dios ama al que da con alegría”); Mt 6,1-6.16-18 (“Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”)

Contemplación, vivencia, misión: Para saber cuál es nuestra sintonía con los sentimientos del Corazón de Cristo, basta con observar si hemos captado su sensibilidad amorosa hacia el Padre: “Ya sabe vuestro Padre”…, “cuánto más vuestro Padre os dará el Espíritu Santo”…, “para que glorifiquen a vuestro Padre”…, “para que seáis hijos de vuestro Padre”… “vuestro Padre os ama”… Todo corresponde a sus sentimientos más profundos: “Sí, Padre, porque así te agrada”…, “Padre, he cumplido tu obra”…, “Padre, si es posible”…, “perdónales, Padre”…, “Padre, en tus manos”… Vivir en esta sintonía equivale a dar con alegría, sin esperar otro premio que el de poder amar al Padre, por Cristo, en el Espíritu. Nuestro mejor premio es saberse amados por él, amarle y hacer que todos se sientan amados por él y le quieran amar.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: María oyó de los labios de Jesús la expresión "mi Padre" (Lc 2,49). Era una invitación a seguir viviendo de sorpresa en sorpresa, en sintonía con el amor de Jesús al Padre, dispuesto a vivir "su hora" de "amar hasta el extremo" (Jn 2,4; 13,1). “María era la chica de alma grande que se estremecía de alegría (cf. Lc1,47), era la jovencita con los ojos iluminados por el Espíritu Santo” (Christus vivit, n.46).

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