Solemnidad de San Juan Bautista (lunes 24 junio 2019)

De Corazón a corazón: Is 49,1-6 (“Desde el seno materno me llamó”); Hech 13,22-26 (“Juan predicó como Precursor”); Lc 1,57-66.80 (“Juan es su nombre” = el Señor ha sido bueno)

Contemplación, vivencia, misión: Cada uno somos un ”don” de Dios, un “pensamiento” de su amor, para realizarnos dándonos a los demás como reflejo de ese amor divino. Desde el seno de nuestra madre, ya empezamos a ser plasmados por el amor de Dios, que nos quiere convertir a todos en un “don” para los demás. Cada uno puede decir: “yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo” (Christus vivit, n.254). Nuestro verdadero “nombre” lo conoce sólo el Señor. Cada día es “cumpleaños” de una gracia o don recibido, que se suma a una herencia familiar, en la “comunión” de los santos. Amar a los hermanos es alegrarse por sus dones recibidos del mismo Dios Amor.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: A Juan, el Precursor, le tocó en suerte ser santificado por el Espíritu Santo por medio del saludo de María (cfr. Lc 1,41), “la sierva” del Señor (Lc 1,38.48). Su vida tendrá como objetivo anunciar y transparentar a Jesús, sin buscarse a sí mismo: “Él tiene que crecer y yo tengo que menguar” (Jn 3,30).

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