Miércoles semana 12ª Tiempo Ordinario (26 junio, S. José Mª Ecrivá)

De Corazón a corazón: Gen 15,1-12.17-18 (La promesa de Dios: "No temas, Abraham, tu recompensa será muy grande"); Mt 7,15-20 (“Por sus frutos los reconoceréis”)

Contemplación, vivencia, misión: El premio que Dios ofrece es Él mismo, su presencia, su proyecto de amor. Cuando no se busca otra cosa que al mismo Dios, la vida humana (personal y comunitaria) se hace un trasunto de la suya. Hay vida verdadera si hay donación con alegría. Ser cristiano significa ser destello del mismo Jesús: "Que el nombre de cristiano no parezca como una falsedad, sino que demos testimonio del mismo con nuestra vida" (San Gregorio de Nisa).

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesú: María, en el Magníficat, recuerda las promesas hechas por Dios a Abraham. “Canto de esperanza que también nos quiere despertar e invitarnos a entonar hoy por medio de tres maravillosos elementos que nacen de la contemplación de la primera discípula: María camina, María encuentra, María se alegra.” (Papa rancisco, Bucarest, 31 mayo 2019). La esperanza da sentido gozoso al caminar.

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