Lunes semana 15ª Tiempo Ordinario (15 julio, S. Buenaventura)

De Corazón a corazón: Ex 1,8-14.22 (Los israelitas oprimidos en Egipto); Mt 10,34-11,1 (“El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí… El que os recibe a vosotros, me recibe a mí”)

Contemplación, vivencia, misión: Las exigencias proclamadas por Jesús son exigencia de su amor, que, por ser don suyo, hace posible el nuestro. “Cruz” es la transformación de las dificultades en donación. No es posible tomar la cruz si no es “detrás” de Jesús (no delante), con ejemplo, compañía y ayuda. Nuestra cruz es la suya, que él ya ha suavizado antes con sus manos. Toda “esclavitud”, también la de Egipto, puede transformarse en complemento de la redención de Jesús. Los santos, con sus cruces y su entrega gozosa, cambiaron la historia. La cruz se descubre como regalo de bodas, cuando se ayuda a los hermanos a hacerles suave y comprensiva su propia cruz.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: “Digámoslo con fuerza: En nuestro pueblo hay espacio para la esperanza. Por eso María camina y nos invita a caminar juntos” (Papa Francisco, Bucarest, 31.5.19). Junto a la cruz, con María (“la mujer”, “la asociada”), es posible este milagro de la fe y esperanza, como conocimiento de Cristo vivido personalmente.

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