Domingo 20º Tiempo Ordinario (18 agosto 2019)

De Corazón a corazón: Jer 38,4-6.8-10 (Jeremías arrojado a la cisterna); Heb 12,1-4 (“Fijos los ojos en Jesús… que soportó la contradicción”); Lc 12,49-53 (“He venido a traer fuego sobre la tierra”)

Contemplación, vivencia, misión: El “fuego” de amor se enciende en el mundo cuando alguien se decide, como Jesús y con él, a compartir la vida con los hermanos. Es el único “fuego” que chamusca las ansias de poder y de dominio que arruinan todas las naciones y originan todas las guerras. Por esto “Cristo es nuestra paz” (Efes 2,14). Faltan creyentes apasionados por Cristo, para amarle y hacerle amar. Esta “pasión” no es imprudente ni “proselitista”, porque se ha aprendido del mismo Jesús que se nos hace encontradizo en nuestra propia misiera asumida por Él. Por esto, el amor y el anuncio “apasionado” por Cristo, es humilde, confiado, entregado y servicial.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: Ella fue testigo del escándalo de Jesús en Nazaret, cuando lo quisieron despeñar (cfr. Lc 4,28-30). Ella nos ayuda a correr la misma suerte de Cristo con el gozo de la esperanza; el camino (con ella) es el de saber sufrir amando.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.