Miércoles semana primera Adviento (4 diciembre 2019)

De Corazón a corazón: Is 25,6-10 ("Enjugará el Señor las lágrimas de todos los rostros… nos alegramos por su salvación"): Mt 15,29-37 ("Los curó… Siento compasión de la gente")

Contemplación, vivencia, misión: Jesús vive en sintonía con nuestra existencia concreta y asume nuestras preocupaciones y problemas. Una curación "momentánea" o un éxito pasajero, no llenan el corazón. Lo que llena de felicidad la vida es sentirse amado y acompañado por "Alguien" cuya razón de ser está impresa en su nombre: "Salvador" ("Jesús"). Desde el seno de María, ya antes de nacer, la biografía de Jesús es la nuestra. "La fe adquiere la forma del encuentro con una Persona a la que se confía la propia vida” (Benedicto XVI, Verbum Domini, n. 25). "En Jesús, el Padre nos ha dado un hermano que viene a buscarnos cuando estamos desorientados y perdemos el rumbo; un amigo fiel que siempre está cerca de nosotros; nos ha dado a su Hijo que nos perdona y nos levanta del pecado" (Papa Francisco, El hermoso signo del pesebre, n.3)

*Vivir y anunciar el gozo de Cristo que nace de María: Las palabras de Isaías (“el Señor enjugará las lágrimas”) moldearon el corazón de la Madre de Jesús, ya desde niña. Un día se formaría en su seno el corazón de Jesús, “manso y humilde”, “compasivo”.

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