Sábado primera semana Adviento (7 diciembre, S. Ambrosio)

De Corazón a corazón: Is 30,19-21.23-26 ("El Señor venda la herida de su pueblo"); Mt 9,35-10,1.6-8 ("Jesús recorría todas las ciudades enseñando… sanando… Sintió compasión… La mies es mucha")

Contemplación, vivencia, misión: Jesús se acerca, convive, comparte, acompaña, se compadece y salva. Quien se siente "tocado" por él, se contagia de su mismo amor y compasión. El horizonte se abre más allá de las fronteras de la fe: son muchos los que no le conocen ni le aman. La vida es más hermosa si se abre a su llamada y se consagra a hacer que todos le conozcan y le amen. Belén "es una llamada a encontrarlo y servirlo con misericordia en los hermanos y hermanas más necesitados" (Papa Francisco, El hermoso signo del pesebre, n.2). “Cuanto más ahondemos en nuestra relación personal con el Señor Jesús, tanto más nos daremos cuenta de que Él nos llama a la santidad mediante opciones definitivas” (Benedicto XVI, Verbum Domini, n. 77).

*Vivir y anunciar el gozo de Cristo que nace de María: Ella llevó a Jesús en su seno durante nueve meses de gestación virginal. La “compasión” de Jesús comenzó ya en el seno de María, junto al corazón de su madre y en sintonía con él. “Que el alma de María esté en cada uno para alabar al Señor; que su espíritu esté en cada uno para que se alegre en Dios” (San Ambrosio, Exposición sobre San Lucas, II, 26).

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