Viernes semana segunda Tiempo Ordinario (24 enero, S. Francisco deSales)

De Corazón a corazón: 1Sam 24,3-21 (David no quiere matar a Saúl); Mc 3,13-19 ("Llamó a los que quiso… para que estuvieran con él… y para enviarlos a evangelizar")

Contemplación, vivencia, misión: En el evangelio siempre se pueden entrever los latidos del Corazón de Cristo, que mira con amor y llama por amor, para entablar una amistad con él y dedicarse con él a llevar a efecto los designios del Padre sobre toda la humanidad. Entrando en esta “onda” de su amor, no hay lugar para las envidias ni para las revanchas. El amor llena el corazón y no deja sitio para tonterías. “Los que tienen la vocación de ser ministros de la Palabra deben sentir con fuerza la necesidad de hacerla accesible a su comunidad … captar la belleza de la Palabra de Dios y verla relacionada con su vida cotidiana… hablar con el corazón para alcanzar los corazones de las personas que escuchan” (Aperuit illis, n.5).

*Discípulos de la Palabra con la Madre de Jesús: Cuando se reciben las palabras de Jesús en el corazón (como María: Lc 2,19.51), se camina "hacia la unión plena y visible" entre todos los cristianos (Juan Pablo II, Ut unum sint, n.99).

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