Martes semana séptima Tiempo Ordinario (25 febrero2020)

De Corazón a corazón: Sant 4,1-10 ("¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones?… Humillaos ante el Señor y él os ensalzará"); Mc 9,30-37 ("El Hijo del hombre será entregado… resucitará… Si uno quiere ser el primero, sea el servidor de todos… El que reciba a un niño en mi nombre, a mí me recibid")

Contemplación, vivencia, misión: Todas las guerras y divisiones nacen de un corazón divididos por ambiciones y preferencias, a veces incluso confundiendo la gloria de Dios y el bien de la humanidad, con las ansias de poder y de dominio. La historia humana ha seguido siempre ese itinerario, que parece una cadena inquebrantable. "Los desequilibrios que fatigan al mundo moderno están conectados con ese otro desequilibrio funda­mental que hunde sus raíces en el corazón humano" (Gaudium et Spes, n.10). La historia verdadera (la que casi nunca se cuenta) la han construido los santos y las personas de buena voluntad, por medio de "una vida escondida con Cristo en Dios" (Col 3,3).

*Discípulos de la Palabra con la Madre de Jesús: La cadena de "desequilibrios que fatigan el mundo" la quiebra Jesús, con la donación humilde y audaz de su misterio pascual, que inició en Nazaret con María y José, y ahora se prolonga en nosotros. “Ningún pobre es bienaventurado porque es pobre; lo será si, como María, cree en el cumplimiento de la Palabra de Dios” (Aperuit illis, n.15)

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