Jueves después de Ceniza (27 febrero 2020)

De Corazón a corazón: Deut 30,15-20 ("Los mandamientos del Señor… escoge la vida para que vivas"); Lc 9,22-25 ("El Hijo del hombre debe sufrir… Si alguno quiere venir en pos de mí… tome su cruz cada día y sígame")

Contemplación, vivencia, misión: Los "mandamientos" son un signo de que Dios es mendigo de nuestro amor. Vivir es amar, porque Dios es Amor que nos hace partícipes de su misma vida. "Sufrimiento", "sacrificio" y "cruz" son la sombra que hace resaltar la "luz" y el "gozo" de seguir a Cristo para compartir su misma vida. La opción fundamental del corazón se asume compartiendo la vida con Cristo muerto y resucitado. Sin esta relación personal con él, la vida no tiene sentido. El único camino de vida es el mismo Jesús, nuestro Camino. “La Pascua de Jesús no es un acontecimiento del pasado: por el poder del Espíritu Santo es siempre actual y nos permite mirar y tocar con fe la carne de Cristo en tantas personas que sufren” (Papa Francisco, Mensaje Cuaresma 2020).

*Discípulos de la Palabra con la Madre de Jesús: A María le anunciaron que correría la misma suerte de Jesús, participando en la misma "espada" de dolor; ante la Palabra de Dios, que es el mismo Jesús, “quedan al descubierto los pensamientos de muchos corazones” (Lc 2,35). “Al mismo tiempo que creemos firmemente en Jesús como único Redentor del mundo, cultivamos una profunda devoción hacia su Madre” (Papa Francisco, Querida Amazonia, n.107).

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