EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ (lunes 14 septiembre 2020)

De Corazón a corazón: Núm 21,4-9 (“Moisés puso una serpiente de bronce en un mástil”); Fil 2,6-11 (Cristo “se humilló, por lo cual Dios lo exaltó”); Jn 3,13-17 (“Así tiene que ser levantado el Hijo del hombre”)

Contemplación, vivencia, misión: La “Cruz” es la máxima prueba del amor: Jesús se da a sí mismo llevándonos en su corazón. Así nos amó Jesús desde el seno de María y en toda su vida. Es la característica del amor de Dios, que se hace hombre para asumir la historia de cada uno, purificarla y hacerla partícipe de su misma vida. “De tal manera amó Dios al mundo, que le dio a su Hijo unigénito” (Jn 3,16). Con estas palabras de Jesús, inauguró Santa Teresa de Calcuta un centro social de la India (le habían pedido que no hablara de religión…); los santos se han moldeado en un amor crucificado lleno de esperanza. Jesús no viene a condenar, sino a salvar. Ese anuncio es exigente y convincente para quien entiende de amores y quiere comenzar de nuevo.

*Discípulos de la Palabra con la Madre de Jesús: La “exaltación de la Cruz” indica la fecundidad de una vida gastada por amor. Decía san Buenaventura refiriéndose a la cruz: «Esta es nuestra lógica». Este lenguaje sólo se entiende de corazón a corazón. María es la Madre más fecunda, “de pie junto a la Cruz” (Jn 19,25).

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