Jueves semana 24ª Tiempo Ordinario (17 septiembre, S. Roberto Belarmino)

Contemplación, vivencia, misión: 1Cor 15,1-11 (“El evangelio que os prediqué… Cristo murió por nuestros pecados… resucitó… se me apareció también a mí”); Lc 7,36-50 (“Una mujer pecadora… a los pies de él comenzó a llorar”)

Contemplación, vivencia, misión: La lógica del evangelio es desconcertante. Pablo, que se compara a un “abortivo” (como perseguidor convertido), se transformó en el apóstol que amaba y anunciaba a Cristo apasionadamente. La mujer pecadora, perdonada, “mostró mucho amor” para agradecer el perdón. La Magdalena forma parte del grupo de mujeres que siguieron incondicionalmente a Cristo (cfr. Lc 8,1-3) y será después mensajera y testigo de la resurrección, apóstol de los apóstoles (cfr. Jn 20,11-18).

*Discípulos de la Palabra con la Madre de Jesús: El secreto del amor a Cristo es la experiencia de haberle encontrado resucitado y presente en los signos sencillos de la vida ordinaria y de la Iglesia, gracias especialmente a su Palabra y a su Eucaristía. Necesitamos la actitud “contemplativa” de María (cfr. Lc 2,19.51), que sabía admirar y dejarse sorprender por el “más allá” del misterio de Jesús de Nazaret.

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