Archivo de la categoría: Año de la Fe

PAPA FRANCISCO: EL CAMINO DE LA FE (IIIº)

“Pensemos en María que «conservaba todas estas cosas meditándolas en su corazón» (Lc 2,19.51). La acogida de las palabras y de la verdad de la fe para que se conviertan en vida, se realiza y crece bajo la acción del Espíritu Santo” (Papa Francisco,15 mayo 2013)

“El Espíritu Santo… nos impulsa a abrir las puertas para salir… para comunicar el gozo de la fe, del encuentro con Cristo” (Papa Francisco, 19 mayo 2013, Pentecostés)

“¡En este Año de la Fe, preguntémonos si en realidad hemos dado algunos pasos para conocer mejor a Cristo y las verdades de la fe, con la lectura y la meditación de las Escrituras, en el estudio del Catecismo, acercándonos con asiduidad a los Sacramentos. Pero preguntémonos al mismo tiempo cuántos pasos estamos dando para que la fe dirija toda nuestra existencia! (Papa Francisco, 15 mayo 2013)

“La oración hace milagros, ¡pero tenemos que creer! Creo que podemos hacer una hermosa oración … y decirla hoy, todo el día: «Señor, creo, ayúdame en mi incredulidad»” (Papa Francisco, 20 mayo 2013)

(Jóvenes) “Vosotros tenéis una parte importante en la celebración de la fe. Nos traéis la alegría de la fe y nos decís que tenemos que vivir la fe con un corazón joven…  Con Cristo el corazón nunca envejece” (Papa Francisco, 24 marzo 2013)

“La luz del tiempo pascual y de Pentecostés renueva en nosotros anualmente el gozo y el estupor de la fe: reconocemos que Dios no es una cosa vaga, nuestro Dios no es un Dios « spray », és concreto, no abstracto sino que tiene un nombre: « Dios es Amor »” (Papa Francisco, 26 mayo 2013, Ángelus)

 “Invito a todos a vivir la fe, no sólo como un don y un acto personal, sino como respuesta a la llamada de Dios de vivir juntos, siendo la gran familia de los convocados por Él” (Papa Francisco, 29 mayo 2013)

“La fe es un don y una actitud que nos pertenece personalmente, pero Dios nos llama a vivir juntos nuestra fe, como familia, como Iglesia” (Papa Francisco, 29 mayo 2013).

(SIGUE)

PAPA FRANCISCO: EL CAMINO DE LA FE (IIº)

“La fe de los primeros discípulos se basaba en una experiencia fuerte y personal de Cristo crucificado y resucitado; no tenían miedo de nada ni de nadie, e incluso miraban la persecución como un honor, lo que les permitía seguir los pasos de Jesús y asemejarse a Él, dando testimonio con sus vidas” (Papa Francisco, Regina coeli, 14 abril 2013)

“La fe nace de la escucha, y se refuerza con el anuncio… Adorar al Señor quiere decir darle a él el lugar que le corresponde; adorar al Señor quiere decir afirmar, creer – pero no simplemente de palabra – que únicamente él guía verdaderamente nuestra vida … Adorar es despojarse de nuestros ídolos, también de esos más recónditos, y escoger al Señor como centro, como vía maestra de nuestra vida” (Papa Francisco, 14 abril 2013).

“Permaneced estables en el camino de la fe con una firme esperanza en el Señor. Aquí está el secreto de nuestro camino. Él nos da el valor para caminar contra corriente” (Papa Francisco, Homilía 28 abril 2013)

“La fe cristiana está toda ella centrada en la relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Quien ama al Señor Jesús, acoge en sí a Él y al Padre, y gracias al Espíritu Santo acoge en su corazón y en su propia vida el Evangelio” (Papa Francisco, 5 mayo 2013)

“En la Lumen Gentium… se dice que María «precedió en la peregrinación de la fe» (n. 58). En el Año de la Fe os dejo esta figura de María peregrina, que sigue al Hijo Jesús y que nos precede a todos nosotros en el camino de la fe” (Papa Francisco, 5 mayo 2013)

“(Laura Montoya) La primera santa nacida en la hermosa tierra colombiana nos enseña a ser generosos con Dios, a no vivir la fe solitariamente – como si fuera posible vivir la fe aisladamente -, sino a comunicarla, a irradiar la alegría del Evangelio con la palabra y el testimonio de vida allá donde nos encontremos” (Papa Francisco. 12 mayo 2013)

“La fe, que nos hace ver más allá de los límites de nuestra mirada humana, más allá de la vida terrena… Queridos amigos, conservemos la fe que hemos recibido y que es nuestro verdadero tesoro, renovemos nuestra fidelidad al Señor, incluso en medio de los obstáculos y las incomprensiones” (Papa Francisco. 12 mayo 2013)

(SIGUE)

PAPA FRANCISCO: EL CAMINO DE LA FE (Iº)

“Estimulados también por la celebración de Año de la Fe, todos juntos, pastores y fieles nos esforzaremos por responder fielmente a la misión de siempre: llevar Jesucristo al hombre y conducir al hombre al encuentro con Jesucristo Camino, Verdad y Vida, realmente presente en la Iglesia y contemporáneo de cada hombre” (Papa Francisco, 15 marzo 2013).

“Benedicto XVI, con intuición verdaderamente inspirada, ha proclamado para la Iglesia católica Año de la Fe… proponiendo una especie de peregrinación a lo que es esencial para todo cristiano: la relación personal y transformadora con Jesucristo, Hijo de Dios, muerto y resucitado por nuestra salvación” (Papa Francisco, 20 marzo 2013)

“Quien lo acoge es gente humilde, sencilla, que tiene el sentido de ver en Jesús algo más; tiene ese sentido de la fe, que dice: Éste es el Salvador” (Papa Francisco, 24 marzo 2013).

“Que ella (María), que siguió con fe a su Hijo hasta el Calvario, nos ayude a caminar tras él, llevando con serenidad y amor su cruz, para llegar a la alegría de la Pascua” (Papa Francisco, 24 marzo 2013).

“En nuestro camino de fe es importante saber y sentir que Dios nos ama; no tener miedo al amor: la fe se profesa con la boca y el corazón, con la palabra y el amor” (Papa Francisco, 3 abril 2013).

“¡Creemos en el Resucitado, que ha vencido el mal y la muerte! Tengamos la audacia de “salir” para llevar esta alegría y luz a todos los lugares de nuestras vidas!” (Papa Francisco, 3 abril 2013)

“En todo momento y en todo lugar son bienaventurados los que, a través de la Palabra de Dios proclamada en la Iglesia y testimoniada por  los cristianos, creen que Jesucristo es el amor de Dios encarnado, la Misericordia Encarnada” (Papa Francisco, 7 abril 2013, Regina coeli)

“Tomás reconoce su propia pobreza, la poca fe: «Señor mío y Dios mío»: con esta invocación sencilla, pero llena de fe, responde a la paciencia de Jesús. Se deja envolver por la misericordia divina, la ve ante sí, en las heridas de las manos y de los pies, en el costado abierto, y recobra la confianza: es un hombre nuevo, ya no es incrédulo sino creyente” (Papa Francisco, 7 abril 2013, en San Juan de Letrán)

(SIGUIRÁ)

ITINERARIO DE FE EN LA VIDA DE LOS SANTOS

Frases clave de Bta. Mª INÉS TERESA ARIAS (memoria litúrgica 22 junio 2013)

“Para llevar a cabo las cosas que él quiere confiarnos, por grandes que nos parezcan y superiores a nuestras fuerzas, lo único que necesitamos es una fe inmensa en el poder de Dios, en su sabiduría, en su bondad” (Experiencias, Hombre poca fe…, p.90)

“Jesús mío, yo creo a pesar de todo; creo en tu amor, en tu providencia, en tu misericordia; yo oigo siempre en el fondo de mi alma aquel; «No temas, ten fe solamente», que dirigiste a Jairo” (Experiencias, Hombre de poca fe…, p.91).

“Entonces, lo que nos falta solamente es fe. Con ella tenemos a nuestra disposición los tesoros de Dios; con él, somos omnipotentes” (Experiencias, Estudio sobre la Regla, p.254).

“Para arrancar prodigios a su amor, a su misericordia, él no quiere, no necesita otra cosa que: creamos en su amor, en su misericordia, que pidamos humildemente, con fe viva, la gracia que deseamos, en la seguridad que la obtendremos (si es para nuestro bien) en toda su plenitud. Y si lo que pedimos no nos conviene, él sabrá escogernos otra mejor, que nos indemnizará de aquella” (Experiencias, María ha escogido, p.106).

“Todos los misterios divinos, que se tornan, por la celestial claridad de la fe, mas resplandecientes que la luz de medio día” (Experiencias, Diario 1944, p.148).

“Una cosa es la fe, creer en los misterios que nuestro Señor Jesucristo nos ha revelado ¡es una cosa tan grande esta fe! Pero el espíritu de fe también, que nos hace encontrar a nuestro Señor… en todos los acontecimientos de nuestra vida. Este espíritu de fe nos hará ver, llegar fácilmente a la santidad, porque es hacer en todo momento su santísima voluntad” (Consejos, 27 diciembre 1980).

“Quien vive de fe, vive de amor práctico” (Ejercicios 1941). “Tengo bien entendido, hace muchos años, que la virtud de la fe, unida a la caridad, son las que dan a nuestras acciones todas, el mérito, el valor… Y el alma que está ejercitada en este espíritu de fe, no se espanta de los acontecimientos por desastrosos que parezcan; acude al Señor, eso sí, en demanda de ayuda” (Ejercicios, 1936, p.353).

“Por esto nuestra fe tiene que ser muy viva, vivida intensamente y plena de confianza en un Dios que es amor, en la certidumbre de que su evangelio no cambia, ni cambiará” (Colectivas, enero 1970, IV).

“Aunque el alma esté agitada por todos los vientos; aunque la tempestad parezca inundar la débil barquita; aunque el cielo esté encapotado; aunque la furia de la tempestad haga de la pobre barca un juguete, no puede temer, si la fe sigue iluminando su sendero; si la fe es el faro luminoso que la llevará al puerto; si María, la dulce estrella de los mares, la conduce” (Experiencias, Estudio sobre la Regla).

“Este grano de mostaza es para nosotras la fe, esa virtud teologal que, practicada más y más puede hacer de ese granito sembrado en el surco, un frondoso árbol en donde vengan a posarse las aves del cielo. Si por la intensidad de nuestra fe, hacemos de nuestra oración un centro de atracción, en donde el mismo Dios se vea obligado a descender, derramando allí los torrentes de sus gracias, para que a su vez se desborden en favor de las almas, entonces, sí que tendrá cumplimiento en nosotras esta parábola” (Experiencias, Estudio sobre la Regla).

Epifanía… Yo le llamaría el día de la fe; de esa fe que hace dulce todo acontecimiento, por doloroso que sea; esa fe que nos muestra siempre la mano providente de Dios señalándo­nos lo que espera de nosotras; esa fe que no se arredra por las dificultades previstas y que le hace confiar, que le hace amar cuanto encuentra de bueno en su camino… como los Magos” (Circular, 6 enero 1976).

Retiro 8: FE, EXPERIENCIA DE ENCUENTRO CON CRISTO RESUCITADO Y MISIÓN

“Ve a mis hermanos” (Jn 20,17. “Entró en el sepulcro… vio y creyó” (Jn 20,8). “Tardos de corazón para creer” (Lc 24,25). “Bienaventurados los que sin ver han creído” (Jn 20,29). “Estas señales han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre” (Jn 20,31). Jn 21: examen de amor para la misión)

 “La venida del Espíritu Santo los convierte en testigos o profetas, infundiéndoles una serena audacia que les impulsa a transmitir a los demás su experiencia de Jesús y la esperanza que los anima. El Espíritu les da la capacidad de testimoniar a Jesús con « toda libertad »” (RMi 24)

“Precisamente porque es « enviado », el misionero experimenta la presencia consoladora de Cristo, que lo acompaña en todo momento de su vida. « No tengas miedo … porque yo estoy contigo » (Hech 18,9-10). Cristo lo espera en el corazón de cada hombre” (RMi 88)

“Renovar el entusiasmo de comunicar la fe” (PF 7). “Tratando de percibir los signos de los tiempos en la historia actual, nos compromete a cada uno a convertirnos en un signo vivo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo” (PF 15)

“El futuro de la misión depende en gran parte de la contemplación. El misionero, sino es contemplativo, no puede anunciar a Cristo de modo creíble” (RMi n.91).

“Nada hay más hermoso que haber sido alcanzados, sorprendidos, por el Evangelio, por Cristo. Nada más bello que conocerle y comunicar a los otros la amistad con él” (Benedicto XVI, Homilía inicio Pontificado, 24 abril 2005)

“Y en el desierto se necesitan sobre todo personas de fe que, con su propia vida, indiquen el camino hacia la Tierra prometida y de esta forma mantengan viva la esperanza… Podemos representar este Año de la fe: como una peregrinación en los desiertos del mundo contemporáneo, llevando consigo solamente lo que es esencial… el evangelio y la fe de la Iglesia”.(Benedicto XVI, Homilía al inicia el Año de la Fe, 18 octubre 2012)

“La fe es un don que nos ha sido dado para que sea compartido…  Que la Virgen María, Madre de la Iglesia y Estrella de la evangelización, acompañe a todos los misioneros del Evangelio” (Benedicto XVI, Homilía 21 octubre 2012)

“La Iglesia tiene la tarea de evangelizar, de anunciar el Mensaje de salvación a los hombres que aún no conocen a Jesucristo… Todos los hombres tienen el derecho de conocer a Jesucristo y su Evangelio; y a esto corresponde el deber de los cristianos, de todos los cristianos – sacerdotes, religiosos y laicos -, de anunciar la Buena Noticia” (Benedicto XVI, Homilía 28 oct. 2012)

“Como muestra la gran estatua de Cristo Redentor en Río de Janeiro, su corazón está abierto para amar a todos, sin distinción, y sus brazos están extendidos para abrazar a todos. Sed vosotros el corazón y los brazos de Jesús. Id a dar testimonio de su amor, sed los nuevos misioneros animados por el amor y la acogida… Que la Virgen María, Estrella de la Nueva Evangelización, invocada también con las advocaciones de Nuestra Señora de Aparecida y Nuestra Señora de Guadalupe, os acompañe en vuestra misión de testigos del amor de Dios” (Benedicto XVI, Mensaje JMJ 2013)

“¡Creemos en el Resucitado, que ha vencido el mal y la muerte! Tengamos la audacia de “salir” para llevar esta alegría y luz a todos los lugares de nuestras vidas! La resurrección de Cristo es nuestra mayor certeza, es el tesoro más precioso! ¿Cómo no compartir con otros este tesoro, esta certeza? No es sólo para nosotros, es para transmitirla, para darla a los demás, compartir con los demás … En nuestro camino de fe es importante saber y sentir que Dios nos ama; no tener miedo al amor: la fe se profesa con la boca y el corazón, con la palabra y el amor …Dejémonos iluminar por la Resurrección de Cristo,  dejémonos transformar por su poder, de modo que también a través de nosotros en el mundo los signos de la muerte dejen paso a los signos de la vida” (Papa Francisco, 3 abril 2013).

 

Retiro 7: FE CELEBRADA, MISTERIO PASCUAL

7: FE CELEBRADA, MISTERIO PASCUAL DE MUERTE HACIA LA RESURRECCIÓN

“Estoy crucificado con Cristo… Vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí” (Gal 2,19-20)

Meditar en el corazón como María (Lc 2,19.51) sus últimas palabras. “Mirad” el costado abierto, “sangre y agua”. “Para que creáis” (Jn 19,35).

La máxima expresión de su amor:“La hora de pasar de este mundo al Padre” (Jn 13,1).

Sólo el amor entiende que el amor de Cristo fue la fuente de su dolor.

“Con el misterio de la Muerte y Resurrección de Cristo, Dios desciende hasta el fondo de nuestra humanidad para que llevarla a Él, para elevarla hasta que alcance su altura. La fe es creer en este amor de Dios, que no disminuye ante la maldad de los hombres, ante el mal y la muerte, sino que es capaz de transformar todas las formas de esclavitud, dando la posibilidad de la salvación. Tener fe, entonces, es encontrar ese “Tú”, Dios, que me sostiene y me concede la promesa de un amor indestructible, que no solo aspira a la eternidad, sino que le da; es confiar en Dios con la actitud del niño, el cual sabe que todas sus dificultades, todos sus problemas están a salvo en el “tú” de la madre. Y esta posibilidad de salvación a través de la fe es un don que Dios ofrece a todos los hombres” (Benedicto XVI, Audiencia 24 octubre 2012)

“La muerte y la resurrección de Jesús son el corazón mismo de nuestra esperanza. Sin esta fe en la muerte y resurrección de Jesús, nuestra esperanza será débil; ni será propiamente esperanza … Es la resurrección que nos da la esperanza más grande, ya que abre nuestra vida y la vida del mundo al futuro eterno en Dios .. La Resurrección de Cristo ilumina con una nueva luz las realidades cotidianas. ¡La resurrección de Cristo es nuestra fuerza!” (Papa Francisco 3 abril 2013)

EL ITINERARIO DE LA FE EN SAN JUAN DE ÁVILA

Vida cristiana, vida de fe:

La fe es “virginidad” del alma: “La fe sin error es parte de virginidad, y una esperanza firme que Dios te ha de salvar y que te ama” (Ser 6). La fe es la “estrella” para buscar a “Dios escondido” (Carta 43).

La fe viva justifica: “Ni circuncisión, ni obras, todo vale nada delante de Dios si no hay fe; y tampoco la fe vale delante de sus ojos si no tiene vida… Vida tiene de tener nuestra fe, caridad y amor de Dios y del prójimo, que ésta es su vida, y éstas son las señales de que no es muerta” (Gálatas, n.52). “Cristo no sólo es verdad, mas bondad; pues negáis la bondad, contra Cristo sois” (Juan I, lec. 15ª).

La fe está en relación con la esperanza y la caridad: “Por la fe con caridad, dice que mora Cristo en nosotros. La fe es la que le aposenta, la que le da el señorío, la que con él nos liga; y ella misma es las arras, los dones y los collares que da Cristo a la esposa con quien se casa” (Gálatas, n.52). “No creer solo, no bautismo solo; fe y sacramentos, bien recibidos, y obras, son menester para ser salvos” (Ser 33).

Itinerario de la fe en el “Audi Filia”: el hombre debe creer a Dios si revela (cap. 38), aunque revele misterios ininteligibles (cap. 32), por la autoridad de Dios que no se engaña ni nos engaña (cap. 42). Para movernos a la fe, Dios nos ofrece (especialmente por medio de Jesucristo) milagros y profecías (cap. 33-38) y una doctrina que llega a satisfacer el corazón humano (cap. 34-38). Pero la fe no es un producto de la lógica humana, sino un don de Dios, que respeta siempre la libertad del hombre (cap. 43ss).

Don de Dios:

“Él pone este don en nosotros, y después de haberle puesto, él le fortalece, para que confiemos en él… Este don pone Dios en sus grandes amigos y en aquellos que saben aprovecharse de él como fue en Abraham” (Gálatas, n.28). “La Palabra de Dios no puede faltar, sino que es verdadera… Más vale creer que ver” (Ser 41).

Fe y razón:

“La fe ensancha el corazón a creer que aquello que nos parece tan sobre nuestro juicio, aquello tan sobre nuestro merecimiento y medida, aquello es Dios y propio rastro y señal de El” (Carta 133).

“Nuestra fe cree cosas que aunque no sean contra razón, no se pueden alcanzar por razón” (AF cap. 32). “Así como sólo Dios por su Iglesia declara lo que se ha de creer, así El solo puede dar fuerzas para lo creer” (AF cap. 43). Por esto hay que dar gracias a Dios por haber recibido la fe (cfr. AF cap. 44; Ser 4).

Se asiente a las verdades divinas por la autoridad de Dios que se manifiesta (AF cap. 31-32 y 38). “Cree la fe lo que no ve, y adora con firmeza lo que a la razón es escondido” (AF cap. 31).

“Esta fe no está arrimada a razones ni motivos… Mas la fe que Dios infunde está arrimada a la Verdad divinal y hace creer con mayor firmeza que si lo viese con sus propios ojos… porque ni puede el entendimiento alcanzar con su propia razón a tener claridad de las cosas de la fe, ni la fe es tener evidencia, porque no sería fe ni habría merecimiento” (AF cap. 43). Es “honra de Dios, del cual, mientras cosas más altas creemos y que sobrepujan a nuestra razón, más le honramos y más nos le sometemos” (Carta 150).

Fe que supera las dificultades de la vida:

“Cuando un alma, con el amor de Dios, que es vida de la fe, desprecia lo próspero y adverso del mundo, y cree y confía en Dios, al cual no ve, no hay por donde el demonio le entre” (AF cap. 29). Con esta fe, “no haríamos tanto caudal” de las cosas de este mundo (cfr. Ser 13).

Itinerario de vida espiritual, fe esperanza y caridad

La fe es “el principio de la vida espiritual”, como don de Dios y fruto también de nuestra escucha de la Palabra de Dios (AF cap. 1). Escuchar con fe la Palabra de Dios: “Estas palabras, devota esposa de Jesucristo, dice… Dios a la Iglesia cristiana, amonestándole lo que debe hacer para que el gran Rey Jesucristo la ame, de lo cual a ella se le siguen todos los bienes” (AF cap.1).

“Cuando un ánima, con el amor de Dios, que es vida de la fe, desprecia lo próspero y adverso del mundo, y cree y confía en Dios, al cual no ve, no hay por donde el demonio le entre” (AF cap. 29).

Fe, esperanza y caridad: “Creyendo firme con el entendimiento que todo el poder es de Dios, y confortados con el capacete de la esperanza, y ofrecidos a Dios con el amor, tomando de buena gana lo que El nos enviare, venga por donde viniere, haremos burla de nuestro enemigo, y adoraremos al Señor” (AF cap. 30).

La fe es “perla preciosa, sin la cual cuanto uno más tiene, más pobre está”, y es la “disposición para dársenos el Espíritu Santo” (Carta 150, 89ss). Somos invitados a imitar la fe de Abraham (cfr. Gálatas, n.28). Pero especialmente es María el modelo de nuestra fe: “Si Abraham se dice padre de creyentes, más razón hay para que la Virgen se llame madre de fe” (Ser 5 -2-). “Así como Dios entró en el vientre de María haciéndose hombre, porque ella creyó la palabra que le fue dicha, así venga Dios en el ánima por la palabra de la fe. Abraham fue justificado por la fe, y los que tienen fe son verdaderos hijos de Abraham” (Carta 150).