Domingo segundo Adviento, Año B (10 diciembre 2017)

De Corazón a corazón: Is 40,1-5. 9-11 ("Consolad a mi pueblo… abrid camino al Señor… viene como pastor que recoge en brazos los corderitos"); 2Pe 3,8-14 ("No se retrasa el Señor en el cumplimiento de la promesa"); Mc 1,1-8 ("Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor")

Contemplación, vivencia, misión: La vida nueva en el Espíritu, comunicada por Jesús (por medio del bautismo y de la Eucaristía), es participación en su misma vida divina (cfr. Jn 6,57; 1Jn 4,9). Juan Bautista ya fue santificado, con la efusión del Espíritu Santo, desde el seno de su madre Isabel (cfr. Lc 1,15.44). La gestación de María, por obra del Espíritu Santo, tiene repercusión instrumental en nosotros, como la tuvo el hijo de Isabel. Ella “concibió al Verbo antes en su corazón que en su seno” (San Ambrosio y San Agustín). Ahora María continúa gestando al Jesús místico en nosotros. “Viene el Señor” (Is 40,10) y hay que “preparar el camino” (Mt 1,2). Es la realidad nueva y definitiva, que ya ha dado comienzo, a modo de “cielos nuevos y tierra nueva” (1Pe 3,13). “Y en la Eucaristía quiere comunicarnos este amor pascual y victorioso” (Papa Francisco, 22 noviembre 2017)

*Con la Madre de Jesús, Madre del “Pan de vida”: Los caminos tienen que allanarse y enderezarse; Jesús se nos hace “el camino” (Jn 14,6). «Alegre de cumplir su deseo, delicada en su deber, diligente en su alegría, (María) se apresuró hacia la montaña. ¿Adónde, sino hacia las cimas, debía tender con prisa la que ya estaba llena de Dios?» (S.Ambrosio, Expositio Evangelii secundum Lucam, II, 19)

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Sábado semana primera Adviento (9 diciembre, S. Juan Diego)

De Corazón a corazón: Is 30,19-21.23-26 ("El Señor venda la herida de su pueblo"); Mt 9,35-10,1.6-8 ("Jesús recorría todas las ciudades enseñando… sanando… Sintió compasión… La mies es mucha")

Contemplación, vivencia, misión: Jesús se acerca, convive, comparte, acompaña, se compadece y salva. Quien se siente "tocado" por él, se contagia de su mismo amor y compasión. El horizonte se abre más allá de las fronteras de la fe: son muchos los que no le conocen. La vida es más hermosa si se abre a su llamada y se consagra a hacer que todos le conozcan y le amen. “La Eucaristía nos lleva siempre a la cumbre de la acción salvífica de Dios: el Señor Jesús, haciéndose pan partido para nosotros, derrama sobre todos nosotros su misericordia y su amor, como hizo en la cruz, con el fin de renovar nuestro corazón, nuestra existencia y nuestra forma de comunicarnos con Él y con nuestros hermanos” (Papa Francisco, 22 noviembre 2017)

*Con la Madre de Jesús, Madre del “Pan de vida”: Las promesas mesiánicas de Isaías resonaron en el Corazón de María, “in crescendo”, hasta el “Emmanuel”, Dios con nosotros. Ella llevó a Jesús “Pan de vida” en su seno durante nueve meses de gestación virginal, recibiéndole al mismo tiempo en su corazón totalmente abierto y donado. La “compasión” de Jesús comenzó ya en el seno de María y la hizo Madre de Misericordia. Ver S. Juan Diego:

https://compartirencristo.files.wordpress.com/2011/05/juan-diego.doc

INMACULADA CONCEPCIÓN (8 diciembre 2017)

De Corazón a corazón: Gen 3,9-20 ("Pondré enemistades entre ti y la mujer, entre su descendencia y la suya"); Efes 1,3-12 ("Nos ha elegido en Cristo para ser santos e inmaculados"); Lc 1,26-38 ("Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo")

Contemplación, vivencia, misión: Después del pecado de los primeros padres, Dios prometió el redentor. Nos ha elegido en Cristo para recuperar en nosotros su misma imagen. Todo esto se ha cumplido de modo especial en María, la Inmaculada, la llena de gracia desde el primer momento de su concepción. Ella es la primicia de lo que Dios quiere hacer en nosotros. Podemos cantar a nuestra Madre, con alegría y a pleno pulmón, la antífona: "Toda hermosa eres, María y no hay en ti mancha de pecado original".

*Con la Madre de Jesús, Madre del “Pan de vida”: Creer en la Inmaculada significa creer que Jesús resucitado ha vencido totalmente el pecado y la muerte. Ella, Inmaculada y Asunta (glorificada en cuerpo y alma), es la primicia de la redención, como anticipo de nuestra restauración final. “Participar en la Misa, especialmente el domingo, significa entrar en la victoria del Resucitado, ser iluminados por su luz, calentados por su calor” (Papa Francisco, 22 noviembre 2017)

Jueves semana primera Adviento (7 diciembre, S. Ambrosio)

De Corazón a corazón: Is 26,1-6 ("Abrid las puertas… Confiad en el Señor… porque en el Señor tenéis una roca eterna"); Mt 7,21.24-27 ("El que oiga mis palabras y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca").

Contemplación, vivencia, misión: Nuestro punto de referencia, nuestro apoyo, nuestra "roca" firme, es Dios hecho hombre, Jesús de Nazaret. Edificar sobre otros valores y preferencias, es perderse en el vacío y hundirse en arenas movedizas. “Cada celebración de la Eucaristía es un rayo de ese sol sin ocaso que es Jesús resucitado” (Papa Francisco, 22 noviembre 2017). Las palabras de Jesús, leídas con el corazón abierto, son las únicas que desvelan a "alguien" que nos lleva en su corazón como partícipes de su misma vida. “Dónde es que Cristo nace en el sentido más profundo, sino en tu corazón y en tu alma?”(S. Ambrosio, In Lucam, 11,38).

*Con la Madre de Jesús, Madre del “Pan de vida”: El Señor proclamó felices a quienes escuchan su palabra y la ponen práctica (cfr. Lc 8,21; 11,28) . "Jesús muestra la verdadera grandeza de María, abriendo así también para todos nosotros la posibilidad de esa bienaventuranza que nace de la Palabra acogida y puesta en práctica" (Benedicto XVI, Verbum Domini, n.124).

Miércoles semana primera Adviento (6 diciembre 2017)

De Corazón a corazón: Is 25,6-10 ("Enjugará el Señor las lágrimas de todos los rostros… nos alegramos por su salvación"): Mt 15,29-37 ("Los curó… Siento compasión de la gente")

Contemplación, vivencia, misión: Jesús vive en sintonía con nuestra existencia concreta y asume nuestras preocupaciones y problemas. Una curación "momentánea" o un éxito pasajero, no llenan el corazón. Lo que llena de felicidad la vida es sentirse amado y acompañado por "Alguien" cuya razón de ser está impresa en su nombre: "Salvador" ("Jesús"). Desde el seno de María, ya antes de nacer, la biografía de Jesús es la nuestra.

*Con la Madre de Jesús, Madre del “Pan de vida”: Un día se formó en su seno el Corazón de Jesús, “manso y humilde”, “compasivo”. En la Eucaristía, Jesús siente hoy la misma compasión y quiere contagiarla a los suyos. “La Misa es el memorial del misterio pascual de Cristo. Nos hace partícipes de su victoria sobre el pecado y la muerte, y da un significado pleno a nuestra vida” (Papa Francisco, 22 noviembre 2017)

Martes semana primera Adviento (5 diciembre 2017)

De Corazón a corazón: Is 11,1-10 ("Sobre él se posará el Espíritu de Señor"); Lc 10,21-24 ("Jesús, lleno de gozo en el Espíritu Santo").

Contemplación, vivencia, misión: Todo nos habla del amor de Dios: la creación, la historia, la redención. “El Espíritu del Señor” reposa sobre “un vástago del tronco de Jesé” (Is 11,1-2), para ser “como estandarte (signo) ante los pueblos” (Is 11,10). Así se construye la paz mesiánica. Es el mismo Espíritu de amor con que Dios, por medio de su Palabra, ha creado todo. Ahora, en Cristo, tiene lugar la nueva creación. Jesús, “lleno de gozo en el Espíritu”, proclama este conocimiento amoroso de Dios, que se comunica sólo a quienes se hacen pequeños como él (cfr. Lc 10,21).

*Con la Madre de Jesús, Madre del “Pan de vida”: La gestación de Jesús en el seno de María, bajo la acción del Espíritu Santo, estaba acompañada por el calor materno de un “sí” incondicional que repercutía en nosotros. María nos gestaba a nosotros en Jesús. “La obra de nuestra redención se efectúa cuantas veces se celebra en el altar el sacrificio de la cruz, por medio del cual «Cristo, que es nuestra Pascua, ha sido inmolado»” (Const. dogmática Lumen Gentium, 3).

Lunes semana primera Adviento (4 diciembre 2017)

De Corazón a corazón: Años B-C, Is 2,1-5 ("Confluirán a él todas las naciones… Vayamos, caminemos a la luz del Señor"); Mt 8,5-11 (Sobre el Centurión: “En Israel no he encontrado una fe tan grande”)

Contemplación, vivencia, misión: Adviento es un camino de fe hacia el encuentro y adhesión a Cristo que quiere nacer en nuestro modo de pensar, de valorar y de actuar. Él se nos hace “camino”, “Emmanuel” (Dios con nosotros). Se le encuentra de verdad cuando se le acepta como compartiendo la misma vida. La felicidad sólo es posible aceptando su persona y su mensaje. El centurión pagano de Cafarnaún recibió el don de la fe (Mt 8,5-11); su oración es ya la de la Iglesia al celebrar la Eucaristía. “Caminemos a la luz del Señor” (Isaías 2,5).

*Con la Madre de Jesús, Madre del “Pan de vida”: «Dichosa tú, que has creído» (Lc 1,45). “María es dichosa porque tiene fe, porque ha creído, y en esta fe ha acogido en el propio seno al Verbo de Dios para entregarlo al mundo” (Benedicto VI, Verbum Domini, n.124). “Así tendremos fuerza para dar a luz a Cristo en nosotros y en los demás”(S. Carlos Borromeo)