Miércoles quinta semana de Pascua (17 mayo 2017)

De Corazón a corazón: Hech 15,1-6 ("Contaban lo que Dios había hecho por medio de ellos") ; Jn 15,1-8 ("Yo soy la vid, vosotros los sarmientos… Separados de mí, no podéis hacer nada")

Contemplación, vivencia, misión: El cristianismo no consiste principalmente en un conjunto de ideas y de estructuras (por necesarias que sean), sino en la presencia y en el amor de "Alguien" (Cristo Resucitado presente), con quien el creyente se encuentra todos los días y del que ya no se puede prescindir. "Cristo se llama a sí mismo vid, como si fuera la madre y nodriza de los sarmientos que proceden de él" (S. Cirilo de Alejandría). “La esperanza que habita en nosotros, por tanto, no puede permanecer escondida dentro de nosotros, en nuestro corazón: si no, sería una esperanza débil, que no tiene la valentía de salir fuera” (Papa Francisco, 5 marzo 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Colaboramos con Ella para que Jesús nazca en muchos corazones: “Por lo cual, también en su obra apostó­lica, con razón, la Iglesia mira hacia aquella que engendró a Cristo, concebido por el Espíritu Santo y nacido de la Virgen, precisamente para que por la Iglesia nazca y crezca también en los corazones de los fieles” (LG 65).

Martes quinta semana de Pascua (16 mayo 2017)

De Corazón a corazón: Hech 14,19-28 (“Es necesario que pasemos por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios”); Jn 14,27-31 (“No se turbe vuestro corazón… Me voy y volveré a vosotros”)

Contemplación, vivencia, misión: La vida es un juego de luces y sombras, de presencias y ausencias. Jesús es la clave: cuando sentimos su ausencia, es que está más presente para hacernos colaboradores de la redención. La salvación del mundo no se realiza sin la ofrenda de la propia vida (cfr. Heb 9,22). Sería iluso quien quisiera cambiar el mundo sin cambiar su corazón. “Nuestra esperanza es una Persona, es el Señor Jesús que lo reconocemos vivo y presente en nosotros y en nuestros hermanos, porque Cristo ha resucitado” (Papa Francisco, 5 marzo 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: “Se consagró totalmente a sí misma, cual, esclava del Señor, a la Persona y a la obra de su Hijo, sirviendo al misterio de la Redención con El y bajo El, por la gracia de Dios omnipotente” (LG 56). “Miramos a María, Madre de la esperanza. María ha vivido más de una noche en su camino de madre” (Papa Francisco 10 mayo 2017).

Lunes quinta semana de Pascua (15 mayo 2017)

De Corazón a corazón: Hech 14,5-18 ("Anunciaban la Buena Nueva… Os predicamos que os volváis al Dios vivo"); Jn 14,21-26 ("Si alguno me ama, yo me manifestaré a él… mi Padre le amará, vendremos a él y haremos en el nuestra morada")

Contemplación, vivencia, misión: Lo más hermoso que nos ha regalado Dios es ser sus hijos, participar de su misma vida, tenerle presente en nosotros mismos como en su propio “hogar”, donde él convive y se da a sí mismo. Es la “Buena Nueva” que nos ha traído Jesús. Si amamos al Hijo de Dios hecho nuestro hermano, le conocemos de verdad y entramos a forma parte de la familia de Dios “vivo” que es “Amor”: Padre, Hijo y Espíritu Santo. “Si Cristo está vivo y habita en nosotros, en nuestro corazón, entonces debemos también dejar que se haga visible, no esconderlo, y que actúe en nosotros… Es el anuncio del amor de Dios, un amor infinito, que no se termina, que no disminuye jamás y que constituye el verdadero fundamento de nuestra esperanza” (Papa Francisco, 5 marzo 2017)

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Con ella aprendemos a vivir con Dios como en el "hogar" de Nazaret, la "casa solariega" de la Sagrada Familia. "Cercana a Cristo, junto con José, en la vida oculta de Nazaret, presente al lado del Hijo en los momentos cruciales de su vida pública, la Virgen es maestra de seguimiento incondicional y de servicio asiduo" (San Juan Pablo II, Vita Consecrata 28)

Domingo quinto de Pascua (14 mayo 2017, S. Matías Apóstol)

De Corazón a corazón: Hech 6,1-7 ("Nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la Palabra"); 1Pe 2,4-9 ("Él, piedra viva… Vosotros, piedras vivas… para un sacerdocio santo"); Jn 14,1-12 ("Voy a prepararos lugar… Yo soy el camino")

Contemplación, vivencia, misión: ¿Para qué distraerse en tantas cosas superficiales? Lo importante es construir nuestra historia, personal y comunitaria, caminando juntos y compartiendo los bienes que son de la misma familia de hermanos. La relación personal con Cristo y la escucha y anuncio constante de su Palabra, nos construye como casa ("hogar") de "piedras vivas", fundamentados en Él que es "la piedra viva". “Lo que deseo es que vosotros, jóvenes, caminéis no sólo haciendo memoria del pasado, sino también con valentíaen el presente y esperanza en el futuro. Estas actitudes, siempre presentes en la joven Mujer de Nazaret, se encuentran reflejadas claramente en los temas elegidos para las tres próximas Jornadas Mundiales de la Juventud” (Papa Francisco, Mensaje JMJ 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Ella nos acompaña con su presencia activa y materna. "En esta tierra, hasta que llegue el día del Señor (cfr. 2Pe 3,10), antecede con su luz al Pueblo de Dios peregrinante como signo de esperanza y de consuelo hasta que llegue el día del Señor" (LG 68).

Sábado cuarta semana Pascua (13 mayo, Virgen de Fátima)

De Corazón a corazón: Hech 13,44-52 ("Nos volvemos a los gentiles… Los discípulos quedaron llenos de gozo y del Espíritu Santo"); Jn 14,7-14 ("El que me ha visto a mí, ha visto al Padre")

Contemplación, vivencia, misión: El gozo de un creyente nace de amar y hacer amar a Cristo, tal como es, sin rebajas en su realidad de perfecto Dios, perfecto hombre y único Salvador, que salva al hombre por medio del hombre. Dios Amor se nos ha manifestado así y sólo le acepta de corazón quien se deja sorprender de su amor. “Nos acompañará en este camino la Virgen María, a quien todas las generaciones llaman bienaventurada (cf. Lc 1,48)” (JM Juventud 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Nadie mejor que Ella nos puede guiar, en nuestro camino de fe, esperanza y amor, como Madre, intercesora, discípula y maestra, "a quien la Iglesia católica, enseñada por el Espíritu Santo, honra con filial afecto de piedad como a Madre amantísima" (LG 53). Para la Virgen de Fátima, ver Año Litúrgico, fiestas de María.

Viernes cuarta semana de Pascua (12 mayo 2017)

De Corazón a corazón: Hech 13,26-33 ("A vosotros ha sido enviada esta Palabra de salvación… Dios lo resucitó"); Jn 14,1-6 ("Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí" )

Contemplación, vivencia, misión: Desde que Dios, haciéndose hombre, ha asumido nuestra historia, el camino de la vida humana queda iluminado por su cruz y su resurrección. Sólo en Jesús vemos que Dios ama así: dándose a sí mismo y llevándonos en su Corazón. Nuestra suerte está ligada a la suya. “¡Esta es la paradoja y al mismo tiempo el elemento más fuerte, más alto de nuestra esperanza! Una esperanza fundada en una promesa que del punto de vista humano parece incierta e impredecible, pero que no disminuye ni siquiera ante la muerte, cuando a prometer es el Dios de la Resurrección y de la vida. Esto no lo promete uno cualquiera, ¡no! Quien lo promete, es el Dios de la Resurrección y de la vida” (Papa Francisco 2 marzo 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Meditando como ella las palabras de Jesús, vivimos en sintonía con su "sí" (“fiat”), con su "Magníficat" y con su estar "de pie junto a la cruz". “Después de haber recibido el anuncio del ángel y haber respondido con su «sí» a la llamada para ser madre del Salvador, María se levanta y va de prisa a visitar a su prima Isabel, que está en el sexto mes de embarazo” (Mensaje JM Juventud 2017).

EL MODELO DEL SEGUIMIENTO EVANGÉLICO DE LOS APÓSTOLES

PAUTA DE LA VIDA SACERDOTAL EN SAN JUAN DE ÁVILA (Juan Esquerda Bifet, Baeza, 8 mayo 2017)

PRESENTACIÓN: Un reto: En la época de San Juan de Ávila, la Universidad de Baeza era una verdadera escuela de “Vida Apostólica” (cfr. L. Muñoz, Vida, lib.1º, cap.20-21). Las directrices conciliares y postconciliares: Se desea un clero que vida la “caridad pastoral” del Buen Pastor, en la “fraternidad sacramental” de su Presbiterio con el propio Obispo (cfr. PO 8 y documentos postconciliares). Benedicto XVI: “Hace falta sobre todo tener la valentía de proponer a los jóvenes la radicalidad del seguimiento de Cristo, mostrando su atractivo” (Sacramentum caritatis, n.25).

I.-UNA CONSTANTE HISTÓRICA PARA LA RENOVACIÓN SACERDOTAL SEGÚN EL MODELO DE LOS APÓSTOLES

Datos históricos (patrísticos). Comentarios a los textos evangélicos: “Lo hemos dejado todo y te hemos seguido” (Mt 19,27). Vocación (Mt 4,18-19; 10,1-4; Mc 3,13-14; y cada llamada concreta). Seguimiento (Mt 4,20; 19,16-30). Comunión (Lc 10,1; Jn 17,21-23). Misión (Mt 10,5-42; Mc 6,7-13; Lc 9, 1-10 y 10, 1-21). Todos estos aspectos se suelen presentar en torno a la figura del Buen Pastor (Jn 10,1-18; 1Pe 5,1-4), al examen de amor (Jn 15 y 21,15-23) y a la figura de Pablo (en todos sus escritos). Como programa sintético, se remiten al discurso de Pablo a los presbíteros de Éfeso, en Mileto (Hech 20,17-38).

La influencia de San Juan de Ávila en Trento y su significado. Las encíclicas y documentos sacerdotales del siglo XX-XXI. La “Vida Apostólica” se concreta en la “caridad pastoral” como “vínculo de la perfección sacerdotal”(PO 14), que es la “ascesis propia del pastor de almas” (PO 13) y que es “unidad de vida” (PO 13); “representación sacramental de Jesucristo, Cabeza y Pastor” (PDV 15) a modo de “signo sacramental” (PDV 16). “Vivir en el seguimiento de Cristo como los Apóstoles” (PDV 42; cfr. 22). Hacia la “fraternidad sacramental” (PO 8) en el Presbiterio (RF nn.32 y 111).

II.-EL MAESTRO ÁVILA, EXPONENTE DE LA “VIDA APOSTÓLICA”

“Gente imitadora de los Apóstoles” (Carta 191), vida según el “uso de los Apóstoles” (Memorial I, n.16), “retrato de la escuela y colegio apostólico” (Advertencias I para el concilio de Toledo, n.4), “dibujo de los Apóstoles” (ibídem, n.10), etc. Cartas a sacerdotes, pláticas sacerdotales, algunos sermones, Tratado sobre el sacerdocio, Memoriales para el concilio de Trento y Advertencias para el sínodo de Toledo.

Una clave: su enamoramiento de Cristo, al estilo de San Pablo. En realidad, la vocación apostólica incluye el “estar con él” y ser “enviados a evangelizar” (Mc 3,14). En la última cena, Jesús describe esta vocación como “amistad” (Jn 15,14-15), como declaración de amor (Jn 15,9), como partícipes de la misma “misión” de Cristo (Jn 17,18; 20,21). “¡Oh, dichosos pastores que participaren algo de aquesta hambre y sed de salvación de ánimas que tuvo el Señor…)” (Sermón 81, n.5). Tratado del Amor de Dios (la pasión desde los amores de Cristo: cfr. Efes 3,19)

Carta Apostólica de Benedicto XVI: comenta el amor de Cristo (2Cor 5,4). La referencia a Cristo Buen Pastor indica, pues, una exigencia de respuesta al amor de quien ha dado la vida por todos. Por esto:Referencia al Buen Pastor: Plática 7.

III.-LA REALIDAD DE GRACIA DEL PRESBITERIO CON EL PROPIO OBISPO, EXRESIÓN DE LA “VIDA APOSTÓICA”

“Si cabeza y miembros nos juntamos a una en Dios”… (Plática 1ª). “Fraternidad sacramental” en el Presbiterio (PO 8), disponibilidad misionera universal de la Iglesia particular (cfr. Mt 18,20; Jn 13,34-35;17,21-23; Hech 2,42-47; 4,32-34). “Exigencia del sacramento del Orden” (LG 28), “realidad sobrenatural” (PDV 74), “familia sacerdotal” (ChD 28), “lugar privilegiado” (Directorio, n. 36), donde el sacerdote necesita encontrar todos los medios de santificación y de apostolado. Para lograr este objetivo de “vida apostólica” en el Presbiterio, Juan Pablo II pedía en el año 1992 elaborar un “proyecto de vida” (PDV 79; cfr. n. 3). Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis (2016), nn.32 y 111.

CONCLUSIÓN: “Unánimes en oración con María la Madre de Jesús” (Hech 1,14), preparando la venida del Espíritu Santo. “Así estaban los santos Apóstoles del Señor en este santo tiempo; y así, hermanos, es muy gran razón que estemos nosotros, pues somos una cosa con ellos, una Iglesia y una unión en Jesucristo” (Sermón 27, n.4).