Sábado semana 1ª de Cuaresma (16 marzo 2019)

De Corazón a corazón: Deut 26,16-19 ("Tu Dios te manda hoy cumplir estos preceptos… de corazón"); Mt 5,43-48 ("Amad… sed perfectos como vuestro Padre celestial")

Contemplación, vivencia, misión: La vida es hermosa cuando se hace donación imitando el amor de Dios que nos da “sus” creaturas como preparación para una donación de Él mismo. Sólo Dios es Amor y el amor viene de Él. La vida cristiana se desarrolla amando como Jesús. Todo puede convertirse en donación, porque todo es don del amor de Dios. La ley del amor sólo se puede practicar con todo el corazón y, por tanto, de corazón a corazón, aprendiendo del mismo Jesús a amar al Padre (en el Espíritu Santo) y a los hermanos, desde su mismo Corazón. La perfección consiste en amar al estilo de Dios, ser “misericordiosos” como él (cfr. Lc 6,36). Este modo de amar sólo es posible si Cristo vive en nosotros.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: “Bienaventurados” quienes, por escuchar la Palabra de Dios en el corazón, como María, se dejan modelar por el amor. “Ella no solo creyó en Dios y en sus promesas como algo posible, le creyó a Dios y se animó a decir «sí» para participar en este ahora del Señor. Sintió que tenía una misión, se enamoró y eso lo decidió todo” (Papa Francisco JMJ 27 enero 2019).

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Viernes semana 1ª de Cuaresma (15 marzo 2019)

De Corazón a corazón: Ez 18,21-28 ("No me complazco en que muera el pecador… sino que se convierta y viva"); Mt 5,20-26 ("Ve primero a reconciliarte con el hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda")

Contemplación, vivencia, misión: El encuentro con Jesús en la Eucaristía es oblativo, como expresión comprometida del mandato del amor. No hay oblación con Cristo, si no se aporta la misma actitud de Cristo, que vivió y murió amando y perdonando. La lógica de Dios Amor es siempre de misericordia y de perdón. Nos ha creado y nos sostiene para "vivir" una vida plena en Él. El "precio" para conseguir este objetivo es la oferta libre y total de Jesús desde el seno de María hasta la cruz. Quien no se une a esta donación de Jesús, pierde la verdadera vida, que es el amor de donación. La oración y el sacrificio valen si están sostenidos por el amor. Dios perdona recuperando a las personas sin destruirlas. Es Él, "Dios Amor", quien "nos ha amado primero" (1Jn 4,16.19), más allá de nuestra lógica.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: Cuando María, con José, "ofrecieron" al niño Jesús en el templo (cfr. Lc 2,22), ella tenía su corazón unificado por el servicio de caridad a su prima Isabel, por la atención a los pastores y por la convivencia familiar con San José. “El «sí» y las ganas de servir fueron más fuertes que las dudas y las dificultades” (Papa Francisco, JMJ, 26 enero 2019). Entonces el corazón se abre a los grandes deseos de Dios, que nos ha hecho a su imagen.

Jueves semana 1ª de Cuaresma (14 marzo 2019)

De Corazón a corazón: Est 14,1.3-5.12-14 ("Señor, no tengo otro socorro que tú"); Mt 7,7-12 ("Pedid… buscad… llamad… ¡Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan")

Contemplación, vivencia, misión: En la "soledad", experimentada con dolor de enamorado, se encuentra una nueva presencia de Dios. "La oración cristiana debe ir más lejos: hacia el encuentro del amor del Señor Jesús, a la unión con él" (Catecismo I.C., 2708). "El corazón es el lugar de la búsqueda y del encuentro, en la pobreza y en la fe" (ibídem, 2710). La oración es una experiencia de una soledad llena de Dios. El Señor está más cerca cuando parece más lejano y que calla. Sin Él, todo es un vacío y una soledad que nada ni nadie puede llenar. Pero Él comprende a sus hijos, porque nos ve en el Hijo.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: La oración de María es de "búsqueda dolorosa" de Jesús (Lc 2,48) y de "petición" confiada (Jn 2,3), como llamada y sintonía de "corazón" a "corazón" (Mt 11,29; Lc 2,19-51). “María tendría, sin duda, una misión difícil, pero las dificultades no eran una razón para decir «no»” (Papa Francisco, JMJ 26 enero 2019). El camino de Cuaresma es camino "pascual" del corazón, para abrirse al Amor.

Miércoles semana 1ª de Cuaresma (13 marzo 2019)

De Corazón a corazón: Jon 3,1-10 ("Vete a Nínive… proclama el mensaje… Los ninivitas creyeron e Dios") ; Lc 11,29-32 ("No se les dará otra señal que la de Jonás")

Contemplación, vivencia, misión: En Jesús encontramos “visiblemente” la ternura y compasión materna de Dios. ¿Qué mejor señal de la presencia amorosa de Dios en la historia, como es su Hijo crucificado y resucitado? Nuestra historia ha comenzado a recuperar su orientación y su sentido definitivo. Creer es "abrirse" y entrar en comunión con Jesús, adherirse a su persona y mensaje, conocerle amando, participar con él de la vida divina. Toda persona es recuperable y todo situación humana se puede cambiar. A luz del crucificado, ya resucitado, los acontecimientos no son irreversibles. Basta con sembrar amor para recoger amor.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: La fe de María (cfr. Lc 1,45) consiste en conocer amando y en adherirse de corazón a los planes de Dios, sin sobreponer los propios baremos a su misericordia. “Siempre llama la atención la fuerza del ‘sí’ de María, Joven. La fuerza de ese «hágase» que le dijo al ángel. Fue una cosa distinta a una aceptación pasiva o resignada” (Papa Francisco, JMJ 26 eero 2019).

Martes semana 1ª de Cuaresma (12 marzo 2019)

De Corazón a corazón: Is 55,10-11 ("Mi palabra no tornará a mí vacía"); Mt 6,7-15 ("Ya sabe vuestro Padre lo que necesitáis… Orad así: Padre nuestro"…)

Contemplación, vivencia, misión: La "Palabra" personal de Dios es el mismo Jesús, que quiere vivir en nuestro corazón, para orar y para amar, desde nosotros, al Padre y a los hermanos. La santificación es un don suyo, como efecto de habernos "bautizado" ("esponjado", "injertado") en él. Si le dejamos orar en nosotros (diciendo con él: "Padre nuestro"), vivirá y amará en nosotros. Su actitud filial en nosotros es itinerario de santificación: humildad, confianza, entrega. “El Padre ha de reconoce las palabras de su Hijo cuando le rogamos con ellas; el que habita en nuestro interior debe estar también en los labios” (San Cipriano, sobre el Padrenuestro, n.3).

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: El "Magníficat" de María, cuando llevaba a Jesús en su seno, es ahora nuestra oración de actitud filial: humildad ("sierva"), confianza ("misericordia"), entrega ("engrandece mi alma al Señor"). Si encuentra un corazón abierto como en su Madre, Jesús (que es la Palabra personal del Padre) hace maravillas que repercuten en toda la creación y en toda la historia. Sólo así se cambia la historia.

Lunes semana 1ª de Cuaresma (11 marzo 2019)

De Corazón a corazón: Lev 19,1-2.11-18 (“Sed santos, porque yo, vuestro Dios, soy santo… Amarás a tu prójimo como a ti mismo”); Mt 25,31-46 (“Lo que hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis”)

Contemplación, vivencia, misión: Ser “santo” equivale a ser destello del amor de Dios. Su modo de amar es darse a sí mismo. Todo ha sido creado por amor, también los dones pasajeros que, al evaporarse, nos hacen sufrir. La única explicación posible sobre los hechos históricos dolorosos, es el rostro de Cristo que muere amando y perdonando. Cuando intentamos, con su ayuda, ser un destello de su amor, las cosas y los hechos recobran su verdadero sentido. La historia es un examen de amor sobre nuestra relación con los hermanos: “A mí me lo hicisteis”. Si estamos “bautizados” en Cristo, es posible y es también urgente ser santos. Nuestra vocación es la santidad, que consiste en la perfección de la caridad (la verdad de la donación). Los santos han cambiado la historia en esta dirección. La Iglesia se ha renovado siempre y sólo por este camino. “Enséñanos Señor a estar al pie de la cruz, al pie de las cruces; despierta esta noche nuestros ojos, nuestro corazón; rescátanos de la parálisis y de la confusión, del miedo y de la desesperación” (Papa Francisco, 25 enero 2019)

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: La atención caritativa de María a su prima Santa Isabel y a los esposos de Caná, fue en ella una preparación para vivir hasta el fin de la historia humana el encargo de Jesús: “He aquí a tu hijo” (Jn 19,26).

Domingo 1º de Cuaresma, Año C (10 marzo 2019)

De Corazón a corazón: Deut 26,4-10 (“El Señor nos sacó de Egipto”); Rom 10,8-13 (“Todo el que crea en él, no será confundido”); Lc 4,1-13 (“Jesús… era conducido por el Espíritu al desierto”)

Contemplación, vivencia, misión: La acción del Espíritu de Amor se refleja en todos los momentos de la vida de Jesús. Así fue su ida al desierto, para centrarse plenamente en los proyectos del Padre. Y nos asume a nosotros para entrar en el “silencio” de Dios donde se forman quienes tienen que ser “pan partido” para los demás. Si entra la Palabra de Dios en corazón, libera de todos los aditamentos extraños y de todas las manipulaciones e interpretaciones egocéntricas. La vida humana está diseñada para participar en la glorificación de Cristo, pasando por la cruz. Así es la secuela de la “cuaresma”, camino de “Pascua”, camino de morir en Cristo para resucitar con él. “Si no anhelamos continuamente la Pascua, si no vivimos en el horizonte de la Resurrección, está claro que la lógica del todo y ya, del tener cada vez más, acaba por imponerse” (Mensaje Cuaresma 2019).

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: En esa sintonía  de fidelidad incondicional al Espíritu Santo estaba enrolada su Madre, desde la Encarnación hasta la cruz. “¿Nos animamos a permanecer al pie de la cruz como María? Contemplamos a María, mujer fuerte. De ella queremos aprender a estar de pie al lado de la cruz. Con su misma decisión y valentía, sin evasiones ni espejismos” (Papa Francisco, 25 enero 2019).