Jueves semana sexta Tiempo Ordinario (20 febrero 2020)

De Corazón a corazón: Sant 2,1-9 (“No haya acepción de personas… ¿Acaso no ha escogido Dios a los pobres según el mundo como ricos en la fe?”); Mc 8,27-33 (“¿Quién dice la gente que soy yo?… Vosotros, ¿quién decís que soy yo?”)

Contemplación, vivencia, misión: Cada momento de la vida es un examen de amor. Hoy como ayer, el Señor nos pregunta sobre si le conocemos y le amamos tal como es, y también si tomamos conciencia de lo que piensan sobre él (si le conocen y le aman todos los hermanos). Las opiniones sobre Jesús y su mensaje serán siempre contradictorias; dependen de la actitud relacional que se tenga con él. Quienes viven de verdad el ser “imagen” de Dios Amor, buscan siempre la verdad en la caridad y, consecuentemente, a veces sin saberlo, buscan a Cristo, que es “imagen personal” de Dios Amor. “Como cristianos somos un solo pueblo que camina en la historia, fortalecido por la presencia del Señor en medio de nosotros que nos habla y nos nutre” (Aperuit illis,n.8).

*Discípulos de la Palabra con la Madre de Jesús: El examen de amor ya se realiza en el modo como apreciamos a todo hermano, “por quien Cristo ha muerto” (Rom 14,15). La Madre de Jesús (el Salvador) sabe que hemos sido “salvados” gratuitamente por el amor de su Hijo.

Miércoles semana sexta Tiempo Ordinario (19 febrero 2020)

De Corazón a corazón: Sant 1,19-27 ("Poned por obra la Palabra y no os contentéis sólo con oírla"); Mc 8,22-26 (El ciego "comenzó a ver perfectamente")

Contemplación, vivencia, misión: A Jesús se le descubre escondido en su Palabra, en su Eucaristía y en los hermanos. Cuando se pone en práctica sus enseñanzas, se experimenta su amor de amistad (cfr. Jn 15,14). La cercanía de Jesús a todos los pobres y enfermos, se actualizada todos los días y en todo momento. Basta con sentirse pobre y no dudar de su presencia y de su amor. Para “ver” o “experimentar” (por la fe) esta realidad de gracia, hay que purificarse continuamente. “Que nunca falte en la vida de nuestro pueblo esta relación decisiva con la Palabra viva que el Señor nunca se cansa de dirigir a su Esposa, para que pueda crecer en el amor y en el testimonio de fe” (Aperuit illis, n.2).

*Discípulos de la Palabra con la Madre de Jesús: La cercanía del Señor la descubrimos especialmente en el amor materno de María, que nos lleva a todos en su Corazón con la misma ternura con que llevo a Él en su seno.

Martes semana sexta Tiempo Ordinario (18 febrero, Sta. Bernardita)

De Corazón a corazón: Sant 1,12-18 ("Nos engendró por su propia voluntad, con Palabra de verdad, para que fuésemos como las primicias de sus criaturas"); Mc 8,14-21 (“Guardaos de la levadura de los fariseos”)

Contemplación, vivencia, misión: La “Verdad” es el mismo Jesús, el Verbo o Palabra definitiva de Dios Amor. Todo lo que no suene a esa Verdad, es hipocresía y falsedad. Pero en todo corazón humano y en toda cultura hay huellas y búsqueda de la Verdad. Dios nos ha engendrado en su “Palabra” de verdad, nos ha pensado y elegido en Cristo. Somos un pensamiento amoroso de Dios que nos quiere salvar en Cristo. Jesús quiere cargar a toda ovejita perdida en sus hombros, allí donde apoyó su cruz redentora, cerca de su Corazón, porque Dios ama a todos y hace salir su sol sobre buenos y malos (cfr. Mt 5,45). “La comunidad cristiana se centra en el gran valor que la Palabra de Dios ocupa en su existencia cotidiana… un don tan grande, con el compromiso de vivirlo cada día y la responsabilidad de testimoniarlo con coherencia” (Aperuit illis, n.2).

*Discípulos de la Palabra con la Madre de Jesús: Cristo murió amando y perdonando a todos, para invitar a todos a realizar un cambio (“conversión”) del corazón. María tenía siempre su corazón abierto a las palabras y a la persona de Jesús (cfr. Lc 2,19.51).

Lunes semana sexta Tiempo Ordinario (17 febrero 2020)

De Corazón a corazón: Sant 1,1-11 ("Considerad como un gran gozo si estáis rodeados por toda clase de pruebas"); Mc 8,11-13 (“No se les dará ninguna señal… Se fue a la orilla opuesta”)

Contemplación, vivencia, misión: A Jesús se le quiere manipular, como si fuera un quita y pon o un objeto de adorno. Es el mismo problema “religioso” en todas partes: a Dios se le admite según los propios baremos. Y se le piden cuentas de todo y de todos. Pero Dios nos ama tal como somos y nos quiere libres; por esto respeta nuestra libertad y no nos concede nuestras tonteras. La vida sólo tiene solución si se hace desposorio con Cristo, el Hijo amado por el Padre y zarandeado por la historia, probado y sin privilegios. En las pruebas, Jesús nos dice en el silencio del corazón: te acompaño, ¿me quieres completar?

*Discípulos de la Palabra con la Madre de Jesús: Tenemos en “vasos de barro” el tesoro de la Palabra, que nos llama a ser santos y apóstoles. Si vivimos en fraternidad el seguimiento y la misión de Jesús (“con su Madre”: Jn 2,12), es posible perseverar gozosamente en la siembra del Evangelio.Entonces “la Palabra de Dios une a los creyentes y los convierte en un solo pueblo” (Aperuit illis, n.4).

Domingo 6º Tiempo Ordinario, Año A (16 febrero 2020)

De Corazón a corazón: Sir 15,16-21 (“Grande es la sabiduría del Señor… todo lo ve”); 1Cor 2,6-10 (“Hablamos de una sabiduría de Dios… desconocida de todos los príncipes de este mundo”; Mt 5,17-37 (“No he venido a abolir la ley, sino a dar cumplimiento”)

Contemplación, vivencia, misión: Sólo Jesús, que es la Palabra personal y definitiva del Padre, puede explicar el sentido de la “revelación” (manifestación) de Dios en la creación, en la historia y, de modo especial, en la Sagrada Escritura. Todas las manifestaciones de Dios tienen su cumplimiento y su perfección en la ley del amor: las bienaventuranzas (“amad, sed misericordiosos”) y el mandamiento nuevo (“como yo os he amado”). Es la “sabiduría” cristiana, que pasa por la cruz de la donación total, para evidenciarse en la resurrección. “Cristo es el primer exegeta… toda la Escritura habla de Él. Su muerte y resurrección son indescifrables sin ella… La invitación que surge es la urgencia y la importancia que los creyentes tienen que dar a la escucha de la Palabra del Señor tanto en la acción litúrgica como en la oración y la reflexión personal” (Aperrui illis, nn.6-7).

*Discípulos de la Palabra con la Madre de Jesús: A María se la llama “Sede de la Sabiduría”, es decir, Madre de Cristo, que es la “luz del mundo”, “el camino, la verdad y la vida”, crucificado por nuestro amor y resucitado para nuestra salvación definitiva.

Sábado semana quinta Tiempo Ordinario (15 febrero 2020)

De Corazón a corazón: 1Re 12,26-32; 13,33-34 (Jeroboam establece los templos idolátricos de Betel y Dan) Mc 8,1-10 (“Siento compasión de esta muchedumbre”)

Contemplación, vivencia, misión: Los latidos del Corazón de Jesús, compadeciéndose ante las muchedumbres, continúan en toda la historia. El corazón humano, a pesar de su búsqueda innata de la Verdad y del Bien (en Dios), se fabrica muchos ídolos: de materiales, de ideologías, de preferencias… Los males que se derivan de ahí son de todo tipo, originando tragedias en otras vidas humanas y en otros pueblos. Todo lo falso se puede ir purificando sin violencia; bastaría con ofrecer la propia colaboración al amor de Dios, sin buscar el propio interés. El Corazón de Cristo expresa, con su amor apasionado de ser humano, el mismo amor eterno de Dios. Para anunciar este mensaje del Reino, que se identifica con el mismo Jesús, se necesita vivir el estilo de vida de “comunión” de los Apóstoles, “de dos en dos”, como expresión del amor del Señor y continuación de su misma misión.

*Discípulos de la Palabra con la Madre de Jesús: La esperanza se lleva a efecto con la colaboración humilde y sacrificada del hombre. Es el Señor quien nos “salva”, pero poniendo sus manos en las nuestras y también su corazón en el nuestro, su “mirada” misericordiosa en nuestra “nada”, como en María (cfr. Lc 1,48), para que nos dejemos sorprender y llenar de él.

Viernes semana 5ª Tiempo Ordinario (14 febrero, Stos. Cirilo y Metodio)

De Corazón a corazón: 1Re 11,29-32; 12,19 (División del pueblo: Israel y Judá)); Mc 7,31-37 (“Se abrieron sus oídos… y hablaba correctamente”)

Contemplación, vivencia, misión: El hombre muchas veces se vuelve sordo y mudo. Lo que hubiera tenido que ser “sorpresa”, se convierte en “susto”. Pero el amor de Dios es infinito. Su cercanía se renovó en Jesús, su Hijo, que se acerca con amor para abrir nuestro corazón al amor, curándolo de la ceguera, de la sordera y de la mudez. El ser humano está llamado por el Amor a escuchar y responder. Dios es el primero en entrar en esta relación interpersonal con un “sí”, de escucha y respuesta, que da sentido a nuestra existencia. Cuando falta esta escucha y respuesta armónica, el corazón y la sociedad se dividen y rompen en añicos, produciendo rupturas y tragedias, personales y comunitarias, de consecuencias imprevisibles.

*Discípulos de la Palabra con la Madre de Jesús: La vida es un “sí”, de escucha y respuesta, como el “sí” de María. Con ella, “meditando en el corazón”, se aprende a “captar la belleza de la Palabra de Dios y verla relacionada con su vida cotidiana” (Aperuit illis, n.5).