Martes semana 27ª Tiempo Ordinario (10 octubre 2017)

De Corazón a corazón: Jon 3,1-10 (Jonás predica en Nínive la conversión); Lc 10,38-42 (En Betania: “María, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra”)

Contemplación, vivencia, misión: La conversión más importante es la de la convivencia en armonía fraterna. Si se escucha a Jesús en el propio corazón, entonces se encuentra el eco de sus palabras en el corazón de los demás. Ya no hay lugar para envidias ni para dicotomías. A sus pies, escuchando sus palabras de verdad, se descubre que “también entre los pucheros anda Dios” (Santa Teresa). El “silencio” de donación es encuentro con Jesús, a sus pies y también entre los pucheros de un servicio humilde. Jesús está “en medio” de quienes viven en armonía de caridad. “Este mundo es el primer milagro que Dios ha hecho, ha puesto en nuestras manos la gracia de nuevos prodigios. Fe y esperanza van juntos. Cree en la existencia de las verdades más altas y más bellas” (Papa Francisco, 20 septiembre 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María, que “meditaba en su corazón” las palabras de Jesús, es la pauta para armonizar “silencio y palabra” en el proceso de la Nueva Evangelización. No se trata de elaborar nuevas teorías, sino que abrir el corazón a la verdad de la donación.

Anuncios

Lunes semana 27ª Tiempo Ordinario (9 octubre 2017)

De Corazón a corazón: Jon 1,1-2,11 (Huida de Jonás); Lc 10,25-37 (Parábola del buen samaritano: "Haz tú lo mismo")

Contemplación, vivencia, misión: Dios siempre obra así: ofreciendo su misericordia a quien reconoce su propio pecado y se arrepiente. Jesús es la personificación de la misericordia divina, también y especialmente como “buen samaritano”. Ante un hermano necesitado, algunos pasan de largo, otros prefieren huir del compromiso. El Señor es capaz de recuperar hasta a los que han huido. Su misericordia no tiene límites y hace posible la recuperación del mismo Jonás, convirtiéndole en un signo de la muerte y resurrección de Jesús. “Dios no desilusiona: si ha puesto una esperanza en nuestros corazones, no la quiere truncar con continuas frustraciones. Todo nace para florecer en una eterna primavera. También Dios nos ha hecho para florecer” (Papa Francisco, 20 septiembre 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María es Madre de “la misericordia”, es decir, del mismo Jesús. Ella nunca pasa de largo; nuestras penas y alegrías son más suyas que nuestras; sólo espera que la dejemos entrar. Con ella nos sentiremos hermanos de todos.

Domingo 27º Tiempo Ordinario, Año A (8 octubre 2017)

De Corazón a corazón: Is 5,1-7 ("Una viña tenía mi amigo… pero dio agraces"); Fil 4,6-9 ("En toda ocasión, presentad a Dios vuestra peticiones… Y la paz de Dios que supera todo conocimiento, custodiará vuestros corazones"); Mt 21,33-43 ("Un propietario plantó una viña… Les envió a su hijo… Matémosle, quedémonos con su herencia")

Contemplación, vivencia, misión: La “viña” es el símbolo del pueblo amado por Dios; Él es el “viñador”, que cuida cariñosamente de su propiedad familiar. Jesús se comparó a sí mismo con una vid de la que nosotros somos los sarmientos. El Padre, el viñador, quiere que demos mucho fruto de vida nueva en Cristo. Cuando no estamos unidos a Cristo, nos secamos como los sarmientos desgajados de la vid. Los disparates que decimos o cometemos (que son muchos), provienen de vivir al margen del Evangelio. “No te rindas a la noche: recuerda que el primer enemigo por derrotar no está fuera de ti: está dentro. Por lo tanto, no concedas espacio a los pensamientos amargos, oscuros” (Papa Francisco, 20 septiembre 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María, que cuidó cariñosamente de la “Vid” (que es Jesús), cuida ahora de los “sarmientos” (que somos nosotros).

Sábado semana 26ª Tiempo Ordinario (7 octubre Ntra Sra del Rosario)

De Corazón a corazón: Ba 4,5-29 ("Clamad al Señor, Él os librará… la misericordia llegará pronto… os traerá la alegría eterna con vuestra salvación"); Lc 10,17-24 ("Jesús se llenó de gozo en el Espíritu Santo… Sí, Padre, porque tal ha sido tu beneplácito")

Contemplación, vivencia, misión: Desde los sentimientos y amores de Jesús, el mundo es siempre hermoso, como expresión y “gloria” del amor del Padre en el Espíritu Santo. Por esto Jesús se goza en el Espíritu e invita a hacer de la vida un “sí” al Padre, con la actitud filial de humildad y confianza, que sólo entienden los pequeños (la “infancia espiritual”). Al Padre, sólo Jesús le conoce amando de verdad, más allá de nuestros cálculos, esquemas y preferencias. La “religión” no puede hacer de Dios una cosa útil; Dios se da tal como es, y se deja encontrar por quienes le buscan de verdad. “Confía en Dios Creador, en el Espíritu Santo que mueve todo hacia el bien, en el abrazo de Cristo que espera a todo hombre al final de su existencia; cree, Él te espera” (Papa Francisco, 20 septiembre 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: El “gozo” de Jesús, en el Espíritu Santo, es el mismo “gozo” que él (desde el seno de María) comunicó a su Precursor todavía en el seno de Santa Isabel, y que María cantó en su “Magníficat”. El "Rosario" es un "compendio de todo el evangelio" y el "salterio de la Virgen" (Pablo VI). Enlace (control+clik): https://compartirencristo.wordpress.com/2014/10/07/rosario-ensenanzas-de-los-papas/

Viernes semana 26ª Tiempo Ordinario (6 octubre 2017)

De Corazón a corazón: Ba 1,15-22 ("Nos abruma hoy la vergüenza… Cada uno según el capricho de su corazón"); Lc 10,13-16 ("Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha")

Contemplación, vivencia, misión: ¡Cuántos disparates en la historia humana! Y no obstante, Jesús asume nuestra historia para lavarla en su corazón. Y es capaz de hacer de un estropajo, el instrumento de su misericordia y de su misma voz. El profetismo cristiano si no es humilde y no vive en sintonía con este amor de Jesús, no es profetismo porque sería una caricatura. Todos estamos llamados a ser “profecía” del amor misericordioso de Dios para los demás, y poder decir a todos y a cada uno, casi siempre en silencio: “Dios te ama”.

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: El “profetismo” de María sigue siendo actual: “Haced lo que Él os diga” (Jn 2,5). “¡Donde quiera que te encuentres, construye! ¡Si estas por los suelos, levántate! No permanezcas jamás caído, levántate, déjate ayudar para estar de pie” (Papa Francisco, 20 septiembre 2017).

Jueves semana 26ª Tiempo Ordinario (5 octubre 2017)

De Corazón a corazón: Ne 8,1-12 (Esdras lee la Ley: "Los oídos del pueblo estaban atentos… Amén"); Lc 10,1-12 ("Los envió de dos en dos a donde él había de ir… El Reino de Dios está cerca")

Contemplación, vivencia, misión: La misión apostólica (eclesial) es la misma de Jesús y es una actualización de su presencia activa. La vida del apóstol, como la de Jesús, es un “sí” al Padre en el amor del Espíritu Santo, con la sencillez de vida donada, a modo de actitud filial o de “infancia” espiritual. El evangelio se “reencuentra” o se “lee” de verdad cuando se recibe como Palabra de Dios recién salida de su corazón. La Iglesia se alegra cuando sus hijos viven en esta perspectiva de camino fecundo, espiritual y misionero .

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: El “amén” (“sí”) del pueblo a la Palabra de Dios es como el resumen de la historia de este mismo pueblo. Es el “sí” de María, anticipo del nuestro. “Piensa, ahí donde Dios te ha sembrado, ¡ten esperanza! Siempre ten esperanza” (Papa Francisco, 20 septiembre 2017).

Miércoles semana 26ª Tiempo Ordinario (4 octubre, S. Francisco Asís)

De Corazón a corazón: Ne 2,1-8 (Nehemías consigue permiso del rey Artajerjes para reconstruir Jerusalén y el templo) Lc 9,57-62 ("El Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza")

Contemplación, vivencia, misión: La libertad del amor de Jesús, que vive en nosotros, es la fuente de la felicidad: la verdad de la donación. Nada ni nadie puede suplir a Jesús y ocupar su lugar en nuestro corazón. No podemos condicionar su amor a ningún don que no sea él mismo. El evangelio se comprende desde los latidos del Corazón de Jesús. La “pobreza” es una expresión del modo de amar de Jesús y de quienes son llamados a vivir al seguimiento evangélico: Jesús no tiene más que a sí mismo para darse. Él es “nuestra esperanza” (1Tim 1,1)

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Al niño Jesús, María “lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el albergue” (Lc 2,7). “Todo niño que nace es la promesa de una vida que todavía una vez más se demuestra más fuerte que la muerte. Todo amor que surge es una potencia de transformación que anhela la felicidad” (Papa Francisco, 20 septiembre 2017). Ver S. Francisco en Año Litúrgico, Santos (en el blog).