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Natividad de San Juan Bautista (sábado 24 junio 2017)

De Corazón a corazón: Is 49,1-6 (“Desde el seno materno me llamó”); Hech 13,22-26 (“Juan predicó como Precursor”); Lc 1,57-66.80 (“Juan es su nombre” = el Señor ha sido bueno)

Contemplación, vivencia, misión: Desde el seno de nuestra madre, ya empezamos a ser plasmados por el amor de Dios, que nos quiere convertir a todos en un “don” para los demás. Nuestro verdadero “nombre” sólo lo sabe el Señor. Cada día es “cumpleaños” de una gracia o don recibido, que se suma a una herencia familiar, en la “comunión” de los santos. Amar a los hermanos es alegrarse por sus dones recibidos del mismo Dios Amor. “La verdadera esperanza no es jamás a poco precio: pasa siempre a través de la derrota. La esperanza de quien no sufre, tal vez no es ni siquiera eso” (Papa Francisco, 24 mayo 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: A Juan, el Precursor, le tocó en suerte ser santificado por el Espíritu Santo por medio del saludo de María. Su vida ya no sería más que anuncio de Jesús, prescindiendo de sí mismo. Se necesitan “servidores” al estilo de María y del Bautista: “disminuir” para que se oiga la “Palabra”.

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (viernes 23 junio 2017)

De Corazón a corazón: Deut 7,6-11 ("El Señor te ha elegido para que seas el pueblo de su heredad personal… por el amor que os tiene") ; 1Jn 4,7-16 ("Dios es Amor… nos envió a su Hijo para que vivamos por él"); Mt 11,25-30 ("Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón")

Contemplación Vivencia Misión: Cuando Jesús habló de su Corazón “manso y humilde” (Mt 11,29), manifestó el significado del momento en que abrieron su costado (su Corazón) con una lanza, y del que salió “sangre y agua” (Jn 19,34). Su vida fue siempre “donada” (“sangre”), para comunicarnos una vida nueva, su misma vida divina (“agua”). Así nos ama Dios, dándose él, con “lazos de amor” (Os 11,4) y corazón materno. Es un amor que “supera todo conocimiento” (Ef 3,19). “A veces el cántaro se convierte en una pesada cruz, pero fue precisamente en la cruz donde, traspasado, el Señor se nos entregó como fuente de agua viva. ¡No nos dejemos robar la esperanza!” (Papa Francisco, Evangelii Gaudiium, n.86)

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: El compromiso de vivir en sintonía con los latidos del Corazón de Jesús por la santificación de todos los bautizados y especialmente de todos los sacerdotes, se inspira en su oración sacerdotal: “Padre… los que tú me has dado… son mi expresión (mi gloria)… YO ME INMOLO POR ELLOS para que sean santos… que sean uno como nosotros… les amas como a mí… yo estoy en ellos” (Jn 17,10-28). Son palabras que encontraron eco en el Corazón materno de María y ahora en el de la Iglesia.

Jueves semana 11ª Tiempo Ordinario (22 junio, Bta Mª Inés Teresa)

De Corazón a corazón: 2Cor 11,1-11 ("Os tengo desposados con un solo esposo… Cristo"); Mt 6,7-15 (“Vuestro Padre sabe lo que necesitáis… Padre nuestro”)

Contemplación, vivencia, misión: El mejor regalo que nos ha hecho Jesús es el de compartir con nosotros su misma filiación divina, para hacer de nuestra vida un “sí” al Padre. Orar el “Padre nuestro” equivale a vivir en sintonía con Cristo, mirando, amando como él. El Padre sigue todos los movimientos de nuestro corazón y sólo le agrada lo que suene a Jesús, porque nos ha hecho sus “consortes”. El Padre “conoce” amando, porque nos conoce y nos ama en Cristo y en el Espíritu Santo. La historia del “Padre nuestro” continúa bajo la acción del Espíritu de Amor (cfr. Gal 4,7; Rom 8,15), no sólo en los comentarios, sino especialmente en la vida de quienes se deciden a injertarse en la mirada amorosa de Jesús al Padre (cfr. Lc 10,21). "Dame que te ame, Dios mío, como tú mismo me amas" (Bta. Mª Inés Teresa).

*Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Desde el seno de María, Jesús comparte, como “consorte”, nuestro caminar. Como en el camino de Emaús, “Jesús comienza su terapia de la esperanza…Sobre todo pregunta y escucha” (Papa Francisco, 24 mayo 2017).

Miércoles semana 11ª Tiempo Ordinario (21 junio, S. Luís Gonzaga)

De Corazón a corazón: 2Cor 9,6-11 (“Dios ama al que da con alegría”); Mt 6,1-6.16-18 (“Tu Padre, que ve en los secreto, te recompensará”)

Contemplación, vivencia, misión: Para saber cuál es nuestra sintonía con los amores del Corazón de Cristo, basta con observar si hemos captado su sensibilidad hacia el Padre: “Ya sabe vuestro Padre”…, “cuánto más vuestro Padre os dará el Espíritu Santo”…, “para que glorifiquen a vuestro Padre”…, “para que seáis hijos de vuestro Padre”… “vuestro Padre os ama”… Todo corresponde a sus sentimientos más profundos: “Sí, Padre, porque así te agrada”…, “Padre, he cumplido tu obra”…, “Padre, si es posible”…, “perdónales, Padre”…, “Padre, en tus manos”… Vivir en esta sintonía equivale a dar con alegría, sin esperar otro premio que el de poder amar al Padre, por Cristo, en el Espíritu.

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María oyó de los labios de Jesús la expresión "mi Padre" (Lc 2,49). Era una invitación a seguir viviendo de sorpresa en sorpresa, en sintonía con el amor de Jesús al Padre, dispuesto a vivir "su hora" de "amar hasta el extremo" (Jn 2,4; 13,1).

Martes semana 11ª Tiempo Ordinario (20 junio 2017)

De Corazón a corazón: 2Cor 8,1-9 (“Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza”); Mt 5,43-48 (“Amad… Vuestro Padre celestial hace salir su sol sobre malos y buenos”)

Contemplación, vivencia, misión: Alguien se atrevió a decir que lo que importa del evangelio son las "bienaventuranzas", aunque Jesús no hubiera existido… Pero Jesús es el autorretrato o personificación de las bienaventuranzas y éstas no existen ni pueden existir sin Jesús. Nos empeñamos en hacer un evangelio o una "teología" a nuestra medida y hasta intentamos imponerla a los demás. Amar a Jesús es aceptarlo tal como es, sin teorías sobre él. Nuestra "riqueza" es él, hecho pobre por nosotros y viviendo pobre en nosotros. ¡Qué pocos habrán hoy agradecido el "sol" o la luz y el aire, expresión del amor de Dios! “Jesús camina con todas las personas desconsoladas que proceden con la cabeza agachada. Y caminando con ellos de manera discreta, logra dar esperanza” (Papa Francisco, 24 mayo 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Ella, después de haber recibido a Jesús en su seno, ya no era más que expresión de la donación de Jesús. Las "bienaventuranzas" las vivió ya en su visita, de humildad y servicio gozoso, en la casa de Santa Isabel.

Lunes semana 11ª Tiempo Ordinario (19 junio 2017)

De Corazón a corazón: 2Cor 6,1-10 (“Como tristes, pero siempre alegres; como pobres, aunque enriquecemos a muchos; como quienes nada tienen, aunque todo lo poseemos"); Mt 5,38-42 (“No hagáis frente al que os agravia… Ofrece la otra mejilla”)

Contemplación, vivencia, misión: Los enredos y "pleitos" son marañas frecuentes en la historia humana. Nos basta saber que Cristo nos ama y nos acompaña. El secreto está en amar como nos ha amado el Señor: vivir y morir en la verdad de la donación. Reaccionar amando como Jesús, es imposible a nuestra naturaleza humana; pero él lo hace posible si le dejamos amar, orar y vivir en nosotros. La sorpresa de nuestra miseria se supera con dejarse sorprender todos los días por el amor de Dios. “Todos nosotros, en nuestra vida, hemos tenido momentos difíciles, oscuros; momentos en los cuales caminábamos tristes… Y Jesús siempre está junto a nosotros para darnos esperanza… porque Él está junto a nosotros caminando con nosotros. Siempre”(Papa Francisco, 24 mayo 2017)

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Es difícil perdonar de corazón. En el Corazón de María seguirían resonando las expresiones: "no había sitio en el albergue", "Herodes quiere matar al niño"… y los sarcasmos de la cruz. Ella vivía en sintonía con el Corazón de Jesús, el “Salvador”: "Perdónales, Padre, porque no saben lo que hacen". El nombre de "Jesús" sana y "salva".

CORPUS CHRISTI (domingo día 18 junio 2017)

De Corazón a corazón: Deut 8,2-3.14-16 ("Te alimentó en el desierto con el maná"); 1Cor 10,16-17 ("Comunión con la sangre de Cristo… con el cuerpo de Cristo"); Jn 6,51-58 ("Yo soy el pan de vida… por la vida del mundo")

Contemplación, vivencia, misión: La presencia eucarística de Cristo es "real", también como presencia "donada" (sacrificio) y comunicada ("comunión"). Es presencia que pide presencia y relación; es donación total que pide nuestra donación; es comunicación para que vivamos "de su misma vida". Toda la humanidad está llamada a este encuentro vivencial y transformante con quien es "camino, verdad y vida" (Jn 14,6). Si la Eucaristía es la fuente y la cima de la evangelización. Si la Eucaristia no fuera el centro de la vida de un creyente o de una comunidad eclesial, sería señal de que no se ha captado la esencia del cristianismo y la naturaleza de la Iglesia: Cristo, el Verbo Encarnado, resucitado y presente por medio de signos eclesiales instituidos por él. La Eucaristia es "la fuente y la cima de toda la evangelización" (PO 5).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: La Eucaristía "tiene el sabor de la Virgen Madre" (Juan Pablo II, año 2000). Cuando la Iglesia se centra en Cristo Eucaristía, muestra su naturaleza “mariana” y “materna” de ser “misterio” de “comunión” para la “misión”.

(Ver domingo 11º Tiempo Ordinario en Año Liturgico)