Archivo de la categoría: Liturgia

Lunes semana 33ª Tiempo Ordinario (19 noviembre 2018)

De Corazón a corazón: Apo 1,1-4; 2,1-5 (“Aquel que era, que es y que va a venir… Has perdido el primer amor”); Lc 18,35-43 (“Pasaba Jesús”… – el ciego: – “Jesús, ten compasión de mí… Señor, que vea”)

Contemplación, vivencia, misión: Nos examina siempre “Alguien” que nos lleva en el corazón y que nos invita a entrar en su amistad e intimidad. Por esto, la mayor reprensión sería si nos dijera que no es Él nuestro “primer amor”, a partir del cual amamos de verdad a los demás. Él nos acompaña, nos habla al corazón, y, a veces, como en Emaús o en Jericó, hace ademán de “pasar” adelante, para que sintamos necesidad de su compañía y de su luz: “Señor, que vea”. “Para santa Teresa de Lisieux «la caridad perfecta consiste en soportar los defectos de los demás, en no escandalizarse de sus debilidades»” (Gaudete et exsultate, n.72).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: “Todos nos damos cuenta de la necesidad de que la luz de Cristo ilumine todos los ámbitos de la humanidad” (Benedicto XVI Verbum Domini, n.93). María, en el templo, ofreció a Jesús, “luz de las gentes” (Lc 2,32).

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Domingo 33º Tiempo Ordinario (18 noviembre, Jornada Mundial Pobres)

De Corazón a corazón: Dan 12,1-3 “Serán salvados aquellos que se hallen escritos en el libro”); Heb 10,11-14.18 (Cristo “por una ofrenda única ha hecho perfectos para siempre a aquellos que santifica”); Mc 13,24-32 (“Se verá venir el Hijo del hombre entre las nubes con gran poder y majestad”)

Contemplación, vivencia, misión: La venida de Jesús es “inminente”: está a la puerta y llama. Esta venida de todos los días prepara la venida definitiva. Nos examina de amor. A Él, durante a pasión, le llamaron blasfemo por atribuirse el texto de Daniel (“el Hijo del hombre entre las nubes”). En este mundo, a veces no hay lugar para su Señor. Jesucristo es juez y también médico, hermano, esposo… Y como “Sacerdote” y Buen Pastor, da la vida en oblación por nosotros. “El Señor escucha los pobres que claman a Él y que es bueno con aquellos que buscan refugio en Él con el corazón destrozado por la tristeza, la soledad y la exclusión” (Papa Francisco, Jornada Mundial de los Pobres, 2018)

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: Dejarse juzgar por el amor es exigente y también consolador. La “Madre de la Esperanza”, Madre de Jesús “nuestra Esperanza”, comparte con nosotros nuestro caminar de peregrinos. “Ella vivió como nadie las bienaventuranzas de Jesús” (Gaudete et exsultate, n.176): “Bienaventurados los pobres” (Lc 6,20); “los pobres son evangelizados” (Mt 11,5)

Sábado semana 32ª Tiempo Ordinario (17 noviembre 2018)

De Corazón a corazón: 3Jn 1, 5-8 (“Por el Nombre – de Jesús – salieron… Debemos acogerles para ser colaboradores en la obra de la Verdad”); Lc 18,1-8 (“Cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará fe sobre la tierra?”)

Contemplación, vivencia, misión: En veinte siglos, ¡cuántos “apóstoles” han gastado y dado la vida para hacer conocer y amar a Cristo! También hoy, innumerables cristianos “anónimos” (en hogares, colegios, parroquias, monasterios, lugares de trabajo… ) caminan felices por vivir y transmitir el evangelio, que ellos meditan como Palabra viva y recién salida del Corazón de Cristo. “La contemplación de los misterios de Cristo, como proponía san Ignacio de Loyola, nos orienta a hacerlos carne en nuestras opciones y actitudes” (Gaudete et exsultate, n.20).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: Cristo viene todos los días, está a la puerta esperando. Quiere entrar para sostener nuestra fe y dar sentido a nuestra vida. María de Nazaret, “Madre de la fe… conserva en su corazón los acontecimientos de su Hijo” (Benedicto XVI, Verbum Domini, n.27).

Viernes 32ª semana Tiempo Ordinario (16 noviembre 2018)

De Corazón a corazón: 2Jn 4-9 (2Jn 4-9 (“El mandato que tenemos desde el principio… que nos amemos unos a otros”); Lc17,26-36 (“El día en que el Hijo del hombre se manifieste”)

Contemplación, vivencia, misión: En la balanza de Dios, sólo pesa la verdad y el amor. Él es el único capaz de rehacernos de nuevo con su misericordia. Todos los días son una venida de Cristo, que nos examina de amor, después de habernos perdonado y revestido de su mismo amor. Un día, esta venida será definitiva. Por esto vivimos “gozosos en la esperanza” (Rom 12,12). La propia identidad se descubre y se construye en la verdad de la donación. Entonces la vida es hermosa y merece vivirse. “Santa Josefina Bakhita, quien fue secuestrada y vendida como esclava a la tierna edad de siete años… llegó a comprender la profunda verdad de que Dios, y no el hombre, es el verdadero Señor de todo ser humano, de toda vida humana” (Gaudete et exsultate, n.32).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: Nuestro “barro” en manos de Dios (que es buen “alfarero”) se va convirtiendo en una obra de artesanía y en un museo de la misericordia divina. María experimentó más que nadie esta obra salvífica, “redimida de un modo eminente, en atención a los futuros méritos de su Hijo” (LG 53).

Jueves 32ª semana Tiempo Ordinario (15 noviembre 2018)

De Corazón a corazón: Flm 7-20 ("Yo, Pablo… preso por Cristo Jesús, te pido un favor para Onésimo, mi hijo… al que he engendrado a la fe en mi prisión… Te lo envío como si te enviara mi propio corazón"); Lc 17,20-25 ("El Reino de Dios ya está entre vosotros")

Contemplación, vivencia, misión: Pablo, "prisionero" por Cristo en la cárcel de Roma, rompe simbólicamente las cadenas de un esclavo: todos somos hermanos en Cristo y tenemos la misma dignidad de "hijos de Dios". El "Reino de Dios" ya tiene un nombre y un rostro: Cristo en sí mismo, en el corazón de cada hermano, en la creación renovada, en la comunidad eclesial y esperándonos a todos en el "más allá". La caridad de Pablo (dignificando a un esclavo) o el gesto de San Martín de Tours (al dar la mitad de su manto a un pobre), son un gesto de la "la civilización del amor" inaugurada por Jesús.

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: Faltan personas libres que construyan la libertad amando en la verdad. María “creyó” con una fe comprometida en la caridad. “La Virgen María es ejemplo perfecto de quien se ofrece totalmente confiando en Dios; con esta fe ella dijo al Ángel «heme aquí» y acogió la voluntad del Señor. Que ella nos ayude a cada uno a reforzar la confianza en Dios y en su Palabra” (Benedicto XVI, 11 noviembre 2012).

Miércoles 32ª semana Tiempo Ordinario (14 noviembre 2018)

De Corazón a corazón: Tit 3,1-7 ("Se manifestó la bondad de Dios… por medio del baño de regeneración y renovación del Espíritu Santo… por medio de Jesucristo"); Lc17,11-19 ("Diez leprosos… Ten compasión de nosotros")

Contemplación, vivencia, misión: La bondad de Dios es más allá de nuestros cálculos, porque se nos da él mismo, tal como es, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Su vida íntima se ha derramado en nuestros corazones, especialmente desde el bautismo. Nuestra "lepra" (de debilidad y de miseria) se ha sanado con una sola mirada de Jesús, que hace posible nuestra oración, nuestra fe agradecida y nuestra renovación. «Seguramente, los acontecimientos decisivos de la historia del mundo fueron esencialmente influenciados por almas sobre las cuales nada dicen los libros de historia» (Edith Stein, citada en Gaudete et exsultate, n.8).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: El Señor se nos hace encontradizo en los signos "pobres" del hermano necesitado y de la Iglesia. Lo importante es reconocerle y recibirle tal como es. La "fe" consiste también en agradecerle a él y a su Madre, su mirada y su visita. Santa Isabel mostró su propia fe al alabar la fe de María (cfr. Lc 1,45).

Martes semana 32ª Tiempo Ordinario (13 noviembre 2018)

De Corazón a corazón: Tit 2,1-8.11-14 ("Se ha manifestado la gracia salvadora de Dios a todos los hombres… la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo; el cual se entregó por nosotros"); Lc 17,7-10 ("Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer")

Contemplación, vivencia, misión: Toda criatura es como una “expresión” de la bondad, belleza y verdad de Dios. Pero Jesús es el Hijo de Dios hecho nuestro hermano, que ha ofrecido su vida en sacrificio, para hacernos partícipes de su misma vida divina. Él es, pues, el Salvador, la epifanía personal de Dios, su Palabra definitiva. Vivió y murió en circunstancias históricas concretas; ahora, ya resucitado, nos acompaña. Por esto la fe cristiana es adhesión a su mensaje y relación personal con él. La “nueva evangelización” necesita testigos del encuentro con Cristo resucitado.

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: En el taller y en la casa de Nazaret todo era pequeño como la semilla de mostaza y los trocitos de levadura. Pero el amor era el de Jesús, María y José, como ahora es el nuestro expresado en la vida ordinaria. En los santos, “lo que hay que contemplar es el conjunto de su vida, su camino entero de santificación, esa figura que refleja algo de Jesucristo” (Gaudete et exsultate, n.22).