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Santa Brígida, copatrona de Europa (lunes 23 julio)

De Corazón a corazón: Gal 2,19-20 (“Estoy crucificado con Cristo… es Cristo quien vive en mí”); Mc 3,31-35 (“Mi madre y mis hermanos”); Jn 15,1-8 (“Permaneced en mí y yo en vosotros”)

Contemplación, vivencia, misión: La cruz del Señor, con su trasfondo de resurrección, ha marcado la vida de todos los santos. Algunos han vivido siempre pendientes de este amor de donación de Cristo, que “amó a su Iglesia hasta darse en sacrificio por ella” (Ef 5,25). Así se entra a formar parte de la “familia” de Cristo, compartiendo su misma vida. A partir de este amor de Cristo, se quiere contagiar a todos, a fin de que “vivan para quien murió y resucitó por ellos” (2Cor 5,15). “Ser pobre en el corazón, esto es santidad” (Gaudete et exsultate, n.70).

*Dejarse sorprender y hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: Las raíces cristianas de Europa están impregnadas de un amor de donación total a Cristo crucificado y resucitado. Es la huella histórica de innumerables santos y mártires de todos los tiempos. Los innumerables santuarios marianos, que jalonan el antiguo Continente, son testigos de la presencia activa y materna de la Santísima Virgen. (Para lunes semana 16ª TO, ver Año Litúrgico)

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Domingo 16º Tiempo Ordinario, Año B (22 julio, Sta. Mª Magdalena)

De Corazón a corazón: Jer 23,1-6 (“Yo mismo recogeré los restos de mi rebaño… Suscitaré pastores que los apacentarán”); Ef 2,13-18 (“Cristo es nuestra paz… por él todos tenemos acceso al Padre en un mismo Espíritu”); Mc 6,30-34 (“Venid conmigo a un lugar retirado… Viendo tanta gente, se compadeció de ellos porque eran como ovejas sin pastor”)

Contemplación, vivencia, misión: Siempre se encuentran baratijas y espejismos en nuestro caminar histórico. Y también hay quienes se aprovechan de la debilidad de los hermanos y hacen negocios sucios. Pero Dios se muestra siempre como el verdadero pastor, que, sin utilizarnos, nos ama porque Él es bueno, sin esperar que nosotros seamos buenos. Sólo Jesús puede pacificar vuestro corazón, insertándolo en su misma vida divina: por Cristo, en el Espíritu, al Padre. Se compadece para rehacernos con su misma vida.

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: El mejor modo de descansar es vivir en sintonía con Cristo, tanto para “retirarnos” a solas con él, como para compartir su mismo celo y compasión de Buen Pastor. María vivió y meditó y guardó en su corazón (para compartirlos con nosotros) los silencios, los gestos y las palabras de Jesús.

Sábado semana 15ª Tiempo Ordinario (21 julio 2018)

De Corazón a corazón: Mi 2,1-5 (“Ay de aquellos que meditan iniquidad”); Mt 12,14-21 (“Le siguieron muchos y los curó a todos… En su nombre pondrán las naciones su esperanza”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús será siempre “signo de contradicción” (Lc 2,34) porque es signo de “esperanza” verdadera. Esperar en él es confiar y también tender o abrirse gozosamente a su persona. Seguirle significa entrar en relación íntima con él, para aceptar su mensaje de salvación. Él sana las heridas del corazón y de la sociedad. Pero el precio es el amor. Las contradicciones personales y comunitarias proceden siempre de un corazón dividido, que antepone su propio proyecto al proyecto de Dios. “Cuando miramos los límites y defectos de los demás con ternura y mansedumbre, sin sentirnos más que ellos, podemos darles una mano y evitamos desgastar energías en lamentos inútiles” (Gaudete et exsultate, n.72).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: El Señor Jesús nos comunica su modo de mirar las cosas y de afrontar los acontecimientos. Su luz deslumbra porque abre el corazón a un más allá. María y José “se admiraban” (Lc 2,33) y “no entendían” (Lc 2,50), porque adoraban y amaban el misterio de Jesús.

Viernes semana 15ª Tiempo Ordinario (20 julio 2018)

De Corazón a corazón: Is 38,1-6.21-22.7-8 (Ezequías: “Señor, acuérdate que he caminado en tu presencia”); Mt 12,1-8 (“El hijo del hombre es Señor del sábado”)

Contemplación, vivencia, misión: El rey Ezequías, enfermo, se confió al Señor y recuperó la salud por un tiempo. El misterio del tiempo, en salud y enfermedad, en éxitos y fracasos, sólo se puede afrontar a la luz de Cristo, centro y “Señor” de la historia. Las normas, también las del “sábado”, sólo tienen sentido a la luz de Jesús resucitado, porque “la caridad es la ley en su plenitud” (Rom 13,10). “La vida tiene sentido socorriendo al otro en su dolor, comprendiendo la angustia ajena, aliviando a los demás… Saber llorar con los demás, esto es santidad” (Gaudete et exsultate, n.76).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: La fe en Cristo es una llamada a vivir sin angustias en el día a día de nuestros deberes y servicios. “Completamos” gozosamente la vida de Cristo, con María, en todo momento de “Nazaret”, prolongando su oración, su trabajo, su cercanía, su ofrenda, su mirada amorosa al Padre y a los hermanos.

Jueves semana 15ª Tiempo Ordinario (19 julio 2018)

De Corazón a corazón: Is 26,7-9.12.16-19 (“Con toda mi alma te anhelo”); Mt 11,28-30 (“Venid a mí todos… Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”)

Contemplación, vivencia, misión: Los santos se dejaron sorprender por la invitación de Cristo y se enrolaron en un “itinerario” comprometido de apertura del corazón hacia el Amor. El ser humano se puede definir por su deseo: dime lo que deseas y te diré quién eres. El deseo imborrable que Dios ha sembrado en el corazón es de apertura hacia Él, que es infinita Verdad, Amor y Belleza. Pero hay que disipar nieblas y enredos que nos arruinan. Jesús llama a todos a abrir el corazón en sintonía con el suyo. Para él no hay estropajos, sino personas recuperables. “Reaccionar con humilde mansedumbre, esto es santidad” (Gaudete et exsultate, n.74).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: La “mansedumbre” de Jesús es la de asumir las circunstancias en el contexto de la Providencia del Padre. Su “humildad” es la de reconocer las propias limitaciones humanas y poner al servicio de los demás los dones recibidos. Así lo cantó proféticamente María en su “Magníficat”, mientras llevaba a Jesús en su seno.

Miércoles  semana 15ª Tiempo Ordinario (18 julio 2018)

De Corazón a corazón:  Is 10,5-7.13-16 (“¿Acaso se jacta el hacha frente al que corta con ella?”); Mt 11,25-27 (“Has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre”)

Contemplación, vivencia, misión: Hay mucha sabiduría en el corazón de los pequeños y de la gente sencilla. La fe de un corazón sencillo entra en el meollo o “corazón” de la Palabra de Dios. Es la sabiduría “solidaria” de admirar, comprender, agradecer, acompañar, acoger, compartir. A estos “pobres” les queda todavía la alegría de saber y querer compartir lo que tienen. Es el conocimiento de Cristo vivido personalmente. “La mansedumbre es otra expresión de la pobreza interior, de quien deposita su confianza solo en Dios” (Gaudete et exsultate, n.74).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: La visita de María a Santa Isabel y su presencia en Caná y en el Cenáculo, era una actitud humilde y gozosa de compartir con gratuidad. “Haz todo el bien que puedas.  Hay algo que también los pobres pueden ofrecer: prestar sus pies a los impedidos, sus ojos a los ciegos, visitar  a los enfermos” (San Agustín, Sermón 158).

Martes semana 15ª Tiempo Ordinario (17 julio 2018)

De Corazón a corazón: Is 7,1-9 (“Ha dicho el Señor… si no os afirmáis en mí, no seréis firmes”); Mt 11,20-24 (“Cafarnaún… Si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría el día de hoy”)

Contemplación, vivencia, misión: Tenemos la manía de construir castillos de naipes o de arena. Lo de “Sodoma” se repite con frecuencia. Nos falta el punto de apoyo y de referencia, para descifrar el sentido de la vida: quién somos, de dónde venimos, a dónde vamos. Cuando Jesús pasó haciendo el bien por aquellos lugares “turísticos” del lago de Galilea, los hombres vivían tan distraídos como nosotros. Ahora se hacen esfuerzos titánicos para encontrar detalles arqueológicos de lo poco que ha quedado. Pero Él ha dejado huellas imborrables en la historia, que no sabemos leer. La gran pena de Jesús, expresada en compasión de Buen Pastor, consistía en constatar que no querían abrirse a los nuevos planes de Dios Amor. “La persona que ve las cosas como son realmente, se deja traspasar por el dolor y llora en su corazón, es capaz de tocar las profundidades de la vida y de ser auténticamente feliz” (Gaudete et exsultate, n.76).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: El Señor nos lleva a todos en su Corazón y nos acompaña para que dejemos en la vida huellas imborrables de su amor. María de Nazaret es la Virgen de nuestra vida ordinaria, que se transforma en vida trascedente.