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Martes semana tercera Tiempo Ordinario (28 enero, Sto. Tomás de Aquino)

De Corazón a corazón: 2Sam 6,12-15.17-19 (Traslado del Arca a la ciudad de David); Mc 3,31-35 ("Quien cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre")

Contemplación, vivencia, misión: En el Corazón de Cristo cabemos todos, en familia, cada uno tal como es, según su apertura a la Palabra de Dios. Sin esta apertura, Jesús no vive en el corazón. María lo había recibido (como Palabra o Verbo) primero en su corazón, antes que en su seno. “Nadie puede ser buen pastor, si no llega a ser una sola cosa con Cristo por la caridad y se convierte en miembro del verdadero pastor” (Sto Tomás de Aquino, Comentario sobre el evangelio de san Juan).

*Discípulos de la Palabra con la Madre de Jesús: María es la nueva “Arca de la Alianza”, que camina con nosotros, formando una sola familia eclesial alimentada y unificada en el “pan de vida”. “El sí de la Virgen fue en nombre de toda la humanidad” (Sto. Tomás, Summa, III, 30, 1)

Lunes semana tercera Tiempo Ordinario (27 enero 2020)

Contemplación, vivencia, misión: 2Sam 5,1-7.10 (David comienza a reinar: "El señor estaba con él"); Mc 3,22-30 (Algunos decían que Jesús estaba endemoniado; su respuesta: "Si una casa está dividida… no podrá subsistir")

Contemplación, vivencia, misión: A Jesús le califican de poseído del demonio. Una locura por parte de quienes hacen de la religión su propio proyecto personalista. Aceptar a Jesús como “Rey”, supone dejarlo entrar en el centro de los criterios, de la escala de valores, de las actitudes. Jesús no quiere ni puede ser un adorno. ¡Cuántos disparates se han cometido en nombre de la religión durante toda la historia! "De cara al mundo, la acción conjunta de los cristianos… asume también las dimensiones de un anuncio, ya que revela el rostro de Cristo" (Juan Pablo II, Ut unum sint, n.75). La “unidad” eclesial es tarea de todos y empieza en el corazón de cada uno.

*Discípulos de la Palabra con la Madre de Jesús: María hizo de “su casa” de Nazaret (Lc 2,56), un hogar de convivencia y armonía familiar, fundada en la obediencia de Jesús y en su propia contemplación y aceptación humilde de aquel misterio de amor (cfr. Lc 2,51).

Domingo 3º Tiempo Ordinario (26 enero, Domingo de la Palabra)

De Corazón a corazón: Is 8,23-9,3 ("El pueblo que andaba a oscuras vio una luz grande… Alegría por tu presencia"); 1Co 1,10-13.17 ("Que estéis unidos en un mismo sentir… ¿está dividido Cristo?"); Mt 4,12-17 ("Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado").

Contemplación, vivencia, misión: La "luz" es el mismo Jesús, el "Reino" prometido, que origina la unidad y la alegría en un corazón y en una comunidad que quiera "abrirse" ("convertirse") a su presencia. Sin esta conversión, sería imposible la unidad. Nos empeñamos en quedarnos a oscuras, cuando cerramos la ventana a la luz. Sin esta luz, los caminantes no podrían reconocerse como hermanos en Cristo y no sabrían compartir los dones recibidos. “Dedicar concretamente un domingo del Año litúrgico a la Palabra de Dios nos permite, sobre todo, hacer que la Iglesia reviva el gesto del Resucitado que abre también para nosotros el tesoro de su Palabra para que podamos anunciar por todo el mundo esta riqueza inagotable” (Papa Francisco, Aperuit illis, n.3).

*Discípulos de la Palabra con la Madre de Jesús: "Esta es la esperanza de la unidad de los cristianos que tiene su fuente divina en la unidad Trinitaria del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" (Juan Pablo II, UUS 8). El "sí" de María a Dios Amor, Uno y Trino, unifica el corazón y la comunidad (cfr. Lc 1,38). “Celebrar el Domingo de la Palabra de Dios expresa un valor ecuménico, porque la Sagrada Escritura indica a los que se ponen en actitud de escucha el camino a seguir para llegar a una auténtica y sólida unidad” (Aperuit illis, n.3). Texto completo:

http://w2.vatican.va/content/francesco/es/motu_proprio/documents/papa-francesco-motu-proprio-20190930_aperuit-illis.html

CONVERSIÓN DE S. PABLO (25 enero, termina Octavario Unidad)

De Corazón a corazón: Hech 22,3-16 (cfr. 9,1-22) ("Yo soy Jesús a quien tú persigues"); Mc 16,15-18 ("Id por todo el mundo y proclamad la buena nueva… Salieron… colaborando el Señor con ellos")

Contemplación, vivencia, misión: La “conversión” de Pablo será siempre un misterio de amor. Para San Pablo, el punto de partida y de referencia es siempre el encuentro vivencial con Cristo: "Me amó, se entregó por mí" (Gal 2,20). Este amor apasionado por Cristo le lleva al anuncio apasionado de Cristo: "La caridad de Cristo me urge" (2Cor 5,14). Sólo este amor de entrega y de misión construye la unidad: “La caridad no busca su interés” (1Cor 13,4ss). "¿Está dividido Cristo? ” (1Cor 1,10ss). El apóstol sabe que siempre está acompañado por Cristo: "No temas, estoy contigo" (Hech 18,9). Jesús se hace encontradizo para declarar su amor, para enviar, acompañar, esperar en el corazón de cada persona y de cada pueblo.

*Discípulos de la Palabra con la Madre de Jesús: El amor del apóstol tiene la característica del "amor materno de María" (LG 65). En las dificultades apostólicas, transformadas en donación, San Pablo se sentía como una madre fecunda, como María y como la Iglesia: "Hasta formar a Cristo en vosotros" (Gal 4,19; cfr. 4-7.26; Jn 16,21-22).

Viernes semana segunda Tiempo Ordinario (24 enero, S. Francisco deSales)

De Corazón a corazón: 1Sam 24,3-21 (David no quiere matar a Saúl); Mc 3,13-19 ("Llamó a los que quiso… para que estuvieran con él… y para enviarlos a evangelizar")

Contemplación, vivencia, misión: En el evangelio siempre se pueden entrever los latidos del Corazón de Cristo, que mira con amor y llama por amor, para entablar una amistad con él y dedicarse con él a llevar a efecto los designios del Padre sobre toda la humanidad. Entrando en esta “onda” de su amor, no hay lugar para las envidias ni para las revanchas. El amor llena el corazón y no deja sitio para tonterías. “Los que tienen la vocación de ser ministros de la Palabra deben sentir con fuerza la necesidad de hacerla accesible a su comunidad … captar la belleza de la Palabra de Dios y verla relacionada con su vida cotidiana… hablar con el corazón para alcanzar los corazones de las personas que escuchan” (Aperuit illis, n.5).

*Discípulos de la Palabra con la Madre de Jesús: Cuando se reciben las palabras de Jesús en el corazón (como María: Lc 2,19.51), se camina "hacia la unión plena y visible" entre todos los cristianos (Juan Pablo II, Ut unum sint, n.99).

Jueves semana segunda Tiempo Ordinario (23 enero 2020)

De Corazón a corazón: 1Sam 18,6-9; 19,1-7 (Intrigas de Saúl contra David; amistad de David con Jonatán); Mc 3,7-12 (Jesús enseñaba desde la barca y "curó a muchos")

Contemplación, vivencia, misión: “Muchos”, para Jesús, son “todos” y cada uno, pero de distinto modo. A todos nos lleva en su corazón. Lo importante es saber que nos acompaña y comparte nuestra misma vida y nuestra misma suerte. No hay lugar para las envidias, ambiciones, celotipias y otras tonterías. Su cercanía parece, a veces, lejanía, como cuando se sentó en una barca algo lejos de la orilla. Pero es siempre para respetar nuestra identidad y podernos curar de verdad, orientando nuestra vida como la suya. Nadie puede ocupar nuestro puesto reservado y privilegiado en el Corazón de Jesús. “Jesucristo llama a nuestra puerta a través de la Sagrada Escritura; si escuchamos y abrimos la puerta de la mente y del corazón, entonces entra en nuestra vida y se queda con nosotros” (Aperuit illis,n.8).

*Discípulos de la Palabra con la Madre de Jesús: La historia es salvífica porque está marcada por la cruz del Resucitado. Cuando Jesús llamó “mujer” a su Madre (cfr. Jn 2,5; 19,26), lo hizo en un contexto “nupcial”, de significado bíblico, para “asociarla” activamente como “consorte” a su obra salvífica de la nueva “Alianza”.

Miércoles semana segunda Tiempo Ordinario (22 enero, S. Vicente)

De Corazón a corazón: 1Sam 17,32-33.37.40-51 (David, con cinco piedras del torrente, vence al gigante Goliat ); Mc 3,1-6 (“Dijo al hombre: «Extiende tu mano». Él la extendió y quedó curada”).

Contemplación, vivencia, misión: El Señor pide muy poco; sólo el gesto de recibir y de dar desde la propia pobreza. No quiere hacer nada sin nuestra pequeña colaboración. Nuestras opiniones y discusiones “religiosas” y “teológicas” nos distraen de la gran realidad: Jesús vive con nosotros nuestro día a día, sin explicaciones teóricas, sólo diciéndonos, “te acompaño ¿me quieres completar?”. Los fantasmas se vencen con la autenticidad de una vida humilde transformada en donación y servicio. “La disponibilidad a Dios se encuentra en la voluntad de asumir las necesidades del prójimo. Todo esto sin clamor y sin ostentación, sin buscar lugares de honor, sin publicidad, porque la caridad y las obras de misericordia no necesitan ser exhibidas como un trofeo” (Papa Francisco, 8 diciembre 2019).

*Discípulos de la Palabra con la Madre de Jesús: Las “cinco” llagas de Jesús han hecho mucho más en la historia salvífica, que todo el ruido de las placas conmemorativas y monumentos. En aquel momento, “de pie junto a la cruz estaba su Madre” y pocos más. “En nuestras comunidades, estamos llamados a seguir el ejemplo de María, practicando el estilo de discreción y ocultación” (Papa Francisco, 8 diciembre 2019).