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“MIRARÁN AL QUE TRASPASARON” (Jn 19,37)

(Las “siete palabras” meditadas por María, “la hora de la Madre”)

1) Actitud de perdón y de misericordia
“Perdónales, Padre, porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34)
“Mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados” (Mt 26,28).
María y José le pusieron el nombre de “Jesús” (Salvador), “porque salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt 1,21; cfr. Lc 1,31).

2) Camino de esperanza
“Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc 23,43)
El eco en el Corazón de María, recordando: “Su reino no tendrá fin” (Lc 1,33); “nada hay imposible para Dios” (Lc 1,37).
Lc 2,34 (signo de contradicción); Lc 2,35 (la “espada” de la Palabra que es el mismo Jesús).

3) Camino de nueva maternidad apostólica
“Mujer, ahí tienes a tu hijo… ahí tienes a tu madre” (Jn 19,26-27)
“Mi Madre… quien escucha la Palabra” (Lc 8,21).
Lc 2,19.33.51. Escucha de la Palabra en lo más hondo del corazón-

4) La sed de almas
“Tengo sed” (Jn 19,28)
La “sed” de Cristo, manifestada en la cruz (cfr. Jn 19,28), corresponde a un profundo deseo de cumplir “el encargo recibido del Padre” (Jn 10,18). Experiencia de María: Belén (pastores y Reyes), Visitación…
“Cuando llena de santa alegría fuiste aprisa por los montes de Judea para visitar a tu pariente Isabel, te convertiste en la imagen de la futura Iglesia que, en su seno, lleva la esperanza del mundo por los montes de la historia” (Spe Salvi 50).

5) La noche de la fe
“¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27,46; Sal 21,1)
“¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!” (Lc 1,45; cfr. Jn 20,29).

6) Oblación eucarística
“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23,46)
Es carne y sangre de María (Lc 1,31). De pie junto a la cruz (Jn 19,25)
“El pan de vida” (Jn 6,35ss) amasado en le seno de María.

7) Fidelidad al proyecto del Padre
“Todo está cumplido» E inclinando la cabeza entregó el espíritu” (Jn 19,30)
“Hágase en mí según tu Palabra” (Lc 1,38).
El “sí” de María: “Uno de los eventos fundamentales de la Iglesia es cuando el «sí» brotó de María” (Aparecida 268).
“Mirarán al que traspasaron» (Jn 19,37). Sangre y agua… “Mirar”, “de pie”…

Carta Apostólica Aperuit illis, Domingo de la Palabra

Carta Apostólica Aperuit illis, se instituye Domingo de la Palabra de Dios (domingo 3º Tiempo Ordinario) (Selección)

n.1.«Les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras» (Lc 24,45)…
n.2… Dedicar concretamente un domingo del Año litúrgico a la Palabra de Dios nos permite, sobre todo, hacer que la Iglesia reviva el gesto del Resucitado que abre también para nosotros el tesoro de su Palabra para que podamos anunciar por todo el mundo esta riqueza inagotable… la comunidad cristiana se centra en el gran valor que la Palabra de Dios ocupa en su existencia cotidiana… un don tan grande, con el compromiso de vivirlo cada día y la responsabilidad de testimoniarlo con coherencia… que nunca falte en la vida de nuestro pueblo esta relación decisiva con la Palabra viva que el Señor nunca se cansa de dirigir a su Esposa, para que pueda crecer en el amor y en el testimonio de fe.

n.3… celebrar el Domingo de la Palabra de Dios expresa un valor ecuménico, porque la Sagrada Escritura indica a los que se ponen en actitud de escucha el camino a seguir para llegar a una auténtica y sólida unidad…
n.4 … La Biblia es el libro del pueblo del Señor … La Palabra de Dios une a los creyentes y los convierte en un solo pueblo.

n.5… los que tienen la vocación de ser ministros de la Palabra deben sentir con fuerza la necesidad de hacerla accesible a su comunidad. La homilía … captar la belleza de la Palabra de Dios y verla relacionada con su vida cotidiana… hablar con el corazón para alcanzar los corazones de las personas que escuchan … también los catequistas… sientan la urgencia de renovarse a través de la familiaridad y el estudio de la Sagrada Escritura, para favorecer un verdadero diálogo entre quienes los escuchan y la Palabra de Dios.

n.6… Cristo es el primer exegeta … toda la Escritura habla de Él. Su muerte y resurrección son indescifrables sin ella… la invitación que surge es la urgencia y la importancia que los creyentes tienen que dar a la escucha de la Palabra del Señor tanto en la acción litúrgica como en la oración y la reflexión personal.

n.8… (Emaús) Como cristianos somos un solo pueblo que camina en la historia, fortalecido por la presencia del Señor en medio de nosotros que nos habla y nos nutre. El día dedicado a la Biblia no ha de ser “una vez al año”, sino una vez para todo el año … el Resucitado, que no cesa de partir la Palabra y el Pan en la comunidad de los creyentes. Para esto necesitamos entablar un constante trato de familiaridad con la Sagrada Escritura, si no el corazón queda frío y los ojos permanecen cerrados, afectados como estamos por innumerables formas de ceguera… Es necesario, en este contexto, no olvidar la enseñanza del libro del Apocalipsis, cuando dice que el Señor está a la puerta y llama. Si alguno escucha su voz y le abre, Él entra para cenar juntos (cf. 3,20). Jesucristo llama a nuestra puerta a través de la Sagrada Escritura; si escuchamos y abrimos la puerta de la mente y del corazón, entonces entra en nuestra vida y se queda con nosotros.

n.9… La Biblia, que está compuesta como historia de salvación en la que Dios habla y actúa para ir al encuentro de todos los hombres y salvarlos del mal y de la muerte… El Espíritu Santo, por tanto, transforma la Sagrada Escritura en Palabra viva de Dios, vivida y transmitida en la fe de su pueblo santo.
n.10.La acción del Espíritu Santo no se refiere sólo a la formación de la Sagrada Escritura, sino que actúa también en aquellos que se ponen a la escucha de la Palabra de Dios…

n.11… la Encarnación del Verbo de Dios da forma y sentido a la relación entre la Palabra de Dios y el lenguaje humano, con sus condiciones históricas y culturales… Por consiguiente, la fe bíblica se basa en la Palabra viva, no en un libro.

n.12.Cuando la Sagrada Escritura se lee con el mismo Espíritu que fue escrita, permanece siempre nueva … La dulzura de la Palabra de Dios nos impulsa a compartirla con quienes encontramos en nuestra vida para manifestar la certeza de la esperanza que contiene (cf. 1 P 3,15-16) … Por tanto, es necesario no acostumbrarse nunca a la Palabra de Dios, sino nutrirse de ella para descubrir y vivir en profundidad nuestra relación con Dios y con nuestros hermanos.

n.13… la caridad. La Palabra de Dios nos señala constantemente el amor misericordioso del Padre que pide a sus hijos que vivan en la caridad. La vida de Jesús es la expresión plena y perfecta de este amor divino que no se queda con nada para sí mismo, sino que se ofrece a todos incondicionalmente… Escuchar la Sagrada Escritura para practicar la misericordia: este es un gran desafío para nuestras vidas. La Palabra de Dios es capaz de abrir nuestros ojos para permitirnos salir del individualismo que conduce a la asfixia y la esterilidad, a la vez que nos manifiesta el camino del compartir y de la solidaridad.

n.15.En el camino de escucha de la Palabra de Dios, nos acompaña la Madre del Señor, reconocida como bienaventurada porque creyó en el cumplimiento de lo que el Señor le había dicho (cf. Lc 1,45). La bienaventuranza de María precede a todas las bienaventuranzas pronunciadas por Jesús para los pobres, los afligidos, los mansos, los pacificadores y los perseguidos, porque es la condición necesaria para cualquier otra bienaventuranza. Ningún pobre es bienaventurado porque es pobre; lo será si, como María, cree en el cumplimiento de la Palabra de Dios… Que el domingo dedicado a la Palabra haga crecer en el pueblo de Dios la familiaridad religiosa y asidua con la Sagrada Escritura… esta Palabra «está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca, para que la cumplas» (Dt 30,14).
Ver texto completo: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/motu_proprio/documents/papa-francesco-motu-proprio-20190930_aperuit-illis.html

Esquema bíblico para Retiro:
https://compartirencristo.files.wordpress.com/2010/07/palabra.doc

 

CRISTO SACERDOTE, EL MISTERIO DE SU ENCARNACIÓN REDENTORA

Cristo Sacerdote: Los títulos bíblicos del Señor tienen un contenido sacerdotal; su realidad de mediación se concreta en donación sacrificial. Es Cristo Sacerdote y víctima (Heb 6 y 10 etc.), Pastor (Jn 10; 1Pe 5,4; Heb 13,20), Esposo o consorte (Mt 9,15), Mediador (Heb 8,6; 9,15; 1 Tim 2,5), Siervo (Fil 2,7; Mt 20,28; cfr. Is 53), Salvador (Jn 4,42; Fil 3,20; 1Tim 1,1; 2Tim 1,10; Tit 3,4). Así es “el Señor” y “el Maestro” (Jn 13,14; 20,28; 21,7), la “cabeza de su Cuerpo que es la Iglesia” (Col 1,18). Sin la presencia concreta de Cristo Sacerdote (Verbo Encarnado), la realidad humana sociológica e histórica sería incomprensible e incompleta. Es “el ungido y enviado” por el Padre (Jn 10,36), bajo la acción salvífica del Espíritu Santo (cfr. Lc 4,18), como Maestro, Sacerdote y Pastor, que anuncia y enseña una doctrina, que se inmola en sacrificio y que comparte y salva la historia de todo ser humano.

Humanidad vivificante:Su “consagración” sacerdotal se realizó en la Encarnación, por obra del Espíritu Santo, cuando tuvo lugar la “Unión Hipostática” del Verbo con la humanidad de Cristo en el seno de María. Ella es “Madre del Sumo y Eterno Sacerdote, Reina de los Apóstoles” (PO 18). La acción sacerdotal de Cristo abarca toda su existencia y continúa en el más allá, “ya que está siempre vivo para interceder por nosotros” (Heb 7,25). Su “paso” salvífico durante su vida mortal continúa en su Iglesia, como Pueblo sacerdotal, especialmente a través de quienes han sido elegidos por él para representarle. “A Jesús de Nazaret Dios le ungió con el Espíritu Santo y con poder, y pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hech 10,38; cfr. 4,17).

La misión sacerdotal de Jesús indica una “oblación” o “inmolación”, que abarca todo el arco de su vida, desde la Encarnación (cfr. Heb 10,5-7), hasta la cruz: “La misión para la que Jesús ha venido entre nosotros llega a su cumplimiento en el Misterio pascual. Desde lo alto de la cruz, donde atrae todo hacia sí (cfr. Jn 12,32), antes de « entregar el espíritu » dice: « Está cumplido » (Jn 19,30). En el misterio de su obediencia hasta la muerte, y una muerte de cruz (cfr. Fil 2,8), se ha cumplido la nueva y eterna alianza” (SCa 9).

Sacerdote, Profeta, Pastor (Rey):Por esta misión sacerdotal, que incluye su profetismo y su pastoreo o realeza, Jesús es “nuestra Pascua” (Cor 5,7), en la que se ha realizado la “nueva alianza” en su “sangre” derramada: (Mt 26,28; Mc 14,24; Lc 22,20; 1Cor 11,25). Toda su vida es un “sacrificio de suave olor” (Ef 5,2), como “víctima de propiciación” que revela el misterio de Dios Amor (1Jn 2,2; 4,10). Ha venido para “dar su vida en rescate por todos” (Mt 20,28; Mc 10,45). Es sacerdote, víctima y altar, como síntesis de toda la realidad del nuevo “templo” (cfr. Jn 2,19; Mt 26,61; Mc 14,58). Su ser, su obrar y su vivencia, son una inmolación soteriológica, como vida donada y pan partido, que se prolonga en todo cristiano. El sacerdocio ministerial está al servicio de esta oblación.

El “sacerdocio” de Cristo resume su identidad y misión, como “apóstol y sumo Sacerdote de nuestra fe” (Heb 3,1; cfr. 4,14-15; 8, 21; 10,21), o como “sumo Sacerdote de los bienes futuros” (Heb 9,11). Su “sangre” es sacrificio eficaz, por ser inmolada en el amor del Espíritu (cfr. Heb 9,14). De este modo, es el “Mediador de una nueva alianza” (Heb 9,15; 12,24), siempre misericordioso, perfecto, causa de salvación eterna… Es el Sacerdote definitivo y único como Hijo de Dios hecho hombre e inmolado “una vez para siempre” (Heb 10,10; cfr. 7,27; 9,12).

EVANGELII GAUDIUM: La Palabra contemplada, vivida, anunciada

Cap.III: “El anuncio del Evangelio”
(La homilía) 135… La homilía es la piedra de toque para evaluar la cercanía y la capacidad de encuentro de un Pastor con su pueblo… La homilía puede ser realmente una intensa y feliz experiencia del Espíritu, un reconfortante encuentro con la Palabra, una fuente constante de renovación y de crecimiento. 138… se incorpora como parte de la ofrenda que se entrega al Padre y como mediación de la gracia que Cristo derrama en la celebración.

(La conversación de la madre) 139… Nos recuerda que la Iglesia es madre y predica al pueblo como una madre que le habla a su hijo.

(Palabras que hacen arder los corazones) 142… La memoria del pueblo fiel, como la deMaría, debe quedar rebosante de las maravillas de Dios. Su corazón, esperanzado en la práctica alegre y posible del amor que se le comunicó, siente que toda palabra en la Escritura es primero don antes que exigencia. 144. Hablar de corazón implica tenerlo no sólo ardiente, sino iluminado por la integridad de la Revelación y por el camino que esa Palabra ha recorrido en el corazón de la Iglesia y de nuestro pueblo fiel a lo largo de su historia.

(La preparación de la predicación) 145… La confianza en el Espíritu Santo que actúa en la predicación no es meramente pasiva, sino activa y creativa.

(El culto a la verdad) 146… Es la humildad del corazón que reconoce que la Palabra siempre nos trasciende, que no somos «ni los dueños, ni los árbitros, sino los depositarios, los heraldos, los servidores»… Por eso, la preparación de la predicación requiere amor.

(La personalización de la Palabra) 149… Las lecturas del domingo resonarán con todo su esplendor en el corazón del pueblo si primero resonaron así en el corazón del Pastor. 150… Quien quiera predicar, primero debe estar dispuesto a dejarse conmover por la Palabray a hacerla carne en su existencia concreta… «comunicar a otros lo que uno ha contemplado». Por todo esto, antes de preparar concretamente lo que uno va a decir en la predicación,primero tiene que aceptar ser herido por esa Palabra que herirá a los demás.

151… Lo indispensable es que el predicador tenga la seguridad de que Dios lo ama, de que Jesucristo lo ha salvado, de que su amor tiene siempre la última palabra… En todo caso, desde el reconocimiento de su pobreza y con el deseo de comprometerse más, siempre podrá entregar a Jesucristo, diciendo como Pedro: «No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te lo doy» (Hch 3,6).

(La lectura espiritual «lectio divina) (Un oído en el pueblo) 154. El predicador necesita también poner un oído en el pueblo, para descubrir lo que los fieles necesitan escuchar. Un predicador es un contemplativo de la Palabra y también un contemplativo del pueblo

(Recursos pedagógicos) 156… La preocupación por la forma de predicar también es una actitud profundamente espiritual. Es responder al amor de Dios, entregándonos con todas nuestras capacidades y nuestra creatividad a la misión que Él nos confía; pero también es un ejercicio exquisito de amor al prójimo. 158… Si uno quiere adaptarse al lenguaje de los demás para poder llegar a ellos con la Palabra, tiene que escuchar mucho, necesita compartir la vida de la gentey prestarle una gustosa atención.

(Una evangelización para la profundización del kerigma) 161… Se trata de «observar» lo que el Señor nos ha indicado, como respuesta a su amor. 162.. Se trata de dejarse transformar en Cristo por una progresiva vida «según el Espíritu» (Rm 8,5).

(Una catequesis kerygmática y mistagógica) 164… Por ello también «el sacerdote, como la Iglesia, debe crecer en la conciencia de su permanente necesidad de ser evangelizado».

(En torno a la Palabra de Dios) 174. No sólo la homilía debe alimentarse de la Palabra de Dios. Toda la evangelización está fundada sobre ella, escuchada, meditada, vivida, celebrada y testimoniada.

TEMAS BIBLICOS EN EL BLOG

TEMAS BIBLICOS GENERALES
Escritura (v. Vocabulario Misión)
Historia de Salvación (v. Vocabulario Misión)
Palabra de Dios (v. Vocabulario Misión)
Revelación (v. Vocabulario Misión)
Tradición (v. Vocabulario Misión)

ANTIGUO TESTAMENTO
Alianza (v. Vocabulario Espiritualidad)
Antiguo Testamento (v. Vocabulario Espiritualidad)
Decálogo (v. Vocabulario Espiritualidad)
Profetismo (v. Vocabulario Misión)
Salmos (v. Vocabulario Espiritualidad)

NUEVO TESTAMENTO
Nuevo Testamento (v. Vocabulario Misión)
Apocalipsis (v. Vocabulario Espiritualidad)
Evangelios (v. Vocabulario Misión)
Hechos de los Apóstoles (v. Cenáculo, Modelos Apostólicos, Pentecostés, Pablo)
Hebreos (v. Vocabulario Sacerdocio)
Juan Evangelista (v. Vocabulario Espiritualidad y en libros)
Kerigma (v. Vocabulario Misión)
Pablo (v. Vocabulario Misión y en libros Misión)

MEDITACIONES BIBLICAS SISTEMATICAS
El camino del encuentro (v. libros Espiritualidad)
Encuentro con Cristo (v. libros Espiritualidad)
Eucaristía, Pan partido (v. libros Espiritualidad)
Juan (Hemos visto su gloria) (v. libros Espiritualidad)
Lectio Divina y María (las siete palabras) (v. libros María)
Pablo hoy (v. libros Misión)
Padre (El Padre os ama) (v. libros Espiritualidad)

TEMAS BÍBLICOS CONCRETOS
(La portada: textos bíblicos del día. Los libros, artículos, esquemas y vocabularios, tienen base bíblica; sugerimos algunas voces de los vocabularios):
Del Vocabulario Misión: Bienaventuranzas, Discipulado, Jesucristo, Kerigma, Padre Nuestro, Pentecostés, Profetismo, Redención, Reino, Resurrección de Cristo, Salvación, etc.
Del Vocabulario Sacerdocio: Buen Pastor, Diaconado, Encarnación, Eucaristía, Juan Bautista, Juan Evangelista, Obispos, Presbíteros, Sagrado, Seguimiento Evangélico, etc.
Del Vocabulario Espiritualidad: Alianza, Bienaventuranzas, Espíritu Santo, Ascensión, Mandamiento Nuevo, Misterio, Nazaret, Padre Nuestro, Pasión, Pentecostés, etc.
Del Vocabulario María: Anunciación, Ave María, Magníficat, Nazaret, Presentación, Sagrada Familia, San José, Virgen, etc.

LA FIESTA DE LA ENCARNACIÓN DEL VERBO EN EL AÑO DE LA FE

“Por obra del Espíritu Santo se encarnó de María , la Virgen, y se hizo hombre”.
Este artículo del Credo es el más adecuado para saborear la armonía entre la fe profesada, celebrada, vivida, orada y anunciada.
Es la afirmación central del Credo: la Encarnación del Hijo de Dios. Jesús, nacido de María Virgen, por obra del Espíritu Santo, es Dios, hombre y Salvador. Es una síntesis de nuestra fe cristológica, en la que la Virgen María ocupa un lugar especial como Madre de Dios hecho hombre por nuestra salvación (cfr Catecismo de la Iglesia Católica, nn.456ss y especialmente nn. 484-513) ,
Esta fe la celebramos especialmente en el tiempo de Navidad, pero también en la fiesta de la Anunciación. Y tenemos costumbre de recordarla cada día cuando rezamos el Ángelus. Reconocemos con alegría que Dios está con nosotros.
La acción del Espíritu Santo en la vida de Jesús, desde su concepción hasta  su muerte y resurrección, hace patente su divinidad. El Espíritu de amor ha actuado misteriosamente en la virginidad de María y en la resurrección de Cristo. Es siempre el misterio “escondido” para quien no cree en la filiación divina de Cristo, resucitado, único Salvador.
Sin este contenido cristológico de nuestra fe, la redención obrada por Jesús sería sólo la obra buena y heroica de un santo o de un profeta. Entonces el cristianismo no se diferenciaría de las otras religiones o de los otros caminos que también buscan la salvación de la humanidad. Sólo a la luz de la Encarnación, podemos descubrir que el Verbo hecho hombre es el cumplimiento de todas las esperanzas de la humanidad, que se encuentran como semillas en las religiones y culturas. Jesús no ha venido a destruir, sino a llevar a cumplimiento.
En este artículo de fe podemos constatar que los textos proféticos del Antiguo Testamento, como es la profecía de Isaías sobre la virgen madre del Emmanuel (citado en Mt 1,23), desplegarán todo su significado salvífico gracias a la venida del Mesías .
La proclamación de cualquier artículo de nuestra fe es una invitación a la celebración, a la vivencia y al anuncio. Pero este artículo es la clave para hacer de toda nuestra fe un encuentro personal y comunitario con Cristo. Gracias a la Encarnación y a la Resurrección, Cristo nos acompaña siempre y da sentido a nuestra vida y a nuestra historia.
El mismo Espíritu Santo, por el cual María Virgen concibió a Cristo, nos hace a nosotros partícipes de la filiación divina. Un texto de san Pablo nos puede dar la clave: “Cuando llegó la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de la mujer … para que … recibiéramos la condición de hijos. Y la prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: «¡Abba, Padre! »” (Gal 4,4-5).
Quien profesa esta fe en la filiación divina de Jesús participada por nosotros, se convierte en responsable para comunicar a todos lo que es de todos. “El Año de la fe es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo … hoy es necesario un compromiso eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe” (Benedicto XVI, Porta Fidei).

Presentación de Jesús en el templo (sábado 2 febrero 2013)

De Corazón a corazón: Mal 3,1-4 (“Vendrá a su templo el Señor, a quien vosotros buscáis”) / Heb 2,14-18 (“Misericordioso, Sumo Sacerdote fiel, probado en el sufrimiento”); Lc 2,22-40 (“Llevaron a Jesús para ofrecerlo… Han visto mis ojos tu salvación… luz de las gentes… una espada atravesará tu alma”)

Contemplación, vivencia, misión: La vida de Jesús es un “sí” de oblación al Padre por nosotros, “lleno de gozo el Espíritu” (Lc 10,21), para ser nuestra “luz” y “salvación”. Así fue desde el seno de María y en sus manos maternas cuando lo presentaron en el templo. La Iglesia, como “consorte”, que comparte la misma suerte y la misma “espada” de Cristo, está llamada a hacer de la vida un “sí” oblativo y fecundo. La acción materna de María en la Presentación continúa ahora para que todos los fieles sepan recibir a Cristo (“el Verbo” o “Palabra” personal de Dios), hacerse oblación con él y “transmitirlo al mundo” (Benedicto XVI, VDo 124).

*En el día a día con la Madre de Jesús: Toda la Iglesia está llamada a ser como María: “La fe eclesial tiene su paradigma en el sí de María” (VDo 29). La “vida consagrada” es “visibilidad” y “memoria” de esta realidad esponsal y oblativa de la Iglesia, como “exégesis viva de la Palabra de Dios” (VDo 83).

AÑO DE LA FE: A Simeón le tocó en suerte “verle” y proclamarlo “luz de los pueblos”. A nosotros nos ha tocado en suerte recibir el don de la fe y comunicarlo a los demás. “Como muestra la gran estatua de Cristo Redentor en Río de Janeiro, su corazón está abierto para amar a todos, sin distinción, y sus brazos están extendidos para abrazar a todos. Sed vosotros el corazón y los brazos de Jesús” (Benedicto XVI, Mensaje JMJ 2013).