San Lucas Evangelista (jueves 18 octubre 2018)

De Corazón a corazón: 2Tim 4,9-17 (“El único que está conmigo es Lucas… todos me abandonaron… el Señor me asistió”); Lc 10,1-9 (“Los envió de dos en dos delante de sí… a donde él había de ir”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús nos acompaña siempre en la misión que nos ha encomendado. Es su misma misión. Y allí donde vamos, ya está él esperándonos en el corazón de cada hermano y en cada recodo del camino. Cuando Pablo estaba detenido y fue llevado al tribunal, su discípulo Lucas le acompañó fielmente. Los signos de la presencia de Jesús son así: un hermano, un acontecimiento donde resuena su palabra viva recordando su Eucaristía. Y cuando parece que todos abandonan, Jesús está más cercano.“La vida es una misión” (Papa Francisco, Domund 2018)

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: San Lucas pudo recibir las confidencias de María. Ella guardaba en su corazón todas las palabras y acontecimientos del Señor (cfr. Lc 2,19.51). En su corazón materno encontramos todo el evangelio ya preparado para asimilarlo mejor. “Al adentrarnos en el misterio de la Palabra, ella nos muestre cuál es la Buena Noticia que el Señor hoy quiere compartirnos” (Papa Francisco, 24.10.18)

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Miércoles semana 28ª Tiempo Ordinario (17 octubre, S. Ignacio de Antioquía)

De corazón a corazón: Gal 5,18-25 (“Si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu”); Lc 11,42-46 (“Dejáis de lado la justicia y el amor de Dios”)

Contemplación, vivencia, misión: Nuestro caminar está orientado por la brújula de la fe, de la esperanza y del amor. Sin esta orientación, todo se convierte en un caos, donde domina el personalismo y el feudalismo, dejando en la oscuridad y en la tristeza a muchos hermanos y a nuestro mismo corazón. El mayor reproche que ha hecho Jesús es el de afirmar que falta el amor y, por tanto, la justicia. “La intercesión expresa el compromiso fraterno con los otros cuando en ella somos capaces de incorporar la vida de los demás, sus angustias más perturbadoras y sus mejores sueños” (Gaudete et exsultate, n.154)

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: Las palabras y los hechos de Jesús reflejan los latidos de su Corazón. Cuando se recuerdan, como puede ser por medio del Rosario, tienen una "connatural eficacia para promover la vida cristiana y el empeño apostólico" (San Pablo VI).

Martes semana 28ª Tiempo Ordinario (16 octubre 2018)

De corazón a corazón: Gal 5,1-6 (“En Cristo Jesús tiene valor solamente la fe que actúa por la caridad”); Lc 11,37-41 (“Dad limosna”)

Contemplación, vivencia, misión: Creer en Jesús se traduce en adhesión personal a él, que conduce al amor fraterno. Es, pues, “fe que actúa por la caridad”. La palabra “limosna” incluye en su raíz la “misericordia” o sintonía fraterna. Si Jesús entra en nuestro modo de pensar, sentir o valorar y actuar, nuestra vida cambia, haciéndose transparencia de la suya. “La Madre de la Misericordia, como toda buena madre, busca reunir a la familia y nos dice al oído: ‘Busca a tu hermano’. Así nos abre la puerta a un nuevo amanecer, a una nueva aurora” (Papa Francisco, 22.09.18).

*Dejarse sorprenderparay hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesú: Especialmente en el Rosario, se meditan los misterios de la vida del Señor, "vistos a través de aquella que estuvo más cerca de él" (San Pablo VI). Cada uno de nosotros es una historia de la presencia materna y activa de María. Los signos de esta presencia los escoge ella.

SANTA TERESA DE ÁVILA (lunes 15 octubre 2018)

De Corazón a corazón: Sir 15,1-6 (“El que abraza la ley alcanza la sabiduría; como madre le saldrá al encuentro”); Mt 11,25-30 ("Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños") // Lc 6,43-45(“Cada árbol se reconoce por su fruto”)

Contemplación, vivencia, misión: La “sabiduría” está íntimamente relacionada con la humildad y el amor. Somos buscadores de la Verdad, que “ya” habita en nuestro corazón, pero que “todavía no” es visión y encuentro definitivo. A Dios Amor, revelado por Cristo, y al mismo Cristo, sólo se le encuentra y se le conoce amando. Quien dice confiadamente al Señor "vuestra soy, para Vos nací… yo toda me entregué y di”, sabrá decir también: “Sólo Dios basta” (Poesías). Entonces, “con tan buen amigo presente, todo se puede sufrir… es amigo verdadero " (Vida, 22,6). “Para santa Teresa de Ávila la oración es «tratar de amistad estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama». Quisiera insistir que esto no es solo para pocos privilegiados, sino para todos, porque todos tenemos necesidad de este silencio penetrado de presencia adorada” (Gaudete et exsultate, n.149).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: "Muchas veces, yendo perdida del todo, por sus ruegos me tornaba Dios a dar salud" (Relaciones, 30). "Gran cosa es lo que agrada a nuestro Señor cualquier servicio que se haga a su Madre" (Fundaciones, 10,5). Con ella se aprende que también “entre los pucheros anda el Señor” (Fundaciones, cap.5)

Domingo 28º Tiempo Ordinario, Año B (14 octubre 2018)

De Corazón a corazón: Sab 7,7-11 ("Supliqué y me fue concedida la sabiduría… la preferí a los cetros y a los tronos"); Heb 4,12-13 ("La Palabra de Dios es viva y eficaz"); Mc 10,17-30 ("Jesús lo miró con amor y le dijo: … Vende todo… ven y sígueme")

Contemplación, vivencia, misión: El “sígueme” siempre está cargado de resonancias del Corazón de Cristo. Todos tenemos un lugar reservado en él. Decía San Juan de Ávila: "es una recia palabra". Si se atiende a su mirada de amor, todo lo demás se cae por su peso, es pura chatarra. Su palabra, siempre "viva y eficaz", como recién salida de su Corazón, es invitación a seguirle, capacitándonos para amarle con su mismo amor. “El encuentro con Jesús en las Escrituras nos lleva a la Eucaristía, donde esa misma Palabra alcanza su máxima eficacia, porque es presencia real del que es la Palabra viva” (Gaudete et exsultate, n.157).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: No hay otra sabiduría perfecta fuera de la Verdad y la Vida que es el mismo Jesús. Él es el Camino (Dios hecho hombre) hacia el Padre, en el Espíritu Santo. María es "sede de la Sabiduría".

Sábado semana 27ª Tiempo Ordinario (13 octubre 2018)

De Corazón a corazón: Gal 3,22-29 (“Os habéis revestido de Cristo”); Lc 11,27-28 (“Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan”)

Contemplación, vivencia, misión: Agustín de Tagaste, antes de su conversión, buscaba inútilmente nuevas teorías sobre Jesucristo. Pero leyendo a San Pablo (“revestirse de Cristo”), le tocó el corazón. Si Cristo no entra en nuestro modo de pensar, de sentir y de vivir, se queda en un simple adorno “religioso”. María, la Madre de Jesús, le recibió en su seno y especialmente en su corazón. Las palabras del Señor sólo se captan de corazón a corazón. “Mira tu historia cuando ores y en ella encontrarás tanta misericordia. Al mismo tiempo esto alimentará tu conciencia de que el Señor te tiene en su memoria y nunca te olvida” (Gaudete et exsultate, n.153).

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: Si meditamos el evangelio como María, podremos “redescubrir el valor de la oración del Rosario como camino para un encuentro personal con Cristo” (Benedicto XVI, Audiencia, 6 octubre 2010).

Viernes semana 27ª Tiempo Ordinario (12 octubre, Virgen del Pilar)

De Corazón a corazón: Gal 3,7-14 “El justo vivirá por la fe… En Cristo Jesús recibimos el Espíritu de la promesa”); Lc 11,15-26 (“El que no recoge conmigo, desparrama”)

Contemplación, vivencia, misión: No vale la pena pasar la vida disipando sombras pasajeras. Lo que más importa es orientar la vida hacia una donación de amor, que nunca pasa, porque el amor está anclado en Dios. “El centro de una vida feliz, de una vida verdadera, es la amistad con Jesús el Señor… la meta de nuestra vida” (Benedicto XVI, 7.10.10). El trabajo y la convivencia valen según este baremo de autenticidad: la verdad en la donación.

*Dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí” como la Madre de Jesús: La “fe” en Cristo significa adhesión a su persona y a su mensaje, pidiendo con confianza (cfr. Jn 2,3-5) y meditando su palaba “en el corazón” (Lc 2,19.51), como hacía su Madre. “La súplica es expresión del corazón que confía en Dios, que sabe que solo no puede” (Gaudete et exsultate, n.154).