Lunes semana novena Tiempo Ordinario (30 mayo 2016)

De Corazón a corazón: 2Pe 1,1-7 ("Por Jesucristo… os ha cabido en suerte una fe tan preciosa como la nuestra… partícipes de la naturaleza divina"); Mc 12,1-12 (“Respetarán a mi hijo”)

Contemplación, vivencia, misión: Todo suena al amor de Dios que nos ha enviado a su Hijo, centro de la creación y de la historia salvífica, para hacernos partícipes de su misma divinidad. Aceptar los dones de Dios equivale a alabarle, agradecer, compartir… Aceptar a su Hijo significa no anteponer nada ni nadie a su amor. Quien vive en Cristo, está llamado a compartir su misma vida de amor a Dios y a todos los hermanos. Este amor de gratuidad nunca estará de moda; y será signo de contradicción.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: En Nazaret se escandalizaron cuando dijeron: “¿No es este el hijo de María?” (Mc 6,3); “¿no es este el hijo del carpintero?” (Mt 13,55). “Esto confirma que era una familia sencilla, cercana a todos, integrada con normalidad en el pueblo” (Papa Francisco, Amoris Laetitia, n.182).

CORPUS CHRISTI (29 mayo 2016)

De Corazón a corazón: Gen 14,18-20 (“Mequisedec presentó pan y vino… era sacerdote del Altísimo”); 1Cor 11,23-26 (“Este es mi cuerpo que se da… Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre… Haced esto en memoria mía”); Lc 9,11-17 (“dadles vosotros de comer”)

Contemplación Vivencia Misión: Jesús es el “Sacerdote” nuevo y definitivo, para siempre, porque es Dios hecho hombre (“Mediador”), que se ofrece a sí mismo en oblación (sacrificio), para comunicar una vida nueva a toda la humanidad. Por esta “obediencia” a los planes del Padre, es Sacerdote del amor a Dios y a toda la humanidad, Víctima y Altar. Esta realidad sacrificial la hace presente en la Eucaristía. El sacerdote ministro continúa el encargo del Señor (“haced esto”), transmite lo que ha recibido, hace presente y comunica al mismo Jesús para hacerlo vida propia, construyendo la comunidad como “pan partido” para todos.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: María es “Madre del Sumo y Eterno Sacerdote, Reina de los Apóstoles y auxilio de su ministerio” (Presbyterorum Ordinis, n.18). “María es mujer «eucarística » con toda su vida. La Iglesia, tomando a María como modelo, ha de imitarla también en su relación con este santísimo Misterio” (Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, n.53).

Sábado semana octava Tiempo Ordinario (28 mayo 2016)

De Corazón a corazón: Jud 1,17-25 (“Orando en el Espíritu Santo, manteneos en el amor de Dios”); Mc 11,27-33 (Jesús “paseaba por el templo… ¿quién te ha dado tal autoridad?”)

Contemplación, vivencia, misión: Para un cristiano, orar es dejar que Jesús viva en nuestro corazón diciendo: “Padre nuestro”, “sí Padre”, “amaos como yo os he amado”. El Espíritu Santo, comunicado por Jesús de parte del Padre, hace posible esta realidad divina y fraterna. Entonces nuestra oración es relación familiar con Dios, presente en la creación, presente por su Hijo hecho nuestro hermano, presente en una historia de salvación, presente en cada ser humano. Todo es ya “templo” de Dios, casa y familia de Dios, donde la historia se construye amando.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: “Aprendemos a clamar «¡Abba, Padre!» con María, la Madre del Hijo de Dios” (Benedicto XVI, 23.5.2012). “Es hermoso cuando las mamás enseñan a los hijos pequeños a mandar un beso a Jesús o a la Virgen. ¡Cuánta ternura hay en ello! En ese momento el corazón de los niños se convierte en espacio de oración” (Papa Francisco, Amoris Laetitia, n.287)

Viernes semana octava Tiempo Ordinario (27 mayo 2016)

De Corazón a corazón: 1Pe 4,7-13 (“El amor cubre todos los pecados… Dios sea glorificado en todo por Jesucristo”); Mc 11,11-25 (“Mi casa… de oración para todas las gentes”)

Contemplación, vivencia, misión: La vida humana es expresión de Dios (su “gloria”) cuando es vida donada por amor. Es el único “sacrificio” que Dios quiere, unido a la oblación de Jesús al Padre. El mundo está llamado a ser la “casa” de Dios, donde una familia de hermanos se realiza y construye la historia amando. Los templos sirven de ayuda para hacer realidad este plan salvífico y universal de Dios en Cristo Sacerdote, Víctima y Altar, que nos ha dado el mandato nuevo del amor. La actitud “relacional” con Dios se llama “oración”, que es fuente y expresión de la actitud “relacional” con los hermanos en la “caridad fraterna".

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: “La plenitud de los tiempos, de la que habla san Pablo en la Carta a los Gálatas (cfr. 4, 4), se realizó en el momento del «sí» de María, de su adhesión plena a la voluntad de Dios: «He aquí la esclava del Señor» (Lc1, 38)" (Benedicto XVI, 23.5.2012). Cuando María dijo que sí, “germinó la Palabra en su seno” (Papa Francisco, Amoris Laetitia, n.65).

Jueves semana octava Tiempo Ordinario (26 mayo 2016)

De Corazón a corazón: 1Pe 2,2-12 (“piedras vivas… sacerdocio santo… Pueblo de Dios”); Sal 100,1; Mc 10,46-52 (“ten compasión de mí… que vea… tu fe te ha salvado”)

Contemplación, vivencia, misión: Somos “recién nacidos” en Cristo, formando parte de su mismo “Cuerpo”, partícipes de su mismo sacerdocio, como templo del Espíritu de amor, “Pueblo” propiedad esponsal de Dios. Aquí no entra ni la demagogia ni la aristocracia; en esta familia de hermanos es más el que ama más, sirviendo cada uno según los dones recibidos y en los encargos que le han confiado.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La dinámica de la oración es un cruce de miradas (“atención amorosa”) entre quien se reconoce pobre (como el ciego de Jericó) ante Dios hecho hombre. Y como María: “Dios, mi Salvador… ha mirado la humillación de su sierva” (Lc 1,48). Se deja mirar por Dios Amor quien abre su corazón de par en par. Ver CORPUS CHRISTI en Año Litúrgico (o Domingo próximo)

Miércoles semana octava Tiempo Ordinario (25 mayo 2016)

De Corazón a corazón: 1Pe 1,18-25 (“Rescatados con una sangre preciosa… reengendrados por la Palabra de Dios”); Mc 10,32-45 (“¿Podéis beber la copa que yo he de beber?… Servir y dar la vida por todos”)

Contemplación Vivencia Misión: El evangelio no se entiende, si no es en sintonía con los sentimientos y criterios de Jesús. Él es la Palabra personal del Padre, pronunciada eternamente en el amor del Espíritu Santo, que entra en lo más profundo de nuestro ser para hacerlo partícipe de su misma vida. El “precio” lo ha pagado el mismo Señor: dar la vida en un servicio humilde sin algazaras propagandísticas y en el último lugar.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Lo dejamos todo por amor a Cristo, para servir a todos como Él y con Él. “Necesitamos sumergirnos en el sí de María… Y luego, penetrar en los treinta largos años donde Jesús se ganaba el pan trabajando con sus manos, susurrando la oración y la tradición creyente de su pueblo y educándose en la fe de sus padres, hasta hacerla fructificar en el misterio del Reino” (Amoris Laetitia, n.65).

Martes semana octava Tiempo Ordinario (24 mayo 2016)

De Corazón a corazón: 1Pe 1,10-16 (“Poned toda vuestra esperanza en la gracia… sed santos”); Mc 10,28-31 (“Lo hemos dejado todo y te hemos seguido”)

Contemplación, vivencia, misión: En la comunidad eclesial primitiva se vivía en “armonía” de sentimientos “con la Madre de Jesús” (Hech 1,14). En su Corazón y en el de la Iglesia, resonaba toda la vida y mensaje de Jesús. Por esto, el tono de la vida eclesial era de generosidad y de confianza, sabiendo que, con la ayuda de la gracia, era posible caminar en el amor, con “un solo corazón” (Hech 4,32), sin anteponer nada al amor de Cristo.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Cualquier aspecto del mensaje de Jesús, nos recuerda de nuevo la invitación de su Madre: “Haced lo que él os diga”. “Él mismo (Jesús) a los doce años responde a María y a José que tiene otra misión más alta que cumplir más allá de su familia histórica (cf. Lc 2,48-50)” (Amoris Laetitia, n.18).