Jueves segunda semana de Pascua (27 abril 2017, Montserrat)

De Corazón a corazón: Hech 5,27-33 ("Nosotros somos testigos y también el Espíritu Santo que ha dado Dios a quienes le obedecen"); Jn 3,31-36 ("Da el Espíritu sin medida… El que cree en el Hijo tiene vida eterna")

Contemplación, vivencia, misión: Sólo existe un "presente", el de Dios Amor, que no pasa. Nuestro tiempo "presente" (el único que tenemos) es un ensayo para entrar en el "presente" definitivo de Dios. Creer en Jesús, es adherirse personalmente a Él, conocerle amando, vivir en Él, aquí y ahora. Esta fe, que Dios siembra de algún modo en todos los corazones, es la que lleva a la "vida eterna".“El secreto para estar “alegres en la esperanza” (Rom 12,12)… que sepamos que en toda circunstancia, incluso en las más adversa, y también a través de nuestros fracasos, el amor de Dios no disminuye” (Papa Francisco, 15 marzo 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: El mismo Espíritu Santo que formó a Jesús en el seno de María, que ha inspirado las Escrituras y que guía a la Iglesia, es quien alienta en todos los corazones (sin excepción) la búsqueda auténtica de la verdad y del bien, que siempre conduce al encuentro con Cristo.

Miércoles segunda semana Pascua(26 abril 2017)

De Corazón a corazón: Hech 5,17-26 (“Id y decid al pueblo todo lo referente a esta nueva vida”); Jn 3,16-21 (“Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único”)

Contemplación, vivencia, misión: Quien se ha dejado conquistar por Cristo, ya no puede prescindir de él. En Jesús, desde Encarnación hasta la cruz, todo es epifanía personal de Dios Amor. Con esta perspectiva, la creación y la historia se insertan en un designio de amor. Es la “nueva vida”. Dios se nos da él mismo en sus dones. Las expresiones pasan, como las flores que se marchitan. La Palabra amorosa de Dios (que es Jesús) ya no pasa.

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Este “misterio” abre sus secretos a quien se une al “sí” de María. “A partir del «fiat» de la humilde Esclava del Señor, la humanidad comienza su retorno a Dios” (Pablo VI, MC 28). “Nuestra salvación es ciertamente un don suyo, pero, como es una historia de amor, requiere nuestro «si» y nuestra participación en su amor, como nos demuestra nuestra Madre María y después de ella todos los santos (Papa Francisco, 1 marzo 2017)

SAN MARCOS EVANGELISTA (25 abril 2017)

De Corazón a corazón: 1Pe 5,5-14 ("Dios os ha llamado en Cristo… Os saluda mi hijo Marcos"); Mc 16,15-20 ("Id por todo el mundo… Ellos salieron a predicar… el Señor con ellos")

Contemplación, vivencia, misión: El discípulo de Pedro y Pablo ha dejado huellas de evangelio como ellos. La vocación peculiar de cada uno se armoniza en la “comunión de los santos”. Todos hemos sido llamados por declaración de amor, para anunciar este mismo amor sin fronteras. Y Cristo acompaña a todos: envía, acompaña y espera en el corazón de cada ser humano y en todos los pueblos. La humildad y confianza en el amor de Dios hace el milagro de convertir al apóstol en signo personal y comunitario de Jesús. “Quien ama tiene la alegría de la esperanza, de llegar a encontrar el gran amor que es el Señor” (Papa Francisco, 15 marzo 2017)

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Lo “poquito” que nos dice San Marcos sobre la Virgen es muy aleccionador. Durante su visita a Nazaret, Jesús fue tildado de “carpintero, hijo de María” (Mc 6,3). Ella compartió su misma vida escondida durante treinta años, siempre fiel a la “voluntad de Dios” (Mc 3,33-35).

Lunes segunda semana de Pascua (24 abril 2017)

De Corazón a corazón: Hech 4,23-31 (“Quedaron llenos del Espíritu Santo y predicaban la palabra de Dios con audacia”); Jn 3,1-8 (“El que no nazca de agua y de Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús Resucitado nos regala lo mejor que tiene: su misma vida divina como relación de donación al Padre y en el Espíritu Santo. Es la “vida nueva” como “nacimiento nuevo”. Nacemos a esta nueva vida recibiendo la Palabra en el corazón; entonces no hay rebajas en la entrega ni fronteras en la misión. “Una vez más viene en nuestra ayuda el Espíritu Santo, respiro de nuestra esperanza, el cual mantiene vivo el clamor y la espera de nuestro corazón. El Espíritu ve por nosotros más allá de las apariencias negativas del presente y nos revela ya ahora los cielos nuevos y la tierra nueva que el Señor está preparando para la humanidad” (Papa Francisco, 22 febrero 2017)

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Viviremos como ella, si aceptamos su “mediación materna”, en “comunión de vida” con ella, cuya “presencia” es “activa y materna”. Esta devoción o “espiritualidad mariana” consiste en imitarla y “dejarla entrar”, para prolongar en nosotros (en la Iglesia) su “nueva maternidad”. Son las directrices de S. Juan Pablo II en su encíclica mariana Redemptoris Mater.

Domingo octava de Pascua, Año A (23 abril, Misericordia Divina)

De Corazón a corazón: Hech 2,42-47 (“Vivían unidos y tenían todo en común”); 1Pe 1,3-9 (“Por su gran misericordia, mediante la resurrección de Jesucristo… nos ha regenerado a una esperanza viva”); Jn 20,19-31 (“Como mi Padre me envió, así también os envío yo… les serán perdonados los pecados…Dichosos lo que no han visto y han creído”)

Contemplación, vivencia, misión: Todo “domingo” del año es celebración de la misericordia del Señor: por este amor tierno y materno de Dios somos hijos en el Hijo, en Cristo Resucitado. El gran regalo de Pascua, fue el sacramento del perdón; por esto, su celebración (y su servicio por parte de los ministros) es una experiencia de “gozo pascual”. Así celebramos siempre el gozo de una fe vivida. “En la esperanza sabemos que el Señor quiere sanar definitivamente con su misericordia los corazones heridos y humillado” (Papa Francisco, 22 febrero 2017)

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María es Madre de misericordia. "Ha experimentado como nadie la misericordia" y, por esto, puede "llegar a todos aquellos que aceptan más fácilmente el amor misericordioso de una madre" (Juan Pablo II, Dives in Misericordia, n.9).

Sábado en octava de Pascua (22 abril 2017)

De Corazón a corazón: Hech 4,13-21(“No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído”); Mc 16,9-15 (“Estando a la mesa se les apareció y les echó en cara su incredulidad… Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva”)

Contemplación, vivencia, misión: La fe en Cristo resucitado presente, también ahora en nuestra historia, es un don, un regalo suyo, que pide y hace posible nuestra cooperación. A los Apóstoles les costó mucho creer. O les parecía ver un fantasma o no aceptaban el testimonio de otros hermanos. Estos instrumentos débiles (de todos los tiempos) son los escogidos para comunicar a todos el don de la fe. “La fe se fortalece dándola” (Juan Pablo II, Redemptoris Missio, n.2). “La esperanza que se nos ha donado no nos separa de los otros, ni tampoco nos lleva a desacreditarlos o marginarlos. Se trata más bien de un don extraordinario del cual estamos llamado a hacernos ‘canales’, con humildad y sencillez, para todos” (Papa Francisco, 15 febrero 2017)

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: La fe de María fue así, dejándose sorprender por Dios (cfr. Lc 1,45). Ella es “modelo de fe viva” (Juan Pablo II). Es la fe que Jesús nos comunica y que da sentido gozoso a la vida (Jn 20,29). “Da gracias a Dios porque ha mirado su pequeñez y porque ha realizado la obra de salvación en su pueblo, en los pobres y humildes” (Papa Francisco, Mensaje JMJ 2017)

Viernes en octava de Pascua (21 abril S. Anselmo)

De Corazón a corazón: Hech 4,1-12 (“No hay otro nombre -Jesús- por el que debamos salvarnos”); Jn 21,1-14 (“Es el Señor… Venid y comed”)

Contemplación, vivencia, misión: La “salvación” es el mismo “Jesús” en persona. Todas las “semillas” salvíficas que Dios ya ha sembrado en corazones y culturas, son “preparación evangélica”, que necesita recibir una nueva gracia para dar el salto a la fe. Pero a Él nada ni nadie le puede suplir como único “Salvador del mundo” (Jn 4,42). Se ha hecho “pan de vida” para todos. A Jesús se le descubre en la bruma del lago, cuando convivimos fraternalmente y somos pan partido para los hermanos; entonces nos curamos de la miopía. “Él regenerará un mundo nuevo y una humanidad nueva, finalmente reconciliada en su amor” (Papa Francisco, 22 febrero 2017)

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: La Palabra que, ante la mirada de su Madre, “enmudeció” en la cruz, es ahora “pan de vida”. Y todavía conserva “el sabor de la Virgen Madre” (San Juan de Ávila). ¿Quién comulga de verdad? Quien se hace “olor” y “sabor” de Cristo, “pan partido” para todos.