Miércoles semana segunda Cuaresma (4 marzo 2015)

De Corazón a corazón: Jer 18,18-20 (“Tramemos algo contra Jeremías, hirámosle”); Mt 20,17-28 (“El hijo del hombre será entregado… le condenarán a muerte… al tercer día resucitará… ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber?”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús asume en sí mismo todas la injusticias y los crímenes de la historia humana. Su objetivo es sanar a todos sin discriminación; da su vida amando y perdonando. Desde la Encarnación hasta la cruz, su vida es un "sí" de donación total, fundamento del pacto definitivo ("Alianza") de amor. Nos ha injertado en su muerte y también en su resurrección. El secreto de nuestra felicidad consiste en "compartir" la vida con él, para beber su mismo cáliz o correr su misma suerte.

*En el día a día con la Madre de Jesús: La madre de Santiago y Juan se prestó al juego de la ambición de los primeros puestos. La Madre de Jesús y nuestra entiende mejor y nos ayuda a hacer de la vida un "sí" en unión con su Hijo. La felicidad está en el dar y darse.

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: Jesús sana nuestro corazón ofreciendo “compartir” su misma vida de donación y sirviendo en el último lugar. Las “semillas del Verbo”, que el Espíritu Santo ha sembrado en todas las culturas, llegan a su madurez en Cristo cuando encuentran un corazón que viva en sintonía con Cristo. La misión es el amor de un corazón unificado en Cristo.

Martes semana segunda Cuaresma (3 marzo 2015)

De Corazón a corazón: Is 1,10.16-20 (“Aprended a hacer el bien… Si fueren vuestros pecados como la grana, como la nieve blanquearán”); Mt 23,1-12 (“El mayor entre vosotros sea vuestro servidor”)

Contemplación, vivencia, misión: Los dones de la creación y de la nueva creación tienen la marca de "fábrica": “Dios es Amor”. Todos los dones que no se conviertan en servicio y en solidaridad, se nos escurrirán de las manos. La vida se puede rehacer siempre. Las sombras se diluyen ante la Luz; las manchas se purifican en Jesús que "ha venido para servir y para dar su vida en rescate por todos" (Mc 10,45). Quien se deja servir (amar) por él, saber servir y amar a todos.

*En el día a día con la Madre de Jesús: La "llena de gracia" y la "Madre del Señor" se ha hecho la "sierva", especialmente desde que llevaba al "Siervo del Señor" en su seno.

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: Jesús, “guiado por el Espíritu… enseñaba” (Lc 4,14-15) y llamaba a la “conversión” (Lc 5,32), es decir, a abrir el corazón al “Evangelio”, que es la “Buena Nueva” o “alegre noticia” del amor (cfr. Lc 4,18).

Lunes semana segunda Cuaresma (2 marzo 2015)

De Corazón a corazón: Dan 9,4-10 (“A nosotros la vergüenza en el rostro… al Señor la piedad y el perdón”); Lc 6,36-38 (“Sed misericordiosos como vuestro Padre”)

Contemplación, vivencia, misión: Dios Amor e así: se apiada con ternura de madre cuando reconocemos nuestros pecados y defectos. “Su sol” nos lo da a todos sin distinción. Vivimos entre dones innumerables de su amor. Nuestra ceguera y nuestro sonambulismo se curan mirando a los demás como hijos amados de Dios. Si cerramos el corazón a los hermanos, no es posible “creer” de verdad en Dios ni tampoco hablar de él con autenticidad y coherencia.

*En el día a día con la Madre de Jesús: María vivió su “día a día” dejando entrar la luz del “sol” (la “mirada” de Dios) en su propia “nada”. Así lo expresó en su canto del “Magníficat”, cuando llevaba a Jesús (la misericordia) en su seno para bien de “todas las generaciones”.

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: “Demos gracias juntos al Padre… que ha derramado en nuestros corazones el Espíritu Santo que nos da alegría y nos hace testimoniar al mundo su amor y su misericordia” (Papa Francisco, Carta Apostólica Año Vida Consagrada, inicio)

Domingo segundo de Cuaresma (1 marzo 2015)

De Corazón a corazón: Gén 22,1-2.9-13.15-18 (“En ti – Abraham – serán bendecidas todas las naciones de la tierra”); Rom 8,31-34 (“A su propio Hijo lo entregó por todos nosotros”); Mc 9,2-10 (Jesús “se transfiguró ante ellos”)

Contemplación, vivencia, misión: Dios quiere que le amemos con su mismo amor. Nos pide nuestro pequeño todo, para darnos su gran Todo. “Démoslo todo, porque es chico nuestro todo por el gran Todo que es Dios” (San Juan de Ávila). El caso de Abraham es programático, pero encuadrado en su época: Dios no quería que sacrificara a Isaac, sino que le diera todo su corazón, con todas sus preferencias, sin anteponer nada al amor de Dios. Pero el mismo Dios “ha entregado por nosotros a su proprio Hijo” y “con él nos lo ha dado todo”. Así ha amado Dios al mundo (cfr. Jn 3,16). El camino cuaresmal es camino de Pascua: Jesús, después de anunciar la pasión y la cruz, se transfiguró para anunciar también su resurrección.

*En el día a día con la Madre de Jesús: A Jesús, tal como es, nos lo da el Padre, para escucharlo, conocerlo, amarlo y dejarlo vivir en nuestras vidas y en medio de nuestras comunidades, haciendo de todos nosotros un camino de Pascua injertado en el suyo. La Virgen María, figura de la Iglesia, lo ofreció en el templo y en el Calvario, y se ofreció a sí misma con él (cfr. Lc 2,22; Jn 19,25).

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: “Espíritu Santo, Amor derramado en los corazones, que concedes gracia e inspiración a las mentes, Fuente perenne de vida, que llevas la misión de Cristo a su cumplimiento con numerosos carismas, te rogamos por todas las personas consagradas” (VC 111). Para ser “vibisilidad” y “memoria” de Cristo…

Sábado primera semana Cuaresma (28 febrero 2015)

De Corazón a corazón: Deut 26,16-19 ("Tu Dios te manda hoy cumplir estos preceptos… de corazón"); Mt 5,43-48 ("Amad… sed perfectos como vuestro Padre celestial")

Contemplación, vivencia, misión: La vida es hermosa cuando se hace donación imitando el amor de Dios que nos da “sus” creaturas como preparación para la donación de Él mismo. Sólo Dios es Amor y el amor viene de Él. La vida cristiana se desarrolla amando como Jesús. Todo puede convertirse en donación, porque todo es don del amor de Dios. Sólo quien ha dado la ley del amor (“amarás”: Deut 6,5) puede explicar la verdadera interpretación sobre el amor. Quien ha dicho “Yo soy el que soy” (Ex 3,14), puede decir también: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6). La ley del amor sólo se puede practicar con todo el corazón y, por tanto, de corazón a corazón, aprendiendo del mismo Jesús a amar al Padre (en el Espíritu Santo) y a los hermanos, desde su mismo Corazón. La perfección consiste en amar al estilo de Dios, ser “misericordiosos” como él (cfr. Lc 6,36). “Amor saca amor” (Santa Teresa).

En el día a día con la Madre de Jesús: “Bienaventurados” quienes, por escuchar la Palabra de Dios en el corazón, como María, se dejan sorprender y modelar por el amor.

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: “La Iglesia ha sido siempre consciente de que la educación es un elemento esencial de su misión. Su Maestro interior es el Espíritu Santo, que penetra en las profundidades más recónditas del corazón de cada hombre y conoce el secreto dinamismo de la historia. Toda la Iglesia está animada por el Espíritu y con El lleva a cabo su acción educativa” (VC 96)

Viernes primera semana Cuaresma (27 febrero 2015)

De Corazón a corazón: Ez 18,21-28 ("No me complazco en que muera… sino que se convierta y viva"); Mt 5,20-26 ("Ve primero a reconciliarte con el hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda")

Contemplación, vivencia, misión: La lógica de Dios Amor es siempre de misericordia y de perdón. Nos ha creado y nos sostiene para "vivir" una vida plena en Él. El "precio" para conseguir este objetivo es la oferta libre y total de Jesús desde el seno de María hasta la cruz. Quien no se une a esta donación de Jesús, pierde la verdadera vida que es el amor de donación. La oración y el sacrificio valen si están sostenidos por el amor.

*En el día a día con la Madre de Jesús: Cuando María, con José, "ofrecieron" al niño Jesús en el templo (cfr. Lc 2,22), ella tenía su corazón unificado por el servicio de caridad a su prima Isabel, por la atención a los pastores y por la convivencia con San José.

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: “A la vez que nos alegramos por la acción del Espíritu que rejuvenece a la Esposa de Cristo haciendo florecer la vida consagrada en muchas naciones, debemos dirigir una constante plegaria al Dueño de la mies para que envíe obreros a su Iglesia, para hacer frente a las exigencias de la nueva evangelización (cf. Mt 9, 37‑38)” (VC 64)

Jueves primera semana Cuaresma (26 febrero 2015)

De Corazón a corazón: Est 14,1.3-5.12-14 ("Señor, no tengo otro socorro que tú"); Mt 7,7-12 ("Pedid… buscad… llamad… ¡Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan")

Contemplación, vivencia, misión: En la "soledad", experimentada con dolor de enamorado, se encuentra una nueva presencia de Dios. "La oración cristiana debe ir más lejos: hacia el encuentro del amor del Señor Jesús, a la unión con él" (Catecismo, 2708). Es una experiencia de un soledad llena de Dios. El Señor está más cerca cuando parece más lejano y que calla. Hay que perseverar (pedir, buscar, llamar) con el corazón abierto, hasta sentirse como “nada” (“pobre”), con las manos vacías, donde Dios Amor se complace como “Padre” en comunicarnos su misma vida por el Hijo y en el Espíritu Santo.

*En el día a día con la Madre de Jesús: La oración de María es de "búsqueda dolorosa" de Jesús (Lc 2,48) y de "petición" confiada (Jn 2,3), como llamada y sintonía de "corazón" a "corazón" (Mt 11,29; Lc 2,19-51). La “llena de gracia” (Lc 1,28) se sintió “gozosa por ser “pobre” y “mirada” siempre con amor (cfr. Lc 1,47-48).

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: "El corazón es el lugar de la búsqueda y del encuentro, en la pobreza y en la fe" (Catecismo, 2710). El amor de Dios es así: nos lo quiere dar todo antes de que se lo pidamos; pero quiere que nuestro corazón se abra a la confianza en su amor y al reconocimiento de nuestra pobreza radical. Es nuestra tarea responsable…