Sábado semana 17ª Tiempo Ordinario (30 julio 2016)

De Corazón a corazón: Jer 26,11-16.24 (Jeremías condenado a muerte. “Mejorad vuestros caminos… oíd la voz del Señor”); Mt 14,1-12 (Martirio de Juan Bautista; Herodes cree que ha resucitado en la persona de Jesús)

Contemplación, vivencia, misión: La historia está siempre un poco revuelta, por nuestras tonteras; pero Dios escribe recto con líneas torcidas: también en la vida de Jeremías y del Bautista. No nos puede pasar nada más que algún susto “pasajero”, a veces doloroso; nos ha tocado la misma suerte que a Jesús. Estamos en el corazón de Dios. Las madejas se enredan, pero por el hilo se saca el ovillo, es decir, saber que Cristo nos acompaña y nos dice: “Ya lo sabe vuestro Padre”, “el Padre os ama”. “La gloria de Dios es la vida del hombre” (San Ireneo). “¡Vayan a Él y no tengan miedo! Vengan para decirle desde lo más profundo de sus corazones: ¡Jesús, confío en Ti!” (Papa Francisco, JMJ n.3).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La historia se aprende y construye haciendo felices a los demás. Jesús había dicho: “Hay más alegría en dar que en recibir” (Hech 28,35). María experimentó y cantó esta alegría de dar y de darse gratuitamente, cuando fue a servir a su prima Isabel (cfr. Lc 1,47).

Viernes semana 17ª Tiempo Ordinario (29 julio, Sta Marta)

De Corazón a corazón: Jer 26,1-9 (a Jeremías “le apresaron”); Mt 13,54-58 (Jesús “el hijo del carpintero… su madre se llama María”)

Contemplación, vivencia, misión: Los verdaderos “profetas”, que dicen la verdad con amor, son pocos, y no siempre tienen éxito inmediato. A veces, quedan marginados. A Jesús le echaron en cara que sus padres no eran de alto copete. Según ellos, era hijo de José, el carpintero, y de María, una mujer entre tantas de Nazaret. Las cosas de Dios no hacen ruido ni están de moda. A Dios le gusta esconderse y ser sorprendente, para que le encuentren los pequeños y los humildes. “Queridos jóvenes, Jesús misericordioso, retratado en la imagen venerada por el pueblo de Dios en el santuario de Cracovia a Él dedicado, les espera. ¡Él se fía de ustedes y cuenta con ustedes! Tiene tantas cosas importantes que decirle a cada uno y cada una de ustedes” (Papa Francisco, JMJ, n.4).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: “Nazaret” suena a un “tesoro escondido”. Allí vivió Jesús casi treinta años, con su Madre, la Virgen María, y con San José. La vida cristiana es así: “Toma al niño y a su Madre” (Mt 2,13), “una vida escondida con Cristo en Dios” (Col 3,3).

Jueves semana 17ª Tiempo Ordinario (28 julio 2016)

De Corazón a corazón: Jer 18,1-10 (“Como barro en manos del alfarero”); Mt 13,47-53 (“Es semejante el Reino de los cielos a una red que se echa al mar”)

Contemplación, vivencia, misión: Las cosas son sencillas cuando se miran con ojos limpios. Todos somos de barro y podemos convertirnos en un jarrito precioso o en un puñado de fragmentos. También un vaso de barro puede contener un tesoro, pero se puede caer y romperse en mil pedazos (cfr. 2Cor 4,7). Todos los días se resuelven según el amor y la donación con que hemos vivido. “¡No teman! ¡Él les espera! Él es padre: ¡siempre nos espera! ¡Qué hermoso es encontrar en el sacramento de la Reconciliación el abrazo misericordioso del Padre, descubrir el confesionario como lugar de la Misericordia, dejarse tocar por este amor misericordioso del Señor que siempre nos perdona!” (Papa Francisco, JMJ, n.2).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Dios Amor es especialista en “barro” y nos pide dejarnos moldear por él. Dios no quiere hacer nada sin nuestra cooperación libre; espera pacientemente y hace posible nuestro “sí” (como esperó el de María). “En esta misión, yo les acompaño con mis mejores deseos y mi oración, les encomiendo todos a la Virgen María, Madre de la Misericordia” (Papa Francisco, Mensaje JMJ, n.3).

Miércoles semana 17ª Tiempo Ordinario (27 julio 2016)

De Corazón a corazón: Jer 15,10.16-21 (“Era para mí tu Palabra gozo de mi corazón”); Mt 13,44-46 (“El Reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo”)

Contemplación, vivencia, misión: Hay que aprender a jugar al “escondite”. Dios es siempre sorprendente y sólo se deja encontrar por quienes se dejan sorprender por él. Quien encuentra un verdadero tesoro, considera todo lo demás como de menos valor. La vida es más hermosa de lo que dicen las noticias; toda persona humana conserva todavía la potencialidad de buscar y encontrar la verdad y el bien. Siempre hay muchas cosas buenas y muchos corazones que viven con el gozo de haber encontrado a Dios Amor presente en la vida ordinaria. “La misericordia no es ‘buenismo’, ni un mero sentimentalismo. Aquí se demuestra la autenticidad de nuestro ser discípulos de Jesús, de nuestra credibilidad como cristianos en el mundo de hoy” (Papa Francisco, JMJ, n.3).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Las personas y las cosas esconden siempre la posibilidad de rehacerse, gracias a Jesús que, al nacer de María, se hace compañero de camino con todos y con cada uno. En Belén y en brazos de ella, esperó a los pobres y a los de lejanas tierras; y ahora espera a todos en los brazos y corazón misericordioso de la Iglesia.

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Martes semana 17ª Tiempo Ordinario (26 julio, S. Joaquín y Sta Ana)

De Corazón a corazón: Jer 14,17-22 (“Reconocemos nuestras maldades… Dios nuestro, esperamos en ti”); Mt 13,36-43 (“El que siembra la buena semilla es el hijo del hombre… la buena semilla son los hijos del Reino”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús usa comparaciones sencillas para llegar al corazón de cada uno. A Él le entendían; quizá hoy no entienden nuestro modo de hablar sobre el Evangelio. La “buena semilla” es el mismo Jesús, como Palabra de Dios, y somos también nosotros cuando nos hemos dejado sorprender, cuestionar y conquistar por esta Palabra amorosa. Pero en nosotros y en los demás hay también “cizaña”, es decir, todo aquello que no suena a verdadero amor. “La Palabra de Dios nos enseña que «la felicidad está más en dar que en recibir» (Hech 20,35). Precisamente por este motivo la quinta Bienaventuranza declara felices a los misericordiosos” (Papa Francisco, JMJ, n.3).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: En el Corazón de Cristo y en el de su Madre, tenemos todos un puesto reservado, como cuando ella meditaba el encuentro de los pastores con Jesús (cfr. Lc 2,16 y 19). De la familia donde vivió la Virgen cuando niña (con San Joaquín y Santa Ana), por la respuesta que María dio al Ángel sabemos que la educaron para escuchar a Dios y decirle que “sí”.

SANTIAGO APÓSTOL (25 julio, Jornadas Mundiales Juventud)

De Corazón a corazón: Hech 4,33; 5,12.27-33; 12,2 (Martirio de Santiago); 2Cor 4,7-15 (“Llevamos siempre en nuestros cuerpos el morir de Cristo”; Mt 20,20-28 (“Mi cáliz, sí lo beberéis”)

Contemplación, vivencia, misión: “Beber el cáliz” significa correr la misma suerte, compartir la misma vida. Cristo se comparó a un granito de trigo que, sepultado en la tierra, “muere”, aunque, en realidad se transforma en una nueva vida. Santiago fue el primer apóstol de Cristo que dio la vida por él, aunque el primer mártir había sido San Esteban. La vida cristiana es un injerto en la vida de Cristo, para vivir, morir y resucitar con él, amando y perdonando. Juan y Santiago amaron y anunciaron a Cristo con pasión. Al principio del seguimiento evangélico, de modo exagerado (pidiendo que bajara fuego del cielo, buscando los primeros puestos…); pero el Señor los fue limando y les ofreció beber su copa, correr su misma suerte. La cruz “nos da testimonio de que la medida del amor de Dios para con la humanidad es amar sin medida!” (Papa Francisco, JMJ, n.2).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Cada uno es una historia peculiar e irrepetible de la presencia de María. Su Corazón, tierno como ninguna madre, no cede a nuestros caprichos (como cedió la madre de los Zebedeos), sino que conoce muy bien nuestro barro y lo transforma en un museo de las misericordias de Dios.

Domingo 17º Tiempo Ordinario (24 julio 2016)

De Corazón a corazón: Gen 18,20-32 (Abraham intercede por Sodoma y Gomorra); Col 2,12-14 (“En el bautismo fuisteis sepultados con Cristo, habéis resucitado también con él por la fe… Ha destruido el acta que había contra vosotros… clavándola en la cruz”); Lc 11,1-13 (oración del “Padre nuestro”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús crucificado y resucitado, es el único que puede asumir y destruir el “acta” de los pecados del mundo. Su actitud filial, expresada en el “Padre nuestro”, se prolonga en nosotros, haciéndonos partícipes de su vida donada. El cristiano, “bautizado” en Cristo, está llamado y potenciado para pensar, sentir, amar y obrar como Él. “En el Señor, que ha dado su vida por nosotros en la cruz, encontraremos siempre el amor incondicional que reconoce nuestra vida como un bien y nos da siempre la posibilidad de volver a comenzar” (Papa Francisco JMJ, n.2).

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Para el cristiano no existe la vida anodina, sino que toda circunstancia, de “Nazaret” o de Calvario, si nos acompaña, puede convertirse en biografía de Jesús.