Arcángeles Miguel Gabriel y Rafael (29 septiembre 2016)

De Corazón a corazón: Dan 7,9-11.13-14 (“Miles de millares le servían… En las nubes del cielo como un Hijo de hombre”) / Apo 12,7-12 (“Ha llegado la salvación… vencieron por la sangre del Cordero”); Jn 1,47-51 (“Veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”)

Contemplación, vivencia, misión: Todo ser humano es un “enviado” (“ángel”) con una misión irrepetible para servir y ayudar a los demás. Los “ángeles” del cielo son seres espirituales, “enviados” para ayudarnos en nuestro caminar histórico. De algunos nos consta que han cumplido una misión peculiar: Miguel (“¿quién como Dios?”, que venció al espíritu del mal), Rafael (“medicina de Dios”, que curó a Tobías), Gabriel (“fuerza de Dios”, que anunció a María). Ellos y todos los demás (hombres y “ángeles”) nos siguen acompañando. Todos son fruto y reflejo del triunfo de Jesús, Dios y hombre, muerto y resucitado por nuestra salvación. No estamos nunca solos. Todos (ángeles y seres humanos) somos familia y “comunión” fraterna. Vamos de la mano, con un amor verdadero (misericordioso) que aprendemos de Jesús y que hemos de comunicar a todos.

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: María experimentó, en el anuncio de “Gabriel”, la “fuerza” salvífica y misericordiosa de Dios en la propia debilidad. Lo recordamos todos los días al rezar el “Ángelus”.

Miércoles semana 26ª Tiempo Ordinario (28 septiembre 2016)

De Corazón a corazón: Job 9,1-12.14-16 ("¿Cómo ante Dios puede ser justo un hombre?"); Lc 9,57-62 ("El Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza")

Contemplación, vivencia, misión: “Luchar” con Dios sólo es posible reconociendo la propia debilidad y los propios defectos ante su misericordia. Un Dios que se hace hombre y vive pobremente para mostrar su verdadero amor de donación, queda “impotente” ante nuestra confianza filial. Dios Amor se deja conquistar por la humildad y confianza, que quieren abrirse a un amor incondicional para pagar amor por amor, vida por vida. “La misericordia… se trata realmente de un amor ‘visceral’. Proviene desde lo más íntimo como un sentimiento profundo, natural, hecho de ternura y compasión, de indulgencia y de perdón” (Misericordiae Vultus, n.6)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Jesús, con su vida de donación, ha hecho suya nuestra realidad histórica. El Padre nos mira a través de las llagas y del Corazón abierto de su Hijo querido. María nos ha recibido como hijos en esta realidad salvifica.

Martes semana 26ª Tiempo Ordinario (27 septiembre, S.Vicente de Paúl)

De Corazón a corazón: Job 3,13.11-17.20-23 (“¿Para qué dar a luz un desdichado?”); Lc 9,51-56 (“Entraron en un pueblo de samaritanos… No le recibieron”)

Contemplación, vivencia, misión: Las “lamentaciones” de Job son un eco de la historia humana. Todo es oscuro cuando no se deja entrar a Jesús en el corazón. Hasta los discípulos cayeron en la trampa de la amargura, cuando pidieron a Jesús que castigara a quienes no le dieron hospedaje. Pero la historia de cada uno puede cambiarse en “biografía” de Jesús, que es “nuestra paz” (Ef 2,14) y fuente de gozo para todos. “No es casual que el pueblo de Israel haya querido integrar este Salmo (‘eterna es su misericordia’), el grande hallel como es conocido, en las fiestas litúrgicas más importantes. Antes de la Pasión Jesús oró con este Salmo de la misericordia” (Misericordiaae Vultus, n.7)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Todos los días tienen aurora y atardecer. Para quien vive en sintonía con el Corazón de Cristo, nunca se pone el “sol”. María sigue siendo “la mujer vestida de sol” (Apo 12,1), transformada en aurora de Jesús.

Lunes semana 26ª Tiempo Ordinario (26 septiembre 2016)

De Corazón a corazón: Job 1,6-22 (“El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó: ¡bendito sea su nombre!”); Lc 9,46-50 (“El más pequeño entre vosotros, ése es el mayor”)

Contemplación, vivencia, misión: “Mayor” o “menor”, es nuestro lenguaje convencional, que no responde a la realidad profunda. Para Jesús, cada persona es irrepetible. Sus “matemáticas” son diversas de las nuestras. El valor auténtico de una persona no se mide por sus riquezas, sus cualidades o sus cargos, sino por su apertura de donación a los demás, a imagen de Dios Amor. “Job” representa a un rico que pierde “su” todo, para aprender a encontrar al “Todo”. Los “dones” de Dios son una pedagogía: todas las cosas (sus dones) pasan, pero no el amor que Dios ha puesto en ellas. Repetir continuamente “Eterna es su misericordia… es como si se quisiera decir que no solo en la historia, sino por toda la eternidad el hombre estará siempre bajo la mirada misericordiosa del Padre” (Misericordiae Vultus, n.7)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: Los “dones” (de esta tierra) se desvanecen, para ir mostrando que Dios se quiere dar a sí mismo del todo y para siempre. “La caridad no pasa nunca” (1Cor 13,8). El “vino nuevo” que María consiguió con su intercesión en Caná, simboliza la vida nueva y eterna que nos comunica Jesús.

Domingo 26º Tiempo Ordinario (25 septiembre 2016)

De Corazón a corazón: Am 6,1.4-7 (“Cesará la orgía de los sibaritas”); 1Tm 6,11-16 (“Conserva el mandato sin tacha… hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo”); Lc 16,19-31(“Murió el pobre –Lázaro- … Murió también el rico”)

Contemplación, vivencia, misión: Pasan los siglos y no escarmentamos. Los libros que narran la “historia”, salvo pequeños paréntesis,  están saturados de guerras y de opresión. La realidad es totalmente otra. Un tapiz, visto por detrás, es sólo una amalgama de hilachas. Lo más sencillo y auténtico, que casi nunca se cuenta, queda en el corazón de Dios. Si todas las hojas se secan, ¿por qué poner el corazón en lo que se convertirá en hojarasca? El rico “epulón” campea en la actualidad, mientras el pobre Lázaro sigue ansiando las migajas. Al fin, cuando se dé vuelta al tapiz, sólo quedará el amor y aparecerá la verdad. “’Eterna es su misericordia’ es el estribillo que acompaña cada verso del Salmo 136 mientras se narra la historia de la revelación de Dios” (Misericordiae Vultus, n.7)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: La vida real es más sencilla; en todas partes hay gente buena, sin propagandas ni ruidos, que, alentada por Cristo, quizá sin saberlo, vive amando y sirviendo a los demás, como María de Nazaret. El bien no hace ruido…

Sábado semana 25ª Tiempo Ord. (24 septiembre, Virgen de la Merced)

De Corazón a corazón: Ecle 11,9-12,8 (“Vete por donde te lleve el corazón… acuérdate de tu Creador”) Lc 9,43-45 (“El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres… Ellos no lo comprendían”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús se llama “Hijo del hombre” porque es Dios hecho hombre, que ha querido correr nuestra misma suerte  histórica para compartirla con nosotros y transformarla amando. Su amor es en la verdad de la donación, hasta dar la vida para luego resucitar y hacernos partícipes de su mismo triunfo. Todo amor que no se inspira en el suyo, es caricatura y opresión camuflada. «La Iglesia Católica… quiere mostrarse madre amable de todos, benigna, paciente, llena de misericordia y de bondad» (S. Juan XXIII, citado en MV n.4)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: El “corazón”, aún en medio de nubarrones, busca siempre la verdad y el bien, cuya fuente está en Dios Amor. “El corazón habla al corazón” (Bto. J.H. Newman). María recibía la Palabra de Dios con el corazón abierto y esponjado.

Viernes semana 25ª Tiempo Ordinario (23 septiembre 2016, P.Pío)

De Corazón a corazón: Ecle 3,1-11 (“Que el hombre llegue a descubrir la obra que Dios ha hecho”); Lc 9,18-22 (“¿Quién decís que soy yo?”)

Contemplación, vivencia, misión: Caminar en la historia es una tarea comprometida, abierta al infinito. En todo y en todos hay un “más allá”, que es misterio de amor escondido entre limitaciones. Nos ayudamos todos mutuamente para construirnos y construir la historia amando. Sin esta perspectiva de “fe” y de “amor”, todo se convierte en sustos, fantasmas y apariencias pasajeras. Personas y acontecimientos, son minas de oro por descubrir, respetar, rescatar y alentar. “Vuelven a la mente las palabras cargadas de significado que san Juan XXIII pronunció en la apertura del Concilio para indicar el camino a seguir: «En nuestro tiempo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia y no empuñar las armas de la severidad»” (Misericordiae Vultus, n.4)

*Corazón misericordioso de María, memoria de la Iglesia: “Decir” quién es Jesús, significa vivir en la onda de su mensaje, para ser su “olor” e “irradiación de su vida” (Bto. J.H. Newman). Los pobres (los “pastores”) y los extranjeros (los “Magos” de Oriente) “lo encontraron”, “con María su Madre” (Mt 2,11; cfr. Lc 2,16).