Viernes semana 19ª Tiempo Ordinario (18 agosto 2017)

De Corazón a corazón: Jos 24,1-13 (“Saqué a vuestros padres de Egipto”); Mt l9,3-12 (Matrimonio: “Lo que Dios unió no lo separe el hombre”)

Contemplación, vivencia, misión: Los proyectos de Dios sobre nosotros van más allá de nuestros planes y preferencias. Nos quiere sacar del atolladero de nestro egoísmo suicida, para hacernos pasar a la construcción de un mundo más humano hecho solidario. La familia unida, fiel y generosa, es la base de la sociedad. La relación entre pueblos y entre personas (especialmente entre hombre y mujer) está programada según el modelo de la vida trinitaria de Dios Amor: cada persona es auténtica si si hace donación. “En medio a la tormenta, el cristiano no debe perder la esperanza, pensando de haber sido abandonado. Jesús conforta a los suyos diciendo: «todos sus cabellos están contados» (Mt 10,30)” (Papa Francisco, 28 junio 2017)

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Toda vida familiar, como la de María y José con Jesús, tiene como base la “Alianza”, que es pacto de amor y desposorio de Dios con su Pueblo. La vida comunitaria y familiar es auténtica, cuando Jesús está “en medio” y cada unno busca hacer felices a los demás.

DISCERNIMIENTO VOCACIONAL DE LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO

“Lo que quiero ofrecer va más bien en la línea de un discernimiento evangélico. Es la mirada del discípulo misionero, que se alimenta a la luz y con la fuerza del Espíritu Santo” (Papa Francisco, Evangelii Gaudium, n.50)

Itinerario de amor para responder a Dios Amor

“Discernimiento de espíritus” (1Cor 12,10).

“Cuantos son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Rom 8,14).

“Distinguir entre el Espíritu de la verdad y el espíritu del error” (1Jn 4,6). “Examinad si los espíritus vienen de Dios” (1Jn 4,1). Búsqueda de la autenticidad cristiana, para acertar en “la voluntad de Dios” (Rom 12,2). La lógica del Espíritu no siempre sigue las reglas normales del pensar y del actuar humano. “Oiga la Iglesia qué dice el Espíritu” (Apo 2-3, siete veces)

A la luz del Evangelio, Palabra viva y actual de Dios:

Abrir el corazón a la Palabra, como la Madre de Jesús (cfr. Lc 2,19.51; 8,21)

La “Palabra” hecha carne (Jesús): Encarnación y Redención. Riesgo de confundir las luces y mociones del Espíritu Santo con las preferencias personalistas o particularistas (de grupo)

El Espíritu Santo guía a la humildad, vida escondida, “desierto” (Lc 4,1), servicio, caridad (cfr. Lc 4,18), esperanza, paz, “gozo” verdadero (Lc 10,21)

El espíritu malo se “esconde” con apariencias de verdad y de bien: soberbia, vanidad, autosuficiencia, sentido de superioridad, falta de caridad, odio, desprecio, apego a los bienes de la tierra (riquezas, honores, cargos, ideas, proyectos), envidia, afectos desordenados, utilización del prójimo para el propio provecho o gusto, desánimo, tristeza, confusión…

El espíritu natural se muestra en: ansia exagerada de poseer, dominar, disfrutar, desánimo en  las debilidades, valoración excesiva del éxito y de la eficacia, entusiasmo superficial, sobre valorar lo que está de moda, instar al fruto inmediato, agresividad fuera de tono, etc. El Espíritu Santo puede purificar estas tendencias reorientándolas hacia la humildad, la confianza y la entrega.

Necesidad del discernimiento

A nivel más personal: itinerario de la vocación, oración, santidad, luces y mociones, cambio de situación…

A nivel comunitario: Cooperación y servicio, vida fraterna, simpatías y antipatías, diálogo, compartir…

Discernimiento comunitario: Oración compartida, diálogo sincero y respetuoso, atención respetuosa y fiel hacia el carisma de la Institución, programación en común.

“El Espíritu Santo hace discernir los signos de los tiempos – signos de Dios – que la evangelización descubre y valoriza en el interior de la historia” (EN 75).

Medios de discernimiento:

Oración, sacrificio, humildad, caridad, confianza, búsqueda humilde y confiada

Desde el corazón en paz… (libertad interior, sin condicionamientos ni preferencias)

Consulta, lectura y estudio. Actitud habitual de fidelidad al Espíritu Santo. “La entrega sincera de sí mismo a los demás” (GS 24), buscando siempre que todos se sientan amados por Jesús y potenciados para amarle y hacerle amar.

Jueves semana 19ª Tiempo Ordinario (17 agosto 2017)

De Corazón a corazón: Jos 3,7-11.13-17 (“El arca del Señor va a pasar el Jordán delante de vosotros”); Mt 18,21-19,1 (Perdonar: “Compadecerte… como yo me compadecí de ti”)

Contemplación, vivencia, misión: Si tuviéramos más memoria histórica, veríamos que nuestra vida es un tejido maravilloso de la misericordia divina. El mismo sol, “su sol”, es para todos, como prueba que nos lleva a todos y a cada uno en su corazón. Si su amor es para todos, ¿por qué nuestro amor impregnado de su mismo amor, no es para todos? Nos hacemos ilusiones cuando pensamos en privilegios exclusivos; el paso del mar Rojo y del Jordán es ahora el “bautismo” que nos puede hacer a todos hijos de Dios y hermanos de una misma familia. La garantía del gran milagro es el amor. “Esta es nuestra esperanza cristiana. La luz de Jesús, la salvación que nos lleva a Jesús con su luz y que nos salva de las tinieblas” (Papa FrAncisco, 2 agosto 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor:Que María, en su “Magníficat”, se sintiera amada en su “nada” y objeto de la misericordia divina, es la base de su título de “Madre de misericordia”. Sólo ella comprende bien a su Hijo, “el Salvador del mundo”, que es la misericordia personificada.

Miércoles semana 19ª Tiempo Ordinario (16 agosto 2017)

De Corazón a corazón: Deut 34,1-12 (Muerte de Moisés ante la Tierra Prometida); Mt 18,15-20 (Corrección fraterna: “a solas tú con él”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús está “en medio” de los hermanos, cuando intentamos amarnos con su mismo amor: perdonar como él, compartir la misma vida, darse con gratuidad. Es siempre una asignatura pendiente, pero abierta el infinito del amor de Dios. La historia tendría que ser una herencia de gracia que se comparte ahora y se lega al futuro, hasta llegar a la plenitud de vida en Cristo. “Nuestra historia de Iglesia, que es gloriosa por ser historia de sacrificios, de esperanza, de lucha cotidiana, de vida deshilachada en el servicio” (Evangelii Gaudium, n.96).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Las “dudas” de San José serían también una prueba dolorosa para la Virgen María. Los dos reaccionaron con caridad y verdad, y se hizo la luz: “lo engendrado en ella es obra del Espíritu Santo” (Mt 1,20).

ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN (15 agosto 2017)

De Corazón a corazón: Ap 11,19-12,10 (“Una gran señal… Una mujer vestida de sol”); 1Co 15,20-27 (“Cristo resucitado… primicias… todos revivirán en Cristo”); Lc 1,39-56 “Bendita entre las mujeres… feliz la que ha creído”)

Contemplación, vivencia, misión: María Asunta es la prenda que Cristo nos da sobre nuestra futura resurrección. A ella ya la ha glorificado en cuerpo y alma, como “primicias” de todos los que viven en Cristo. Ella es el “icono” o figura de lo que debe ser la Iglesia, plenamente glorificada en Cristo, “mujer vestida de sol” (Apoc 12,1). Quien cree en Cristo resucitado no tiene dificultad en admitir este regalo a su Madre y nuestra. Celebramos el triunfo de Cristo resucitado sobre el pecado y la muerte: María es Inmaculada y Asunta. Al darnos a María, Jesús nos da las primicias de lo que seremos, pero también quiere encontrar en nosotros la sintonía con su Corazón materno: recibir la Palabra, hacer nacer la Palabra en nuestro corazón y en el mundo.

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: “Ella vive con Jesús completamente transfigurada, y todas las criaturas cantan su belleza. Es la Mujer « vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza » (Apoc 12,1)” (Laudato sì, n.241)

Lunes semana 19ª Tiempo Ordinario (14 agosto, S. Maximiliano Kolbe)

De Corazón a corazón: Deut 10,12-22 (“Tu Dios te pide que sigas sus caminos, que le ames”); Mt 17,22-27 (“El hijo del hombre va a ser entregado, lo matarán y al tercer día resucitará…Se entristecieron”)

Contemplación, vivencia, misión: Es Jesús mismo quien paga por nosotros como “Redentor”, es decir, Esposo enamorado. Nuestra vida la comparte para hacerla su complemento. Dios, que se hace mendigo de amor, gracias a Jesús que vive en nosotros ya puede encontrar en nuestro corazón su mismo amor como eco del suyo. El verdadero creyente en Cristo es testigo del gozo de la esperanza: “Ojalá el mundo actual –que busca a veces con angustia, a veces con esperanza– pueda así recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo” (Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, n.80).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Al anuncio de la pasión, los discípulos se entristecieron, olvidando que Jesús anunció también la resurrección. María, en la ausencia y pérdida de Jesús niño, supo admirar y adorar en su corazón el proyecto de entrar y “estar en la casa del Padre” (Lc 2,49), para correr la misma suerte de su Hijo.

Domingo 19º Tiempo Ordinario (13 agosto 2017)

De Corazón a corazón: 1Re 19,9.11-13 (Dios se muestra a Elías “en el susurro de una brisa suave”); Rom 9,1-5 (“Desearía ser anatema por mis hermanos israelitas… de los cuales procede Cristo según la carne”); Mt 14,22-33 (“Los discípulos… a la otra orilla… Él subió al monte a solas para orar”)

Contemplación, vivencia, misión: Dios habla por medio de sus dones, también los más sencillos como el “susurro de una brisa suave”. A cada ser humano y a cada pueblo lo lleva en su corazón de Padre. El pueblo de Israel sigue siendo “su” pueblo de modo especial, porque de esa “raíz de Jesé” nació Jesús. Ahora ya todos los pueblos están bendecidos y llamados a encontrar a Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre. Pero hay que aprender a pasar a “la otra orilla”, es decir, a los nuevos planes de Dios Amor sobre toda la humanidad. “Nunca es demasiado tarde para tocar el corazón del otro y nunca es inútil. Así se aclara aún más un elemento importante del concepto cristiano de esperanza” (Spe Salvi, n.48).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Sólo quien entra en el silencio del corazón encuentra la Palabra personal y definitiva de Dios. Es la Palabra pronunciada “en eterno silencio” y ahora ya concebida en el corazón y en el seno de María, figura de la Iglesia.