Domingo 22º Tiempo Ordinarnio (30 agosto 2015)

De Corazón a corazón: Deut 4,1-2.6-8 (“Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os mando cumplir”); Sant 1,17-18.21-22.27 (“Con la Palabra de la verdad nos engendró… Llevadla a la práctica”); Mc 7,1-8.14-15.21-23 (“Su corazón está lejos de mí”)

Contemplación, vivencia, misión: Es la queja tantas veces repetida por Jesús: “Vuestro corazón está lejos de mí”, “no me conocéis”… Sólo quien busca la verdad y el bien, busca a Jesús y finalmente lo encuentra. En él, Dios se nos hace cercano y nos quiere comunicar su misma vida, porque “Dios nos engendró con su Palabra”, que tiene que vivir en el centro de nuestro corazón. “Jesús nos enseñaba esta actitud cuando nos invitaba a mirar los lirios del campo y las aves del cielo, o cuando, ante la presencia de un hombre inquieto, «detuvo en él su mirada, y lo amó» (Mc 10,21)” (Laudato si’, n.226).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: En su seno se formó la “Palabra” (Jesús); ya antes había recibido la “Palabra” en su Corazón. Allí estamos invitados para no quedarse en superficialidades inconsistentes.

Martirio de San Juan Bautista (sábado 29 agosto 2015)

De Corazón a corazón: Jer 1,17-19 (“No te dejes intimidar… Yo estoy contigo para libarte”); Mc 6,17-29 (Martirio de Juan Bautista)

Contemplación, vivencia, misión: Desde el seno de nuestra madre, Dios nos ha elegido para ser expresión de su amor y poder anunciar a otros el verdadero proyecto de Dios. Vivir en Cristo se traduce en el riesgo de perderlo todo por su amor, también la propia vida. “Dios, que nos convoca a la entrega generosa y a darlo todo, nos ofrece las fuerzas y la luz que necesitamos para salir adelante” (Laudato si’, n.245)

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: María oyó la profecía sobre Juan el “Precursor”: “Y tú, niño, irás delante del Señor a preparar sus caminos” (Lc 1,76). Juan precedió a Jesús en la muerte “martirial”, pero la muerte de Jesús es “redención” y esperanza de resurrección, porque nos “compró con su sangre” (Hech 20,28).

Viernes semana 21ª Tiemop Ordinario (28 agosto 2015, S. Agustín)

De Corazón a corazón: 1Tes 4,1-5 (“Ésta es la voluntad de Dios: vuestra santificación”); Mt 25,1-13 (Parábola de las vírgenes: “¡Ya viene le esposo, salid a su encuentro!”)

Contemplación, vivencia, misión: El camino de santidad (que es vocación de todo cristiano) es camino de desposorio (consorcio, amistad) con Cristo. “No se puede anteponer nada a su amor” (San Cipriano y San Benito). Nada ni nadie puede ocupar el lugar de Cristo en el propio corazón. La vida se plasma en el molde del amor: “ordo amoris” (San Agustín y Santo Tomás). Fuera de ese molde, todos son sustos y fantasmas. “Ya hemos tenido mucho tiempo de degradación moral, burlándonos de la ética, de la bondad, de la fe, de la honestidad, y llegó la hora de advertir que esa alegre superficialidad nos ha servido de poco” (Laudato si’, n.229).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Cuando Jesús llama “mujer” a su Madre (Jn 2,4; 19.26), indica su realidad de “consorte” o “asociada” a su obra salvífica como figura de la Iglesia. María “Virgen” pertenece totalmente a la obra de su hijo. (Ver San Agustín en Año Litúrgico, Santos)

Jueves semana 21ª Tiempo Ordinario (27 agosto 2015, Sta Mónica)

De Corazón a corazón: 1Tes 3,7-13 (“Que el Señor os haga progresar en el amor para con todos”); Mt 24,42-51 (“Velad porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor”)

Contemplación, vivencia, misión: El tiempo es la “paciencia” de Dios, pero también la “urgencia” de responder a su amor. La vida es auténtica si se hace destello del amor de Dios para con todos. “El Señor viene” todos los días, anunciando un encuentro definitivo. La preparación es una actitud de esperanza, que supone confianza basada en la fe en su amor, y tensión por querer amarle y hacerle amar. “Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos” (Laudato si’, n.229).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: El “progreso” de la vida espiritual de María fue también por el camino de la “noche de la fe”. Pero es noche que deja entrever el gran día; es noche que deslumbra por dejarse sorprender por Dios.

Miércoles semana 21ª Tiempo Ordinario (26 agosto 2015)

De Corazón a corazón: 1Tes 2,9-13 (“Como un padre a sus hijos os exhortábamos… a recibir la Palabra de Dios”); Mt 23,27-32 (“Sepulcros blanqueados… llenos de hipocresía”).

Contemplación, vivencia, misión: El apóstol, como Pablo, al predicar la Palabra de Dios, experimenta una nueva paternidad. Su predicación tiende a suscitar una respuesta a la vocación de elección en Cristo. “Cristiano” es un bautizado que ha tomado una opción fundamental y definitiva por el Señor, para afrontar la vida con sus mismos criterios, escala de valores, actitudes. De otra manera, la vida sería artificial, llena de hipocresía y no tendría sentido. Urge un cambio del corazón y de la comunidad. “La conversión ecológica que se requiere para crear un dinamismo de cambio duradero es también una conversión comunitaria” (Laudato si’, n.219).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: No hay hipocresías ni doblez cuando se quiere vivir la fe como María, dejándose sorprender por la Palabra de Dios.

Martes semana 21ª Tiempo Ordinario (25 agosto, S.José de Calasanz)

De Corazón a corazón: 1Tes 2,1-8 (“Tuvimos la valentía de predicaros el Evangelio de Dios … como una madre cuida cariñosamente a sus hijos”); Mt 23,23-26 (“Descuidáis lo más importante: la justicia, la misericordia, la fe”).

Contemplación, vivencia, misión: Los santos (como Pablo) se han sentido siempre fecundos en la oscuridad de la fe, a modo de maternidad dolorosa. Fueron siempre sensibles a la misericordia y a la fidelidad a Dios y a los hermanos. La lucha contra el propio egoísmo es constante; quien hace posible la victoria es sólo Jesús profundamente amado. “La alegría de la vida nace del encuentro con Cristo” (Benedicto XVI, Mensaje JMJ 2011). “Debemos hacer la experiencia de una conversión, de un cambio del corazón” (Laudato si’, n.218).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Todo apóstol que vive y transmite con autenticidad el Evangelio sin buscarse a sí mismo, se siente identificado con “la mujer” (María) de quien nace Jesús: “He de formar a Cristo en vosotros” (Gal 4,19).

San Bartolomé, Apóstol (lunes 24 agosto 2015)

De Corazón a corazón: Apo 21,9-14 (“La ciudad santa… se asienta sobre doce piedras que llevan los nombres de los doce Apóstoles del Cordero”); Jn 1,45-51 (“Natanael… Un israelita de verdad en quien no hay engaño… Antes que Felipe te llamara, te conocí”)

Contemplación, vivencia, misión: Los Apóstoles y sus sucesores son los puntos de referencia y de apoyo de toda comunidad eclesial. A ellos, como a Natanael (Bartolomé), se les hizo encontradizo Cristo y les llamó para compartir su mismo estilo de vida y su misma misión. La vida cambia porque se la descubre a la luz de Cristo, a partir de sus vivencias. La autenticidad del apóstol consiste en descubrir su identidad de ser sólo transparencia del amor de Cristo para todos. “Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana” (Laudato si’, n.217).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Ser apóstol de Cristo supone haber tenido experiencia de su encuentro y haber comprometido la propia vida compartiendo su misma vida, siempre “en sintonía” (de contemplación y misión) con “la Madre de Jesús” (Hech 1,14).