CAMINAMOS GUIADOS DE SU MANO HACIA CRISTO

Papa Francisco, el gozo de seguir a Cristo bajo la mirada materna de María

María, mujer de la escucha, decisión y acción:

“María, mujer de la escucha, abre nuestros oídos; haz que sepamos escuchar la Palabra de tu Hijo Jesús entre las mil palabras de este mundo; haz que sepamos escuchar la realidad en la que vivimos, cada persona que encontramos, especialmente aquella que es pobre, necesitada, en dificultad. María, mujer de la decisión, ilumina nuestra mente y nuestro corazón, para que sepamos obedecer a la Palabra de tu Hijo Jesús, sin titubeos; dónanos el coraje de la decisión, de no dejarnos arrastrar para que otros orienten nuestra vida. María, mujer de la acción, haz que nuestras manos y nuestros pies se muevan «sin demora» hacia los otros, para llevar la caridad y el amor de tu Hijo Jesús, para llevar, como tú, en el mundo la luz del Evangelio” (Conclusye mes mariano, 31 mayo 2013)

Madre de misericordia, Madre de Dios, Madre de esperanza:

«Dios te salve, Madre de misericordia, Madre de Dios y Madre del perdón, Madre de la esperanza y Madre de la gracia, Madre llena de santa alegría» (Jubileo de la Misericordia, Santa Mª Mayor, apertura Puerta Santa, 1 enero 2016)

María nos mira «tejiendo», con atención, de modo «íntegro»:

“Mirando a nuestra Señora la Virgen de Guadalupe y dejándome mirar por ella … María nos mira de modo tal que uno se siente acogido en su regazo … La mirada de la Virgen cura … María mira «tejiendo» … mira con atención … mira de modo «íntegro»” (Jubileo Misericordia, Santa María Mayor, retiro sacerdotal 2 junio 2016)

Encontrarse con su mirada que escucha, protege y custodia:

“María es la mujer que sabe conservar, es decir proteger, custodiar en su corazón el paso de Dios en la vida de su Pueblo. Desde sus entrañas aprendió a escuchar el latir del corazón de su Hijo … una mirada atenta que sabe custodiar la vida y la misión de su Hijo … Somos hijos, somos familia, somos Pueblo de Dios …  Queremos encontrarnos con su mirada maternal. Esa mirada que nos libra de la orfandad; esa mirada que nos recuerda que somos hermanos … Esa mirada que nos enseña que tenemos que aprender a cuidar la vida de la misma manera y con la misma ternura con la que ella la ha cuidado: sembrando esperanza, sembrando pertenencia, sembrando fraternidad” (Homilía 1 enero 2017, Maternidad divina)

Madre que custodia en silencio las palabras de Jesús en el corazón:

“Madre de Dios … Ya no existe Dios sin el hombre: la carne que Jesús tomó de su Madre es suya también ahora y lo será para siempre. Decir Madre de Dios nos recuerda esto: Dios se ha hecho cercano con la humanidad como un niño a su madre que lo lleva en el seno… «Custodiaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón» (Lc 2,19) … La Madre se asocia al Hijo y custodia en el silencio … Y contemplando en silencio, dejamos que Jesús nos hable al corazón …: todas estas cosas poblaban el corazón de María… Las meditaba, es decir las repasaba con Dios en su corazón … Custodiar en el silencio y llevar a Dios … todo esto sucedía en su corazón… Para que la fe no se reduzca sólo a ser idea o doctrina, todos necesitamos tener un corazón de madre, que sepa custodiar la ternura de Dios y escuchar los latidos del hombre” (Homilía 1 enero 2018, Maternidad divina)

María es refugio, acoge nuestras súplicas, signo de esperanza:

“Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios … Su manto está siempre abierto para acogernos y congregarnos … La Madre no es algo opcional… es el testamento de Cristo … María es «signo de esperanza cierta y de consuelo para el Pueblo peregrinante de Dios» (Lumen Gentium, n.68)” (Homilia 28 enero 2018, Fiesta de la Traslación, Santa María Mayor)

En la escuela de María aprendemos a caminar cantando:

“María caminóEn la escuela de María aprendemos a estar en camino para llegar allí donde tenemos que estar … María caminó y María cantó … María, «pedagoga del evangelio», caminó y cantó nuestro Continente y, así, la Guadalupana … Hijo y hermano latinoamericano, sin miedo, canta y camina como lo hizo tu Madre” (Homilía 12 diciembre 2018, Virgen de Guadalupe, Basílica de San Pedro)

Dejémonos mirar, abrazar y tomar de la mano por María:

“Dejémonos mirar…  Dejémonos abrazar … Tómanos de la mano, María… Reúnenos juntos bajo tu manto, en la ternura del amor verdadero” (Homilía, 1 de enero de 2019, Basílica de San Pedro)

La Virgen de nuestro “sí” sostiene, acompaña, cobija, abraza:

“Fue la mujer fuerte del “sí”, que sostiene y acompaña, cobija y abraza … De María aprendemos a decir “sí” … aprendemos la fortaleza para decir “sí” … aprendemos a recibir y hospedar a todos … De ella queremos aprender a estar de pie al lado de la cruz” (Panamá, Jornada Mundial Juventud, 23-28 enero 2019)

La Virgen María, mujer de oración:

María espera que Dios tome las riendas de su camino y la guíe donde Él quiere. Es dócil, y con su disponibilidad predispone los grandes eventos que involucran a Dios en el mundo… No hay mejor forma de rezar que ponerse como María en una actitud de apertura, de corazón abierto a Dios: “Señor, lo que Tú quieras, cuando Tú quieras y como Tú quieras”. Es decir, el corazón abierto a la voluntad de Dios. Y Dios siempre responde… «María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón» (Lc 2,19)… Todo termina en su corazón, para que pase la criba de la oración y sea transfigurado por ella… ¡Qué bonito si nosotros también podemos parecernos un poco a nuestra Madre! Con el corazón abierto a la Palabra de Dios, con el corazón silencioso, con el corazón obediente, con el corazón que sabe recibir la Palabra de Dios y la deja crecer con una semilla del bien de la Iglesia” (Audiencia, Catequesis, 18 de noviembre de 2020)

María como modelo de la fe en el camino, la profecía y la compasión:

“En primer lugar, la fe de María es una fe que se pone en camino. La joven de Nazaret, apenas recibido el anuncio del Ángel, «se fue rápidamente a la región montañosa» (Lc 1,39) para ir a visitar y ayudar a Isabel, su prima… La fe de María también es una fe profética. Con su misma vida.. es profecía de la obra de Dios en la historia, de su obrar misericordioso que invierte la lógica del mundo, elevando a los humildes y dispersando a los soberbios (cf. Lc 1,52)… María es la Madre de la compasión… Madre compasiva que recoge nuestras lágrimas y al mismo tiempo nos consuela, señalándonos la victoria definitiva en Cristo… Que María Santísima les obtenga la gracia de que vuestra fe siempre siga en camino, tenga el respiro de la profecía y sea una fe rica de compasión” (Santuario de Šaštin, Eslovaquia,15 septiembre 2021)

Significado y trascendencia de la consagración al Corazón de María:

“Los labios de María pronunciaron la frase más bella que el ángel pudiera llevar a Dios: «Que se haga en mí lo que tú dices» (Lc 1, 38) … Es la participación más íntima en su proyecto de paz para el mundo. Nos consagramos a María para entrar en este plan, para ponernos a la plena disposición de los proyectos de Dios” … “Madre, queremos acogerte ahora en nuestra vida y en nuestra historia. En esta hora la humanidad, agotada y abrumada, está contigo al pie de la cruz. Y necesita encomendarse a ti, consagrarse a Cristo a través de ti” (Papa Francisco 25.3.22)

Jueves semana sexta de Pascua (26 mayo 2022)

De Corazón a corazón: Hch 18,1-8 (En Corinto “Pablo se entregó por completo a la predicación”); Jn 16,16-20 (“Un poco y no me veréis, y otro poco y me veréis… vuestra tristeza se cambiará en gozo”)

Contemplación, vivencia, fraternidad, misión: Hay que dejarse sorprender por Cristo, dedicando la vida a amarle y hacerle conocer y amar. Esta entrega y servicio, en el día a día, acompañados por la Madre de Jesús, transforma el dolor en el gozo de la esperanza. Compartir la cruz y la resurrección de Cristo, significa vivir en sintonía con su Corazón "manso y humilde" (Mt 11,29), abierto en la cruz para comunicar la salvación a toda la humanidad. “Sobre todo, metámonos, y no para luego salir, mas para morar, en las llagas de Cristo, y principalmente en su costado, que allí en su corazón, partido por nos, cabrá el nuestro y se calentará con la grandeza de su amor” (S. Juan de Ávila, Carta 74)

*Con María la Iglesia camina en comunión, abierta a las sorpresas del Espíritu Santo: El Señor nos ha dejado como herencia a su misma Madre, presente ahora en la Iglesia, modelo, ayuda y discípula de esta fe viva que se traduce en esperanza y amor.

ASCENSIÓN DEL SEÑOR, Año C (jueves 26 mayo 2022)

De Corazón a corazón: Hch 1,1-11 (“Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo… seréis mis testigos… así vendrá”); Heb 9,24-28; 10,19-23 (“Cristo penetró en el mismo cielo… tenemos plena seguridad de entrar en el santuario en virtud de la sangre de Cristo”; Lc 24,46-53 (“fue llevado al cielo”)

Contemplación, vivencia, fraternidad, misión: La Ascensión del Señor indica su nueva presencia entre nosotros (cfr. Mt 28,20). Nuestra vida está injertada en la misma vida de Cristo. No nos ha dejado solos. Ocupamos un puesto peculiar en su Corazón, participando de su misma vida. Él ya comparte con nosotros su glorificación. Quiere seguir construyendo la historia por medio de nosotros, que somos su familia (“Iglesia”), su “complemento”, la visibilidad de su donación. El Espíritu Santo, que formó a Jesús en el seno de María, nos transforma ahora (en el corazón de María y de la Iglesia) en testigos del nuevo proyecto de Dios Amor.

*Con María la Iglesia camina en comunión, abierta a las sorpresas del Espíritu Santo: Para vivir esta realidad, hay que pasar días de “cenáculo” “orando con María la Madre de Jesús” (Hch 1,14), revisando la propia vida e implorando el Espíritu Santo. “La Santa Virgen María junto a los apóstoles rezaban, partían el Pan y vivían la caridad con todos. Por su intercesión, la liturgia de la Iglesia haga presente hoy y siempre este modelo de vida cristiana” (Papa Francisco, P.I.Lit., 7 mayo 2022).