Jueves semana 15ª Tiempo Ordinario (18 julio 2019)

De Corazón a corazón: Ex 3,13-20 (“Yo soy el que soy”); Mt 11,28-30 (“Venid a mí todos los que estáis fatigados y atribulados, y yo os aliviaré”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús ha venido para “todos”, para la “muchedumbre”, para toda la humanidad. No excluye a nadie e invita de modo especial a los que se sienten agobiados, débiles, pecadores, enfermos… La solución es el mismo Jesús, “manso y humilde de corazón”. Ante las dificultades, no sirve la agresividad, ni la indiferencia, ni el desánimo; hay que transformarlas en una nueva posibilidad de amar y de darse. Y en la propia realidad, hay que dar gracias por los dones y servir a todos como Jesús. La paz nace en el corazón cuando se reacciona amando. La sonrisa verdadera, que gana todas las guerras y desarma todas las tensiones, nace de un corazón unificado por el amor en Cristo.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: Sólo Él “es”: “Yo soy” (luz, verdad, vida, camino, puerta, pastor). La presencia activa y materna de María hace posible la actitud de recibir a Jesús en el corazón y comunicarlo a los demás, dando seguridad y sentido a la vida. Ella es “experta en la fatiga, sabe cómo darnos la mano en las asperezas, cuando nos encontramos ante los derroteros más abruptos de la vida” (Papa Francisco, Bucarest, 31 mayo 2019)

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Miércoles semana 15ª Tiempo Ordinario (17 julio 2019)

De Corazón a corazón: Ex 3,1-12 (Visión de Moisés: “La llama no se consumía… Yo te envío… estaré contigo”) Mt 11,25-27 (“Te bendigo, Padre, porque has revelado estas cosas a los pequeños”)

Contemplación, vivencia, misión: Las epifanías de Dios en la historia de salvación indican siempre una presencia amorosa que ayuda a ser fieles a su pacto de amor. Dios es más allá de sus dones (como la zarza que ardía sin consumirse). No se puede descubrir esta presencia amorosa de Dios sin descalzarse de la propias preferencias y esquemas, por buenos que sean. La sabiduría que ofrece Jesús es la actitud filial de hacer de la vida un “sí” para construir la historia amando.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: Tradicionalmente la figura de la zarza ardiendo sin consumirse se ha tomado como figura de la virginidad de María. La acción del Espíritu Santo en la concepción de Jesús, es un signo de la trascendencia y de la nueva presencia salvífica del Señor en la historia, ahora como “Emmanuel”, Dios con nosotros. “La Virgen conoce nuestras subidas: ella es para nosotros hermana en el camino” (Papa Fracisco, Bucarest, 31 mayo 2019).

Martes semana 15ª Tiempo Ordinario (16 julio, Virgen del Carmen

De Corazón a corazón: Ex 2,1-15 (Moisés, niño, salvado de las aguas); Mt 11,20-24 (Increpaciones de Jesús sobre Corozaín, Betsaida y Cafarnaún: “Si en Sodoma se hubieran hecho los milagros realizados en ti”… )

Contemplación, vivencia, misión: Sólo el Amor puede “amenazar” así: recordando los beneficios pasados para resaltar nuestra ingratitud. Es un examen de amor que hace posible la penitencia, el perdón y la recuperación de las personas y de las comunidades. Lo que llamamos “justicia” humana no llega a estas finuras del amor de quien se da a sí mismo para salvar y recuperar al hermano. Sólo Jesús, “el Salvador del mundo”, puede librarnos de las “aguas”, cargando él con los pecados de toda la humanidad. Cada uno ha sido “salvado de las aguas”, como Moisés: creación, redención, dones particulares, perdón, vocación específica… Todo es “gracia” y mensaje de amor, para hacer de toda la humanidad un pueblo de peregrinos hacia el encuentro definitivo con Dios. Sólo quien ha experimentado este amor y perdón, entiende el modo de amar de Jesús.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: En Nazaret, María oía frecuentemente lo que sucedía en las ciudades vecinas junto al lago. Sólo Ella captaba el modo de amar de Jesús, quien, “ungido por el Espíritu, pasó haciendo el bien” (Hech 10,38). Virgen del Carmen: https://compartirencristo.files.wordpress.com/2011/05/carmen.doc

Lunes semana 15ª Tiempo Ordinario (15 julio, S. Buenaventura)

De Corazón a corazón: Ex 1,8-14.22 (Los israelitas oprimidos en Egipto); Mt 10,34-11,1 (“El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí… El que os recibe a vosotros, me recibe a mí”)

Contemplación, vivencia, misión: Las exigencias proclamadas por Jesús son exigencia de su amor, que, por ser don suyo, hace posible el nuestro. “Cruz” es la transformación de las dificultades en donación. No es posible tomar la cruz si no es “detrás” de Jesús (no delante), con ejemplo, compañía y ayuda. Nuestra cruz es la suya, que él ya ha suavizado antes con sus manos. Toda “esclavitud”, también la de Egipto, puede transformarse en complemento de la redención de Jesús. Los santos, con sus cruces y su entrega gozosa, cambiaron la historia. La cruz se descubre como regalo de bodas, cuando se ayuda a los hermanos a hacerles suave y comprensiva su propia cruz.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: “Digámoslo con fuerza: En nuestro pueblo hay espacio para la esperanza. Por eso María camina y nos invita a caminar juntos” (Papa Francisco, Bucarest, 31.5.19). Junto a la cruz, con María (“la mujer”, “la asociada”), es posible este milagro de la fe y esperanza, como conocimiento de Cristo vivido personalmente.

Domingo 15º Tiempo Ordinario, Año C (14 julio 2019)

De Corazón a corazón: Deut 30,10-14 (“La Palabra está muy cerca de ti… en tu corazón”); Col 1,15-20 (“Todo subsiste en él… que resucitó”); Lc 10,25-37 (Buen samaritano: “Haz tú lo mismo”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús es la Palabra personal y definitiva del Padre. Si el corazón está abierto a esta su Palabra, todo nos habla de Cristo resucitado, por quien la creación y la historia tienen o recuperan su razón de ser. En toda cultura y en todo pueblo podemos anunciar que Dios nos ama creando las cosas y renovándolas por la Encarnación de su Palabra. En Cristo, el Verbo Encarnado y Redentor, la creación y la historia tienen sentido salvífico definitivo. Pero hay que pasar por la Cruz, para hacerse como él y en él, “pan partido” y “comido”. Cristo “pasó haciendo el bien” (Hech 10,38), como hermano nuestro y buen samaritano que nos inserta en su misma biografía. Encuentra a Jesús quien está dispuesto a ser hermano de todos como él.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: María se contagió de la actitud misericordiosa de Jesús y se hizo su transparencia. “Mirando a María y a tantos rostros maternales, se experimenta y alimenta el espacio para la esperanza, que engendra y abre el futuro” (Papa Francisco, Bucarest, 31.5.19).

Sábado semana 14ª Tiempo Ordinario (13 julio 2019)

De Corazón a corazón: Gen 49,29-33; 50,15-26 (Muerte de Jacob; José dice a sus hermanos: “Dios vendrá ciertamente en vuestra ayuda”); Mt 10,24-33 (“Hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados”)

Contemplación, vivencia, misión: La “Providencia” equivale a la mirada amorosa de Dios, que nos acompaña paternalmente en todo momento, viendo en nosotros al mismo Jesús que no acompaña. La historia, con sus luces y sombras, se hace biografía de Jesús, para compartir su misma suerte y su misma confianza filial respecto al Padre. No nos va a pasar nada más que lo que pasó a Jesús, con la particularidad de que nosotros lo tenemos a él como “consorte” y compañero de camino. La figura bíblica de José, hecho oblación y reconciliación, es imagen de Cristo, el “siervo” inmolado.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: Somos todos de la misma “familia” de Jesús, “familiares de Dios” (Ef 2,19). María nos recibe tal como somos; su tarea materna es la de ayudar a configurarnos con Cristo bajo la acción de Espíritu Santo. “Amor e ingenio maternal capaz de transformar una cueva de animales en la casa de Jesús, con unos pobres pañales y una montaña de ternura” (Papa Francisco, Bucarest, 31.5.19; cita EG n.286).

Viernes semana 14ª Tiempo Ordinario (12 julio 2019)

De Corazón a corazón: Gen 46,1-7.28-30 (Jacob con su familia baja a Egipto y encuentra a José); Mt 10,16-23 (“Os entregarán a los tribunales… para que deis testimonio… Será el Espíritu de vuestro Padre el que hablará por vosotros”)

Contemplación, vivencia, misión: El Evangelio sólo puede leerse o escucharse desde los latidos del Corazón de Jesús. Dificultades las habrá siempre, pero él está presente viviéndolas con nosotros, con actitud de “cordero” inmolado, que ama dándose Él, Las dificultades no se vencen mordiendo, sino amando con más intensidad y perdonando como Jesús. Esto sólo es posible bajo la acción del Espíritu de amor. La historia de cada ser humano (como la de Jacob o de José) es historia de gracia y amor, de presencia especial de Dios, dentro de la historia global de salvación, en el mismo proyecto de la vida de Jesús. Qué quermos más? Así nos ama Él. Y sin este amor, no se entiende nada.

*Dejarse sorprender para discernir como la Madre de Jesús: El mismo Espíritu Santo que hizo posible la concepción virginal de María, es quien guió toda su vida para ser discípula, destello e instrumento de Cristo. “María camina desde Nazaret a la casa de Zacarías e Isabel, es el primer viaje de María que nos narra la Escritura…. Belén … huirá a Egipto para salvar al Niño de Herodes … Estos viajes tienen una característica: no fueron caminos fáciles, exigieron valor y paciencia” (Papa Francisco, Bucarest, 31.5.19).