Martes semana cuarta de Pascua (24 abril 2018)

De Corazón a corazón: Hech 11,19-26 (“Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de cristianos”); Jn 10,22-30 (“Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen… Mi Padre me las ha dado”)

Contemplación, vivencia, misión: Escuchar y seguir es la clave de toda vocación "cristiana". Encerrase en las propias preferencias, equivaldría a construirse sobre arenas movedizas. El ser humano se realiza amando. Y cuando Cristo llama, entonces quien le escucha y le sigue se fundamenta sobre la roca del verdadero Amigo que nunca abandona. “Cuando sientas la tentación de enredarte en tu debilidad, levanta los ojos al Crucificado y dile: «Señor, yo soy un pobrecillo, pero tú puedes realizar el milagro de hacerme un poco mejor»” (papa Francisco, Gaudete et Exsultate, n.15).

* Como la Madre de Jesús, dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí”: La vocación de seguir a Cristo se guarda en el Corazón de su Madre y nuestra, como parte integrante de su misma maternidad. Cuando un cristiano hace de la vida un "sí", Jesús nace en él y, por él, en muchos corazones.

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Lunes semana cuarta de Pascua (23 abril, S. Jorge)

De Corazón a corazón: Hech 11,1-18 (“También a los gentiles les ha dado Dios la conversión que lleva a la vida”); Jn 10,1-10 / 11-18 (“El Buen Pastor da la vida por sus ovejas”)

Contemplación, vivencia, misión: El amor del Buen Pastor va más allá de nuestros cálculos y clasificaciones. La nueva “vida” que ofrece es su misma vida divina “en abundancia” (Jn 10,10). ¿Por qué no dejarse sorprender y conquistar por su modo de amar? Para él, cada persona es un pensamiento de Dios Amor, que nos ha elegido e “injertado” a todos en Cristo para hacernos su “complemento”. Nos “conoce amando”, con el mismo amor con que el Padre le ama a él en el Espíritu Santo. “A cada uno de nosotros el Señor nos eligió «para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor» (Ef 1,4)” (Papa Francisco, Gaudete et Exsultate, n.2).

* Como la Madre de Jesús, dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí”: Ella nos prepara para recibir con el corazón abierto (con nuestro “sí”) la nueva “vida” comunicada por Jesús.

Domingo cuarto de Pascua, Año B  (22 abril, Jornada Vocaciones)

De Corazón a corazón: Hech 4,8-12 (“No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos”); 1Jn 3,1-2 (“Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, porque¡lo somos”); Jn 10,11-18 (“Yo soy el Buen Pastor… Tengo otras ovejas… Doy mi vida para volverla a tomar”):

Conemplación, vivencia, misión: Dios mismo se ha hecho pastor de su pueblo, hasta dar la vida por sus ovejas. Sólo él puede comunicar la salvación integral  y trascendente, haciéndonos hijos en el Hijo. Su donación sacrificial ha borrado nuestro pecado y nos ha hecho partícipes de su misma vida divina. Se necesitan “vocaciones” a modo de signos personales y “visibilidad” de esta realidad de gracia en un mundo que necesita ver “iconos”. Estamos llamados ser para los demás signo claro de este mismo amor. “El Señor sigue llamando hoy para que le sigan. No podemos esperar a ser perfectos para responder con nuestro generoso «aquí estoy», ni asustarnos de nuestros límites y de nuestros pecados, sino escuchar su voz con corazón abierto, discernir nuestra misión personal en la Iglesia y en el mundo, y vivirla en el hoy que Dios nos da” (Papa Francisco, Mensaje Vocaciones 2018)

* Como la Madre de Jesús, dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí”: “María Santísima, la joven muchacha de periferia que escuchó, acogió y vivió la Palabra de Dios hecha carne, nos proteja y nos acompañe siempre en nuestro camino” (Idem).

ITINERARIO DE SANTIDAD Y MISIÓN (Pautas de Gaudete et Exsultate)

1.Iglesia llamada a la santidad en proyecto misionero

“Él nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada” (n.1). “Mi humilde objetivo es hacer resonar una vez más el llamado a la santidad, procurando encarnarlo en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades. Porque a cada uno de nosotros el Señor nos eligió” (n.2). “La santidad es el rostro más bello de la Iglesia” (n.9). “Cada uno por su camino” (n.11; LG 11). “Reconozcamos nuestra fragilidad pero dejemos que Jesús la tome con sus manos y nos lance a la misión” (n.131). “Toda la Iglesia se dedique a promover el deseo de santidad” (n.177) (Ver todo el cap.I; tentaciones de hoy: cap.II). Citas bíblicas: “Alegraos” (Mt 5,12). “Camina en mi presencia y sé perfecto” (Gen 17,1). Elegidos “para que fuésemos e irreprochables ante él por el amor” (Efes 1,4). “Sed santos, porque yo soy santo” (Lv 11,45; 1Pe 1,16). “Ésta es la voluntad de Dios: vuestra santificación” (1Tes 4,3)

2.El camino de las bienaventuranzas y del mandato del amor

“Volvamos a escuchar a Jesús, con todo el amor y el respeto que merece el Maestro. Permitámosle que nos golpee con sus palabras, que nos desafíe, que nos interpele a un cambio real de vida” (n.66). “Ante la contundencia de estos pedidos de Jesús es mi deber rogar a los cristianos que los acepten y reciban con sincera apertura, «sine glossa», es decir, sin comentario, sin elucubraciones y excusas que les quiten fuerza. El Señor nos dejó bien claro que la santidad no puede entenderse ni vivirse al margen de estas exigencias suyas, porque la misericordia es «el corazón palpitante del Evangelio»” (n.97) (ver todo el cap.III). Citas bíblicas: Bienaventuranzas, himno de la caridad (cfr. Mt 5,3-12; Lc 6,20-23; 1Cor 13). Mandato del amor (Jn 13,34). Jesús “siendo rico se hizo pobre” (2 Cor 8,9). “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas” (Mt 11,29). “Llorad con los que lloran” (Rom 12,15). “Todo lo que queráis que haga la gente con vosotros, hacedlo vosotros con ella” (Mt 7,12). “Sed perfectos” (Mt 5,48).”Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6,36-38). “Como yo tuve compasión de tí” (Mt 18,33). “El fruto de la justicia se siembra en la paz para quienes trabajan por la paz” (Sant 3,18), “Procuremos lo que favorece la paz” (Rom  14,19). “Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber” (Mt 25,35-36). “Entonces surgirá tu luz como la aurora” (Is 58,7-8)

3.En comunión fraterna

“La santificación es un camino comunitario, de dos en dos… San Juan de la Cruz decía… «para que te labren y ejerciten»” (n.141). “La comunidad está llamada a crear ese «espacio teologal en el que se puede experimentar la presencia mística del Señor resucitado». Compartir la Palabra y celebrar juntos la Eucaristía nos hace más hermanos y nos va convirtiendo en comunidad santa y misionera” (n.142). “La comunidad que preserva los pequeños detalles del amor, donde los miembros se cuidan unos a otros y constituyen un espacio abierto y evangelizador, es lugar de la presencia del Resucitado que la va santificando según el proyecto del Padre” (n.145). “En contra de la tendencia al individualismo consumista que termina aislándonos en la búsqueda del bienestar al margen de los demás, nuestro camino de santificación no puede dejar de identificarnos con aquel deseo de Jesús: «Que todos sean uno, como tú Padre en mí y yo en ti» (Jn 17,21)” (n.146; cfr. nn.140-146; también nn.6, 128, 154). Citas bíblicas: “Donde están dos o más reunidos en mi nombre, allí estoy en medio de ellos” (Mt 18,20). “Que todos sean uno, como tú Padre en mí y yo en ti” (Jn 17,21). “Este es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por el pueblo” (2Mac 15,14). “Hay más dicha en dar que en recibir” (Hech 20,35). “Dios ama al que da con alegría” (2Cor 9,7). “Alegraos con los que están alegres” (Rom 12,15). “Un solo corazón y una sola alma… todo lo compartían en común” (Hech 4,32).

4.Discernir guiados por el Espíritu Santo

“En ese silencio (dela oración) es posible discernir, a la luz del Espíritu, los caminos de santidad que el Señor nos propone” (n.150). “El discernimiento nos lleva a reconocer los medios concretos que el Señor predispone en su misterioso plan de amor, para que no nos quedemos solo en las buenas intenciones” (n.169). “Únicamente el Espíritu sabe penetrar en los pliegues más oscuros de la realidad y tener en cuenta todos sus matices, para que emerja con otra luz la novedad del Evangelio” (n.173).  “Pidamos que el Espíritu Santo infunda en nosotros un intenso anhelo de ser santos para la mayor gloria de Dios y alentémonos unos a otros en este intento” (n.177). Citas bíblicas: Jesús guiado por el Espíritu al desierto, la predicación, los pobres (cfr. Lc 4), siempre “lleno de gozo en el Espíritu” (Lc 10,21). “Escudriñad todo; quedaos con lo bueno” (1Tes 5,21). “Cuantos son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” ((Rom 8,14). “Distinguir entre el Espíritu de la verdad y el espíritu del error” (1Jn 4,6).

5.Con y como la Madre de Jesús

“María, que supo descubrir la novedad que Jesús traía, cantaba: «Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador» (Lc 1,47)” (n.124). “Quiero que María corone estas reflexiones, porque ella vivió como nadie las bienaventuranzas de Jesús. Ella es la que se estremecía de gozo en la presencia de Dios, la que conservaba todo en su corazón y se dejó atravesar por la espada. Es la santa entre los santos, la más bendita, la que nos enseña el camino de la santidad y nos acompaña. Ella no acepta que nos quedemos caídos y a veces nos lleva en sus brazos sin juzgarnos. Conversar con ella nos consuela, nos libera y nos santifica. La Madre no necesita de muchas palabras, no le hace falta que nos esforcemos demasiado para explicarle lo que nos pasa. Basta musitar una y otra vez: «Dios te salve, María…»” (n.176). Citas bíblicas: María escucha (Lc 1,29), concibe por obra del Espíritu Santo (Lc 1,35), hace de la vida un “sí” y un “magníficat” (Lc 1,38.46), “medita en el corazón” (Lc 2,19.51), se asocia a Jesús en la cruz (Jn 19,25), acompaña a la Iglesia orando para recibir el Espíritu Santo (Hech 1,14).

 

Sábado semana tercera de Pascua (21 abril 2018)

De Corazón a corazón: Hech 9,31-42(“Iglesias llenas de la consolación del Espíritu Santo”); Jn 6,60-69 (“¿A quién iremos?”)

Contemplación, vivencia, misión: Las tormentas y los vaivenes de la historia se disipan cuando el corazón está centrado en “Alguien” (¿a “quién” iremos?). Entonces la vida recupera su sentido en Cristo, “pan de vida”, como Palabra y Eucaristía, presente en medio de los hermanos. La Iglesia primitiva, como la de cada época, estaba zarandeada por dificultades externas e internas. Por ser fiel a Cristo (que tiene “palabras de vida eterna”), estaba siempre llena de la consolación del Espíritu de amor. La vida es hermosa y gozosa cuando se construye amando. “Reconozcamos nuestra fragilidad pero dejemos que Jesús la tome con sus manos y nos lance a la misión” (Papa Francisco, Gaudete et Exsultate, n.131)

* Como la Madre de Jesús, dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí”: La referencia al “cenáculo”, donde se ora “con María”, para recibir el Espíritu Santo, unifica el corazón y la comunidad. Sólo el Espíritu de amor puede infundir en el corazón la convicción del amor de Cristo y la opción fundamental de amarle y hacerle amar.

Viernes semana tercera de Pascua (20 abril 2018)

De Corazón a corazón: Hech 9,1-20 (“Yo soy Jesús a quien tú persigues”); Jn 6,52-59 (“Quien me coma, vivirá por mí”)

Contemplación, vivencia, misión: El encuentro con Cristo es una sorpresa que Él mismo hace posible, suscitando en cada corazón el deseo de una vida auténtica. Quien busca la verdad, le busca a Él. Después de un primer encuentro, por la fe y el bautismo, hay que crecer en esta vivencia, no sólo como sintonía y empatía, sino especialmente como imitación, entrega personal y participación en su misma vida. Es un proceso de continua "conversión" hacia una donación total. Estamos siempre en “estado” de conversión como apertura al Amor. La vida es auténtica y hermosa si se concreta en un “sí” de donación, en el día a día del propio Nazaret. “El Señor lo pide todo, y lo que ofrece es la verdadera vida, la felicidad para la cual fuimos creados” (Papa Francisco, Gaudete et Exsultate, n.1).

* Como la Madre de Jesús, dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí”: La intimidad con Cristo se aprende en sintonía con el Corazón materno de María: "San Luís María Grignion de Montfort proponía a los cristianos la consagración a Cristo por manos de María, como medio eficaz para vivir fielmente el compromiso del bautismo" (San Juan Pablo II, Redemptoris Mater, 48).

Jueves semana tercera de Pascua (19 abril 2018)

De Corazón a corazón: Hech 8,26-40 ("Felipe se puso a anunciar – al etíope – la buena nueva de Jesús"); Jn 6,44-51(“Yo soy el pan de la vida… para la vida del mundo”)

Contemplación, vivencia, misión: “El pan de vida”, que es el mismo Jesús, da sentido a la existencia humana. Con él, en él y por él, la vida se hace relación y donación a Dios y a los hermanos. "La vida" es también el mismo Jesús, que se nos comunica para que nosotros lo anunciemos a los demás. El "mundo", al que se refiere Jesús, es toda la humanidad amada y redimida por Él, como parte de su mismo ser de "hermano" y "esposo" (consorte, que comparte la misma suerte). “Compartir la Palabra y celebrar juntos la Eucaristía nos hace más hermanos y nos va convirtiendo en comunidad santa y misionera” (Papa Francisco, Gaudete et Exsultate, n.142).

* Como la Madre de Jesús, dejarse sorprender y hacer de la vida un “sí”: La Eucaristía es "el pan de la Virgen" (San Juan de Ávila, Sermón 39). Desde el seno de María hasta la cruz y ahora presente en la Eucaristía, Jesús es un “sí” de “oblación” al Padre por nosotros y con nosotros.