Santa María la Mayor, Virgen de las Nieves (5 agosto, 2015)

De Corazón a corazón: Ga 4,4-7 (“Nacido de la mujer”); Lc 2,1-7 (marchan hacia Belén “José con María su esposa que estaba encinta”).

Contemplación, vivencia, misión: Es el primer santuario de occidente dedicado a María como “Madre de Dios” (año 432). De este modo, el Papa Sixto III, quiso conmemorar la definición del concilio de Éfeso (431) y ofrecer al pueblo de Dios una “casa” para convivir con la Madre de Jesús y nuestra y para celebrar con ella la Nueva Alianza. Ya desde entonces, los mosaicos (del siglo V y del siglo XII) son una catequesis que lleva hacia el encuentro con Jesús (“¿quién decís que soy yo?”), guiados por María. Una tradición alude al milagro de la nieve en pleno agosto (“Santa María de las nieves”), pero el título más antiguo (con el de “Madre de Dios”) es el de “María junto al pesebre”. Ahí habían llegado (siglo VIII?) los restos del pesebre de Belén.

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Lo más importante de todo santuario mariano es la presencia activa y materna de María, que acompaña siempre a la comunidad eclesial y a cada uno de los creyentes en Cristo. Ver textos del miércoles en la portada anterior).

Miércoles semana 18ª Tiempo Ordinario (5 agosto 2015, Dedicación S.Mª Mayor)

De Corazón a corazón: Num 13,1-2.25; 14,1.26-30.34-35 (La exploración de la tierra prometida y el castigo); Mt 15,21-28 (La mujer cananea: “Ten piedad de mí, Señor… Mujer, grande es tu fe”)

Contemplación, vivencia, misión: La fe es adhesión al mismo Dios, ahora hecho hombre en Jesús, su Hijo, por obra del Espíritu Santo en el seno de quien fue bienaventurada por haber creído. Hay muchas acechanzas en el camino hacia la tierra prometida y algunos caminantes fracasan. Dios puede comunicar la fe a una pagana como la cananea (Jesús le dijo: “grande es tu fe”). Cuando la fe se convierte en oración humilde, confiada y caritativa, es garantía de su autenticidad. “Siempre es posible volver a desarrollar la capacidad de salir de sí hacia el otro” (Laudato si’, n.208)

*En el día a día con la Madre de Jesús: El camino histórico de la Iglesia necesita mirar e identificarse con “la mujer vestida de sol” (Apoc 12,1), para vivir de su misma fe esperanzada y generosa en la vida cotidiana.

 

Martes semana 18ª Tiempo Ordinario (4 agosto 2015, Sto Cura de Ars)

De Corazón a corazón: Num 12,1-13 (Aarón y María murmuran contra Moisés); Mt 14,22-36 (“Subió al monte para orar a solas… Soy yo, no temáis… Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”)

Contemplación, vivencia, misión: Dios da en “silencio sonoro” su corazón, su amor, y pide el nuestro. Para escuchar este “silencio” amoroso de Dios, hay que aprender el “silencio” de la oración: es un silencio lleno de su presencia. Quejarse de todos y de todo es la señal de que el corazón está lejos de Dios. En nuestras tempestades, Jesús se deja entrever por medio de nuestra fe vivida. “La espiritualidad cristiana, junto con la admiración contemplativa de las criaturas que encontramos en san Francisco de Asís, ha desarrollado también una rica y sana comprensión sobre el trabajo” (Laudato si’, n.125).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Creer es conocer y adherirse a Cristo, enviado por el Padre, amándole de verdad, dispuestos a servirle en los hermanos. La fe de María, alabada por su prima Isabel, era así (cfr. Lc 1,45).

Lunes semana 18ª Tiempo Ordinario (3 agosto 2015)

De Corazón a corazón: Num 11,4-15 (Quejas del pueblo en el desierto); Mt 14,13-21 (“Se retiró a un lugar solitario… vio a mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos”)

Contemplación, vivencia, misión: La pedagogía de Jesús es siempre la misma: nos pide nuestro pequeño todo para realizar las maravillas de su gran todo. En él se cumplen no sólo las profecías del A.T., sino también los deseos de salvación que Dios ha sembrado en todos los pueblos. Porque Dios nos lleva a todos en su corazón. Nuestro “desierto” se va convirtiendo en “paraíso” donde Dios Amor nos acompaña. “El fin último de las demás criaturas no somos nosotros” (Laudato si’, n.83).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: “Nazaret”, para Jesús (con María, José y nosotros incluidos) suena siempre a “compasión” por toda la humanidad. Ahí se anunciaba (y se anuncia) “la gran alegría” del “Salvador” en los signos pobres de la vida cotidiana (Lc 2,10-12).

Domingo 18º Tiempo Ordinario (2 agosto 2015, Ntra Sra.de Angeles)

De corazón a corazón: Ex 16, 2-4.12-15 (El maná: “Éste es el pan que os da el Señor”); Ef 4,17.20-24 (“Renovaos en vuestro espíritu… revestíos del hombre nuevo”); Jn 6,24-35 (“Yo soy el pan de vida, el que cree en mí no tendrá más hambre, el que viene a mí no tendrá más sed”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús sigue hablando al corazón, aquí y ahora: “Yo soy el pan de vida”. Sólo él da sentido a la vida. Sin él, hambreamos y buscamos sucedáneos que no llenan el corazón. Vivir en él supone ir dejando lo que no es él.Todos los dones de Dios son para compartir. Creer en Jesús es adherirse personalmente a él, conocerle amando, “revestirse” de él, para pensar, sentir, valorar, amar y vivir como él. “En el Pan eucarístico, la creación está orientada hacia la divinización, hacia las santas bodas, hacia la unificación con el Creador mismo” (Laudato si’, n.236).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia:  “Madre nuestra, enséñanos a creer, esperar y amar contigo. Indícanos el camino hacia su reino. Estrella del mar, brilla sobre nosotros y guíanos en nuestro camino” (Benedicto XVI, Spe Salvi, n.50)

Sábado semana 17ª Tiempo Ordinario (1 agosto 2015, S.Alfonso Mª)

De Corazón a corazón: Lev 25,1.8-17 (Jubileo… liberación… “Ninguno dañe a su prójimo, antes bien teme a tu Dios, yo soy el Señor”); Mt 14,1-12 (Herodes piensa que Juan Bautista, asesinado por él, había resucitado en Jesús)

Contemplación, vivencia, misión: Herodes confundió a Jesús con su precursor Juan Bautista. Es la mejor gloria que le puede tocar a un apóstol: ver en él la expresión de Jesús, su “olor”, su ”luz”, su “voz”, su destello. Esta identificación puede resultar muy cara, pero vale la pena porque es la única razón de ser del apóstol. El “gozo” (“jubileo”) del apóstol consiste en que Cristo sea conocido y amado, que todos experimenten su amor. “Cuando somos capaces de superar el individualismo, realmente se puede desarrollar un estilo de vida alternativo y se vuelve posible un cambio importante en la sociedad” (Laudato si’, n.208).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: El saludo de María en la casa de Isabel, trajo el “gozo” salvífico de la presencia de Jesús, que haría de Juan Bautista su precursor. Sin la vivencia de este “gozo” del encuentro con Cristo, no hay anuncio auténtico del “evangelio”.

Viernes semana 17ª Tiempo Ordinario (31 julio, S. Ignacio de Loyola)

De Corazón a corazón: Lv 23,1-37 (Fiestas del año en el A.T.); Mt 13,54-58 (“Es el hijo del carpintero… su madre se llama María… Se escandalizaban de él”)

Contemplación, vivencia, misión: En Nazaret Jesús fue siempre el hijo del carpintero José; su madre era María. Pero esta realidad de gracia no se entendió (ni suele entenderse), porque Dios ama de modo siempre nuevo: se nos hace presente dándose más allá de nuestros esquemas. Treinta años aparentemente perdidos; así es el modo de amar de Jesús. La vida, con él, es siempre una fiesta de Pascua, de camino hacia un encuentro definitivo. “José puede enseñarnos a cuidar, puede motivarnos a trabajar con generosidad y ternura para proteger este mundo que Dios nos ha confiado” (Laudato si’, n.242).

*El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús y de la Iglesia: Él es capaz de elevar nuestra vida ordinaria a la altura de Nazaret: una vida escondida con él como María y José. Es el mejor regalo de un amigo como él. (Ver S.Ignacio de Loyola en Año Litúrgico, Santos)