SANTOS PEDRO Y PABLO (29 junio 2017)

De Corazón a corazón: Hech 12,1-11 (“Pedro en la cárcel… la Iglesia oraba insistentemente por él”); Sal 34,2; 2Tm 4,6-8.17-18 (Pablo: “Estoy a punto de ser derramado en libación”); Mt 16,13-19 (“Tú eres el Cristo… Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”)

Contemplación, vivencia, misión: La consecuencia de seguir a Cristo es participar en su misma suerte de ser testigo del Amor con la propia vida donada. Acompañando a Cristo, se recibe el mismo premio de compartir la misma cruz, de camino hacia la glorificación. Hay una armonía (“comunión”) entre todos los que de verdad creen en Jesús: Por el hecho de estar unidos a quien “preside la caridad universal”, se experimenta gozosamente el hecho de formar parte de una misma familia de hermanos en Cristo, hijos del mismo Padre, con una misma fe y un mismo Espíritu de Amor. Pero la debilidad de los apóstoles necesita la “oración constante de la Iglesia”.

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Santa Catalina de Siena llamaba al Papa: “El dulce Cristo de la tierra”. Al apoyarnos vivencialmente en esta “piedra” (Pedro), tenemos la garantía de estar unidos a la “piedra angular” que es Cristo. Esta unidad de “comunión” se fraguó en el Cenáculo, orando “con María la Madre de Jesús” (Hech 1,14)

Miércoles semana 12ª Tiempo Ordinario (28 junio, S. Ireneo)

De Corazón a corazón: Gen 15,1-12.17-18 (La promesa de Dios: "No temas, Abraham, tu recompensa será muy grande"); Mt 7,15-20 (“Por sus frutos los reconoceréis”)

Contemplación, vivencia, misión: El premio que Dios ofrece es Él mismo, su presencia, su pacto de amor. Cuando no se busca otra cosa que al mismo Dios, la vida humana (personal y comunitaria) se hace un reflejo de la suya. Hay vida verdadera si hay donación con alegría. Ser cristiano significa ser destello del mismo Jesús: "Que el nombre de cristiano no parezca como una falsedad, sino que demos testimonio del mismo con nuestra vida" (San Gregorio de Nisa). “La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que nos ha sido dado” (Rom 5,5).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María, en el Magníficat, recuerda las promesas hechas por Dios a Abraham. La esperanza da sentido gozoso al caminar. “Esperar incluso cuando disminuye todo motivo humano para esperar, como fue para Abraham cuando Dios le pidió sacrificar a su único hijo, Isaac, y aún más como fue para la Virgen María bajo la cruz de Jesús” (Papa Francisco, 31 mayo 2017)

Martes semana 12ª Tiempo Ordinario (27 junio, S. Cirilo)

De Corazón a corazón: Gen 13,2.5-18 (Acuerdo entre Abraham y Lot; Dios promete a Abraham descendencia innumerable); Mt 7,6.12-14 (“Cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos”)

Contemplación, vivencia, misión: Dios ha dejado en la creación huellas de su modo de amar. Ese amor es siempre más allá de lo que podamos imaginar. La gran sorpresa consiste en que Cristo nos ama con el mismo amor con que el Padre le ama a él (cfr. Jn 15,9). Por esto el mandato del amor es “nuevo”, como nueva es la realidad de la Encarnación y redención. Cuando se vive en esta perspectiva, de amar como él, es posible afrontar los problemas humanos como Abraham y disipar la niebla de las tragedias reales o imaginarias. Basta con mirar primero qué necesitan los demás y esforzarse por amarles con el mismo amor con que Dios nos ama.

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: En la visitación a Isabel y en Caná, María estaba atenta a la necesidad de los demás. Es "la mujer" (la "Nueva Eva"), que, con su fe confiada y audaz, comparte el modo de amar y de vivir de Jesús.

Lunes semana 12ª Tiempo Ordinario (26 junio, S. José Mª Escrivá)

De Corazón a corazón: Gen 12,1-9 ("Vete de tu tierra… y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré…. Abraham marchó"); Mt 7,1-5 ("No juzguéis y no seréis juzgados… con la medida con que midiereis, se os medirá")

Contemplación, vivencia, misión: Cada hermano es una historia de un amor eterno, que empezó y continúa en el corazón de Dios. El “misterio” de Dios, manifestado en Cristo, es “amor que supera toda ciencia” (Ef 3,19). El misterio de la “comunión” incluye también el saberse parte de una familia, donde lo positivo es para compartir, y lo negativo es para conllevar y corregir. El gran descubrimiento de los santos (como gracia especial de Dios) consiste en conocer que somos todos del mismo barro, y que Jesús ha asumido toda nuestra existencia como parte de su misma biografía. Hay que aprender a “salir” de sí mismo y de las propias preferencias, para insertarse en la “comunión” de Dios Amor manifestada y comunicado por Cristo. En la Eucaristía, “Jesús nos toma, “parte” nuestra vida, porque no hay amor sin sacrificio, y la ofrece a los demás, la ofrece a todos” (Papa Francisco, 24 mayo 2017)

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: La vida de fe de María es más profunda que la de Abraham (cfr. Lc 2,45). A Ella le pidieron adentrarse en la sorpresa de Dios que quiso hacerse hombre en su seno por obra del Espíritu Santo. Al pronunciar con Ella nuestro “sí” (“amén”), el corazón se abre a la esperanza.

Domingo 12º Tiempo Ordinario (25 junio 2017)

De Corazón a corazón: Jer 20,10-13 ("El Señor está conmigo… ha salvado la vida de un pobrecillo"); Rom 5,12-15 ("¡Cuánto más la gracia de Dios… el don otorgado por la gracia de un solo hombre Jesucristo, se han desbordado sobre todos!"); Mt 10,26-33 ("Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados… vosotros valéis más que muchos pajarillos")

Contemplación, vivencia, misión: El pecado del "primer Adán" arruinó la historia humana. Jesús, el "nuevo Adán", ha recuperado con creces los dones de Dios, que nos hizo a su imagen y semejanza. Si Dios cuida con amor de una florecilla que pronto se seca, mucho más cuida de quienes ya somos una página de la biografía de su Hijo. Todo es Providencia y designio de amor, aunque no lo entendamos con nuestras pobres luces del presente.

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María la "Nueva Eva", es figura de la Iglesia, llamada a colaborar en la obra salvífica del Señor. “La Iglesia escucha las historias de todos, como emergen del cofre de la conciencia personal; para luego ofrecer la Palabra de vida, el testimonio del amor, amor fiel hasta el final. Y entonces el corazón de las personas vuelve a arder de esperanza” (Papa Francisco, 24 mayo 2017)

Natividad de San Juan Bautista (sábado 24 junio 2017)

De Corazón a corazón: Is 49,1-6 (“Desde el seno materno me llamó”); Hech 13,22-26 (“Juan predicó como Precursor”); Lc 1,57-66.80 (“Juan es su nombre” = el Señor ha sido bueno)

Contemplación, vivencia, misión: Desde el seno de nuestra madre, ya empezamos a ser plasmados por el amor de Dios, que nos quiere convertir a todos en un “don” para los demás. Nuestro verdadero “nombre” sólo lo sabe el Señor. Cada día es “cumpleaños” de una gracia o don recibido, que se suma a una herencia familiar, en la “comunión” de los santos. Amar a los hermanos es alegrarse por sus dones recibidos del mismo Dios Amor. “La verdadera esperanza no es jamás a poco precio: pasa siempre a través de la derrota. La esperanza de quien no sufre, tal vez no es ni siquiera eso” (Papa Francisco, 24 mayo 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: A Juan, el Precursor, le tocó en suerte ser santificado por el Espíritu Santo por medio del saludo de María. Su vida ya no sería más que anuncio de Jesús, prescindiendo de sí mismo. Se necesitan “servidores” al estilo de María y del Bautista: “disminuir” para que se oiga la “Palabra”.

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (viernes 23 junio 2017)

De Corazón a corazón: Deut 7,6-11 ("El Señor te ha elegido para que seas el pueblo de su heredad personal… por el amor que os tiene") ; 1Jn 4,7-16 ("Dios es Amor… nos envió a su Hijo para que vivamos por él"); Mt 11,25-30 ("Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón")

Contemplación Vivencia Misión: Cuando Jesús habló de su Corazón “manso y humilde” (Mt 11,29), manifestó el significado del momento en que abrieron su costado (su Corazón) con una lanza, y del que salió “sangre y agua” (Jn 19,34). Su vida fue siempre “donada” (“sangre”), para comunicarnos una vida nueva, su misma vida divina (“agua”). Así nos ama Dios, dándose él, con “lazos de amor” (Os 11,4) y corazón materno. Es un amor que “supera todo conocimiento” (Ef 3,19). “A veces el cántaro se convierte en una pesada cruz, pero fue precisamente en la cruz donde, traspasado, el Señor se nos entregó como fuente de agua viva. ¡No nos dejemos robar la esperanza!” (Papa Francisco, Evangelii Gaudiium, n.86)

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: El compromiso de vivir en sintonía con los latidos del Corazón de Jesús por la santificación de todos los bautizados y especialmente de todos los sacerdotes, se inspira en su oración sacerdotal: “Padre… los que tú me has dado… son mi expresión (mi gloria)… YO ME INMOLO POR ELLOS para que sean santos… que sean uno como nosotros… les amas como a mí… yo estoy en ellos” (Jn 17,10-28). Son palabras que encontraron eco en el Corazón materno de María y ahora en el de la Iglesia.