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EL SEGUIMIENTO EVANGÉLICO DE LOS APÓSTOLES: COMPARTIR LA VIDA Y MISIÓN DE CRISTO

(Con ocasión de la fiesta de la Presentación de la Santísima Virgen, 21 noviembre).
Fiesta entrañable de muchos santos sacerdotes, especialmente a partir de la escuela francesa de espiritualidad sacerdotal (siglo XVII), que, continuando la obra sacerdotal de San Juan de Ávila, suscitó un gran resurgir espiritual y apostólico en toda la Iglesia. Es una entrega sacerdotal al estilo de María siempre Virgen: nosotros somos “los amigos del Esposo” (sentido de la castidad evangélica, celibato sacerdotal).

La presencia activa y materna de María desde el primer encuentro con Cristo: “En Caná de Galilea … Jesús manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos. Después bajó a Cafarnaúm con su madre … y sus discípulos” (Jn 2,11-12). “Ahí tienes a tu madre… el discípulo la recibió como algo propio” (Jn 19,27). “Perseveraban unánimes en oración –en sintonía- … con María la Madre de Jesús” (Hech 1,14) (La Virgen del “sí” de fidelidad virginal, del “magníficat” misionero, del “meditar en el corazón” contemplativo, del “estar de pie junto a la cruz” como oblación y amor de totalidad, del Cenáculo de Pentecostés esperando activamente al Espíritu Santo que hace a la Iglesia misionera y madre como María)

Seguimiento evangélico de amistad y totalidad en la entrega: “Se quedaron con él” (Jn 2,39). “Llamó a los que quiso… para que estuvieran con él” (Mc 3,13-14). “Dejándolo todo, le siguieron” (Lc 5,11); “a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6,68); “lo hemos dejado todo y te hemos seguido” (Mt 19,27).

(Experiencia renovada de encuentro que dio sentido a la vida. Ser signo, memoria y visibilidad de cómo ama Él: dándose a sí mismo – pobreza -, según el proyecto del Padre –obediencia -, como esposo enamorado que da la vida por la esposa, por la Iglesia y la humanidad – castidad-).

Compartir su misma “suerte”, sentido “esponsal”, compartir sus amores:

“Los amigos del Esposo” (Mt 9,15). “Podéis beber el cáliz que yo he de beber?” (Mc 10,38). “Permaneced en mi amor… mi gozo en vosotros… dar la vida… vosotros sois mis amigos” (Jn 15,9-14). “Haced esto en memoria mía… el cáliz de la Alianza en mi sangre” (Lc 22,19-20). “Padre … los que tú me has dado… he sido glorificado en ellos…  como tú me enviaste, yo los envío… por ellos me ofrezco… los has amado como a mí… yo estoy en ellos” (Jn 17,1-26). “Como el Padre me envió, así yo os envío” (Jn 20,21).

(Misión, compartir y comunicar sus amores: que el Padre sea conocido y amado, vivir en Cristo guiados por el Espíritu Santo, que en todo corazón humano y en toda comunidad humana resuene el “Padre nuestro” – orar como Jesús -, las “bienaventuranzas” – vivir como Jesús -, el “mandato del amor” – amar virginalmente como Jesús – porque nada ni nadie puede suplir a Jesús).

Para promover las vocaciones, presentar “el verdadero gozo pascual” por parte de quien es signo del modo de amar del Buen Pastor:

Gozo que nace de la profunda amistad con Cristo, y es fuente de vocaciones: “Ante todo, preocúpense los presbíteros de exponer a los fieles, por el ministerio de la palabra y con el propio testimonio de la vida, que manifieste abiertamente el espíritu de servicio y el verdadero gozo pascual, la excelencia y necesidad del sacerdo­cio” (Presbyterorum Ordinis, n.11).

“Hace falta sobre todo tener la valentía de proponer a los jóvenes la radicalidad del seguimiento de Cristo, mostrando su atractivo” (Sacramentum Caritatis, n.25). “En muchos lugares escasean las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Frecuentemente esto se debe a la ausencia en las comunidades de un fervor apostólico contagioso, lo cual no entusiasma ni suscita atractivo. Donde hay vida, fervor, ganas de llevar a Cristo a los demás, surgen vocaciones genuinas” (Evangelii Gaudium, n.107).

“El sacerdote está llamado a ser imagen viva de Jesucristo Esposo de la Iglesia… está llamado a revivir en su vida espiritual el amor de Cristo Esposo con la Iglesia esposa … y, por eso, ser capaz de amar a la gente con un corazón nuevo, grande y puro, con auténtica renuncia de sí mismo, con entrega total, continua y fiel, y a la vez con una especie de «celo» divino (cf. 2 Cor 11, 2), con una ternura que incluso asume matices del cariño materno, capaz de hacerse cargo de los «dolores de parto» hasta que «Cristo sea formado» en los fieles (cf. Gál 4, 19)” (Pastores dabo vobis, n.22).

ITINERARIO PERMANENTE DE DISCERNIMIENTO VOCACIONAL

Inntroducción: EJERCICIOS ESPIRITUALES, escuela de discernimiento en el Espíritu

Del “principio y fundamento”, a la contemplación del amor. Formación permanente para el discernimiento espiritual y pastoral. Compartir con los hermanos el camino del discernimiento (consejo espiritual y revisión de vida en grupo). Discernimiento: personal y comunitario, vocacional, espiritualidad y pastoral. Vivir de sorpresa en sorpresa guiados por el Espíritu de amor. “Pondus meum amor meus” (S. Agustín). El camino del “verdadero gozo pascual” (PO 11), “unidad de vida” y “caridad pastoral” (PO 14). Fuente de vocaciones y de perseverancia generosa.

1:Vocación: Dejarse sorprender continuamente por el proyecto de Dios Amor

Efesios 1: elegidos en Cristo, hijos en el Hijo, ser su “destello” (“gloria”), por su “sangre”, con el “sello” del Espíritu … Colosenses 1: Elegidos en Cristo; Él es el centro de la creación y de la historia. 1Jn 1-4: “Nos ha amado primero”, “para que vivimos por él”, “hemos conocido el amor”, “Dios es Amor” … Jn 1 (prólogo): Se ha insertado “esponsalmente” en nuestra historia para hacernos partícipes de su filiación. Experiencia cristiana de Dios: “Evangelizadores que hablen de un Dios a quien ellos conocen y tratan familiarmente, como si estuvieran viendo al Invisible” (EN 76). Discernimiento vocacional permanente: vivencia, servicio pastoral, ayuda mutua. Ser reflejo del misterio de Cristo, “hijos en el Hijo” (GS 22). “El gozo sobre todo gozo” (San Manuel González), “conservemos la dulce y confortadora alegría de evangelizar” (EN 81).

2:La propia realidad humana en su integridad  asumida por Dios en Cristo

Lc 15: “mi oveja”, “mi hijo”, los “amores” de Cristo (Padre y hermanos). Miseria y misericordia. Pablo, Agustín, San Beda (“miserando atque eligendo”). “Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores; y el  primero de ellos soy yo” (1Tim 1,15). Encarnación redentora: “Tratado del amor de Dios” (Juan de Ávila). Me ama tal como él es y tal como soy. Vida espiritual y servicio pastoral. Discernimiento vocacional permanente: itinerario de humildad y caridad

3:La llamada al “seguimiento” de Cristo para compartir su misma vida

Vocación y espiritualidad cristiana: bienaventuranzas (Mt 5) y mandato del amor (Jn 13). Actitud relacional con Dios y con los hermanos: oración (“Padre nuestro”) y fraternidad (Jesús “en medio”: Mt 18,20). Se ora en el grado en que se ama a Dios y a los hermanos. “No anteponer nada al amor de Cristo” (S. Cipriano). Vocación cristiana a la santidad, como “perfección de la caridad” (LG 40). Discernimiento cristiano: criterios, valores y actitudes de Cristo

4:La “vida apostólica” de los Doce como punto de referencia del carisma

Mc 3,13-14; Mt 19,27; Jn 15,26-27; Hech 2,44; 3, 6; 4,32. Vocación, espiritualidad y ministerio sacerdotal. Participación y prolongación: consagración, misión y estilo de vida de Cristo. Signo personal y sacramental del Buen Pastor. Caridad pastoral: ser signo de cómo ama Él (la comunidad necesita este signo). Discernimiento “sacerdotal” sobre la “unidad de vida” y “gozo pascual”

5:De corazón a corazón, sintonía, imitación, vivencia, compromiso

Invitación a vivir de los amores de Cristo (cfr. Fil 2,5). Jn 13-16 (declaración de amor, amistad). Jn 17 (oración sacerdotal, los amores de Cristo). “Lo que hemos visto y oído” (1Jn 1, 1); “hemos conocido el amor” (1Jn 3,16). Discernimiento vocacional permanente en la “fraternidad sacramental” del Presbiterio. Compartir con los hermanos la amistad con Cristo.

6: Eucaristía, memorial del Misterio Pascual

Lc 2,18-20; Jn 6,51-57; Cor 11, 23-26. Cuerpo entregado, sangre derramada: así ama Él. Su “memorial”: actualiza su presencia, sacrificio (donación) y comunicación. Discernimiento vocacional permanente: construir personas y comunidades como “pan partido”.

7: La experiencia de encuentro con Cristo en la pasión y Resucitado

Pedro (Lc 22,61-62, con Jn 21,15ss); Juan (Jn 19,27-37, con 20,8). Momentos de su pasión, sepultura y de sus apariciones como Resucitado (cfr. Lc 24; Jn 20-21).  “Me amó y se entregó por mí” (Gal 2,20). “Así Dios ha amado el mundo” (Jn 3,16). Del encuentro, a la misión: “Ve a mis hermanos” (Jn 20,17). Muestra sus llagas, ya resucitado (Lc 24,39; Jn 21,20).  “Id … estaré con vosotros” (Mt 28,19.20). Discernimiento vocacional permanente: del encuentro a la misión

8: En la Iglesia, misterio de comunión misionera y de maternidad

Iglesia misterio de comunión y misión, “complemento” de Cristo (Efes 1,23). “Mi Iglesia” (Mt 16,18). “Amó a la Iglesia” (Efes 5,25). “La plenitud de los tiempos” (Gal 4,4-7.19.26). Cristo, María, Iglesia. María, Madre de Cristo Sacerdote, Madre de la Iglesia. Discernimiento vocacional permanente: actitud eclesial y sacerdotal mariana (fecundidad materna)

VOCACIÓN: UN PROYECTO DE DIOS AMOR PARA CADA PERSONA

Un camino histórico donde Cristo se nos hace presente:

“Se ha cumplido el tiempo” (Mc 1,15) – Jesús enviado en “la plenitud del tiempo” (Gal 4,4) – “Camino, verdad y vida” (Jn 14,4) – “Jesucristo es el mismo , ayer, hoy y siempre” (Heb 13,8) -” Elegidos en Él antes de la creación” (Ef 1,4) – “Todo se mantiene en Él”(Col 1,17)

Discernir y seguir la vocación para caminar con Cristo:

Un encuentro personal, responsable, comunitario: Jn 1,35 y ss; Mc 3,14

Me ama dándose Él, quiero amarlo del todo y hacerlo amar de todos

Un proyecto de vida en el camino de la Iglesia y del mundo

Vivir en armonía histórica: pasado, presente, futuro

Compartir el mismo proyecto del Cristo:

Cristo desde nuestro corazón mira al Padre con el amor del Espíritu: Lc10,21; Jn 17

Con nosotros mira el mundo dándose Él mismo: “Venid a mí todos” (Mt 11,28) – “Compasión” esponsal (Mc 6,34) – “Pan de vida para la vida del mundo” (Jn 6,51)

Mira y ama a su Iglesia: “Mi Iglesia” (Mt 16,18) – “Amó la Iglesia” (Ef 5,25) – “Mis hermanos” (Mt 12,48; Jn 20,17)

Con Él y mirando como Él, construimos una historia auténtica:

Mirando el pasado en el luz de la fe (pensar como Cristo): “Nueva alianza” (Lc 22,20)

Viviendo el presente con su amor: mandamiento del amor y bienaventuranzas

Caminando hacia el futuro con la joya misionera de la esperanza: “Id … yo estoy con vosotros” (Mt 28,19-20) – “Hasta que Él venga” (1Cor 11,26)

La historia se construye amando: “canta y camina … todo es gracia” (S. Agustín).

Discernimiento y decisión en comunión eclesial:

“A quién iremos?, tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6,68) – “Nosotros lo hemos dejado tono y te hemos seguido” (Mt 19,27; cfr. Lc 5,11) – “Podemos” (beber tu copa, compartir tu vida) (Mc 10,39)

La comunidad eclesial (familia de Jesús) camina actualizando el “Magníficat” y el “sí” de la Madre de Jesús: Lc 1,46-55 con Hech 1,14: sintonía de humildad, alegría, agradecimiento, alabanza, misericordia (la clave de la vocación y de la historia personal y comunitaria)