Archivo de la categoría: Sacerdocio

ITINERARIO PERMANENTE DE DISCERNIMIENTO VOCACIONAL

Inntroducción: EJERCICIOS ESPIRITUALES, escuela de discernimiento en el Espíritu

Del “principio y fundamento”, a la contemplación del amor. Formación permanente para el discernimiento espiritual y pastoral. Compartir con los hermanos el camino del discernimiento (consejo espiritual y revisión de vida en grupo). Discernimiento: personal y comunitario, vocacional, espiritualidad y pastoral. Vivir de sorpresa en sorpresa guiados por el Espíritu de amor. “Pondus meum amor meus” (S. Agustín). El camino del “verdadero gozo pascual” (PO 11), “unidad de vida” y “caridad pastoral” (PO 14). Fuente de vocaciones y de perseverancia generosa.

1:Vocación: Dejarse sorprender continuamente por el proyecto de Dios Amor

Efesios 1: elegidos en Cristo, hijos en el Hijo, ser su “destello” (“gloria”), por su “sangre”, con el “sello” del Espíritu … Colosenses 1: Elegidos en Cristo; Él es el centro de la creación y de la historia. 1Jn 1-4: “Nos ha amado primero”, “para que vivimos por él”, “hemos conocido el amor”, “Dios es Amor” … Jn 1 (prólogo): Se ha insertado “esponsalmente” en nuestra historia para hacernos partícipes de su filiación. Experiencia cristiana de Dios: “Evangelizadores que hablen de un Dios a quien ellos conocen y tratan familiarmente, como si estuvieran viendo al Invisible” (EN 76). Discernimiento vocacional permanente: vivencia, servicio pastoral, ayuda mutua. Ser reflejo del misterio de Cristo, “hijos en el Hijo” (GS 22). “El gozo sobre todo gozo” (San Manuel González), “conservemos la dulce y confortadora alegría de evangelizar” (EN 81).

2:La propia realidad humana en su integridad  asumida por Dios en Cristo

Lc 15: “mi oveja”, “mi hijo”, los “amores” de Cristo (Padre y hermanos). Miseria y misericordia. Pablo, Agustín, San Beda (“miserando atque eligendo”). “Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores; y el  primero de ellos soy yo” (1Tim 1,15). Encarnación redentora: “Tratado del amor de Dios” (Juan de Ávila). Me ama tal como él es y tal como soy. Vida espiritual y servicio pastoral. Discernimiento vocacional permanente: itinerario de humildad y caridad

3:La llamada al “seguimiento” de Cristo para compartir su misma vida

Vocación y espiritualidad cristiana: bienaventuranzas (Mt 5) y mandato del amor (Jn 13). Actitud relacional con Dios y con los hermanos: oración (“Padre nuestro”) y fraternidad (Jesús “en medio”: Mt 18,20). Se ora en el grado en que se ama a Dios y a los hermanos. “No anteponer nada al amor de Cristo” (S. Cipriano). Vocación cristiana a la santidad, como “perfección de la caridad” (LG 40). Discernimiento cristiano: criterios, valores y actitudes de Cristo

4:La “vida apostólica” de los Doce como punto de referencia del carisma

Mc 3,13-14; Mt 19,27; Jn 15,26-27; Hech 2,44; 3, 6; 4,32. Vocación, espiritualidad y ministerio sacerdotal. Participación y prolongación: consagración, misión y estilo de vida de Cristo. Signo personal y sacramental del Buen Pastor. Caridad pastoral: ser signo de cómo ama Él (la comunidad necesita este signo). Discernimiento “sacerdotal” sobre la “unidad de vida” y “gozo pascual”

5:De corazón a corazón, sintonía, imitación, vivencia, compromiso

Invitación a vivir de los amores de Cristo (cfr. Fil 2,5). Jn 13-16 (declaración de amor, amistad). Jn 17 (oración sacerdotal, los amores de Cristo). “Lo que hemos visto y oído” (1Jn 1, 1); “hemos conocido el amor” (1Jn 3,16). Discernimiento vocacional permanente en la “fraternidad sacramental” del Presbiterio. Compartir con los hermanos la amistad con Cristo.

6: Eucaristía, memorial del Misterio Pascual

Lc 2,18-20; Jn 6,51-57; Cor 11, 23-26. Cuerpo entregado, sangre derramada: así ama Él. Su “memorial”: actualiza su presencia, sacrificio (donación) y comunicación. Discernimiento vocacional permanente: construir personas y comunidades como “pan partido”.

7: La experiencia de encuentro con Cristo en la pasión y Resucitado

Pedro (Lc 22,61-62, con Jn 21,15ss); Juan (Jn 19,27-37, con 20,8). Momentos de su pasión, sepultura y de sus apariciones como Resucitado (cfr. Lc 24; Jn 20-21).  “Me amó y se entregó por mí” (Gal 2,20). “Así Dios ha amado el mundo” (Jn 3,16). Del encuentro, a la misión: “Ve a mis hermanos” (Jn 20,17). Muestra sus llagas, ya resucitado (Lc 24,39; Jn 21,20).  “Id … estaré con vosotros” (Mt 28,19.20). Discernimiento vocacional permanente: del encuentro a la misión

8: En la Iglesia, misterio de comunión misionera y de maternidad

Iglesia misterio de comunión y misión, “complemento” de Cristo (Efes 1,23). “Mi Iglesia” (Mt 16,18). “Amó a la Iglesia” (Efes 5,25). “La plenitud de los tiempos” (Gal 4,4-7.19.26). Cristo, María, Iglesia. María, Madre de Cristo Sacerdote, Madre de la Iglesia. Discernimiento vocacional permanente: actitud eclesial y sacerdotal mariana (fecundidad materna)

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VOCACIÓN: UN PROYECTO DE DIOS AMOR PARA CADA PERSONA

Un camino histórico donde Cristo se nos hace presente:

“Se ha cumplido el tiempo” (Mc 1,15) – Jesús enviado en “la plenitud del tiempo” (Gal 4,4) – “Camino, verdad y vida” (Jn 14,4) – “Jesucristo es el mismo , ayer, hoy y siempre” (Heb 13,8) -” Elegidos en Él antes de la creación” (Ef 1,4) – “Todo se mantiene en Él”(Col 1,17)

Discernir y seguir la vocación para caminar con Cristo:

Un encuentro personal, responsable, comunitario: Jn 1,35 y ss; Mc 3,14

Me ama dándose Él, quiero amarlo del todo y hacerlo amar de todos

Un proyecto de vida en el camino de la Iglesia y del mundo

Vivir en armonía histórica: pasado, presente, futuro

Compartir el mismo proyecto del Cristo:

Cristo desde nuestro corazón mira al Padre con el amor del Espíritu: Lc10,21; Jn 17

Con nosotros mira el mundo dándose Él mismo: “Venid a mí todos” (Mt 11,28) – “Compasión” esponsal (Mc 6,34) – “Pan de vida para la vida del mundo” (Jn 6,51)

Mira y ama a su Iglesia: “Mi Iglesia” (Mt 16,18) – “Amó la Iglesia” (Ef 5,25) – “Mis hermanos” (Mt 12,48; Jn 20,17)

Con Él y mirando como Él, construimos una historia auténtica:

Mirando el pasado en el luz de la fe (pensar como Cristo): “Nueva alianza” (Lc 22,20)

Viviendo el presente con su amor: mandamiento del amor y bienaventuranzas

Caminando hacia el futuro con la joya misionera de la esperanza: “Id … yo estoy con vosotros” (Mt 28,19-20) – “Hasta que Él venga” (1Cor 11,26)

La historia se construye amando: “canta y camina … todo es gracia” (S. Agustín).

Discernimiento y decisión en comunión eclesial:

“A quién iremos?, tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6,68) – “Nosotros lo hemos dejado tono y te hemos seguido” (Mt 19,27; cfr. Lc 5,11) – “Podemos” (beber tu copa, compartir tu vida) (Mc 10,39)

La comunidad eclesial (familia de Jesús) camina actualizando el “Magníficat” y el “sí” de la Madre de Jesús: Lc 1,46-55 con Hech 1,14: sintonía de humildad, alegría, agradecimiento, alabanza, misericordia (la clave de la vocación y de la historia personal y comunitaria)

VOCACIÓN, ÍNTIMA AMISTAD CON CRISTO

La vocación, amistad con Cristo

“Hemos visto su gloria” (Jn 1,14). “Hemos conocido el amor” (1Jn 4,16). “Lo que hemos visto y oído… el Verbo de la vida” (1Jn 1,1ss). “Estuvieron con Él (Jn 1,39;cfr. Jn 1.35-51). “Llamó a los que quiso… para que estuvieran con él” (Mc 3,13-14); “habéis estado conmigo desde el principio” (Jn 15,27).

Su declaración de amistad, el amor más hermoso:

Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, ofrece su amistad, como declaración de amor, participación en su misma vida y entrega de su vida por sus amigos como señal del amor más hermoso (Jn 15,4-17).  “Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando” (Jn 15,13-14). “Nada hay más hermoso que haber sido alcanzados, sorprendidos, por el Evangelio, por Cristo. Nada más bello que conocerle y comunicar a los otros la amistad con él… Verdaderamente, nada hay más hermoso que encontrar a Cristo y comunicarlo a los demás” (Sacramentum Caritatis, n.84).

Nada y nadie puede ocupar su puesto en nuestro corazón:

“Señor, ¿donde quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6,68). “Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor” (Jn 15,9). “Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, para que, arraigados y cimentados en el amor, podáis comprender con todos los santos cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que os vayáis llenando hasta la total Plenitud de Dios” (Ef 3,17-20).

Una vida toda para Él:

“Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús. Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: «¿Qué buscáis?» Ellos le respondieron: «Rabbí ‑ que quiere decir,  “Maestro” ‑ ¿dónde vives?». Les respondió: «Venid y lo veréis.» Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima” (Jn 1,38-39). A los santos se les ha llamado “amigos de Dios” (cfr. Sal 31,24; 37,28; 89,20).

En las dificultades:

“Soy yo, no temáis” (Jn 6,20). “Precisamente porque es « enviado », el misionero experimenta la presencia consoladora de Cristo, que lo acompaña en todo momento de su vida. « No tengas miedo … porque yo estoy contigo » (Hech 18, 9-10). Cristo lo espera en el corazón de cada hombre” (RMi 88). “Con tan buen amigo presente, todo se puede sufrir” (Sta Teresa de Ávila). Amigo de todas las horas, especialmente de las que parecen más oscuras y sin sentido.

Actitudes de amistad con Él:

No dudar de su amor. No abandona. No sentirse nunca solo. No anteponer nada a su amor. La oración como “tratar de amistad… estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos que nos ama” (Sta Teresa de Ávila). Amar a todos con su mismo amor: “como yo os he amado” (Jn 13,34). Hacer todo “por Él, con Él, en Él”. Una vida gastada para hacerle conocer y amar: “El Espíritu Santo dará testimonio de mi, vosotros daréis testimonio porque habéis estado conmigo desde el principio” (Jn 15,26-27). Intimidad en dimensión mariana, su Madre es nuestra Madre: “he aquí a tu hijo”(Jn 19,26); había escuchado: “y estoy en ellos” (Jn 17,26)

(Cfr. Encuentro con Cristo, Madrid, Edibesa, 2012)

 

EUCARISTIA, MARIA, MISION, VOCACIONES

(Cfr. “Ecclesia de Eucharistia”: EdE, “Mane nobiscum, Domine”: MND, “Sacramentum Caritatis”: SCa)

1.Espiritualidad relacional (Presencia) (Mt 26,27; cfr. 28,20): “Renovada necesidad de estar largos ratos en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor” (EdE 25).“Almas enamoradas de El… escuchando su voz y sintiendo los latidos de su corazón” (MND 18). “La adoración fuera de la santa Misa prolonga e intensifica lo acontecido en la misma celebración litúrgica” (SCa 66).

2.Espiritualidad oblativa (sacrificio) (Lc 22,19-20; imitación): «El Señor Jesús, la noche en que fue entregado» (1 Cor 11, 23), instituyó el Sacrificio eucarístico de su cuerpo y de su sangre… Es el sacrificio de la Cruz que se perpetúa por los siglos” (EdE 11). “El sacrificio de conformarnos a Cristo” (EdE 57). “La Eucaristía nos adentra en el acto oblativo de Jesús… nos implicamos en la dinámica de su entrega” (SCa 11; cita DCe 13).

3.Espiritualidad de transformación (comunión) (Jn 6,57): “Comunión con Dios Padre, mediante la identificación con el Hijo Unigénito, por obra del Espíritu Santo” (EdE 34). “Vivir en él (en Cristo) la vida trinitaria” (EdE 60). “Iglesia… comunión” (EdE 61). “En la escuela de los santos” (EdE 62) “Formamos una realidad fundada ontológicamente en el Bautismo y alimentada por la Eucaristía” (SCa 76).

4.Espiritualidad escatológica (esperanza) (1Cor 11,26):  “El mundo retorna a Él, redimido por Cristo” (EdE 8). “Semilla de viva esperanza” (EdE 20). “La prenda del fin al que todo hombre aspira” (EdE 59). “Transformar con él (Cristo) la historia” (EdE 60). “La Eucaristía nos proyecta hacia el futuro de la última venida de Cristo… un dinamismo que abre al camino cristiano el paso a la esperanza” (MND 15). “La esperanza de la resurrección de la carne y la posibilidad de encontrar de nuevo, cara a cara, a quienes nos han precedido en el signo de la fe, se fortalece en nosotros mediante la celebración del Memorial de nuestra salvación” (SCa 32).

5.Espiritualidad mariana (Lc 1,31; Hech 1,14):  “En la escuela de María” (EdE 7 y cap.VI). “Mujer eucarística con toda su vida” (EdE 53). “Amén” (fiat de María). “Primer tabernáculo de la historia” (EdE 55). “Desde la perspectiva mariana” (MND 9). “Tomando a María como modelo… Ave verum corpus matum de Maria Virgine” (MND 31). “Cada vez que en la Liturgia eucarística nos acercamos al Cuerpo y Sangre de Cristo, nos dirigimos también a Ella que, adhiriéndose plenamente al sacrificio de Cristo, lo ha acogido para toda la Iglesia… Es el modelo de cómo cada uno de nosotros está llamado a recibir el don que Jesús hace de sí mismo en la Eucaristía” (SCa 33; cfr. LG 58).

6.Espiritualidad eclesial (Iglesia comunión) (Hech 2,42; 4,32):  “La Iglesia vive de la Eucaristía… «fuente y cima de toda la vida cristiana» (LG 11)… La Eucaristía contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, el mismo Cristo” (EdE 1). “La Eucaristía, construyendo la Iglesia, crea precisamente por ello comunidad entre los hombres” (EdE 24). “La Iglesia expresa realmente lo que es… sacramento universal de salvación y comunión” (EdE 61). “La Eucaristía es fuente de unidad eclesial y, a la vez, su máxima expresión” (MND 21). “La comunión tiene siempre y de modo inseparable una connotación vertical y una horizontal: comunión con Dios y comunión con los hermanos y hermanas” (SCa 76).

7.Espiritualidad ministerial-sacerdotal (Lc 22,19; 1Cor 11,25):  “El sacerdote pone su boca y su voz a disposición de Aquél que las pronunció en el Cenáculo” (EdE 5). “In persona, es decir, en la identificación específica, sacramental con el sumo y eterno Sacerdote” (EdE 29). “Centro y cumbre de la vida sacerdotal… Cada jornada será así verdaderamente eucarística… puesto central en la pastoral de las vocaciones sacerdotales” (EdE 31). “Vosotros, sacerdotes… dejaos interpelar por la gracia… con la alegría y el fervor de la primera vez, y haciendo oración frecuentemente ante el sagrario” (MND 30). “Experimentar la delicia, no solo de participar cada día en la santa Misa, sino también de dialogar reposadamente con Jesús Eucaristía” (MND 30). “Antes que nada, el sacerdote es servidor y tiene que esforzarse continuamente en ser signo que, como dócil instrumento en sus manos, se refiere a Cristo… profundizar siempre en la conciencia del propio ministerio eucarístico como un humilde servicio a Cristo y a su Iglesia” (SCa 23)

8.Espiritualidad de vida consagrada (Alianza: Lc 22,20): “Consagrados y consagradas… Jesús en el Sagrario espera teneros a su lado para rociar vuestros corazones con esa íntima experiencia de su amistad, la única que puede dar sentido y plenitud a vuestra vida” (MND 30). “El testimonio profético de las consagradas y de los consagrados, que encuentran en la Celebración eucarística y en la adoración la fuerza para el seguimiento radical de Cristo obediente, pobre y casto” (SCa 81).

9.Espiritualidad misionera (Mt 26,28; Jn 6,51): “La Iglesia se expresa como sacramento universal de salvación” (EdE 61). “Cristo… centro de la historia de la humanidad… gozo de todos los corazones” (MND 6; GS 45). “Verdaderamente, nada hay más hermoso que encontrar a Cristo y comunicarlo a los demás… No podemos acercarnos a la Mesa eucarística sin dejarnos llevar por ese movimiento de la misión que, partiendo del corazón mismo de Dios, tiende a llegar a todos los hombres. Así pues, el impulso misionero es parte constitutiva de la forma eucarística de la vida cristiana” (SCa 84).

CRISTO SACERDOTE, EL MISTERIO DE SU ENCARNACIÓN REDENTORA

Cristo Sacerdote: Los títulos bíblicos del Señor tienen un contenido sacerdotal; su realidad de mediación se concreta en donación sacrificial. Es Cristo Sacerdote y víctima (Heb 6 y 10 etc.), Pastor (Jn 10; 1Pe 5,4; Heb 13,20), Esposo o consorte (Mt 9,15), Mediador (Heb 8,6; 9,15; 1 Tim 2,5), Siervo (Fil 2,7; Mt 20,28; cfr. Is 53), Salvador (Jn 4,42; Fil 3,20; 1Tim 1,1; 2Tim 1,10; Tit 3,4). Así es “el Señor” y “el Maestro” (Jn 13,14; 20,28; 21,7), la “cabeza de su Cuerpo que es la Iglesia” (Col 1,18). Sin la presencia concreta de Cristo Sacerdote (Verbo Encarnado), la realidad humana sociológica e histórica sería incomprensible e incompleta. Es “el ungido y enviado” por el Padre (Jn 10,36), bajo la acción salvífica del Espíritu Santo (cfr. Lc 4,18), como Maestro, Sacerdote y Pastor, que anuncia y enseña una doctrina, que se inmola en sacrificio y que comparte y salva la historia de todo ser humano.

Humanidad vivificante:Su “consagración” sacerdotal se realizó en la Encarnación, por obra del Espíritu Santo, cuando tuvo lugar la “Unión Hipostática” del Verbo con la humanidad de Cristo en el seno de María. Ella es “Madre del Sumo y Eterno Sacerdote, Reina de los Apóstoles” (PO 18). La acción sacerdotal de Cristo abarca toda su existencia y continúa en el más allá, “ya que está siempre vivo para interceder por nosotros” (Heb 7,25). Su “paso” salvífico durante su vida mortal continúa en su Iglesia, como Pueblo sacerdotal, especialmente a través de quienes han sido elegidos por él para representarle. “A Jesús de Nazaret Dios le ungió con el Espíritu Santo y con poder, y pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hech 10,38; cfr. 4,17).

La misión sacerdotal de Jesús indica una “oblación” o “inmolación”, que abarca todo el arco de su vida, desde la Encarnación (cfr. Heb 10,5-7), hasta la cruz: “La misión para la que Jesús ha venido entre nosotros llega a su cumplimiento en el Misterio pascual. Desde lo alto de la cruz, donde atrae todo hacia sí (cfr. Jn 12,32), antes de « entregar el espíritu » dice: « Está cumplido » (Jn 19,30). En el misterio de su obediencia hasta la muerte, y una muerte de cruz (cfr. Fil 2,8), se ha cumplido la nueva y eterna alianza” (SCa 9).

Sacerdote, Profeta, Pastor (Rey):Por esta misión sacerdotal, que incluye su profetismo y su pastoreo o realeza, Jesús es “nuestra Pascua” (Cor 5,7), en la que se ha realizado la “nueva alianza” en su “sangre” derramada: (Mt 26,28; Mc 14,24; Lc 22,20; 1Cor 11,25). Toda su vida es un “sacrificio de suave olor” (Ef 5,2), como “víctima de propiciación” que revela el misterio de Dios Amor (1Jn 2,2; 4,10). Ha venido para “dar su vida en rescate por todos” (Mt 20,28; Mc 10,45). Es sacerdote, víctima y altar, como síntesis de toda la realidad del nuevo “templo” (cfr. Jn 2,19; Mt 26,61; Mc 14,58). Su ser, su obrar y su vivencia, son una inmolación soteriológica, como vida donada y pan partido, que se prolonga en todo cristiano. El sacerdocio ministerial está al servicio de esta oblación.

El “sacerdocio” de Cristo resume su identidad y misión, como “apóstol y sumo Sacerdote de nuestra fe” (Heb 3,1; cfr. 4,14-15; 8, 21; 10,21), o como “sumo Sacerdote de los bienes futuros” (Heb 9,11). Su “sangre” es sacrificio eficaz, por ser inmolada en el amor del Espíritu (cfr. Heb 9,14). De este modo, es el “Mediador de una nueva alianza” (Heb 9,15; 12,24), siempre misericordioso, perfecto, causa de salvación eterna… Es el Sacerdote definitivo y único como Hijo de Dios hecho hombre e inmolado “una vez para siempre” (Heb 10,10; cfr. 7,27; 9,12).

EL MODELO DEL SEGUIMIENTO EVANGÉLICO DE LOS APÓSTOLES

PAUTA DE LA VIDA SACERDOTAL EN SAN JUAN DE ÁVILA (Juan Esquerda Bifet, Baeza, 8 mayo 2017)

PRESENTACIÓN: Un reto: En la época de San Juan de Ávila, la Universidad de Baeza era una verdadera escuela de “Vida Apostólica” (cfr. L. Muñoz, Vida, lib.1º, cap.20-21). Las directrices conciliares y postconciliares: Se desea un clero que vida la “caridad pastoral” del Buen Pastor, en la “fraternidad sacramental” de su Presbiterio con el propio Obispo (cfr. PO 8 y documentos postconciliares). Benedicto XVI: “Hace falta sobre todo tener la valentía de proponer a los jóvenes la radicalidad del seguimiento de Cristo, mostrando su atractivo” (Sacramentum caritatis, n.25).

I.-UNA CONSTANTE HISTÓRICA PARA LA RENOVACIÓN SACERDOTAL SEGÚN EL MODELO DE LOS APÓSTOLES

Datos históricos (patrísticos). Comentarios a los textos evangélicos: “Lo hemos dejado todo y te hemos seguido” (Mt 19,27). Vocación (Mt 4,18-19; 10,1-4; Mc 3,13-14; y cada llamada concreta). Seguimiento (Mt 4,20; 19,16-30). Comunión (Lc 10,1; Jn 17,21-23). Misión (Mt 10,5-42; Mc 6,7-13; Lc 9, 1-10 y 10, 1-21). Todos estos aspectos se suelen presentar en torno a la figura del Buen Pastor (Jn 10,1-18; 1Pe 5,1-4), al examen de amor (Jn 15 y 21,15-23) y a la figura de Pablo (en todos sus escritos). Como programa sintético, se remiten al discurso de Pablo a los presbíteros de Éfeso, en Mileto (Hech 20,17-38).

La influencia de San Juan de Ávila en Trento y su significado. Las encíclicas y documentos sacerdotales del siglo XX-XXI. La “Vida Apostólica” se concreta en la “caridad pastoral” como “vínculo de la perfección sacerdotal”(PO 14), que es la “ascesis propia del pastor de almas” (PO 13) y que es “unidad de vida” (PO 13); “representación sacramental de Jesucristo, Cabeza y Pastor” (PDV 15) a modo de “signo sacramental” (PDV 16). “Vivir en el seguimiento de Cristo como los Apóstoles” (PDV 42; cfr. 22). Hacia la “fraternidad sacramental” (PO 8) en el Presbiterio (RF nn.32 y 111).

II.-EL MAESTRO ÁVILA, EXPONENTE DE LA “VIDA APOSTÓLICA”

“Gente imitadora de los Apóstoles” (Carta 191), vida según el “uso de los Apóstoles” (Memorial I, n.16), “retrato de la escuela y colegio apostólico” (Advertencias I para el concilio de Toledo, n.4), “dibujo de los Apóstoles” (ibídem, n.10), etc. Cartas a sacerdotes, pláticas sacerdotales, algunos sermones, Tratado sobre el sacerdocio, Memoriales para el concilio de Trento y Advertencias para el sínodo de Toledo.

Una clave: su enamoramiento de Cristo, al estilo de San Pablo. En realidad, la vocación apostólica incluye el “estar con él” y ser “enviados a evangelizar” (Mc 3,14). En la última cena, Jesús describe esta vocación como “amistad” (Jn 15,14-15), como declaración de amor (Jn 15,9), como partícipes de la misma “misión” de Cristo (Jn 17,18; 20,21). “¡Oh, dichosos pastores que participaren algo de aquesta hambre y sed de salvación de ánimas que tuvo el Señor…)” (Sermón 81, n.5). Tratado del Amor de Dios (la pasión desde los amores de Cristo: cfr. Efes 3,19)

Carta Apostólica de Benedicto XVI: comenta el amor de Cristo (2Cor 5,4). La referencia a Cristo Buen Pastor indica, pues, una exigencia de respuesta al amor de quien ha dado la vida por todos. Por esto:Referencia al Buen Pastor: Plática 7.

III.-LA REALIDAD DE GRACIA DEL PRESBITERIO CON EL PROPIO OBISPO, EXRESIÓN DE LA “VIDA APOSTÓICA”

“Si cabeza y miembros nos juntamos a una en Dios”… (Plática 1ª). “Fraternidad sacramental” en el Presbiterio (PO 8), disponibilidad misionera universal de la Iglesia particular (cfr. Mt 18,20; Jn 13,34-35;17,21-23; Hech 2,42-47; 4,32-34). “Exigencia del sacramento del Orden” (LG 28), “realidad sobrenatural” (PDV 74), “familia sacerdotal” (ChD 28), “lugar privilegiado” (Directorio, n. 36), donde el sacerdote necesita encontrar todos los medios de santificación y de apostolado. Para lograr este objetivo de “vida apostólica” en el Presbiterio, Juan Pablo II pedía en el año 1992 elaborar un “proyecto de vida” (PDV 79; cfr. n. 3). Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis (2016), nn.32 y 111.

CONCLUSIÓN: “Unánimes en oración con María la Madre de Jesús” (Hech 1,14), preparando la venida del Espíritu Santo. “Así estaban los santos Apóstoles del Señor en este santo tiempo; y así, hermanos, es muy gran razón que estemos nosotros, pues somos una cosa con ellos, una Iglesia y una unión en Jesucristo” (Sermón 27, n.4).

Jornada Mundial Vocaciones, Domingo Buen Pastor (7 mayo 2017)

(Mensaje de Papa Francisco, selección)
Empujados por el Espíritu para la Misión
… invitación a «salir de sí mismo», para escuchar la voz del Señor, la importancia de la comunidad eclesial como lugar privilegiado en el que la llamada de Dios nace, se alimenta y se manifiesta.

Quisiera centrarme en la dimensión misionera de la llamada cristiana. Quien se deja atraer por la voz de Dios y se pone en camino para seguir a Jesús, descubre enseguida, dentro de él, un deseo incontenible de llevar la Buena Noticia a los hermanos, a través de la evangelización y el servicio movido por la caridad.

Todos los cristianos han sido constituidos misioneros del Evangelio. El discípulo, en efecto, no recibe el don del amor de Dios como un consuelo privado… simplemente ha sido tocado y trasformado por la alegría de sentirse amado por Dios y no puede guardar esta experiencia solo para sí.

Por eso, el compromiso misionero no es algo que se añade a la vida cristiana, como si fuese un adorno, sino que, por el contrario, está en el corazón mismo de la fe: la relación con el Señor implica ser enviado al mundo como profeta de su palabra y testigo de su amor.

Todo cristiano, en virtud de su Bautismo, es un «cristóforo», es decir, «portador de Cristo» para los hermanos… ¿Qué significa ser misionero del Evangelio? ¿Quién nos da la fuerza y el valor para anunciar? ¿Cuál es la lógica evangélica que inspira la misión? A estos interrogantes podemos responder contemplando tres escenas evangélicas: el comienzo de la misión de Jesús en la sinagoga de Nazaret (cf. Lc 4,16-30), el camino que él hace, ya resucitado, junto a los discípulos de Emaús (cf. Lc 24,13-35), y por último la parábola de la semilla (cf. Mc 4,26-27).

Jesús es ungido por el Espíritu y enviado. Ser discípulo misionero significa participar activamente en la misión de Cristo (Lc 4,18)… Jesús camina con nosotros…
Si contemplamos a Jesús Resucitado, que camina junto a los discípulos de Emaús (cf. Lc 24,13-15), nuestra confianza puede reavivarse; en esta escena evangélica tenemos una auténtica y propia «liturgia del camino», que precede a la de la Palabra y a la del Pan partido y nos comunica que, en cada uno de nuestros pasos, Jesús está a nuestro lado…

El cristiano no lleva adelante él solo la tarea de la misión, sino que experimenta, también en las fatigas y en las incomprensiones, «que Jesús camina con él, habla con él, respira con él, trabaja con él. Percibe a Jesús vivo con él en medio de la tarea misionera» (Evangelii Gaudium, n.266)

La semilla del Reino, aunque pequeña, invisible y tal vez insignificante, crece silenciosamente gracias a la obra incesante de Dios: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra » (Mc 4,26-27). Esta es nuestra principal confianza: Dios supera nuestras expectativas y nos sorprende con su generosidad, haciendo germinar los frutos de nuestro trabajo más allá de lo que se puede esperar de la eficiencia humana.

Nunca podrá haber pastoral vocacional, ni misión cristiana, sin la oración asidua y contemplativa. En este sentido, es necesario alimentar la vida cristiana con la escucha de la Palabra de Dios y, sobre todo, cuidar la relación personal con el Señor en la adoración eucarística, «lugar» privilegiado del encuentro con Dios. Animo con fuerza a vivir esta profunda amistad con el Señor, sobre todo para implorar de Dios nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

El Pueblo de Dios necesita ser guiado por pastores que gasten su vida al servicio del Evangelio. Por eso, pido a las comunidades parroquiales, a las asociaciones y a los numerosos grupos de oración presentes en la Iglesia que, frente a la tentación del desánimo, sigan pidiendo al Señor que mande obreros a su mies y nos dé sacerdotes enamorados del Evangelio, que sepan hacerse prójimos de los hermanos y ser, así, signo vivo del amor misericordioso de Dios.

Nuestros jóvenes tienen el deseo de descubrir el atractivo, siempre actual, de la figura de Jesús, de dejarse interrogar y provocar por sus palabras y por sus gestos y, finalmente, de soñar, gracias a él, con una vida plenamente humana, dichosa de gastarse amando.

María Santísima, Madre de nuestro Salvador, tuvo la audacia de abrazar este sueño de Dios, poniendo su juventud y su entusiasmo en sus manos. Que su intercesión nos obtenga su misma apertura de corazón, la disponibilidad para decir nuestro «aquí estoy» a la llamada del Señor y la alegría de ponernos en camino, como ella (cf. Lc 1,39), para anunciarlo al mundo entero.