Archivo de la categoría: Espiritualidad

EL SEÑOR VIENE, EL EVANGELIO SIGUE ACONTECIENDO

1:El “Adviento” de cada momento histórico:

El Evangelio (y toda la revelación) sigue aconteciendo: “La Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros” (Jn 1,14). “Id… predicad… estaré con vosotros” (Mt 28,19-20).  “Este es mi Hijo amado, en quien tengo mis complacencias, escuchadlo” (Mt 17,5). “Sí, vengo pronto… ¡Ven, Señor Jesús!” (Apo 22,20).

Es como una página en blanco que se está escribiendo con Palabra viva: “Sois una carta de Cristo, redactada por ministerio nuestro, escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne, en los corazones” (2Cor 3,3). “Orad por nosotros para que la Palabra del Señor siga propagándose” (2Tes 3,1). “Las palabras divinas crecen con quien las lee” (S. Gregorio Magno)

2:El evangelio sigue aconteciendo:

Cristo se nos hace contemporáneo: “La verdadera fe tiene este poder de no estar ausente en espíritu de los hechos en los que no ha podido estar presente con el cuerpo” (S. León Magno). “La contemporaneidad de Cristo respecto al hombre de cada época se realiza en el cuerpo vivo de la Iglesia” (Juan Pablo II, Veritatis splendor, 25). “Dios, que habló en otros tiempos, sigue conversando siempre con la esposa de su Hijo amado; y el Espíritu Santo, por quien la voz viva del Evangelio resuena en la Iglesia, y por ella en el mundo, va introduciendo a los fieles en la verdad plena y hace que habite en ellos intensamente la palabra de Cristo (cfr. Col 3,16)” (Vaticano II, Dei Verbum, 8).

3:La presencialización del amor de Cristo, Verbo encarnado y redentor:

Cada palabra del Evangelio (y de toda la Escritura) es una epifanía, que deja entrever los latidos del corazón de Dios y su misma Palabra personal: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único” (Jn 3,16). Toda la creación es reflejo de su amor: “hace salir su sol sobre buenos y malos” (Mt 5,45).

La historia humana es una búsqueda continua de la Verdad y del Bien. “Nos has hecho, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta encontrarte a ti” (San Agustín). Los santos han sabido leer la creación, la historia y especialmente la Escritura como quien recibe la visita más ansiada y sorprendente: “Hemos conocido el amor… Dios es Amor… nos ha amado primero” (1Jn 3,16; 4-20). “Me ha amado” (Gal 2,20), “por el gran amor con que nos amó” (Efes 2,4; cfr. 1,4ss), “caminad en el amor… nos ha amado… amó a su Iglesia” (Efes 5,5.25).

“Realmente, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado… Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación” (Gaudium et Spes, n.22). Es nuestra vocación de “hijos en el Hijo”: “Este es el gran misterio del hombre que la Revelación cristi­ana esclarece a los fieles. Por Cristo y en Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la muerte, que fuera del Evangelio nos envuelve en absoluta obscuridad. Cristo resucitó; con su ­muerte destruyó la muerte y nos dio la vida, para que, hijos en el Hijo, clamemos en el Espíritu: Abba!, «¡Padre!»” (ibídem).

4:El Evangelio del Amor, actualizado, predicado y vivido por los santo y apóstoless:

Cristo comparte con nosotros el amor del Padre: “Como el Padre me amó, yo también os he amado” (Jn 15,9). Es la base “nupcial” (de la nueva Alianza, en su sangre) la que inspiró la frase conciliar: “El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre” (Gaudium et Spes 22). En este trasfondo “nupcial” de la Encarnación redentora ha sido el motor de la renovación eclesial (santidad y misión). Así se capta el ansia misionera: “mi oveja”, “mi hijo”, “mis hermanos”, “mi Iglesia”…

A Cristo solo se le conoce y recibe amando: “Si alguno me ama… yo manifestaré a él” (Jn 14,21). La acción del Espíritu ser recibe meditando su palabra en el corazón (cfr. Lc 2,19.51), en sintonía con la Madre de Jesús (cfr. Hech 1,14). “Cor ad cor loquitur” (S. Francisco de Sales).

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EUCARISTIA, SANTIDAD Y MISION (Esquema Iº)

(Siglas de documentos) EdE: “Ecclesia de Eucharistia” (Juan Pablo II); MND: “Mane nobiscum, Domine” (ídem); VC: “Vita Consecrata” (ídem); SCa: “Sacramentum Caritatis” (Benedicto XVI); EG:  “Evangelii Gaudium” (Papa Francisco); LS: “Laudato sì” (ídem). Del concilio Vaticano II: LG (“Lumen Gentium”), SC (“Sacrosantum Concilium”), PO (“Presbyterorum Ordinis”), etc.

1.Presencia pide presencia (Mt 26,27; cfr. 28,20: “Renovada necesidad de estar largos ratos en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor” (EdE 25).“Almas enamoradas de El… escuchando su voz y sintiendo los latidos de su corazón” (MND 18). “La adoración fuera de la santa Misa prolonga e intensifica lo acontecido en la misma celebración litúrgica” (SCa 66). “De la Eucaristía, mana hacia nosotros la gracia como de su fuente y se obtiene con la máxima eficacia aquella santificación de los hombres en Cristo y aquella glorificación de Dios, a la cual­ las demás obras de la Iglesia tienden como a su fin” (SC 10). “La Iglesia necesita imperiosamente el pulmón de la oración, y me alegra enormemente que se multipliquen en todas las instituciones eclesiales los grupos de oración, de intercesión, de lectura orante de la Palabra, las adoraciones perpetuas de la Eucaristía.” (EG 262).

2.Sacrificio pide donación, oblación: (Lc 22,19-20; imitación): «El Señor Jesús, la noche en que fue entregado» (1 Cor 11, 23), instituyó el Sacrificio eucarístico de su cuerpo y de su sangre… Es el sacrificio de la Cruz que se perpetúa por los siglos” (EdE 11). “El sacrificio de conformarnos a Cristo” (EdE 57). “La Eucaristía nos adentra en el acto oblativo de Jesús… nos implicamos en la dinámica de su entrega” (SCa 11; cita DCe 13). “El divino sacrificio de la Eucaristía contribuye en sumo grado a que los fieles expresen en su vida, y manifiesten a los demás, el misterio de Cristo y la naturaleza auténtica de la verdadera Iglesia” (SC 2)

3.Comunión pide vida en Cristo, ser pan partido (Jn 6,57): “Comunión con Dios Padre, mediante la identificación con el Hijo Unigénito, por obra del Espíritu Santo” (EdE 34). “Vivir en él (en Cristo) la vida trinitaria” (EdE 60). “Iglesia… comunión” (EdE 61). “En la escuela de los santos” (EdE 62) “Formamos una realidad fundada ontológicamente en el Bautismo y alimentada por la Eucaristía” (SCa 76). “En la Eucaristía lo creado encuentra su mayor elevación. La gracia, que tiende a manifestarse de modo sensible, logra una expresión asombrosa cuando Dios mismo, hecho hombre, llega a hacerse comer por su criatura” (LS 236).

4.Esperanza, confianza y tensión escatológica (1Cor 11,26; Ap 22,20):  “El mundo retorna a Él, redimido por Cristo” (EdE 8). “Semilla de viva esperanza” (EdE 20). “La prenda del fin al que todo hombre aspira” (EdE 59). “Transformar con él (Cristo) la historia” (EdE 60). “La Eucaristía nos proyecta hacia el futuro de la última venida de Cristo… un dinamismo que abre al camino cristiano el paso a la esperanza” (MND 15). “La esperanza de la resurrección de la carne y la posibilidad de encontrar de nuevo, cara a cara, a quienes nos han precedido en el signo de la fe, se fortalece en nosotros mediante la celebración del Memorial de nuestra salvación” (SCa 32). “En la Eucaristía ya está realizada la plenitud, y es el centro vital del universo, el foco desbordante de amor y de vida inagotable. Unido al Hijo encarnado, presente en la Eucaristía, todo el cosmos da gracias a Dios. En efecto, la Eucaristía es de por sí un acto de amor cósmico: «¡Sí, cósmico! »” (LS 236). “En este día (el domingo) los fieles deben reunirse a fin de que, escuchando la palabra de Dios y partici­pando en la Eucaristía, recuerden la Pasión, la Resurrección y la gloria del Señor Jesús y den gracias a Dios, que los «hizo renacer a la viva esperanza por la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos» (1Pe 1,3)” (SC 106).

5.Con María, Madre del “pan de vida” (Lc 1,31; Hech 1,14):  “En la escuela de María” (EdE 7 y cap.VI). “Mujer eucarística con toda su vida” (EdE 53). “Amén” (fiat de María). “Primer tabernáculo de la historia” (EdE 55). “Desde la perspectiva mariana” (MND 9). “Tomando a María como modelo… Ave verum corpus matum de Maria Virgine” (MND 31). “Cada vez que en la Liturgia eucarística nos acercamos al Cuerpo y Sangre de Cristo, nos dirigimos también a Ella que, adhiriéndose plenamente al sacrificio de Cristo, lo ha acogido para toda la Iglesia… Es el modelo de cómo cada uno de nosotros está llamado a recibir el don que Jesús hace de sí mismo en la Eucaristía” (SCa 33; cfr. LG 58). (Seguirá esquema II)

VOCACIÓN: UN PROYECTO DE DIOS AMOR PARA CADA PERSONA

Un camino histórico donde Cristo se nos hace presente:

“Se ha cumplido el tiempo” (Mc 1,15) – Jesús enviado en “la plenitud del tiempo” (Gal 4,4) – “Camino, verdad y vida” (Jn 14,4) – “Jesucristo es el mismo , ayer, hoy y siempre” (Heb 13,8) -” Elegidos en Él antes de la creación” (Ef 1,4) – “Todo se mantiene en Él”(Col 1,17)

Discernir y seguir la vocación para caminar con Cristo:

Un encuentro personal, responsable, comunitario: Jn 1,35 y ss; Mc 3,14

Me ama dándose Él, quiero amarlo del todo y hacerlo amar de todos

Un proyecto de vida en el camino de la Iglesia y del mundo

Vivir en armonía histórica: pasado, presente, futuro

Compartir el mismo proyecto del Cristo:

Cristo desde nuestro corazón mira al Padre con el amor del Espíritu: Lc10,21; Jn 17

Con nosotros mira el mundo dándose Él mismo: “Venid a mí todos” (Mt 11,28) – “Compasión” esponsal (Mc 6,34) – “Pan de vida para la vida del mundo” (Jn 6,51)

Mira y ama a su Iglesia: “Mi Iglesia” (Mt 16,18) – “Amó la Iglesia” (Ef 5,25) – “Mis hermanos” (Mt 12,48; Jn 20,17)

Con Él y mirando como Él, construimos una historia auténtica:

Mirando el pasado en el luz de la fe (pensar como Cristo): “Nueva alianza” (Lc 22,20)

Viviendo el presente con su amor: mandamiento del amor y bienaventuranzas

Caminando hacia el futuro con la joya misionera de la esperanza: “Id … yo estoy con vosotros” (Mt 28,19-20) – “Hasta que Él venga” (1Cor 11,26)

La historia se construye amando: “canta y camina … todo es gracia” (S. Agustín).

Discernimiento y decisión en comunión eclesial:

“A quién iremos?, tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6,68) – “Nosotros lo hemos dejado tono y te hemos seguido” (Mt 19,27; cfr. Lc 5,11) – “Podemos” (beber tu copa, compartir tu vida) (Mc 10,39)

La comunidad eclesial (familia de Jesús) camina actualizando el “Magníficat” y el “sí” de la Madre de Jesús: Lc 1,46-55 con Hech 1,14: sintonía de humildad, alegría, agradecimiento, alabanza, misericordia (la clave de la vocación y de la historia personal y comunitaria)

DISCERNIMIENTO VOCACIONAL DE LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO

“Lo que quiero ofrecer va más bien en la línea de un discernimiento evangélico. Es la mirada del discípulo misionero, que se alimenta a la luz y con la fuerza del Espíritu Santo” (Papa Francisco, Evangelii Gaudium, n.50)

Itinerario de amor para responder a Dios Amor

“Discernimiento de espíritus” (1Cor 12,10).

“Cuantos son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Rom 8,14).

“Distinguir entre el Espíritu de la verdad y el espíritu del error” (1Jn 4,6). “Examinad si los espíritus vienen de Dios” (1Jn 4,1). Búsqueda de la autenticidad cristiana, para acertar en “la voluntad de Dios” (Rom 12,2). La lógica del Espíritu no siempre sigue las reglas normales del pensar y del actuar humano. “Oiga la Iglesia qué dice el Espíritu” (Apo 2-3, siete veces)

A la luz del Evangelio, Palabra viva y actual de Dios:

Abrir el corazón a la Palabra, como la Madre de Jesús (cfr. Lc 2,19.51; 8,21)

La “Palabra” hecha carne (Jesús): Encarnación y Redención. Riesgo de confundir las luces y mociones del Espíritu Santo con las preferencias personalistas o particularistas (de grupo)

El Espíritu Santo guía a la humildad, vida escondida, “desierto” (Lc 4,1), servicio, caridad (cfr. Lc 4,18), esperanza, paz, “gozo” verdadero (Lc 10,21)

El espíritu malo se “esconde” con apariencias de verdad y de bien: soberbia, vanidad, autosuficiencia, sentido de superioridad, falta de caridad, odio, desprecio, apego a los bienes de la tierra (riquezas, honores, cargos, ideas, proyectos), envidia, afectos desordenados, utilización del prójimo para el propio provecho o gusto, desánimo, tristeza, confusión…

El espíritu natural se muestra en: ansia exagerada de poseer, dominar, disfrutar, desánimo en  las debilidades, valoración excesiva del éxito y de la eficacia, entusiasmo superficial, sobre valorar lo que está de moda, instar al fruto inmediato, agresividad fuera de tono, etc. El Espíritu Santo puede purificar estas tendencias reorientándolas hacia la humildad, la confianza y la entrega.

Necesidad del discernimiento

A nivel más personal: itinerario de la vocación, oración, santidad, luces y mociones, cambio de situación…

A nivel comunitario: Cooperación y servicio, vida fraterna, simpatías y antipatías, diálogo, compartir…

Discernimiento comunitario: Oración compartida, diálogo sincero y respetuoso, atención respetuosa y fiel hacia el carisma de la Institución, programación en común.

“El Espíritu Santo hace discernir los signos de los tiempos – signos de Dios – que la evangelización descubre y valoriza en el interior de la historia” (EN 75).

Medios de discernimiento:

Oración, sacrificio, humildad, caridad, confianza, búsqueda humilde y confiada

Desde el corazón en paz… (libertad interior, sin condicionamientos ni preferencias)

Consulta, lectura y estudio. Actitud habitual de fidelidad al Espíritu Santo. “La entrega sincera de sí mismo a los demás” (GS 24), buscando siempre que todos se sientan amados por Jesús y potenciados para amarle y hacerle amar.

VOCACIÓN, ÍNTIMA AMISTAD CON CRISTO

La vocación, amistad con Cristo

“Hemos visto su gloria” (Jn 1,14). “Hemos conocido el amor” (1Jn 4,16). “Lo que hemos visto y oído… el Verbo de la vida” (1Jn 1,1ss). “Estuvieron con Él (Jn 1,39;cfr. Jn 1.35-51). “Llamó a los que quiso… para que estuvieran con él” (Mc 3,13-14); “habéis estado conmigo desde el principio” (Jn 15,27).

Su declaración de amistad, el amor más hermoso:

Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, ofrece su amistad, como declaración de amor, participación en su misma vida y entrega de su vida por sus amigos como señal del amor más hermoso (Jn 15,4-17).  “Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando” (Jn 15,13-14). “Nada hay más hermoso que haber sido alcanzados, sorprendidos, por el Evangelio, por Cristo. Nada más bello que conocerle y comunicar a los otros la amistad con él… Verdaderamente, nada hay más hermoso que encontrar a Cristo y comunicarlo a los demás” (Sacramentum Caritatis, n.84).

Nada y nadie puede ocupar su puesto en nuestro corazón:

“Señor, ¿donde quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6,68). “Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor” (Jn 15,9). “Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, para que, arraigados y cimentados en el amor, podáis comprender con todos los santos cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que os vayáis llenando hasta la total Plenitud de Dios” (Ef 3,17-20).

Una vida toda para Él:

“Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús. Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: «¿Qué buscáis?» Ellos le respondieron: «Rabbí ‑ que quiere decir,  “Maestro” ‑ ¿dónde vives?». Les respondió: «Venid y lo veréis.» Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima” (Jn 1,38-39). A los santos se les ha llamado “amigos de Dios” (cfr. Sal 31,24; 37,28; 89,20).

En las dificultades:

“Soy yo, no temáis” (Jn 6,20). “Precisamente porque es « enviado », el misionero experimenta la presencia consoladora de Cristo, que lo acompaña en todo momento de su vida. « No tengas miedo … porque yo estoy contigo » (Hech 18, 9-10). Cristo lo espera en el corazón de cada hombre” (RMi 88). “Con tan buen amigo presente, todo se puede sufrir” (Sta Teresa de Ávila). Amigo de todas las horas, especialmente de las que parecen más oscuras y sin sentido.

Actitudes de amistad con Él:

No dudar de su amor. No abandona. No sentirse nunca solo. No anteponer nada a su amor. La oración como “tratar de amistad… estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos que nos ama” (Sta Teresa de Ávila). Amar a todos con su mismo amor: “como yo os he amado” (Jn 13,34). Hacer todo “por Él, con Él, en Él”. Una vida gastada para hacerle conocer y amar: “El Espíritu Santo dará testimonio de mi, vosotros daréis testimonio porque habéis estado conmigo desde el principio” (Jn 15,26-27). Intimidad en dimensión mariana, su Madre es nuestra Madre: “he aquí a tu hijo”(Jn 19,26); había escuchado: “y estoy en ellos” (Jn 17,26)

(Cfr. Encuentro con Cristo, Madrid, Edibesa, 2012)

 

CORAZÓN DE JESÚS, SINTONÍA PARA SER SIGNO DE CÓMO AMA ÉL

Vivir en sintonía con los “sentimientos” o amores de Cristo:

“El amor de Cristo excede todo conocimiento” (Ef 3,19). Los sentimientos de Cristo se van expresando de diversas maneras: compasión (Mt 15,32), admiración (Mt 8,10), gozo y agradecimiento (Lc 10,21), queja por incredulidad (Mt 15,8-9), tristeza (Mt 26,37-39), amistad (Jn 15,13-16), invitación a creer (Jn 20, 27-29). “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11,29).

Resumen de su vida y mensaje: el Costado o Corazón abierto en la cruz:

El discípulo amado (que había reclinado su cabeza sobre su pecho: Jn 13,23-25) quiere resumir el símbolo de su amor sacrificial, al que hay que mirar con fe (Jn 19,34-37), para descubrir allí la fuente del “agua viva” (Jn 7,37-39). “Sangre” indica una vida donada en sacrificio; “agua” es el símbolo de la vida nueva en el Espíritu (cfr. Jn 3,5; 7,39). Jesús resucitado, al aparecer a sus discípulos, comunicó el Espíritu Santo mostrando sus manos y su costado abierto (cfr. Jn 20,20-22.27). “Del costado de Cristo, muerto en crus, nació el sacramento admirable de la Iglesia entera” (Sacrosantum Concilium n.5). El Corazón de Cristo es “la síntesis de todo el misterio de nuestra redención”, porque “a nuestro divino Redentor le clavó en la cruz la fuerza de su amor” (Pío XII, Haurietis Aquas).

El camino para entrar en su Corazón:

Un camino espiritual: por sus pies (purificación) y sus manos (iluminación), para entrar en su Corazón (unión). El amor de Jesús: divino, humano, espiritual y sensible. Nuestra respuesta a su amor: confianza, reparación, entrega.

Vivir el amor de Cristo al estilo de San Pablo: “El amor de Cristo nos apremia al pensar que, si uno murió por todos, todos por tanto murieron. Y murió por todos, para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” (1Cor 5,14-15). “Tened los mismos sentimientos de Cristo Jesús” (Fil 2,5)

“Ven conmigo a la soledad de tu corazón, pues en él quiero yo edificar una celda en donde… pueda yo vivir como Dueño absoluto”. “Señor… Dame que te ame, Dios mío, como tú mismo me amas! ¡Dame que te ame con el corazón de María, tu dulce Madre y mía! Que mi vida sea un programa de amor” (Bta. María Inés Teresa).

EUCARISTIA, MARIA, MISION, VOCACIONES

(Cfr. “Ecclesia de Eucharistia”: EdE, “Mane nobiscum, Domine”: MND, “Sacramentum Caritatis”: SCa)

1.Espiritualidad relacional (Presencia) (Mt 26,27; cfr. 28,20): “Renovada necesidad de estar largos ratos en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor” (EdE 25).“Almas enamoradas de El… escuchando su voz y sintiendo los latidos de su corazón” (MND 18). “La adoración fuera de la santa Misa prolonga e intensifica lo acontecido en la misma celebración litúrgica” (SCa 66).

2.Espiritualidad oblativa (sacrificio) (Lc 22,19-20; imitación): «El Señor Jesús, la noche en que fue entregado» (1 Cor 11, 23), instituyó el Sacrificio eucarístico de su cuerpo y de su sangre… Es el sacrificio de la Cruz que se perpetúa por los siglos” (EdE 11). “El sacrificio de conformarnos a Cristo” (EdE 57). “La Eucaristía nos adentra en el acto oblativo de Jesús… nos implicamos en la dinámica de su entrega” (SCa 11; cita DCe 13).

3.Espiritualidad de transformación (comunión) (Jn 6,57): “Comunión con Dios Padre, mediante la identificación con el Hijo Unigénito, por obra del Espíritu Santo” (EdE 34). “Vivir en él (en Cristo) la vida trinitaria” (EdE 60). “Iglesia… comunión” (EdE 61). “En la escuela de los santos” (EdE 62) “Formamos una realidad fundada ontológicamente en el Bautismo y alimentada por la Eucaristía” (SCa 76).

4.Espiritualidad escatológica (esperanza) (1Cor 11,26):  “El mundo retorna a Él, redimido por Cristo” (EdE 8). “Semilla de viva esperanza” (EdE 20). “La prenda del fin al que todo hombre aspira” (EdE 59). “Transformar con él (Cristo) la historia” (EdE 60). “La Eucaristía nos proyecta hacia el futuro de la última venida de Cristo… un dinamismo que abre al camino cristiano el paso a la esperanza” (MND 15). “La esperanza de la resurrección de la carne y la posibilidad de encontrar de nuevo, cara a cara, a quienes nos han precedido en el signo de la fe, se fortalece en nosotros mediante la celebración del Memorial de nuestra salvación” (SCa 32).

5.Espiritualidad mariana (Lc 1,31; Hech 1,14):  “En la escuela de María” (EdE 7 y cap.VI). “Mujer eucarística con toda su vida” (EdE 53). “Amén” (fiat de María). “Primer tabernáculo de la historia” (EdE 55). “Desde la perspectiva mariana” (MND 9). “Tomando a María como modelo… Ave verum corpus matum de Maria Virgine” (MND 31). “Cada vez que en la Liturgia eucarística nos acercamos al Cuerpo y Sangre de Cristo, nos dirigimos también a Ella que, adhiriéndose plenamente al sacrificio de Cristo, lo ha acogido para toda la Iglesia… Es el modelo de cómo cada uno de nosotros está llamado a recibir el don que Jesús hace de sí mismo en la Eucaristía” (SCa 33; cfr. LG 58).

6.Espiritualidad eclesial (Iglesia comunión) (Hech 2,42; 4,32):  “La Iglesia vive de la Eucaristía… «fuente y cima de toda la vida cristiana» (LG 11)… La Eucaristía contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, el mismo Cristo” (EdE 1). “La Eucaristía, construyendo la Iglesia, crea precisamente por ello comunidad entre los hombres” (EdE 24). “La Iglesia expresa realmente lo que es… sacramento universal de salvación y comunión” (EdE 61). “La Eucaristía es fuente de unidad eclesial y, a la vez, su máxima expresión” (MND 21). “La comunión tiene siempre y de modo inseparable una connotación vertical y una horizontal: comunión con Dios y comunión con los hermanos y hermanas” (SCa 76).

7.Espiritualidad ministerial-sacerdotal (Lc 22,19; 1Cor 11,25):  “El sacerdote pone su boca y su voz a disposición de Aquél que las pronunció en el Cenáculo” (EdE 5). “In persona, es decir, en la identificación específica, sacramental con el sumo y eterno Sacerdote” (EdE 29). “Centro y cumbre de la vida sacerdotal… Cada jornada será así verdaderamente eucarística… puesto central en la pastoral de las vocaciones sacerdotales” (EdE 31). “Vosotros, sacerdotes… dejaos interpelar por la gracia… con la alegría y el fervor de la primera vez, y haciendo oración frecuentemente ante el sagrario” (MND 30). “Experimentar la delicia, no solo de participar cada día en la santa Misa, sino también de dialogar reposadamente con Jesús Eucaristía” (MND 30). “Antes que nada, el sacerdote es servidor y tiene que esforzarse continuamente en ser signo que, como dócil instrumento en sus manos, se refiere a Cristo… profundizar siempre en la conciencia del propio ministerio eucarístico como un humilde servicio a Cristo y a su Iglesia” (SCa 23)

8.Espiritualidad de vida consagrada (Alianza: Lc 22,20): “Consagrados y consagradas… Jesús en el Sagrario espera teneros a su lado para rociar vuestros corazones con esa íntima experiencia de su amistad, la única que puede dar sentido y plenitud a vuestra vida” (MND 30). “El testimonio profético de las consagradas y de los consagrados, que encuentran en la Celebración eucarística y en la adoración la fuerza para el seguimiento radical de Cristo obediente, pobre y casto” (SCa 81).

9.Espiritualidad misionera (Mt 26,28; Jn 6,51): “La Iglesia se expresa como sacramento universal de salvación” (EdE 61). “Cristo… centro de la historia de la humanidad… gozo de todos los corazones” (MND 6; GS 45). “Verdaderamente, nada hay más hermoso que encontrar a Cristo y comunicarlo a los demás… No podemos acercarnos a la Mesa eucarística sin dejarnos llevar por ese movimiento de la misión que, partiendo del corazón mismo de Dios, tiende a llegar a todos los hombres. Así pues, el impulso misionero es parte constitutiva de la forma eucarística de la vida cristiana” (SCa 84).