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Proceso de discernimiento, formación, fidelidad, perseverancia, entrega

LA VIRGEN DE NUESTRO “SÍ”, Papa Francisco, Panamá JMJ enero 2019

(Discurso a los jóvenes, 24 enero 2019) … María se animó a decir “sí”. Se animó a darle vida al sueño de Dios… ¿Nos animamos a decirle al ángel, como María: he aquí los siervos del Señor, hágase? No contesten acá, cada uno conteste en su corazón. Hay preguntas que solo se contestan en silencio.

(Vía Crucis con los jóvenes, 25 de enero de 2019) Hay una certeza que llena de esperanza este Camino de la Cruz: Jesús lo recorrió con amor. Y también lo vivió la Virgen Gloriosa, la que desde el comienzo de la Iglesia ha querido sostener con su ternura el camino de la evangelización…

¿Nos animamos a permanecer al pie de la cruz como María? Contemplamos a María, mujer fuerte. De ella queremos aprender a estar de pie al lado de la cruz. Con su misma decisión y valentía, sin evasiones ni espejismos. Ella supo acompañar el dolor de su Hijo, tu Hijo, Padre, sostenerlo en la mirada, cobijarlo con el corazón. Dolor que sufrió, pero no la resignó. Fue la mujer fuerte del “sí”, que sostiene y acompaña, cobija y abraza. Ella es la gran custodia de la esperanza.

De María aprendemos a decir “sí” al aguante recio y constante de tantas madres, padres, abuelos que no dejan de sostener y acompañar a sus hijos y nietos cuando “están en la mala”.

De ella aprendemos a decir “sí” a la testaruda paciencia y creatividad de aquellos que no se achican y vuelven a comenzar en situaciones que parecen que todo está perdido, buscando crear espacios, hogares, centros de atención que sean mano tendida en la dificultad.

En María aprendemos la fortaleza para decir “sí” a quienes no se han callado y no se callan ante una cultura del maltrato y del abuso, del desprestigio y la agresión y trabajan para brindar oportunidades y condiciones de seguridad y protección. En María aprendemos a recibir y hospedar a todos aquellos que han sufrido el abandono, que han tenido que dejar o perder su tierra, sus raíces, sus familias, su trabajo.

Padre, como María queremos ser Iglesia, la Iglesia que propicie una cultura que sepa acoger, proteger, promover e integrar; que no estigmatice y menos generalice en la más absurda e irresponsable condena de identificar a todo emigrante como portador del mal social.

De ella queremos aprender a estar de pie al lado de la cruz, pero no con un corazón blindado y cerrado, sino con un corazón que sepa acompañar, que conozca de ternura y devoción; que entienda de piedad al tratar con reverencia, delicadeza y comprensión. Queremos ser una Iglesia de la memoria que respete y valorice a los ancianos y reivindique el lugar que tienen como custodios de nuestras raíces.

Padre, como María queremos aprender a estar. Enséñanos Señor a estar al pie de la cruz, al pie de las cruces; despierta esta noche nuestros ojos, nuestro corazón; rescátanos de la parálisis y de la confusión, del miedo y de la desesperación. Padre, enséñanos a decir: Aquí estoy junto a tu Hijo, junto a María y junto a tantos discípulos amados que quieren hospedar tu Reino en el corazón. Amén. Y después de haber vivido la Pasión del Señor junto a María al pie de la cruz, nos vamos con el corazón silencioso y en paz, alegre y con muchas ganas de seguir a Jesús. que Jesús los acompañe y que la Virgen los cuide.

(Vigilia con los jóvenes, 26 enero 2019) … Él siempre nos primerea, es primero. Y así sorprendió a María y la invitó a formar parte de esta historia de amor. Sin lugar a dudas la joven de Nazaret no salía en las “redes sociales” de la época, ella no era una “influencer”, pero sin quererlo ni buscarlo se volvió la mujer que más influenció en la historia. Y le podemos decir con confianza de hijos: María, la “influencer” de Dios. Con pocas palabras se animó a decir “sí” y a confiar en el amor, a confiar en las promesas de Dios, que es la única fuerza capaz de renovar, de hacer nuevas todas las cosas…

Siempre llama la atención la fuerza del “sí” de María, Joven. La fuerza de ese «hágase» que le dijo al ángel. Fue una cosa distinta a una aceptación pasiva o resignada. Fue algo distinto a un “sí” como diciendo: bueno, vamos a probar a ver qué pasa. María no conocía esa expresión: vamos a ver qué pasa. Era decidida, supo de qué se trataba y dijo “sí”, sin vueltas. Fue algo más, fue algo distinto. Fue el “sí” de quien quiere comprometerse y el que quiere arriesgar, de quien quiere apostarlo todo, sin más seguridad que la certeza de saber que era portadora de una promesa…

María tendría, sin dudas, una misión difícil, pero las dificultades no eran una razón para decir “no”. Seguro que tendría complicaciones, pero no serían las mismas complicaciones que se producen cuando la cobardía nos paraliza por no tener todo claro o asegurado de antemano. ¡María no compró un seguro de vida! ¡María se jugó y por eso es fuerte, por eso es una influencer, es la influencer de Dios! El “sí” y las ganas de servir fueron más fuertes que las dudas y las dificultades.

Esta tarde también escuchamos cómo el “sí” de María hace eco y se multiplica de generación en generación. Muchos jóvenes a ejemplo de María arriesgan y apuestan, guiados por una promesa…

… frente a todos los anuncios y dificultades que aparecían, tomaron una decisión y dijeron como María «hágase», decidieron amarla … Decir “sí” como María a esta historia de amor es decir “sí” a ser instrumentos para construir, en nuestros barrios, comunidades eclesiales capaces de callejear la ciudad, abrazar y tejer nuevas relaciones.

… Ustedes fueron creados para algo más. María lo comprendió y dijo: ¡Hágase! A ustedes jóvenes le pregunto: ¿Quieren ser “influencer” al estilo de María? [¡Si!”] Ella se animó a decir «hágase».

… Amigos: Les pido también que en ese cara a cara con Jesús sean buenos, y le pidan por mí para que yo tampoco tenga miedo de abrazar la vida, para que sea capaz de cuidar las raíces y diga como María: ¡Hágase según tu palabra!

(Homilía Misa de Clausura, 27 enero 2019): Todos estos días de forma especial ha susurrado como música de fondo el “hágase” de María. Ella no solo creyó en Dios y en sus promesas como algo posible, le creyó a Dios y se animó a decir “sí” para participar en este ahora del Señor. Sintió que tenía una misión, se enamoró y eso lo decidió todo… Que vuestro “sí” siga siendo la puerta de ingreso para que el Espíritu Santo nos regale un nuevo Pentecostés a la Iglesia y al mundo. (Saludo al final de la Misa): … Con María sigan diciendo “sí” al sueño que Dios sembró en ustedes.

 

Domingo cuarto de Pascua, Año B  (22 abril, Jornada Vocaciones)

De Corazón a corazón: Hech 4,8-12 (“No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos”); 1Jn 3,1-2 (“Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, porque¡lo somos”); Jn 10,11-18 (“Yo soy el Buen Pastor… Tengo otras ovejas… Doy mi vida para volverla a tomar”):

Conemplación, vivencia, misión: Dios mismo se ha hecho pastor de su pueblo, hasta dar la vida por sus ovejas. Sólo él puede comunicar la salvación integral  y trascendente, haciéndonos hijos en el Hijo. Su donación sacrificial ha borrado nuestro pecado y nos ha hecho partícipes de su misma vida divina. Se necesitan “vocaciones” a modo de signos personales y “visibilidad” de esta realidad de gracia en un mundo que necesita ver “iconos”. Estamos llamados ser para los demás signo claro de este mismo amor. “El Señor sigue llamando hoy para que le sigan. No podemos esperar a ser perfectos para responder con nuestro generoso «aquí estoy», ni asustarnos de nuestros límites y de nuestros pecados, sino escuchar su voz con corazón abierto, discernir nuestra misión personal en la Iglesia y en el mundo, y vivirla en el hoy que Dios nos da” (Papa Francisco, Mensaje Vocaciones 2018)

* Como la Madre de Jesús, dejarse sorprender para hacer de la vida un “sí”: “María Santísima, la joven muchacha de periferia que escuchó, acogió y vivió la Palabra de Dios hecha carne, nos proteja y nos acompañe siempre en nuestro camino” (Idem).

ITINERARIO PERMANENTE DE DISCERNIMIENTO VOCACIONAL

Inntroducción: EJERCICIOS ESPIRITUALES, escuela de discernimiento en el Espíritu

Del “principio y fundamento”, a la contemplación del amor. Formación permanente para el discernimiento espiritual y pastoral. Compartir con los hermanos el camino del discernimiento (consejo espiritual y revisión de vida en grupo). Discernimiento: personal y comunitario, vocacional, espiritualidad y pastoral. Vivir de sorpresa en sorpresa guiados por el Espíritu de amor. “Pondus meum amor meus” (S. Agustín). El camino del “verdadero gozo pascual” (PO 11), “unidad de vida” y “caridad pastoral” (PO 14). Fuente de vocaciones y de perseverancia generosa.

1:Vocación: Dejarse sorprender continuamente por el proyecto de Dios Amor

Efesios 1: elegidos en Cristo, hijos en el Hijo, ser su “destello” (“gloria”), por su “sangre”, con el “sello” del Espíritu … Colosenses 1: Elegidos en Cristo; Él es el centro de la creación y de la historia. 1Jn 1-4: “Nos ha amado primero”, “para que vivimos por él”, “hemos conocido el amor”, “Dios es Amor” … Jn 1 (prólogo): Se ha insertado “esponsalmente” en nuestra historia para hacernos partícipes de su filiación. Experiencia cristiana de Dios: “Evangelizadores que hablen de un Dios a quien ellos conocen y tratan familiarmente, como si estuvieran viendo al Invisible” (EN 76). Discernimiento vocacional permanente: vivencia, servicio pastoral, ayuda mutua. Ser reflejo del misterio de Cristo, “hijos en el Hijo” (GS 22). “El gozo sobre todo gozo” (San Manuel González), “conservemos la dulce y confortadora alegría de evangelizar” (EN 81).

2:La propia realidad humana en su integridad  asumida por Dios en Cristo

Lc 15: “mi oveja”, “mi hijo”, los “amores” de Cristo (Padre y hermanos). Miseria y misericordia. Pablo, Agustín, San Beda (“miserando atque eligendo”). “Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores; y el  primero de ellos soy yo” (1Tim 1,15). Encarnación redentora: “Tratado del amor de Dios” (Juan de Ávila). Me ama tal como él es y tal como soy. Vida espiritual y servicio pastoral. Discernimiento vocacional permanente: itinerario de humildad y caridad

3:La llamada al “seguimiento” de Cristo para compartir su misma vida

Vocación y espiritualidad cristiana: bienaventuranzas (Mt 5) y mandato del amor (Jn 13). Actitud relacional con Dios y con los hermanos: oración (“Padre nuestro”) y fraternidad (Jesús “en medio”: Mt 18,20). Se ora en el grado en que se ama a Dios y a los hermanos. “No anteponer nada al amor de Cristo” (S. Cipriano). Vocación cristiana a la santidad, como “perfección de la caridad” (LG 40). Discernimiento cristiano: criterios, valores y actitudes de Cristo

4:La “vida apostólica” de los Doce como punto de referencia del carisma

Mc 3,13-14; Mt 19,27; Jn 15,26-27; Hech 2,44; 3, 6; 4,32. Vocación, espiritualidad y ministerio sacerdotal. Participación y prolongación: consagración, misión y estilo de vida de Cristo. Signo personal y sacramental del Buen Pastor. Caridad pastoral: ser signo de cómo ama Él (la comunidad necesita este signo). Discernimiento “sacerdotal” sobre la “unidad de vida” y “gozo pascual”

5:De corazón a corazón, sintonía, imitación, vivencia, compromiso

Invitación a vivir de los amores de Cristo (cfr. Fil 2,5). Jn 13-16 (declaración de amor, amistad). Jn 17 (oración sacerdotal, los amores de Cristo). “Lo que hemos visto y oído” (1Jn 1, 1); “hemos conocido el amor” (1Jn 3,16). Discernimiento vocacional permanente en la “fraternidad sacramental” del Presbiterio. Compartir con los hermanos la amistad con Cristo.

6: Eucaristía, memorial del Misterio Pascual

Lc 2,18-20; Jn 6,51-57; Cor 11, 23-26. Cuerpo entregado, sangre derramada: así ama Él. Su “memorial”: actualiza su presencia, sacrificio (donación) y comunicación. Discernimiento vocacional permanente: construir personas y comunidades como “pan partido”.

7: La experiencia de encuentro con Cristo en la pasión y Resucitado

Pedro (Lc 22,61-62, con Jn 21,15ss); Juan (Jn 19,27-37, con 20,8). Momentos de su pasión, sepultura y de sus apariciones como Resucitado (cfr. Lc 24; Jn 20-21).  “Me amó y se entregó por mí” (Gal 2,20). “Así Dios ha amado el mundo” (Jn 3,16). Del encuentro, a la misión: “Ve a mis hermanos” (Jn 20,17). Muestra sus llagas, ya resucitado (Lc 24,39; Jn 21,20).  “Id … estaré con vosotros” (Mt 28,19.20). Discernimiento vocacional permanente: del encuentro a la misión

8: En la Iglesia, misterio de comunión misionera y de maternidad

Iglesia misterio de comunión y misión, “complemento” de Cristo (Efes 1,23). “Mi Iglesia” (Mt 16,18). “Amó a la Iglesia” (Efes 5,25). “La plenitud de los tiempos” (Gal 4,4-7.19.26). Cristo, María, Iglesia. María, Madre de Cristo Sacerdote, Madre de la Iglesia. Discernimiento vocacional permanente: actitud eclesial y sacerdotal mariana (fecundidad materna)