JUAN PABLO II, Santo: Frases vivenciales sobre María

“María es la que de manera singular y excepcional ha experimentado -como nadie- la misericordia … Nadie ha experimentado, como la Madre del Crucificado, el misterio de la cruz. … junto con el sacrificio de su corazón de madre, junto con su “fiat” definitivo” (Dives in Misericordia, n.9)

“Su presencia activa y ejemplar en la vida de la Iglesia” (Redemptoris Mater 1). “María, como Madre de Cristo, está unida de modo particular a la Iglesia” (Redemptoris Mater 5)

“Y este Hijo -como enseñan los Padres- lo ha concebido en la mente antes que en el seno: precisamente por medio de la fe” (Redemptoris Mater 13). “María … en la penumbra de la fe, aceptando plenamente y con corazón abierto todo lo que está dispuesto en el designio divino” (Redemptoris Mater 14). “Haced lo que él os diga ” … En Caná María aparece como la que cree en Jesús; su fe provoca la primera “señal” y contribuye a suscitar la fe los discípulos… se trata de una mediación maternal” (Redemptoris Mater 21)

“Ahí tienes a tu madre”… el Evangelio de Juan… ninguno puede percibir el significado si antes no ha posado la cabeza sobre el pecho de Jesús y no ha recibido de Jesús a María como Madre” (Redemptoris Mater n.23, nota 47). “Las palabras que Jesús pronuncia desde lo alto de la Cruz significan que la maternidad de su madre encuentra una “nueva” continuación en la Iglesia y a través de la Iglesia ” (Redemptoris Mater 24)

“La Iglesia … su amor preferencial por los pobres está inscrito admirablemente en el Magníficat de María” (Redemptoris Mater 37). “Después de la ascensión del Hijo, su maternidad permanece en la Iglesia como mediación materna” (Redemptoris Mater 40). “Se puede afirmar que la Iglesia aprende también de María la propia maternidad” (Redemptoris Mater 43)

“Entregándose filialmente a María, el cristiano .. la introduce en todo el espacio de su vida interior, es decir, en su « yo » humano y cristiano” (ibid. 45). “Toda la Iglesia es invitada a vivir más profundamente el misterio de Cristo, colaborando con gratitud en la obra de la salvación. Esto lo hace con María y como María, su madre y modelo: es ella, María, el ejemplo de aquel amor maternal que es necesario que estén animados todos aquellos que, en la misión apostólica de la Iglesia, cooperan a la regeneración de los hombres” (Redemptoris Missio 92; cita LG 65).

“En íntima unión con Cristo, María, la Virgen Madre, ha sido la criatura que más ha vivido la plena verdad de la vocación, porque nadie como Ella ha respondido con un amor tan grande al amor inmenso de Dios” (Pastores dabo vobis 36). “Por eso, nosotros los sacerdotes estamos llamados a crecer en una sólida y tierna devoción a la Virgen María, testimoniándola con la imitación de sus virtudes y con la oración frecuente” (Pastores dabo vobis 82)

“La práctica de los consejos evangélicos … siguiendo el ejemplo de María de Nazaret, primera discípula, la cual aceptó ponerse al servicio del plan divino en la donación total de sí misma … (Lc 1, 38)” (Vita Consecrata 18). “La presencia de María tiene una importancia fundamental tanto para la vida espiritual de cada alma consagrada, como para la consistencia, la unidad y el progreso de toda la comunidad… La vida consagrada la contempla como modelo sublime de consagración al Padre, de unión con el Hijo y de docilidad al Espíritu, sabiendo bien que identificarse con « el tipo de vida en pobreza y virginidad » de Cristo significa asumir también el tipo de vida de María. La persona consagrada encuentra, además, en la Virgen una Madre por título muy especial … Por eso, la relación filial con María es el camino privilegiado para la fidelidad a la vocación recibida y una ayuda eficacísima para avanzar en ella y vivirla en plenitud” (Vita Consecrata 28). “La vida consagrada ha sido siempre vista prevalentemente en María, la Virgen esposa” (Vita Consecrata 34)

“El Rosario … Con él, el pueblo cristiano aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor” (Rosarium Virgnis Mariae 1). “La meditación de los misterios de la vida del Señor, vistos a través del corazón de Aquella que estuvo más cerca del Señor, y que desvelen su insondable riqueza” (Rosarium Virgnis Mariae 12). “Recorrer con María las escenas del Rosario es como ir a la ‘escuela’ de María para leer a Cristo, para penetrar sus secretos, para entender su mensaje” (Rosarium Virgnis Mariae 14). “El Rosario conserva toda su fuerza y sigue siendo un recurso importante en el bagaje pastoral de todo buen evangelizador” (Rosarium Virgnis Mariae 17)

“Hay, pues, una analogía profunda entre el fiat pronunciado por María a las palabras del Ángel y el amén que cada fiel pronuncia cuando recibe el cuerpo del Señor” (Ecclesia de Eucharistia 55). “María está presente con la Iglesia, y como Madre de la Iglesia, en todas nuestras celebraciones eucarísticas” (Ecclesia de Eucharistia 57).

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