Miércoles semana 29ª Tiempo Ordinario (22 octubre 2014, S. Pablo II)

De Corazón a corazón: Ef 3,2-12 (“Yo, el menor de todos los santos, he recibido la gracia de anunciar a los pueblos la insondable riqueza de Cristo”); Lc 12,39-48 (“Estad preparados”)

Contemplación, vivencia, misión: Se nos escurre el tiempo y las inmensas posibilidades de hacer el bien. Pablo se consideraba el menor de todos los cristianos, pero también escogido para hacer conocer y amar a Cristo sin esperas y sin fronteras. Nuestra razón de ser consiste en hacerse destello del amor de Cristo para todos. Hay que estar siempre a punto para esta misión de vivir y sembrar la verdadera felicidad.

*En el día a día con la Madre de Jesús: Todo hermano tiene un reflejo del rostro Cristo, que pide nuestra comprensión. “Con el rosario, el pueblo cristiano aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor” (San Juan Pablo II).

*NUEVA EVANGELIZACIÓN, fidelidad al Espíritu: “En la piedad popular, por ser fruto del Evangelio inculturado, subyace una fuerza activamente evangelizadora que no podemos menospreciar: sería desconocer la obra del Espíritu Santo” (Evangelii Gaudium, n.126).

Martes semana 29ª Tiempo Ordinario (21 octubre 2014)

De corazón a corazón: Ef 2,12-22 (“Cristo es nuestra paz… por Él… al Padre en un mismo Espíritu”); Lc 12,35-38 (“Tened las lámparas encendidas”)

Contemplación, vivencia, misión: Cristo unifica el corazón haciéndolo reflejo de Dios Amor. Así nos hace entrar en la intimidad divina y entonces comprendemos mejor la dignidad de todos nuestros hermanos: “por Él, al Padre, en un mismo Espíritu”. Por medio de nuestro corazón unificado, quiere construir la paz en nuestro entorno y en toda la familia humana. Con esta luz se puede caminar todo los días para percibir la sorpresa de Dios que nos ama en Cristo su Hijo y que nos comunica su misma vida.

*En el día a día con la Madre de Jesús: El evangelio meditado en el corazón, como y con María, “ilumina el misterio del hombre” (cfr. GS 22). "Gran provecho y aliento nos da la memoria… de la sacratísima Virgen" (Sta. Teresa, Moradas, VI, 6)

*NUEVA EVANGELIZACIÓN, fidelidad al Espíritu: “Confesar que el Espíritu Santo actúa en todos, implica reconocer que Él procura penetrar toda situación humana y todos los vínculos sociales” (Evangelii Gaudium, n.178)

Lunes semana 29ª Tiempo Ordinario (20 octubre 2014, S. Pablo de la Cruz)

De Corazón a corazón: Ef 2,1-10 (“Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amó… nos vivificó juntamente con Cristo”); Lc 12,13-21 (“Aunque uno esté en la abundancia, no tiene asegurada la vida con sus riquezas”)

Contemplación, vivencia, misión: El mejor regalo que nos ha tocado es que, ya desde antes de que existiéramos, Dios nos ha delineado a imagen de su Hijo, para hacernos partícipes de su misma filiación y de su misma vida: “Hechura suya somos: creados en Cristo Jesús” (Ef 2,10). Ante este verdadero tesoro, la “calderilla” no vale nada. Pero no escarmentamos; queremos lo que se pueda tocar y disfrutar inmediatamente. La felicidad se nos escapa. Si Cristo no vive en el corazón, todo se nos escurre de las manos.

*En el día a día con la Madre de Jesús: "Cuando murió mi madre… fuíme afligida a una imagen de nuestra Señora y supliquéle fuese mi madre. Conocidamente he hallado a esta Virgen soberana en cuanto me ha encomendado a Ella" (Sta. Teresa, Vida, 1, 7)

*NUEVA EVANGELIZACIÓN, fidelidad al Espíritu: “El Espíritu Santo también enriquece a toda la Iglesia evangelizadora con distintos carismas… son regalos del Espíritu integrados en el cuerpo eclesial, atraídos hacia el centro que es Cristo, desde donde se encauzan en un impulso evangelizador… Una verdadera novedad suscitada por el Espíritu” (Evangelii Gaudium, n.130)

Bto. PABLO VI: Bajo el aliento del Espíritu Santo

“No habrá nunca evangelización posible sin la acción del Espíritu Santo … Gracias al apoyo del Espíritu Santo, la Iglesia crece. Él es el alma de esta Iglesia. Él es quien explica a los fieles el sentido profundo de las enseñanzas de Jesús y su misterio.

Él es quien, hoy igual que en los comienzos de la Iglesia, actúa en cada evangelizador que se deja poseer y conducir por él, y pone en los labios las palabras que por sí solo no podría hallar, predisponiendo también el alma del que escucha para hacerla abierta y acogedora de la Buena Nueva y del reino anuncia­do.

Las técnicas de evangelización son buenas pero ni las más perfeccionadas podrían reemplazar la acción discreta del Espíritu. La preparación más refinada del evangelizador no consigue absolu­tamente nada sin él. Sin él, la dialéctica más convincente es impotente sobre el espíritu de los hombres. Sin él, los esquemas más elaborados sobre bases sociológicas o sicológicas se revelan pronto despro­vistos de todo valor.

Nosotros vivimos en la Iglesia un momento privilegiado del Espíritu. Por todas partes se trata de conocerlo mejor, tal como lo revela la Escritura. Uno se siente feliz de estar bajo su moción. Se hace asamblea en torno a él. Quiere dejarse conducir por él…

Puede decirse que el Espíritu Santo es el agente principal de la evangelización : él es quien impulsa a cada uno a anunciar el Evangelio y quien en lo hondo de las conciencias hace aceptar y comprender la Palabra de salvación.

Pero se puede decir igualmente que él es el término de la evangelización : solamente él suscita la nueva creación, la humanidad nueva a la que la evangelización debe conducir, mediante la unidad en la variedad que la misma evangelización querría provocar en la comunidad cristiana. A través de él, la evangeliza­ción penetra en los corazones, ya que él es quien hace discernir los signos de los tiempos -signos de Dios- que la evangelización descubre y valoriza en el interior de la historia.

El Sínodo de los Obispos de 1974, insistiendo mucho sobre el puesto que ocupa el Espíritu Santo en la evangelización, expresó asimismo el deseo de que Pastores y teólogos -y añadiríamos también los fieles marcados con el sello del Espíritu en el Bautismo- estudien profundamente la naturaleza y la forma de la acción del Espíritu Santo en la evangelización de hoy día.

… Exhortamos a todos y cada uno de los evangelizadores a invocar constantemen­te con fe y fervor al Espíritu Santo y a dejarse guiar prudente­mente por él como inspirador decisivo de sus programas, de sus iniciati­vas, de su actividad evangelizadora”. (Exhor. Apost. Evangelii Nuntiandi, n.75)

“En la mañana de Pentecos­tés María presidió con su oración el comienzo de la evangelización bajo el influjo del Espíritu Santo. Sea ella la estrella de la evangelización siempre renovada que la Iglesia, dócil al mandato del Señor, debe promover y realizar, sobre todo en estos tiempos difíciles y llenos de esperanza” (Evangelii Nuntiandi, n.82)

Domingo 29 Tiempo Ordinario (19 octubre 2014 DOMUND, Pablo VI Beato )

De Corazón a corazón: Is 45,1.4-6 (“Te he llamado por tu nombre… Yo soy el Señor, no hay otro”); 1Tes 1,1-5 (“Os hicisteis imitadores nuestros y del Señor, abrazando la Palabra con gozo del Espíritu Santo en medio de muchas tribulaciones”); Mt 22,15-21 (“Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”)

Contemplación, vivencia, misión: Dios nos lleva en su corazón, con nuestro propio “nombre”, tal como somos, para hacernos partícipes de su misma vida. Es el mensaje que trae Jesús para toda la humanidad. Sólo nos pide que dejemos de lado la chatarra, es decir, todo lo que no refleje la imagen de Dios en nosotros. Quien recibe la Palabra de Dios en el corazón, entiende esas exigencias del amor. A veces necesitamos algunos coscorrones para despertar de nuestro sonambulismo.

*En el día a día con la Madre de Jesús: “María, llevando en su vientre a Jesús, el Evangelizador por excelencia, encuentra a Isabel y cantando el Magníficat exulta de gozo en el Espíritu Santo” (Papa Francisco, Mensaje DOMUND 2014).

*NUEVA EVANGELIZACIÓN, fidelidad al Espíritu: “La Jornada Mundial de las Misiones es un momento privilegiado… Se trata de una celebración de gracia y de alegría. De gracia, porque el Espíritu Santo, mandado por el Padre, ofrece sabiduría y fortaleza a aquellos que son dóciles a su acción. De alegría, porque Jesucristo, Hijo del Padre, enviado para evangelizar al mundo, sostiene y acompaña nuestra obra misionera” (Mensaje DOMUND 2014

San Lucas Evangelista (sábado 18 octubre 2014)

De Corazón a corazón: 2Tim 4,9-17 (“El único que está conmigo es Lucas… todos me abandonaron… el Señor me asistió”); Lc 10,1-9 (“Los envió de dos en dos delante de sí… a donde él había de ir”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús nos acompaña siempre en la misión que nos ha encomendado. Es su misma misión. Y allí donde vamos, ya está él esperándonos en el corazón de cada hermano y en cada recodo del camino. Cuando Pablo estaba detenido y fue llevado al tribunal, su discípulo Lucas le acompañó fielmente. Los signos de la presencia de Jesús son así: un hermano, un acontecimiento donde resuena su palabra viva recordando su Eucaristía. Y cuando parece que todos abandonan, Jesús está más cercano, “es amigo verdadero” (Sta. Teresa).

*En el día a día con la Madre de Jesús: San Lucas pudo recibir las confidencias de María. Ella guardaba en su corazón todas las palabras y acontecimientos del Señor (cfr. Lc 2,19.51). En su corazón materno encontramos todo el evangelio ya preparado para asimilarlo mejor.

*NUEVA EVANGELIZACIÓN, fidelidad al Espíritu: “No habrá nunca evangelización posible sin la acción del Espíritu Santo” (Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, n.75). Para el sábado semana 28ª Tiempo Ordinario ver Año liturgico.

Viernes semana 28ª Tiempo Ordinario (17 octubre 2014, S. Ignacio de Antioquía)

De corazón a corazón: Ef 1,11-14 (“Ser alabanza de su gloria… sellados con el Espíritu Santo”); Lc 12,1-7 (“No temáis… valéis más que muchos pajarillos”)

Contemplación, vivencia, misión: Con Cristo y en Él, podemos llegar a ser su misma expresión o “irradiación” ante el Padre y ante los hermanos, gracias al Espíritu de amor que ha infundido en nuestros corazones. Estamos “marcados” por el amor de Dios, que se cuida de todas sus criaturas y especialmente de todos sus hijos. Si vivimos de este “amor apasionado” de Cristo por nosotros y de nosotros por él, “con tan buen amigo presente, todo se puede sufrir” (Sta. Teresa de Ávila).

*En el día a día con LA MADRE DE JESÚS: “El Rosario es plegaria del corazón… que orienta el pensamiento y el afecto hacia Cristo, y consecuentemente se hace súplica confiada a su Madre y nuestra” (Benedicto XVI, 10.10.10).

*NUEVA EVANGELIZACIÓN, fidelidad al Espíritu: “El Espíritu Santo construye la comunión y la armonía del Pueblo de Dios. El mismo Espíritu Santo es la armonía, así como es el vínculo de amor entre el Padre y el Hijo … La evangelización reconoce gozosamente estas múltiples riquezas que el Espíritu engendra en la Iglesia” (Evangelii Gaudium, n..117)