Domingo cuarto Tiempo Ordinario (29 enero 2012, Bto. Manuel Domingo y Sol)

De Corazón a corazón: Deut 18,15-20 (“Yo suscitaré en medio de ellos un profeta… pondré mis palabras en su boca”); 1Cor 7,32-35 (“Yo os quisiera libres de preocupaciones… os digo esto para moveros al trato asiduo con el Señor sin división”); Mc 1,21-28 (“Les enseñaba como quien tiene autoridad”)

Contemplación, vivencia, misión: Sólo Jesús puede dar sentido a la vida. Jesús es auténtico y coherente: enseña amando la verdad plena, de la que él es epifanía personal. Sólo él puede asumir la vida de cada uno y convertirla en su propia biografía. Algunos son llamados a ser signo especial de su amor esponsal y virginal, con un corazón “indiviso”. “Mi vida es Cristo en el sacramento… Te lo contaré todo, Jesús mío” (Bto. Manuel Domingo y Sol)

*En el día a día con la Madre de Jesús: La vida es hermosa cuando se sigue “el ejemplo de María de Nazaret, primera discípula, la cual aceptó ponerse al servicio del plan divino en la donación total de sí misma” (Juan Pablo II, Vita Consecrata 18).

Sábado semana tercera Tiempo Ordinario (28 enero 2012, Sto Tomás de Aquino)

De Corazón a corazón: 2Sam 12,1-7.10-17 (“Tú eres este hombre… He pecado contra el Señor… El Señor ha perdonado tu pecado”); Mc 4,35-41 (“Pasad a la otra orilla… ¿no teméis fe?”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús es siempre sorprendente. Invita a ir “más allá”, “a la otra orilla”, y luego él parece “inhibirse” de los problemas que se originan, como si no fueran también suyos. Ahí está la prueba de nuestra fe y de nuestro amor. “Dormido”, “silencioso”  u oculto bajo signos pobres de Iglesia, es lo mismo. Pero lo importante es su presencia de amigo, hermano, esposo (“consorte”). Con él presente, captado con la humildad de la fe vivida, se evitan las caídas y se superan los fracasos.

*En el día a día con la Madre de Jesús: “El sí de la Virgen fue en nombre de la humanidad” (Sto. Tomás de Aquino). Para Sto. Tomás de Aquino, ver en Año Litúrgico, Santos.

Viernes semana tercera Tiempo Ordinario (27 enero 2012)

De Corazón a corazón: 2Sam 11,1-10.13-17 (Pecados de David); Mc 4,26-34 (“El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra”)

Contemplación, vivencia, misión: Todo lo “pequeño” es grande si refleja el amor de Dios. Si se siembra un gesto de servicio, a veces en el anonimato, puede producir un fruto incalculable. Muchas personas han consagrado su vida a la santificación de los sacerdotes. Han sido pequeñas semillas de oración y sacrificio, que han sostenido miles de vidas sacerdotales en su entrega generosa, al margen de la publicidad.

*En el día a día con la Madre de Jesús: Nuestra debilidad es mucha, pero el Señor, como canta María en su Magníficat, ha escogido lo débil para mostrar su poder misericordioso, también en nuestro mundo sediento.