Jueves semana 26ª Tiempo Ordinario (2 octubre 2014, Ángeles Custodios)

De Corazón a corazón: Job 19,21-27 (“Mi Defensor está vivo… yo mismo le veré”); Lc 10,1-12 (“Los envió de dos en dos delante de sí… a donde él había de ir… Decid: Paz”)

Contemplación, vivencia, misión: No vamos solos. Nuestra misión es la misma de Jesús. Cuando caminamos en fraternidad (“de dos en dos”), Jesús está “en medio” (Mt 18,20). Con él y en armonía con los hermanos, anunciamos la paz y convivencia verdadera que unifica el corazón. Anunciamos lo que “hemos visto” (Jn 1,14; 1Jn 1,1): que Jesús ama a todos y está presente esperando en el corazón de cada uno.

* Alegría del Evangelio con la Madre de Jesús: Se nos invita a imitar la actitud de escucha y de admiración de María. Se puede “ver a Dios”, manifestado por medio de Jesús, en cada aurora y en cada atardecer, en cada flor que luego se marchitará, y en nuestro Nazaret o en nuestro Calvario. “Soy yo, no temáis” (Jn 6,20). (Oración a María) “Tú, llena de la presencia de Cristo, llevaste la alegría a Juan el Bautista, haciéndolo exultar en el seno de su madre!” (Evangelii Gaudium, n.288). Ver Ángeles Custodios en Año Litúrgico (Santos)

Miércoles semana 26ª Tiempo Ordinario (1 octubre, Sta. Teresa de Lisieux)

De Corazón a corazón: Job 9,1-12.14-16 (“¿Cómo ante Dios puede ser justo un hombre?”); Lc 9,57-62 (“El Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza”)

Contemplación, vivencia, misión: “Luchar” con Dios sólo es posible reconociendo la propia debilidad y los propios defectos ante su misericordia. Un Dios que se hace hombre y vive pobremente para mostrar su verdadero amor de donación, queda “impotente” ante nuestra confianza filial. Dios Amor se deja conquistar por la humildad y confianza filial de quienes quieren abrirse a un amor incondicional para pagar amor por amor, vida por vida, ser “el amor en el corazón de la Iglesia” (Santa Teresa de Lisieux).

*En el día a día con la Madre de Jesús: Jesús, con su vida de donación, ha hecho suya nuestra realidad histórica. El Padre nos mira a través de las llagas y del Corazón abierto de su Hijo querido. María nos ha recibido como hijos en esta realidad salvífica. Nos presentamos ante Dios, de la mano de María, como “hijos en el Hijo”.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “Renovemos nuestra confianza en la predicación, que se funda en la convicción de que es Dios quien quiere llegar a los demás a través del predicador y de que Él despliega su poder a través de la palabra humana” (Evangelii Gaudium, n.136). Ver Sta. Teresa del Niño Jesús en Año Litúrgico (Santos)

Martes semana 26ª Tiempo Ordinario (30 septiembre 2014, S. Jerónimo)

De Corazón a corazón: Job 3,13.11-17.20-23 (“¿Para qué dar a luz un desdichado?”); Lc 9,51-56 (“Entraron en un pueblo de samaritanos… No le recibieron”)

Contemplación, vivencia, misión: Las “lamentaciones” de Job son un eco de la historia humana. Todo es oscuro cuando no se deja entrar a Jesús en el corazón. Hasta los discípulos cayeron en la trampa de la amargura, cuando pidieron a Jesús que castigara a quienes no le dieron posada. Pero la historia de cada uno puede cambiarse en “biografía” de Jesús, que es “nuestra paz” (Ef 2,14) y fuente de gozo para todos.

*En el día a día con la Madre de Jesús: Todos los días tienen aurora y atardecer. Para quien vive en sintonía con el Corazón de Cristo, nunca se pone el “sol”. María sigue siendo “la mujer vestida de sol” (Apo 12,1), transformada en aurora de Jesús.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “¡No nos dejemos robar el entusiasmo misionero!” (Evangelii Gaudium n.80). “No nos dejemos robar la alegría evangelizadora!” (n.83). “¡No nos dejemos robar la esperanza! (n.86). “¡No nos dejemos robar el Evangelio!” (n.97)

Arcángeles Miguel, Gabriel, Rafael (lunes 29 septiembre 2014)

De Corazón a corazón: Dan 7,9-11.13-14 (“Miles de millares le servían… En las nubes del cielo como un Hijo de hombre”) / Apo 12,7-12 (“Ha llegado la salvación… vencieron por la sangre del Cordero”); Jn 1,47-51 (“Veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”)

Contemplación, vivencia, misión: Todo ser humano es un “enviado” (“ángel”) con una misión irrepetible para servir y ayudar a los demás. Los “ángeles” del cielo son seres espirituales, “enviados” para ayudarnos en nuestro caminar histórico. De algunos nos consta que han cumplido una misión peculiar: Miguel (“¿quién como Dios?”, que venció al espíritu del mal), Rafael (“medicina de Dios”, que curó a Tobías), Gabriel (“fuerza de Dios”, que anunció a María). Todos (ángeles y seres humanos) somos familia y “comunión” fraterna. Vamos de la mano, con un amor verdadero que aprendemos de Jesús.

*En el día a día con la Madre de Jesús: María experimentó, en el anuncio de “Gabriel”,  la “fuerza” salvífica de Dios en la propia debilidad. Lo recordamos todos los días al rezar el “Ángelus”.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “La alegría del Evangelio es para todo el pueblo, no puede excluir a nadie. Así se lo anuncia el ángel a los pastores de Belén: «… una gran alegría para todo el pueblo» (Lc 2,10)” (Evangelii Gaudium, n.23). Ver lunes semana 26ª TO en Año Litúrgico

Domingo 26º Tiempo Ordinario (28 septiembre 2014)

De Corazón a corazón: Ez 18,25-28 ("Si el malvado se aparta del mal que ha cometido… conservará su vida"); Fil 2,1-11 ("Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo… Se humilló a sí mismo… Dios le exaltó"); Mt 21,28-32 ("Los publicanos y las prostitutas llegan antes que vosotros al Reino de Dios")

Contemplación, vivencia, misión: La lógica de Dios es distinta de la nuestra, porque es “rico en misericordia”. Cada ser humano es amado por él de modo irrepetible; por esto toda persona es recuperable. Para conseguir el cambio ("conversión") de cada hijo suyo, Dios ha querido que su Hijo unigénito asumiera de verdad nuestra historia humillándose hasta la muerte de cruz. La resurrección de Cristo y nuestra salvación han tenido como precio la sangre del Hijo de Dios.

*En el día a día con la Madre de Jesús: En Belén, María meditó el mensaje de los ángeles: "Os ha nacido hoy un Salvador". El nombre de "Jesús" ("Salvador") resume toda su existencia e ilumina nuestro camino.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “Evangelizar es hacer presente en el mundo el Reino de Dios” (Evangelii Gaudium, n.176)

Sábado semana 25ª Tiempo Ordinario (27 septiembre, S. Vicente de Paul)

De Corazón a corazón: Ecle 11,9-12,8 (“Vete por donde te lleve el corazón… acuérdate de tu Creador”) Lc 9,43-45 (“El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres… Ellos no lo comprendían”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús se llama “Hijo del hombre” porque es Dios hecho hombre, que ha querido correr nuestra misma suerte histórica para compartirla con nosotros y transformarla. Su amor es en la verdad de la donación, hasta dar la vida, para luego resucitar y hacernos partícipes de su mismo triunfo. Todo amor que no se inspira en el suyo, es caricatura y opresión camuflada, fuente de envidias y desánimos.

*En el día a día con la Madre de Jesús: El “corazón”, aún en medio de nubarrones, busca siempre la verdad y el bien, cuya fuente está en Dios Amor. “El corazón habla al corazón” (Bto. J.H. Newman). María recibía la Palabra de Dios con el corazón abierto y esponjado.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “La renovación de las formas de expresión se hace necesaria para transmitir al hombre de hoy el mensaje evangélico en su inmutable significado” (Evangelii Gaudium, n.41)

Viernes semana 25ª Tiempo Ordinario (26 septiembre 2014)

De Corazón a corazón: Ecle 3,1-11 (“Que el hombre llegue a descubrir la obra que Dios ha hecho”); Lc 9,18-22 (“¿Quién decís que soy yo?”)

Contemplación, vivencia, misión: Caminar en la historia es una tarea comprometida, abierta al infinito. En todo y en todos hay un “más allá”, que es misterio de amor escondido entre limitaciones. Nos ayudamos todos mutuamente para construirnos y construir la historia amando. Sin esta perspectiva de “fe” y de “amor”, todo se convierte en sustos, fantasmas y apariencias pasajeras. Personas y acontecimientos, son minas de oro por descubrir, respetar, rescatar y alentar.

*En el día a día con la Madre de Jesús: “Decir” quién es Jesús, significa vivir en la onda de su mensaje, para ser su “olor” e “irradiación de su vida” (Bto. J.H. Newman). Los pobres (los “pastores”) y los extranjeros (los “Magos” de Oriente) “lo encontraron”, “con María su Madre” (Mt 2,11; cfr. Lc 2,16).

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “Estrella de la nueva evangelización, ayúdanos a resplandecer en … el amor a los pobres” (Evangelii Gaudium, n.288)