Lunes semana 22ª Tiempo Ordinario (1 septiembre 2014)

De Corazón a corazón: 1Cor 2,1-5 (“No quise saber sino a Jesucristo crucificado”); Lc 4,16-30 (“El Espíritu me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva… ¿No es éste el hijo de José?”).

Contemplación, vivencia, misión: La ciencia o sabiduría de todo apóstol se inspira en el misterio de Cristo, Dios hecho hombre, muerto y resucitado. Sólo Cristo puede disipar nuestras dudas sobre el sentido de la existencia y de la historia. Su “cruz” manifiesta el misterio de un Dios que ama hasta darse a sí mismo y nos lleva en su corazón de Padre. La vida de Jesús es conducida por el Espíritu de amor, para regalar a todos, especialmente en los momentos de pobreza y de dolor, su cercanía y su amistad.

*En el día a día con la Madre de Jesús: El “misterio” de Cristo y de nosotros en él, se concreta en la vida ordinaria y oculta de “Nazaret”, con y como María y José. Allí no cuentan nada las apariencias falsas y las ganancias egoístas, sino sólo la verdad de la donación.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “Las distintas líneas de pensamiento filosófico, teológico y pastoral, si se dejan armonizar por el Espíritu en el respeto y el amor, también pueden hacer crecer a la Iglesia, ya que ayudan a explicitar mejor el riquísimo tesoro de la Palabra” (Evangelii Gaudium, n.40)

Domingo 22º Tiempo Ordinario (31 agosto 2014)

De Corazón a corazón: Jer 20,7-9 (¡Tú me has seducido, Señor, y yo me dejé seducir!”); Rom 12,1-2 (“Ofrecerse como una víctima viva”); Mt 16,21-27 (”El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”)

Contemplación, vivencia, misión: Toda la vida de Jesús es anuncio y realización de su “misterio pascual”, de muerte en la cruz y de resurrección. Si el corazón no vive en sintonía con él, el camino se hace infranqueable. Su presencia y su amor indican un itinerario de bodas (“Alianza”). Sólo el amor entiende de renuncias.

*En el día a día con la Madre de Jesús: A María le anunciaron la “espada” de compartir la misma suerte de Cristo (cfr. Lc 2,35), a quien ella acababa de “ofrecer” en el templo. Su ternura materna asiste al discípulo amado para permanecer de pie junto a la cruz y hacer de la vida una oblación.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “Todo ser humano es objeto de la ternura infinita del Señor, y Él mismo habita en su vida. Jesucristo dio su preciosa sangre en la cruz por esa persona … Por ello, si logro ayudar a una sola persona a vivir mejor, eso ya justifica la entrega de mi vida” (Evangelii Gaudium, n.274)

Sábado semana 21ª Tiempo Ordinario (30 agosto 2014)

De Corazón a corazón: 1Cor 1,26-31 (“Dios ha escogido lo débil del mundo para confundir lo fuerte”); Mt 25,14-30 (“En lo poco has sido fiel, entra en el gozo de tu Señor”)

Contemplación, vivencia, misión: Quien busca la verdad, busca a Cristo. A Cristo se le encuentra escondido en lo más hondo del corazón. Allí se entra “en silencio” humilde de donación. “Nos has hecho, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta encontrarte a ti” (S. Agustín). Dios Amor nos espera en la pequeñez de nuestra propia realidad. Las cosas pequeñas son maravillosas cuando se convierten en donación.

*En el día a día con la Madre de Jesús: Cuando uno se sabe amado por Cristo, se siente capacitado para amarle y hacerle amar. Dios pide sólo la “pequeñez” de nuestro “todo”. María dijo su “sí” de totalidad y cantó su “Magníficat” desde su “pequeñez” (Lc 1,48).

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “Jesús, el evangelizador por excelencia y el Evangelio en persona, se identifica especialmente con los más pequeños (cf. Mt 25,40). Esto nos recuerda que todos los cristianos estamos llamados a cuidar a los más frágiles de la tierra” (Evangelii Gaudium, n.209)

Viernes semana 21ª Tiempo Ordinario (29 agosto, Martirio S. Juan B.)

De Corazón a corazón: 1Cor 1,17-25 (“No desvirtuar la cruz de Cristo… fuerza y sabiduría de Dios”); Mt 25,1-13 (“Ya llega el Esposo… arreglaron sus lámparas”)

Contemplación, vivencia, misión: La vida cristiana está marcada por la “cruz”, como regalo de bodas de Cristo, Amigo y Esposo. No es propiamente el sufrimiento (aunque éste es inherente a nuestra vida humana actual), sino el desprendimiento de todo lo que no suene a amor y donación. La fuerza de Dios es el amor. Dios hecho hombre, Jesús, ha compartido nuestra existencia y la ha transformado en una página de su misma biografía. Nuestra “suerte” es la suya. Sin la lamparita de la fe, sólo veríamos fantasmas.

*En el día a día con la Madre de Jesús: La espera de la venida de Cristo es, a veces, dolorosa. La vida apostólica es fecunda si está marcada por la cruz. “De pie junto a la cruz” (como oferente y ofrenda) es la característica de la vida de María figura de la Iglesia.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “«Algo traigo a la memoria, algo que me hace esperar. Que el amor del Señor no se ha acabado, no se ha agotado su ternura … ¡Grande es su fidelidad! … Bueno es esperar en silencio la salvación del Señor» (Lm 3,17.21-23.26)” (Evangelii Gaudium, n.6). Ver Martirio S. Juan Bautista en Año Litúrgico (Santos)

Jueves semana 21ª Tiempo Ordinario (28 agosto 2014, S. Agustín)

De Corazón a corazón: 1Cor 1,1-9 (“Pablo apóstol de Cristo a los llamados a ser santos… enriquecidos en todo”); Mt 24,42-51 (“Velad… no sabéis qué día vendrá vuestro Señor”)

Contemplación, vivencia, misión: Todo bautizado está llamado a ser santo sin descuento y apóstol sin fronteras. Los dones recibidos son para servir y así construir la propia vida en la verdad de la donación. Toda la vida es un examen de amor, para vivir de sorpresa en sorpresa y no de susto en susto. Propiamente estamos llamados a vivir un “presente”, sin prisas en el corazón, ensayándonos para entrar en el “presente” eterno de Dios Amor. A este encuentro definitivo estamos llamados todos como familia humana reflejo de la “comunión familiar” de Dios “Trinidad”. El futuro se construye en el “hoy” de un tiempo recibido para realizarse amando.

*En el día a día con la Madre de Jesús: Estamos invitados a vivir con amor el día a día de la vida ordinaria (cfr. Mt 6,34), dejándose sorprender por Dios Amor. María de “Nazaret” vivió así, sin prisas en el corazón.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “Aliento a todas las comunidades a una «siempre vigilante capacidad de estudiar los signos de los tiempos» … Algunas realidades del presente, si no son bien resueltas, pueden desencadenar procesos de deshumanización difíciles de revertir más adelante” (Evangelii Gaudium, n.51). Ver S. Agustín en Año Litúrgico (Santos)

Miércoles semana 21ª Tiempo Ordinario (27 agosto, Sta. Mónica)

De Corazón a corazón: 2Tes 3,6-10.16-18 (“De día y de noche trabajamos para no ser una carga… El Señor de la paz os conceda la paz”); Mt 23,27-32 (no ser “sepulcros blanqueados”)

Contemplación, vivencia, misión: La autenticidad y coherencia de la vida de los santos es así: humildad, confianza, entrega, en el campo de caridad que la Providencia divina les ha preparado. Tienen la paz en su corazón unificado y, por esto mismo, son “sembradores de la paz”. El apóstol que trabaja para anunciar el Evangelio, prolonga la misma misión de Cristo. A veces nos perdemos en líos y esquemas artificiales y caducos, que no suenan a amor sino sólo a oropel y caducidad.

*En el día a día con la Madre de Jesús: La autenticidad de la fe de María aparece en aceptar con gozo el “misterio” de Jesús, dejándose sorprender por él.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “Un signo claro de la autenticidad de un carisma es su eclesialidad, su capacidad para integrarse armónicamente en la vida del santo Pueblo fiel de Dios para el bien de todos. Una verdadera novedad suscitada por el Espíritu no necesita arrojar sombras sobre otras espiritualidades y dones para afirmarse a sí misma” (Evangelii Gaudium, n.130)

Martes semana 21ª Tiempo Ordinario (26 agosto 2014)

De Corazón a corazón: 2Tes 2,1-3.14-17 (“Dios os ha escogido desde el principio para salvaros por la acción santificadora del Espíritu… nos ha amado”); Mt 23,23-26 (“Descuidáis lo más importante: la justicia, la misericordia, la fe”)

Contemplación, vivencia, misión: Todos estamos “vocacionados” según un designio de Dios, que nos ama en Cristo su Hijo y nos comunica la vida nueva del Espíritu Santo. Todo lo que no corresponda a este proyecto de Dios, es hojarasca o fantasía. Sin esta perspectiva, se inventan “mesianismos” y anuncios de desastres apocalípticos, que no tienen que ver nada con los latidos del Corazón de Cristo.

*En el día a día con la Madre de Jesús: María, cuando Jesús niño se perdió en el templo, aprendió el sentido del dolor, profundizando en su maternidad de misericordia para todos los que buscan la verdad y el bien.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “En cuanto al obrar exterior… la misericordia es la más grande de las virtudes, ya que a ella pertenece volcarse en otros y, más aún, socorrer sus deficiencias” (Evangelii Gaudium, n.37, cita a Sto. Tomás).