De Corazón a corazón: Sant 3,1-10 (“Todos caemos muchas veces. Si alguno no cae hablando, es un hombre perfecto”); Mc 9,2-13 (“Éste es mi Hijo amado, escuchadlo”)
Contemplación, vivencia, misión: La Palabra de Dios resuena en el silencio de la oración, del servicio y de la donación. Su Palabra personal la hace resonar en nuestras circunstancias de pobreza, de dolor, de cruz y de resurrección o de Tabor: “Éste es mi Hijo amado, escuchadlo” (Mc 9,7). Jesús es la Palabra definitiva del Padre, pronunciada en el amor del Espíritu Santo. Ya podemos mirar la historia con la fe de quien desea y espera un encuentro definitivo con quien nos ha creado porque nos ama.
En el día a día con la Madre de Jesús: El hablar auténtico se aprende en el arte del silencio meditativo de quien, cómo María, sólo piensa en servir a los hermanos según los designios de Dios Amor sobre cada uno.

San Juan de Ávila-Causa doctorado CEE
Santuario y Centro Diocesano de San Juan de Ávila en Montilla(Córdoba, España)
