Sábado semana sexta Tiempo Ordinario (18 febrero 2012)

De Corazón a corazón: Sant 3,1-10 (“Todos caemos muchas veces. Si alguno no cae hablando, es un hombre perfecto”); Mc 9,2-13 (“Éste es mi Hijo amado, escuchadlo”)

Contemplación, vivencia, misión: La Palabra de Dios resuena en el silencio de la oración, del servicio y de la donación. Su Palabra personal la hace resonar en nuestras circunstancias de pobreza, de dolor, de cruz y de resurrección o de Tabor: “Éste es mi Hijo amado, escuchadlo” (Mc 9,7). Jesús es la Palabra definitiva del Padre, pronunciada en el amor del Espíritu Santo. Ya podemos mirar la historia con la fe de quien desea y espera un encuentro definitivo con quien nos ha creado porque nos ama.

En el día a día con la Madre de Jesús: El hablar auténtico se aprende en el arte del silencio meditativo de quien, cómo María, sólo piensa en servir a los hermanos según los designios de Dios Amor sobre cada uno.

Viernes semana sexta Tiempo Ordinario (17 febrero 2012, Stos Siete Fundadores Servitas)

De Corazón a corazón: Sant 2,14-24.26 (“Muéstrame tu fe sin obras y yo te mostraré con mis obras mi fe”); Mc 8,34-9,1 (“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”)

Contemplación, vivencia, misión: La fe viva se hace concreta en la esperanza y en el amor. “El Año de la fe será también una buena oportunidad para intensificar el testimonio de la caridad” (Benedicto XVI, 14). Las obras valen si son expresión de esta fe. El proceso de “conversión” es imposible sin la actitud de relación personal con Cristo, que invita y llama a todos a caminar con él y vivir como él. “Negarse” o “tomar la cruz” equivale a caminar decididamente hacia el amor y en la verdad o también vivir la verdad en la caridad (cfr. Ef 4,15).

En el día a día con la Madre de Jesús: La fe es adhesión personal, afectiva y efectiva, a Cristo. Se le acepta como “la Verdad”, se le ama como “la Vida” y se le siente cercano como “el Camino” que hace posible nuestro caminar. Y sus palabras  se “atesoran en el corazón” como María.

Jueves semana sexta Tiempo Ordinario (16 febrero 2012, S. José Alamano)

De Corazón a corazón: Sant 2,1-9 (“No hacer diferenciación – acepción – de personas… ¿Acaso no ha escogido Dios a los pobres según el mundo como ricos en la fe?”); Mc 8,27-33 (“¿Qué dicen?… Vosotros, ¿quién decís que soy yo?”)

Contemplación, vivencia, misión: Cada momento de la vida es un examen de amor. Hoy como ayer, el Señor nos pregunta sobre si le conocemos y le amamos tal como es, y también si tomamos conciencia de lo que piensan sobre él (si le conocen y le aman todos los hermanos). Las opiniones sobre Jesús y su mensaje serán siempre contradictorias; dependen de la actitud relacional que se tenga con él. Quienes viven de verdad el ser “imagen” de Dios Amor, buscan siempre la verdad en la caridad y, consecuentemente, a veces sin saberlo, buscan a Cristo, “imagen personal” de Dios Amor.

En el día a día con la Madre de Jesús: El examen de amor se realiza en el modo de apreciar, sin acepción de personas, a todo hermano “por quien Cristo ha muerto” (Rom 14,15). María ha recibido por hijo a cada redimido, como si fuera el mismo Jesús.