Lunes semana 25ª Tiempo Ordinario (22 septiembre 2014)

De Corazón a corazón: Prov 3,27-34 (“No niegues un favor al que te lo pida… Dios otorga su favor a los pobres”); Lc 8,16-18 (“Una lámpara… sobre el candelero para que los que entren vean la luz”)

Contemplación, vivencia, misión: En nuestros servicios a los hermanos, estamos llamados a dejar entrever la alegría de haber encontrado el amor universal de Dios. Las diferencias se respetan de verdad desde la propia identidad cristiana de vivir en amistad con Cristo. Entonces somos “luz” para los demás. “Más allá” de los bienes que tenemos, está el amor de Dios, de quien los hemos recibido todo para compartir.

*En el día a día con la Madre de Jesús: En Nazaret, era el primer servicio que hacía la Santísima Virgen al despuntar el día: encendía el candil que iluminaba a todos y los invitaba a cantar un himno a Dios. Jesús (ya desde niño) y San José podían ver el rostro iluminado y gozoso de María, “la sierva del Señor”, reflejo de la “misericordia” divina.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “El Evangelio nos invita siempre a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro, con su presencia física que interpela, con su dolor y sus reclamos, con su alegría que contagia en un constante cuerpo a cuerpo” (Evangelii Gaudium, n.88)

Domingo 25º Tiempo Ordinario (21 septiembre 2014, S. Mateo)

De Corazón a corazón: Is 55,6-9 ("Buscad al Señor mientras se deja encontrar… grande en perdonar"); Fil 1,20-27 ("Para mí, la vida es Cristo, y la muerte una ganancia"); Mt 20,1-16 ("Id a mi viña")

Contemplación, vivencia, misión: A Cristo se le encuentra cercano en la propia realidad, cuando ésta se reconoce y se vive tal como es. Al experimentar su cercanía y su misericordia, se entra espontáneamente en la "comunión" de Iglesia, como en familia de hermanos donde todos trabajamos para el mismo Señor y en su misa viña. El cargo mejor que podemos ocupar es el de hacer que todos se sientan amados por Cristo y capacitados para amarle y hacerle amar; todo lo demás es secundario.

*En el día a día con la Madre de Jesús: "Mi viña", "mis hermanos", "mi Madre", significa la actitud íntima y relacional de Jesús, ahora presente y familiar en medio de los suyos, haciéndonos partícipes de la ternura materna de su Madre y nuestra.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “El Espíritu Santo también enriquece a toda la Iglesia evangelizadora con distintos carismas. Son dones para renovar y edificar la Iglesia. No son un patrimonio cerrado, entregado a un grupo para que lo custodie; más bien son regalos del Espíritu integrados en el cuerpo eclesial, atraídos hacia el centro que es Cristo, desde donde se encauzan en un impulso evangelizador” (Evangelii Gaudium, n.130). Ver S. Mateo Apóstol en Año Litúrgico, Santos

Sábado semana 24ª Tiempo Ordinario (20 septiembre 2014)

De Corazón a corazón: 1Cor 15,35-37.42-49 (“Lo que tú siembras no revive si no muere… así también en la resurrección de los muertos, se siembra corrupción, se siembra incorrupción”); Lc 8,4-15 (“Salió un sembrador a sembrar… la semilla es la Palabra de Dios”).

Contemplación, vivencia, misión: El mismo Jesús se comparó a una semilla o granito de trigo que parece morir en el surco (cfr. Jn 12,24). Y él mismo es la Palabra que quiere sembrarse en lo más hondo del corazón, para compartir nuestra misma vida y transformarla en la suya. La vida humana “pasa”, dejando de lado lo que no sirve, porque sólo queda el amor con que se han hecho las cosas. Nuestra fe en Cristo resucitado incluye la esperanza en nuestra propia resurrección final con él.

*En el día a día con la Madre de Jesús: “Es necesario mirar allí donde la reciprocidad entre Palabra de Dios y fe se ha cumplido plenamente, o sea, en María Virgen, que con su sí a la Palabra de la Alianza y a su misión, cumple perfectamente la vocación divina de la humanidad” (Benedicto XVI, Verbum Domini, 27).

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “Cuando la predicación se realiza dentro del contexto de la liturgia, se incorpora como parte de la ofrenda que se entrega al Padre y como mediación de la gracia que Cristo derrama en la celebración” (Evangelii Gaudium, n.138)

Viernes semana 24ª Tiempo Ordinario (19 septiembre 2014)

De Corazón a corazón: 1Cor 15,12-20 (“Si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana… Pero Cristo ha resucitado”); Lc 8,1-3 (“Le acompañaban los Doce y algunas mujeres”)

Contemplación, vivencia, misión: Es inexplicable el fervor de los seguidores de Jesús, si no hubieran tenido una experiencia profunda de su amor peculiar: Cristo  ama dándose él sin buscarse a sí mismo y ama a cada uno como una fibra de su Corazón. La historia de la Iglesia, en medio de luces y sombras, con innumerables santos y mártires, la mayoría desconocidos, no tiene explicación sin la fe en Cristo resucitado presente: “Soy yo” (Lc 24,39), “estaré con vosotros” (Mt 28,20).

*En el día a día con la Madre de Jesús: La calidad de vida de un cristiano se mide por su adhesión personal a Cristo y relación íntima con él. Siempre se tiene tiempo para la persona amada y nada se puede anteponer a su amor. Las prisas auténticas son las de ir “aprisa”, como María, movida por Jesús en su seno y en su corazón, para ir a servir humildemente en la casa de Isabel.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “La resurrección de Cristo provoca por todas partes gérmenes de ese mundo nuevo; y aunque se los corte, vuelven a surgir” (Evangelii Gaudium, n.278)

Jueves semana 24ª Tiempo Ordinario (18 septiembre 2014)

Contemplación, vivencia, misión: 1Cor 15,1-11 (“El evangelio que os prediqué… Cristo murió por nuestros pecados… resucitó… se me apareció también a mí”); Lc 7,36-50 (“Una mujer pecadora… a los pies de él comenzó a llorar”)

Contemplación, vivencia, misión: La lógica del evangelio es desconcertante. Pablo, que se compara a un “abortivo” (como perseguidor convertido), es el apóstol que ama y anuncia a Cristo apasionadamente. La mujer pecadora, perdonada, “mostró mucho amor” y agradeció el perdón. La Magdalena forma parte del grupo de mujeres que siguieron incondicionalmente a Cristo (Lc 8) y será después mensajera y testigo de la resurrección, apóstol de los apóstoles (Jn 20).

*En el día a día con la Madre de Jesús: El secreto del amor a Cristo es la experiencia de haberle encontrado resucitado y presente en los signos sencillos de la vida ordinaria, gracias a su palabra y su Eucaristía. Necesitamos la actitud “contemplativa” de María (cfr. Lc 2,19.51), que sabía admirar y dejarse sorprender por el “más allá” del misterio de Jesús.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “«Tened ardiente caridad unos por otros, porque la caridad cubrirá la multitud de los pecados» (1Pe 4,8). Esta verdad penetró profundamente la mentalidad de los Padres de la Iglesia y ejerció una resistencia profética contracultural ante el individualismo hedonista pagano” (Evangelii Gaudium, n.193)

Miércoles semana 24ª Tiempo Ordinario (17 septiembre 2014)

De Corazón a corazón: 1Cor 12,31-13,13 (“Si no tengo caridad, nada soy… La caridad no acaba nunca”); Lc 7,31-35 (“Esta generación… se parece a los chiquillos”)

Contemplación, vivencia, misión: El “himno a la caridad” es como la expresión de la vida de Cristo (“inmolado”), que debe prolongarse en cada bautizado. La vida consiste en una “dinámica de amor” (“ordo amoris”, decía Sto. Tomás). La vida vale según “el peso del amor¨ (S. Agustín). “Ya sólo en amar es mi ejercicio” (S. Juan de la Cruz). Es el mensaje de Jesús hecho visibilidad en cada discípulo suyo que no sea superficial: “Amad… como vuestro Padre… como yo os he amado”.

*En el día a día con la Madre de Jesús: El “sí” permanente de María impregnó la vida de Jesús en Nazaret: en la familia, en sus juegos, en su trabajo… No está condicionado a la moda del momento y transforma todas las épocas, como reflejo del “sí” de Dios Amor.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “Las obras de amor al prójimo son la manifestación externa más perfecta de la gracia interior del Espíritu: «La principalidad de la ley nueva está en la gracia del Espíritu Santo, que se manifiesta en la fe que obra por el amor»” (Evangelii Gaudium, n.37, cita a Sto Tomás)

Martes semana 24ª Tiempo Ordinario (16 septiembre 2014)

De Corazón a corazón: 1Cor 12,12-14.27-31 (“Fuimos bautizados en un solo Espíritu, para formar un solo Cuerpo… sois el Cuerpo de Cristo”); Jn 7,11-17 (Resurrección del hijo único de una viuda en Naim: “Se compadeció… No llores… Joven, levántate”)

Contemplación, vivencia, misión: Cuando se vive la “unidad” del corazón y de la comunidad, entonces se auscultan con facilidad los latidos del Corazón de Cristo, que pide nuestra colaboración desde cada hermano que sufre o necesita de nosotros. No hay casos imposibles cuando se vive esta sintonía del mandato del amor. La situación social y eclesial en cada época pueden dar la impresión de que todo está perdido; pero la “cruz” (del Señor y nuestra) es la puerta para la resurrección.

*En el día a día con la Madre de Jesús: “Cristo Jesús es nuestra esperanza” (1Tim 1,19). Se necesitan corazones de madre (Gal 4,19), como el de María junto a la cruz, para llorar por tantas almas alejadas de Dios y conseguir el milagro de su resurrección.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “La evangelización, como predicación alegre, paciente y progresiva de la muerte y resurrección salvífica de Jesucristo, debe ser vuestra prioridad absoluta” (Evangelii Gaudium, n.110)